Actualizado 23/01/2018

Tratar el autismo antes de que aparezca mejoraría las habilidades de atención, lenguaje, comunicación y sociales

Noticia | Trastornos infantiles y de la adolescencia | 2017-05-16

RESUMEN

(HealthDay News) -- Tratar las señales emergentes del autismo en los bebés pequeños con un riesgo alto del trastorno ayudó a mejorar sus habilidades de atención, lenguaje, comunicación y sociales, muestra una investigación preliminar. En el primer estudio de su tipo, los investigadores británicos utilizaron meses de retroalimentación con vídeo para ayudar a los padres de 28 bebés (con un riesgo alto de autismo porque un hermano sufría del trastorno) a comprender y a responder a las pistas de comunicación individuales de su bebé. Se siguió a los niños hasta los tres años, una edad en que con frecuencia surgen los síntomas de autismo. "Queríamos ver los efectos posteriores de este tipo de desarrollo y su evolución en los siguientes años", dijo el autor del estudio, el Dr. Jonathan Green, profesor de psiquiatría infantil y adolescente en la Universidad de Manchester. "Al final del tratamiento, los bebés en el grupo de tratamiento mostraron los efectos de la terapia", añadió. Green y su equipo dividieron a 54 familias con un bebé en riesgo en dos grupos. Se seleccionó al azar a 28 familias para recibir un promedio de nueve visitas a domicilio de un terapeuta. El terapeuta utilizó la retroalimentación de video para ayudar a los padres a adaptarse al estilo de comunicación de su bebé. Los padres usaron esta información para mejorar la atención, la comunicación, el desarrollo temprano del lenguaje y la implicación social de su bebé. Esos bebés se sometieron al tratamiento durante cinco meses, de los 9 a los 14 meses de edad. Luego fueron evaluados a los 15, 27 y 39 meses de edad. Alrededor de uno de cada cinco bebés con un riesgo alto de autismo debido a tener un hermano afectado desarrolla el trastorno, según Green. Ninguno de los bebés que recibieron la terapia mostró ninguna "señal clara" que indicara que sin duda desarrollaría autismo. El entrenamiento con retroalimentación en video de los padres "de verdad los sensibilizó a las señales de comunicación sutiles e interactivas que sus bebés les daban, y creemos que esas señales están ligeramente desajustadas en los bebés en riesgo de autismo", explicó Green. Se necesita más investigación tanto para confirmar los resultados como para ampliarlos a grupos de estudio más grandes. "Como este fue un ensayo relativamente pequeño en etapa inicial, se debe realizar a mayor escala, quizá con 200 bebés", planteó Green. "Si hay buenos efectos, sugeriré que esta [intervención] se incluya en la práctica clínica". El estudio se presentó el miércoles pasado en la Reunión Internacional de Investigación sobre el Autismo, en San Francisco.



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