El adicto se aísla y es aislado, es segregado muchas veces de sus afectos, pueden convivir, pero no relacionarse, el silencio parece la forma más accesible de pasar el día, evitando el conflicto y en lo posible anestesiado a través del consumo. Así como existe familia continente, también nos encontramos en la práctica con vínculos conflictivos, expulsivos y cargados de estigma, justificado por el desgaste diario, a raíz de un consumo que se volvió problemático.Este texto pretende re