Un estudio demuestra los daños que el TDAH provoca en el oído interno

Noticia | Tratamientos | 2017-04-18

  • Título original: Altered Cervical Vestibular-Evoked Myogenic Potential in Children with Attention Deficit and Hyperactivity Disorder
  • Fuente: Frontiers in Neurology
RESUMEN

Un nuevo estudio ha confirmado que existe una relación entre las alteraciones del oído en los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) como consecuencia del propio trastorno.  Así lo revela un reciente estudio elaborado por médicos del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, de la Universidad Católica y del Centro Médico Ceril, y  publicado en Frontiers in Neurology. Se partió de una muestra de 26 niños, 13 de ellos con diagnóstico confirmado de TDAH (y ausencia de otras comorbilidades de naturaleza psiquiátrica) con edades comprendidas entre los cinco y los diez años. El resto formó parte del grupo control y estuvo constituido por niños sanos que vivían en Santiago de Chile y que, a priori, pertenecían a una clase socioeconómica igual o similar. Los resultados dejaron ver diferencias significativas en el funcionamiento del sistema vestibular, que regula el equilibrio en el oído interno, en los niños afectos del trastorno. Entre otras pruebas, los autores recurrieron a la medida del potencial evocado miogénico (VEMP,  por sus siglas en inglés), que consiste en calibrar la respuesta de las células del oído a una vibración inducida (en este caso, para ser precisos, de 500 hercios). Al comparar al grupo de niños con TDAH con el control, se vio ausencia o, como mínimo, menor respuesta a la vibración en los menores diagnosticados, algo que lleva a los médicos a concluir que, en efecto, “el reflejo vestibular encefálico aparece alterado en un subgrupo de niños con TDAH”. De modo que proponen incluir su evaluación en las pruebas clínicas rutinarias aplicables a niños con este problema. Otras pruebas utilizadas en la investigación, sin embargo, no dieron resultados con diferencias importantes entre los dos grupos, el de niños con TDAH y el de menores sanos. Así ocurrió, por ejemplo, con un test conocido por sus siglas en inglés SVV, que sirve para calibrar el equilibrio en posición vertical (llamada ortoestática) de una persona. Sin embargo, el test de la marcha (DGI, por su abreviatura anglosajona) sí reflejó puntuaciones más bajas (indicativas de alteraciones) en los niños con el trastorno en relación con el resto. Y lo mismo sucedió con una serie de pruebas posturales tomográficas, es decir, registradas con tecnología de imagen, con claridad anómalas en los menores con el desorden.



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