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`Mi trabajo de médico me encantaba, pero el que hacía 11 años atrás, no el de ahora´



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Noticia | 15/02/2023

El intensivista y urgenciólogo Óscar García-Esquirol, un ejemplo de médico que ha buscado una salida profesional al margen de la asistencia.


El malestar de los médicos es un fenómeno que ha ido creciendo en España en la última década y que, tras pasar lo peor de la pandemia, ha explotado en conflictos en buena parte del Sistema Nacional de Salud (SNS). Factores que influyen en la insatisfacción generalizada entre este colectivo profesional son el bajo reconocimiento, el empeoramiento de las condiciones en las que desempeña su trabajo, la mala remuneración que perciben y la precariedad en el empleo.


No hay estadísticas sobre la dimensión de este problema, pero la impresión es que una profesión históricamente poco proclive a la jubilación (el retiro forzoso a los 65 años aplicado en el Instituto Catalán de la Salud-ICS  provocó años atrás una guerra en los tribunales) cuenta ahora los años para alcanzarla lo antes posible e, incluso, analiza con interés alternativas de trabajo fuera en España y también fuera de la labor asistencial (pasar a la gestión, a aseguradoras sanitarias, a la industria farmacéutica y a otras empresas de tecnología y productos y servicios del sector salud). Eso sucede especialmente entre los facultativos de la atención primaria y de urgencias y cuidados intensivos hospitalarios.


No obstante, no es fácil encontrar profesionales que admitan que están pensando en colgar la bata antes de tiempo y, menos, que ya lo hayan hecho. Una rara avis en ese aspecto es Oscar García-Esquirol, intensivista y urgenciólogo y actualmente consejero delegado de Mediktor, un asistente médico virtual para el triage y el prediagnóstico médico, y también vicepresidente y director médico del Barcelona Health Hub (BHH), una asociación sin ánimo de lucro dedicada a fomentar la innovación en salud digital.Explica García-Esquirol a este diario: "Los médicos estamos programados para lo que estamos y nos cuesta dar el paso hacia un espacio desconocido, nos da miedo el cambio. Cambios de especialidad médica sí que hay y también para pasar a ocupar puestos de gestión, pero para ir a empresas, no es lo habitual". El, tras una larga trayectoria asistencial, pidió una excedencia para dedicarse a tiempo completo a la start up Mediktor, que fundó y en la que ya llevaba tiempo trabajando parcialmente, combinándolo con su trabajo de intensivista y urgenciólogo.


"Soy un médico atípico"


"Soy muy raro. Me gustan los retos y hacer cosas que me saquen de mi zona de confort. Soy, en eso, un médico atípico", dice, a modo de introducción. La historia de su cambio de orientación profesional  se remonta a años atrás, cuando estaba en una playa jugando al popular Quién es quién. “Eso es lo que, a grandes rasgos, hacemos en Urgencias: ir descartando patologías en embudo hasta dar con el diagnóstico, y luego confirmarlos con pruebas”, precisa.


Eso le dio la idea de comenzar a desarrollar, junto con un ingeniero informático y en sus ratos libres, una herramienta digital útil para ayudar en el diagnóstico a sus colegas clínicos. Hoy lo que ya es una start up con un proyecto sólido, le permite volcar en ella todos sus conocimientos y experiencia médica.


Para llegar hasta ahí ejerció desde 2010 como adjunto de la Unidad Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Moisés Broggi, de Sant Joan Despí, en Barcelona, donde está en excedencia actualmente; antes, entre 2005 y 2010, fue adjunto de las UCI del Hospital Dos de Mayo de Barcelona y el Hospital Parc Taulí de Sabadell, y entre 2003 y 2015 también trabajó de médico del Sistema de Emergencias Médicas (SEM) de Cataluña.


Es decir, ejercía en UCI hospitalaria de mañana y en el SEM, por las noches. La idea de la start up fue cogiendo fuerza y tras una primera ronda de financiación llegó una segunda, más relevante, y eso le permitió dejar el SEM y, más adelante, cambiar con una compañera su jornada de 40 horas a la semana en la UCI del Moisés Broggi por 40 horas de guardias. Su dedicación a tiempo completo a la start up empezaba a visualizarla como posible.


Hasta ese momento, según su propio relato, dejar la labor asistencial era un paso muy difícil, lo mismo que asegurarse los ingresos económicos suficientes para prescindir del salario de intensivista. "Hay que pagar facturas cada mes y eso es un freno para los profesionales que quieren, como yo, crear una start up que, de entrada, no te permite tener estabilidad económica. Eso, si te vas, por ejemplo, a la industria, no pasa porque sustituyes un salario por otro".


García-Esquirol mantuvo su trabajo haciendo guardias en la UCI del Moisés Broggi hasta que, por imperativo legal, tuvo que volver a su plaza en horario de mañana. Primero pidió una reducción de jornada y luego, la excedencia.


A la pregunta de si echa de menos la atención a los pacientes, tanto en el hospital como en el SEM, responde: “Mi trabajo me encantaba, pero el que hacía 11 años atrás, no el de ahora. Trabajar en una UCI con falta de enfermería, personal para guardias, material, tiempo para la formación y para sesiones clínicas… no me compensa; ni profesional ni económicamente”.Y sobre si volvería: "Sí, pero con condicione decentes y pensando antes qué puedo ofrecer a mis pacientes. Llega un punto en el que ves que en tu profesión no estás haciendo las cosas bien. Yo, en según qué condiciones, no vuelvo; ni yo, ni nadie".


"Faltan profesionales por todos lados"


A su juicio, los médicos que lo están pasando peor actualmente son los de atención primaria y urgencias e intensivos hospitalarios. Y asegura que el malestar que se da aquí se ve también en otros países donde, incluso, los salarios son mejores. "Faltan profesionales por todos lados", apunta.A aquellos colegas que se plantean una jubilación anticipada les dice que, para ellos, puede resultar ideal entrar en el sector de la medicina digital porque en ella se necesita su conocimiento y su experiencia. "Pueden hacer telemedicina, entrenar máquinas, validar soluciones digitales…".


Y también les aconseja huir de "esa sensación de que no puedes más", a la que si le suman "un sueldo de miseria", supone un "cóctel perfecto" para el abandono prematuro de la profesión.


¿Una baza seria para profesionales de la medicina?


Acerca de hasta qué punto el emergente sector de la salud digital, apoyado por la inteligencia artificial, el data science y el big data, es una baza seria para profesionales de la medicina y de otras disciplinas sanitarias que se sienten quemados en la asistencia, manifiesta García-Esquirol que "la tecnología no es un sustitutivo, no solucionará todo, pero puede ayudar a los clínicos a hacer su trabajo bien hecho". Para lograrlo, recuerda, hacen falta clínicos implicados tanto fuera como dentro de los centros sanitarios.


Se necesitan profesionales formados en algo que, por ahora, no se enseña ni en el grado ni en la formación MIR, destaca. Ahí incluye nociones de programación básicas, receta electrónica y asuntos legales, entre otros. "No concibo una start up de salud digital sin médicos y otros sanitarios. Tiene que haber sanitarios implicados sí o sí".


Pero para que se puedan implicar tienen que tener formación al respecto; "hay que favorecer el conocimiento para que puedan decidir si se quieren dedicar (a la salud digital) o no".  Indica que, en estos momentos, hay un doble lenguaje: el de la medicina digital y el de la medicina clásica. "Es la sensación que tengo cuando explico lo que hacemos a compañeros de hospitales. Ni se lo imaginan", afirma.Volviendo a la pregunta de si volvería a la asistencia, por si se retracta, concluye: "​​​​​​​Ahora mismo no volvería al hospital si puedo escoger, ni en pintura. Y es una pena porque cuando se trabaja en buenas condiciones se disfruta mucho".

Fuente: Diario Médico
Palabras clave: medicina, atención primaria, precariedad
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