Última actualización web: 01/06/2020

Análisis factorial de madurez psicólogica según la ?taxonomía de los cinco grandes en español?

Autor/autores: María Benavente , Paz Quevedo-Aguado
Fecha Publicación: 09/10/2014
Área temática: .
Tipo de trabajo: 

RESUMEN

El objetivo del estudio es explorar los indicadores dimensionales del modelo de los Big Five en la evaluación de las dimensiones de la personalidad madura, aplicando la técnica de análisis factorial a las puntuaciones obtenidas de la valoración hecha por los sujetos sobre rasgos prototípicos de la personalidad madura basándonos en  la ?Taxonomía de los Cinco Grandes en Español?. (Iraegui, A. y Quevedo-Aguado, M.P., 2002). participaron 887 sujetos, poniendo  de manifiesto los resultados, que este modelo interpretativo aporta, un instrumento adecuado para evaluar las Teorías Implícitas acerca de la Personalidad Madura, entendida desde una perspectiva multidimensional explicada por 5 factores emergentes: Madurez, Madurez Social, Madurez Intelectual, Madurez Cognitiva y Madurez Emocional. Se destacan dos apreciaciones: el elevado porcentaje de varianza que explica el factor ?madurez?,  y el carácter negativo de éste que, junto al factor V (madurez emocional), definen la personalidad madura desde descriptores negativos.

Palabras clave: personalidad; Madurez psicológica; teorías implícitas


VOLVER AL INDICE

Url corta de esta página: http://psiqu.com/1-7085

Contenido completo: Texto generado a partir de PDf original o archivos en html procedentes de compilaciones, puede contener errores de maquetación/interlineado, y omitir imágenes/tablas.

Benavente Cuesta MH. Psicologia.com. 2014; 18:12.
http://hdl.handle.net/10401/6612

Artículo original

Análisis factorial de madurez psicológica según la
"taxonomía de los cinco grandes en español"
Factorial analysis of psychological maturity according to the "big five taxonomy in Spanish"

María H. Benavente Cuesta1*, Paz Quevedo-Aguado2
Resumen
El objetivo del estudio es explorar los indicadores dimensionales del modelo de los Big Five en la
evaluación de las dimensiones de la personalidad madura, aplicando la técnica de análisis
factorial a las puntuaciones obtenidas de la valoración hecha por los sujetos sobre rasgos
prototípicos de la personalidad madura basándonos en la "Taxonomía de los Cinco Grandes en
Español". (Iraegui, A. y Quevedo-Aguado, M.P., 2002). participaron 887 sujetos, poniendo de
manifiesto los resultados, que este modelo interpretativo aporta, un instrumento adecuado para
evaluar las Teorías Implícitas acerca de la Personalidad Madura, entendida desde una
perspectiva multidimensional explicada por 5 factores emergentes: Madurez, Madurez Social,
Madurez Intelectual, Madurez Cognitiva y Madurez Emocional. Se destacan dos apreciaciones:
el elevado porcentaje de varianza que explica el factor "madurez", y el carácter negativo de éste
que, junto al factor V (madurez emocional), definen la personalidad madura desde descriptores
negativos.
Palabras claves: Personalidad, Madurez Psicológica, Teorías Implícitas.
Abstract
The aim of the study is exploring the dimensional indicators of the Model of the Big Five the
evaluation of the Mature Personality dimensions, applying the technique to factorial analysis of
scores obtained from the valuation made by the subjects on prototipical traits of personality
mature based on the "The Big Five Taxonomy in Spanish". (Iraegui, A. and Quevedo-Aguado,
M.P., 2002). participated 887 subjects and the results expressed that this model interpretive
provides, a tool appropriate to evaluate the Implicit Theories on the Mature Personality,
understood from a multidimensional perspective explained by 5 emerging factors: Maturity,
Social Maturity, Intellectual Maturity, Cognitive Maturity and Emotional Maturity. Is observed
two special results: the high percentage of variance which explains the "Maturity" factor, and the
character negative of this than with the factor V (Emotional Maturity) defining the negative
words from mature personality.
Keywords: Personality, Psychological Maturity, Implicit Theories.

Recibido: 18/02/2014 ­ Aceptado: 18/09/20124­ Publicado: 09/10/2014

* Correspondencia: pqa@upsa.es
1 Profesora Área Psicosocial. Facultad de Ciencias de la Salud y Facultad de Educación. Universidad
Pontificia de Salamanca. España
2 Catedrática de Psicología de la Personalidad. Facultad de Psicología. Universidad Pontificia de
Salamanca. España.
Psicologia.com ­ ISSN: 1137-8492
© 2014 Benavente Cuesta MH, Quevedo-Aguado P.

Benavente Cuesta MH, Quevedo-Aguado P. 2014; 18:12 http://hdl.handle.net/10401/6612

Introducción
A lo largo de la historia, la Madurez Psicológica ha sido objeto de estudio e interés para
diferentes áreas del conocimiento entre las que se encuentran, entre otras, la Filosofía, la
Medicina, y la Psicología; pero al mismo tiempo no podemos olvidar que es un término
comúnmente utilizado por personas ajenas a la psicología como Literatos, Educadores, etc..., y
gente lega que desde sus propias creencias y teorías individuales han tratado de descifrar en qué
consiste la Madurez. Por consiguiente, nos encontramos ante un concepto marcado por
múltiples acepciones que van a aportar una visión caleidoscópica y habitualmente informal
dentro de la propia ciencia.
Esta investigación asume el estudio de la madurez desde una perspectiva estrictamente
psicológica, enfocada especialmente desde las teorías de la personalidad. Antes de dar paso a su
conceptualización teórica, se exponen una serie aclaraciones que han de tomarse en
consideración para iniciar un análisis más profundo del término:
1.

Nos encontramos ante un concepto de amplio espectro debido a su inmensa magnitud, ya
que en él se recogen el "ser, sentir y hacer" de la persona en su totalidad. A menudo esto
supone un obstáculo en su estudio por la falta de claridad en sus límites, convirtiéndose en
un concepto difuso solapado con otros constructos psicológicos.

2. Se trata de un concepto dinámico que cambia y se modifica según el transcurrir de la vida,
no solo de la persona, sino de la propia humanidad. "(...) Los logros de madurez personal,
se hallan socialmente determinados; se perfilan de modo diferente a través de las
distintas culturas" (Fierro, 2000, p.177). Además, es un concepto universal e individual,
esto significa que es una opción hacia el logro común para todos los hombres, pero que en
cada uno de esos hombres la madurez adquiere un matiz único y personal.
3. Es un concepto que se define y es entendido mejor desde lo que no es que desde lo que es,
lo que significa, (como con el concepto de Salud que durante muchos años se definió como
ausencia de enfermedad) que parece más fácil definirla como la ausencia de
comportamientos inmaduros.
Expuestas estas consideraciones, remitimos al lector a la publicación de la Revisión Española
elaborada por Zacarés y Serra (1998, pp. 89-158), quienes dejan reflejado el inicio -centrado en
Modelos Dinámicos, fenomenológicos y Clínicos de donde hasta la actualidad derivan
aportaciones como la de G.W. Allport (1961, 1986)-, y la evolución del complejo concepto de
Madurez; estos Autores, reflejan dos de los aspectos que tradicionalmente se encuentran
asociados al estudio de la Madurez: la presencia de múltiples desacuerdos y puntos de vista
sobre la conceptualización entre los expertos, y las críticas provenientes de la falta de evidencia
empírica y rigor metodológico de estas pioneras aproximaciones.
A pesar de las diferentes perspectivas desde las que ha sido estudiado e investigado dicho
constructo, es importante tener en cuenta la siguiente consideración de Fierro " (...) las
caracterizaciones de la salud mental y de la madurez personal, pese a su sello disparconductista, humanista, evolutivo, clínico-, presentan no pocos contenidos comunes"( Fierro,
2000, p.176)
En este sentido, el objetivo del estudio que se presenta, intenta aportar validez empírica a
algunos de los supuestos teóricos que han sido aportados, compartidos o analizados desde
diferentes ópticas (Perspectivas y Modelos), y que el Modelo de los Big Five, nos ha permitido
compaginar utilizando el Método Psicométrico.

Benavente Cuesta MH, Quevedo-Aguado P. 2014; 18:12 http://hdl.handle.net/10401/6612

1. Método e instrumentos
1.1 Participantes
La muestra en la que se basa esta investigación, está formada por un total de 887 sujetos,
adultos con edades comprendidas entre 18 y 69 años, divididos en dos sub-muestras. El grupo
que cuenta con mayor representación es el formado por Estudiantes Universitarios de las
titulaciones de Periodismo, Psicología, e Informática (N=687).
Estas titulaciones fueron elegidas de entre el resto de acuerdo a unos criterios previamente
establecidos por los investigadores. La titulación que cuenta con mayor representación muestral
es Periodismo (N=288), seguida con valores similares Psicología (N=261) y por último
Informática (N=139). Teniendo en consideración los alumnos matriculados durante el curso,
podemos afirmar que la muestra supera claramente el 10% por titulación, por lo que se puede
considerar que es representatividad estadísticamente (Kerlinger, F.N. y Howard, B.L. 2002).
El segundo grupo, está representado exclusivamente por Profesionales de la Psicología,
divididos en clínicos y no clínicos. La selección se hizo aleatoriamente abarcando profesionales
de entidades tanto públicas como privadas de todo el territorio español. La muestra definitiva
fue de 199 profesionales de la Psicología, entre los que hay 72 Psicólogos no clínicos y 127
Psicólogos clínicos.
En relación a la Variable Edad se justifica, de acuerdo a las características de la muestra, que
el 82,8% fuera menor de 30 años, ya que se corresponde con la franja de edad habitual en
nuestro país para cursar estudios universitarios. Respecto a la Variable Sexo, está
representada por un elevado porcentaje (63%) de mujeres que, a nuestro entender reproduce,
de un lado la mayor presencia femenina en los últimos años en la Universidad Española, y, por
otro, la clara prevalencia femenina en el ámbito formativo y profesional de la Psicología.
1.2 Instrumento
Para la realización del trabajo, se creó un cuestionario formado por dos partes: la Primera
constituida por una serie de variables sociológicas que reflejaban algunas de las características
definitorias de la muestra: Edad, Sexo, Estado Civil, Número de hijos, Estudiante (y
titulación) o Profesional (Clínico o no), y la Segunda, se centraba específicamente en las
dimensiones de los Big Five. Para ello se utilizó la única propuesta Taxonómica que existe de
este Modelo en el idioma español con metodología "etic", tomando como posibles características
de Madurez los 150 mini-marcadores que fueron asumidos como posibles indicadores útiles
para definir el constructo Personalidad Madura en base al modelo de los Cinco Grandes.
(Iraegui y Quevedo-Aguado, 2002).

2. Procedimiento
Se presentó a los sujetos el Cuestionario, en el que, después de responder a los datos
Sociológicos, tenían que evaluar estos 150 descriptores de acuerdo a si los consideraban o no
adecuados para definir los rasgos de la Personalidad Madura; las posibles respuestas oscilaban
en una escala de 1 a 5, de acuerdo a los criterios que el participante asignaba a cada término para
definir la Personalidad Madura: término No Adecuado, Poco Adecuado, Adecuado,
Moderadamente Adecuado y Muy Adecuado.

Benavente Cuesta MH, Quevedo-Aguado P. 2014; 18:12 http://hdl.handle.net/10401/6612

En relación a la selección de la sub-muestra de Estudiantes, el primer paso fue establecer los
criterios en los que se iba a apoyar la elección de titulaciones que participarían en el estudio,
debiendo cumplir los siguientes requisitos: ser una Titulación de Grado Superior, con un
volumen representativo de alumnos dentro de la Universidad, y que perteneciesen a Áreas
distintas de Conocimiento. Teniendo en cuenta estas consideraciones, las titulaciones que
cumplían los requisitos fueron: Periodismo (área de Ciencias Sociales), Psicología (área de
Ciencias de la Salud) e Informática (área Tecnológica). La participación fue voluntaria y la
aplicación se realizó por grupos de clase en horas lectivas, dedicando un tiempo de entre 15-20
minutos.
Respecto a la sub-muestra de Profesionales de la Psicología, supuso un procedimiento más
complejo y dificultoso; se seleccionaron aleatoriamente Asociaciones Psicológicas, Colegios
Profesionales de Psicólogos, Departamentos de distintas Facultades de Psicología, profesionales
autónomos... de todo el territorio Español. Se entregaron un total de 450 Cuestionarios por
correo postal o de manera presencial, de los cuales se recogieron 208 teniendo que ser
eliminados 9 por no estar bien cumplimentados o estar incompletos.
Todos los datos obtenidos, fueron informatizados y tratados con el Paquete Estadístico SPSS
versión 11.5.

3. Resultados
En primer lugar se procedió al análisis de Fiabilidad del instrumento utilizado "Taxonomía de
los Cinco Grandes en Español" (Iraegui y Quevedo-Aguado, 2002) para medir el constructo de
"Madurez Psicológica". La consistencia interna del mismo fue estimada por un coeficiente Alfa
de Cronbach de ,938 considerándose muy adecuada.
De acuerdo a estos resultados, se puede afirmar que el instrumento utilizado para medir el
constructo "Madurez" parece ser adecuado en cuanto a su Fiabilidad en el total de la escala y
también respecto a cada ítem. Este primer análisis nos permitió continuar con el estudio, cuyo
fin recordamos una vez más es explorar la presencia de los "Cinco Grandes" en el estudio de las
dimensiones de la Personalidad Madura.
En segundo lugar, la solución factorial hallada presentó un grado de adecuación muestral
aceptable (KMO ,943), corroborada por la alta significación obtenida en la prueba de
esfericidad de Bartlett. Asumimos por tanto el cumplimiento de estos dos requisitos básicos
que nos permiten continuar realizando el análisis de resultados.
Y, en tercer lugar, se decidió trabajar con el método de extracción de Componentes Principales y
como método la Rotación Ortogonal de Normalización Varimax con Kaiser. Los resultados
obtenidos arrojaron (Tabla 1), la solución de 5 factores que explican el 36,970% de la varianza
total, necesitándose de 9 iteraciones para la convergencia.
La existencia de esta elevada varianza nos hace intuir que los adjetivos que constituyen las 5
dimensiones de personalidad en el "Modelo de los Big Five" (Costa y Mc Crae, 1995; Goldberg,
1981; Mc Crae y John, 1992; Saucier y Goldberg, 1996), pueden ser considerados términos
válidos para describir la "Madurez Psicológica".
En la tabla 1 se puede ver cómo de los "Cinco Factores" que han sido identificados en esta
solución, le corresponde al primero un 16,045% de varianza total explicada, pudiéndose

Benavente Cuesta MH, Quevedo-Aguado P. 2014; 18:12 http://hdl.handle.net/10401/6612

considerar como un Factor General o, al menos, más potente conceptualmente en comparación
con el resto, ya que éstos presentan un porcentaje de varianza inferior, con resultados para los
factores II, III y IV equivalentes entre sí, mientras que el factor V ha de ser considerado con
cautela ya que explica tan sólo un 2,911% de la varianza total.La interpretación de los 5 factores
emergentes, se realizó seleccionando aquellos términos que presentaban una mayor saturación
en cada uno de ellos.

A continuación presentamos de forma detallada (tablas 2,3,4,5 y 6) cada uno de los Factores, en
los que se ordenan los descriptores según su peso, puntuaciones medias, y por último su
correspondencia tanto con los "Factores de la Taxonomía de los Cinco Grandes en Español",
(Iraegui y Quevedo-Aguado, 2002) como con los Factores que constituyen el "Modelo Big Five"
(Costa y Mc Crae, 1995; Goldberg, 1981; Mc Crae y John, 1992; Saucier y Goldberg, 1996) en
otros idiomas pioneros en el estudio léxico de la personalidad, sin olvidar aquellos matices
específicos que debemos tener en cuenta especialmente en relación al Factor III "Integridad
/Credibilidad /Inteligencia/ Cultura" que no obtiene una réplica tan clara como el resto de
factores en la versión española, como queda reflejado en trabajo de Iraegui y Quevedo-Aguado,
2002.
El Primer Factor (Tabla 2) emergente explicaría 16,045% de la varianza total. Está constituido
por 24 términos para los que corresponden pesos distintos como así se refleja en la tabla 2, con
una media de 1,44; esta puntuación media implica que todos ellos son considerados por los
sujetos como rasgos poco o nada adecuados para describir a una Persona Madura, por lo que
parece ser más fácil para los participantes definir la madurez desde lo que no es, que desde lo
que realmente es.
Teniendo en cuenta esta consideración hemos decidido denominar a dicho factor como
"Madurez", siendo sus contenidos rasgos propios de la inmadurez.
Analizando este Factor I "Madurez", encontramos que los descriptores que lo forman
guardan relación en proporciones diferentes con tres dimensiones de la Personalidad según el
"Modelo de los Big Five". En primer lugar, el Factor más presente es el que corresponde al F3
"Integridad /Credibilidad /Inteligencia /Cultura" (Iraegui y Quevedo-Aguado, 2002) o

Benavente Cuesta MH, Quevedo-Aguado P. 2014; 18:12 http://hdl.handle.net/10401/6612

el BF(V) "Apertura a la Experiencia", (Costa y McCrae, 1980; Digman y Takemoto-Chock,
1981; Watson y Clark, 1984; John et al, 1988; Peabody y Goldberg, 1989; Isaka, 1990), seguido
del F2 o BF(II)"Agradabilidad" (Digman y Takemoto-Chock, 1981; John et al, 1988;
Peabody y Goldberg, 1989; Isaka, 1990; Avia, 1992, Iraegui y Quevedo-Aguado, 2002) y por
último del F4 "Responsabilidad" (Iraegui y Quevedo-Aguado, 2002) o denominado
BF(III) "Minuciosidad / Escrupulosidad" (Digman y Takemoto-Chock, 1981; Tellegen,
1982; Krung y Johns, 1986; John et al, 1988; Belloch, 1989; Peabody y Goldberg, 1989; Isaka,
1990; Avia, 1992).

A la luz de estos resultados, parece intuirse que el Factor I que emerge de nuestro estudio, hace
clara referencia al concepto de madurez definido desde la inmadurez, comprometiendo para ello
a tres de las grandes dimensiones de la Personalidad, de tal manera que podríamos describir a la
persona Inmadura como aquella que muestra un comportamiento falso, maligno e incluso
perverso que le desacredita por completo ante los demás.
Por otro lado, las relaciones interpersonales que establece se definen de manera compleja por la
falta de serenidad, sensatez y afabilidad, convirtiéndose así en sujetos de relación difícil, los

Benavente Cuesta MH, Quevedo-Aguado P. 2014; 18:12 http://hdl.handle.net/10401/6612

cuales asumen la vida desde la pasividad e irresponsabilidad, por ello son percibidas como
personas carentes de significado y sentido ante su propia existencia y ante la de sus semejantes.
Todo esto nos recuerda dos conceptos aportados por teóricos de la Personalidad, con los que se
puede establecer un cierto grado de equivalencia. En primer lugar, con el término "Filosofía
unificadora de la vida" empleado por Allport (1961) para describir una de las dimensiones de la
personalidad madura: entiende que la madurez psicológica sólo se puede lograr cuando una vez
alcanzadas determinadas capacidades psicológicas, éstas son integradas por y en la propia
persona desde una perfecta articulación en orden a un determinado cuerpo de valores que
marcan dirección y sentido a la propia vida del sujeto; y en segundo lugar, recordamos a otro
autor de personalidad, A. Maslow (1971), quien aportó desde su teoría el término de
"Autorrealización", concepto próximo al de Madurez Psicológica. Para este autor una persona
Autorrealizada es aquella que está motivada a cubrir una serie de "meta-necesidades",
entendidas como estados de crecimiento que conducen al desarrollo personal, entre ellas
destacamos la verdad, la bondad, autosuficiencia...etc.
Teniendo en cuenta esta conceptualización, parecería que el primer Factor de nuestro estudio
refleja la cara opuesta de la "Persona Autorrealizada", en nuestro caso de la "Persona Madura",
si tomamos como equivalentes ambos constructos.
El Segundo Factor (Tabla 3) explica el 6,952% de la varianza total (Tabla 1) y está saturado
por 15 adjetivos que lo describen, relacionados todos ellos con la dimensión de personalidad
"Extraversión" identificado como Factor I en el "Modelo Big Five" (Watson y Clark, 1984;
John et al, 1988; Peabody y Goldberg, 1989 y Avia, 1992) o Factor 5 en la "Taxonomía de los
Cinco Grandes en Español" (Iraegui y Quevedo-Aguado, 2002).
En proporciones menores a éste, se encuentra representado el Factor II "Agradabilidad"
(Factor 2), (Digman y Takemoto-Chock, 1981; John et al, 1988; Peabody y Goldberg, 1989;
Isaka, 1990; Avia, 1992; Iraegui y Quevedo-Aguado, 2002) y el Factor IV "Estabilidad
emocional" (Factor 1) (Digman y Takemoto-Chock, 1981; Watson y Clark, 1984;John et al,
1988; Peabody y Goldberg, 1989; Isaka, 1990; Avia, 1992).
Las puntuaciones medias de estos términos es de 3,53 revelando que, para los participantes,
son características adecuadas para describir a una Persona Madura; reflejarían el valor que
asume la Extraversión, la Sociabilidad y la relación emocional con otras personas como rasgos
prototípicos de aquellos que se encuentran próximos a la Madurez Psicológica. A este factor le
hemos denominado "Madurez Social", puesto que agrupa términos referentes a la expresión y
modo en que un sujeto maduro vive sus relaciones personales de acuerdo a determinados
contextos sociales.
Estableciendo un análisis comparativo entre estos resultados y las conceptualizaciones de los
teóricos de la Personalidad en relación al aspecto más social que define a una Persona Madura,
nuevamente destacamos a Allport (1961) con otra de sus dimensiones definitorias de la
Personalidad Madura, "La relación emocional con otras personas", entendida como la
capacidad que tiene el sujeto para implicarse emocionalmente en las diferentes relaciones que
establece, adaptándose de manera óptima según el contexto.
Por otro lado, atendiendo a los descriptores "original" y "positivo" pertenecientes al Factor
"Estabilidad Emocional", parece intuirse que dentro de este concepto más externo y social de la
madurez, también se considera la importancia de las "Emociones Positivas" como favorecedoras
del establecimiento y mantenimiento de las relaciones interpersonales. (Jahoda, 1958; Carver
and cols, 1993; Avia y Vázquez, 1998).

Benavente Cuesta MH, Quevedo-Aguado P. 2014; 18:12 http://hdl.handle.net/10401/6612

El Tercer Factor (Tabla 4) emergente, explica el 6,068% (Tabla 1) de la varianza total y la
media de los descriptores que lo constituyen se sitúa en 3,68 por lo que podemos concluir que
este nuevo Factor explica, como el anterior, rasgos descriptivos en positivo. Los términos que
aparecen en un mayor proporción y peso, son los que describen la dimensión de personalidad
denominada por algunos autores en el Modelo Big Five como "Escrupulosidad o
Minuciosidad" (Digman y Takemoto-Chock, 1981; Tellegen, 1982; Krung y Johns, 1986; John
et al, 1988; Belloch, 1989; Peabody y Goldberg, 1989; Isaka, 1990; Avia, 1992), y matizada en la
Taxonomía de los Cinco Grandes en Español como "Responsabilidad" (Iraegui y QuevedoAguado, 2002).
Entre estos descriptores, como puede observarse, encontramos los siguientes; "aplicado",
"esmerado", "constante", "disciplinado", "ahorrador", "estudioso", "centrado", "prevenido",
"cauto", "cuidadoso" y "perfeccionador". A su vez, en este factor aparecen adjetivos como
"avanzado", "aventajado", "decidido", "brillante", "despierto" y "hábil", que son términos que
hacen referencia a otra de las dimensiones de personalidad de los Cinco Grandes y la taxonomía
española, "Estabilidad emocional" (Digman y Takemoto-Chock, 1981; Watson y Clark,
1984; John et al, 1988; Peabody y Goldberg, 1989; Isaka, 1990; Avia, 1992; Iraegui y QuevedoAguado, 2002) y por último, y tan solo con un único término ("deductivo"), aparece el Factor V
"Apertura a la Experiencia" o identificado con ciertos matices diferentes como Factor 3
"Integridad /Credibilidad /Inteligencia /Cultura" (Iraegui y Quevedo-Aguado, 2002).
Todos estos rasgos interrelacionados parecerían describir un "yo competente" y responsable

Benavente Cuesta MH, Quevedo-Aguado P. 2014; 18:12 http://hdl.handle.net/10401/6612

que capacita al sujeto para adaptarse de forma efectiva a los diversos roles y tareas que le
presenta la vida en las diferentes facetas.
Podríamos entender que los constructos Madurez y Competencia, se solapan (Smith, 1969,
Heath, 1977), apoyando el punto de vista de Heath (1977, p. 34):"los estudios de personas
etiquetadas como competentes sólo pueden confirmar lo que estudios de personas etiquetadas
como maduras, saludables, ideales y óptimamente ajustadas".
Por estas razones, al Factor III emergente de nuestro estudio lo denominamos "Madurez
Intelectual", considerando que la Persona Madura es aquella que sabe aprovechar al máximo
su capacidad intelectual, cuidar de sí misma, siendo capaz de gestionar su propia experiencia de
vida haciéndola lo más satisfactoria posible (Fierro, 2000).
El Cuarto Factor emergente cuyas variables más significativas se muestran en la Tabla 5,
explicando un 5,015% de la varianza total y de media 3,70 representa lo que hemos denominado
"Madurez Cognitiva" (Comportamientos Autoreferidos o Autoconocimiento; pensador,
meditador, profundo...).

Los términos definitorios pertenecen a BF(V) "Apertura a la Experiencia", (Costa y
McCrae, 1980; Digman y Takemoto-Chock, 1981; Watson y Clark, 1984; John et al, 1988;
Peabody y Goldberg, 1989; Isaka, 1990) o con algunas variantes en la taxonomía en Español
Factor 3 "Integridad /Credibilidad /Inteligencia /Cultura" (Iraegui y QuevedoAguado, 2002) y el Factor II (F2) "Agradabilidad" (Digman y Takemoto-Chock, 1981; John
et al, 1988; Peabody y Goldberg, 1989; Isaka, 1990; Avia, 1992, Iraegui y Quevedo-Aguado,
2002) .

Benavente Cuesta MH, Quevedo-Aguado P. 2014; 18:12 http://hdl.handle.net/10401/6612

Por último aparece con una bajísima representación el Factor IV (F1) "Estabilidad
emocional" (Digman y Takemoto-Chock, 1981; Watson y Clark, 1984;John et al, 1988;
Peabody y Goldberg, 1989; Isaka, 1990; Avia, 1992; Iraegui y Quevedo-Aguado, 2002) y del
Factor 3 "Responsabilidad" (Iraegui y Quevedo-Aguado, 2002) o denominado por otros
autores como FIII "Minuciosidad / Escrupulosidad" (Digman y Takemoto-Chock, 1981;
Tellegen, 1982; Krung y Johns, 1986; John et al, 1988; Belloch, 1989; Peabody y Goldberg, 1989;
Isaka, 1990; Avia, 1992).
A la vista de estos resultados consideramos que los descriptores que forman parte del factor se
centran de una manera especial en aspectos internos "Autoreferenciales" que suponen una
actitud de introspección por parte del sujeto, con comportamientos que reflejan una
personalidad emocionalmente ajustada y capacitada, no sólo para relacionarse de forma óptima
con los demás, sino también consigo mismo.
Algunos de los términos presentes en este factor como "reflexivo", "profundo", "pensador",
"meditador", nos recuerdan de una manera especial la presencia de un "Self" entendido como
sistema de referencia comportamental (Fierro, 1998), donde determinados "Procesos
Cognitivos" como el autoconocimiento, toman un protagonismo especial en la vida del sujeto
haciéndole sentir responsable y dueño de su propio curso de acción (o de su propia existencia).
Esta dimensión también está presente en los trabajos de Allport (1961) proponiendo la
"autoobjetivación" como una dimensión fundamental de la madurez.
Este cuarto Factor, al que hemos denominado "Madurez Cognitiva", está relacionado en
nuestro entender con la capacidad introspectiva para bucear en nuestra propia existencia

Benavente Cuesta MH, Quevedo-Aguado P. 2014; 18:12 http://hdl.handle.net/10401/6612

favoreciendo la capacidad de interacción social, y comprensión sobre el ser, hacer y sentir de
todos aquellos con los que nos relacionamos. Hemos entendido por ello que la concepción más
actual sobre cognitivismo y constructivismo (Bruner, 1990; Gergen, 1996), entendida como la
globalidad del pensamiento en sus repercusiones emocionales-cognitivas y actitudinalesconductuales, estaría representada en la esencia que este factor recoge a través de sus adjetivos.
El Quinto Factor (Tabla 6) que emerge de nuestra factorización ha de ser considerado con
cautela puesto que tan sólo explica un 2,911% de la varianza total. Los términos que aparecen en
el mismo presentan una media de 1,67 por lo que hemos de entenderlo como un factor que nos
habla de la dimensión de la "Inmadurez", es decir, de rasgos poco o nada adecuados para
atribuir a una Persona Madura.
Los descriptores que aparecen nos remiten de forma clara y especial al Factor IV
"Estabilidad Emocional": "débil", "hipersensible", "miedica", "llorón", "indeciso",
"inseguro", "miedoso", "torpe, todos ellos indicadores de una personalidad afectiva y
emocionalmente inmadura. Representado en menor medida se encuentra el B.F (I)
"Extraversión" con términos que hacen referencia a la falta de capacidad que tiene el sujeto
para relacionarse de manera adecuada con los demás; "cohibido", "callado", "introvertido", y en
último lugar aparece tan sólo un descriptor, "distraído", perteneciente al Factor B.F (III)
"Escrupulosidad / Minuciosidad" o Factor 4 "Responsabilidad" según la propuesta
taxonómica de los Cinco Grandes en Español.

Benavente Cuesta MH, Quevedo-Aguado P. 2014; 18:12 http://hdl.handle.net/10401/6612

Hemos entendido que este quinto Factor de nuestro estudio comparte con el primero de ellos, la
revelación de lo que se pueden considerar rasgos propios de la inmadurez y es, desde esta
perspectiva negativa, desde la cual definen los rasgos propios de la personalidad madura; sin
embargo, deteniéndonos en el contenido de cada uno de sus descriptores, creemos que este
quinto factor está íntimamente relacionado con aspectos de carácter afectivo-emocional, en
comparación con el primero, por lo que hemos determinado llamar a este quinto factor
"Madurez Emocional". Si recordamos la evolución que había tenido a lo largo de la historia
el concepto de Madurez Psicológica (Zacarés y Serra, 1998), observábamos cómo los primeros
autores que intentaron conceptualizarlo, hacían referencia casi exclusivamente a la dimensión
emocional dejando de lado otros aspectos de la persona. Finalmente en relación a este quinto
factor, podríamos decir que supone la cara inversa de lo que autores como Willoughby
(1930,1932), King (1951) y Jersild (1954,1963) consideraban que era la "Madurez Emocional".

4.

Discusión y conclusiones

Tras el análisis efectuado de forma detallada y a la luz de los resultados obtenidos, resaltamos a
modo de conclusión aquellos aspectos que consideramos más relevantes:
1.

En primer lugar, parece haberse demostrado en este trabajo exploratorio, que el Modelo de
los Big Five, aporta en nuestro idioma un instrumento adecuado para evaluar las Teorías
Implícitas que tienen los sujetos acerca de la Personalidad Madura.

2. En segundo lugar, el índice de Fiabilidad parece ser adecuado y relevante para proceder y
continuar el análisis sobre dicho constructo.
3. Tercero, el Análisis Factorial llevado a cabo ha sugerido 5 factores: el primero de ellos se
podría considerar como un Factor General ya que explica un porcentaje muy elevado de la
varianza total. Ha sido denominado como "Madurez" aunque como ya fue comentado
anteriormente, los sujetos de la muestra emplean para su definición descriptores negativos
opuestos a la madurez psicológica, lo que nos lleva a pensar que conocen claramente "qué
no es una persona madura". En este factor están involucradas varias dimensiones de la
personalidad como: "Integridad / Apertura a la experiencia", "Agradabilidad" y
"Responsabilidad". Los otros tres factores parecen reproducir diferentes áreas de la
Madurez: Social, Intelectual, Cognitiva y Emocional.
A la luz de estos resultados, podríamos afirmar que el constructo de la Madurez Psicológica es
entendido por los sujetos de la muestra desde una Perspectiva Multidimensional, que nos
aproxima a un modelo de Madurez definido por cinco factores, de los cuales llama
especialmente la atención que tanto el Factor I "Madurez" como el Factor V "Madurez
Emocional", hayan definido la madurez desde el polo negativo de la misma; ambos presentan un
fuerte contenido en aspectos de carácter emocional, mientras que el resto de factores
identificados como representantes de otras dimensiones de la Personalidad Madura como son la
social, intelectual y cognitiva han sido definidos desde aspectos positivos.
Por consiguiente, parece confirmarse que, entre los expertos y no expertos de la psicología,
existen un conjunto de creencias compartidas que definen no sólo cuáles son las dimensiones de
la personalidad madura sino también, y de manera muy contundente, aquellos aspectos que le
son más propios a los sujetos Inmaduros haciendo especialmente hincapié en los que guardan
una estrechísima relación con la dimensión emocional del individuo.

Benavente Cuesta MH, Quevedo-Aguado P. 2014; 18:12 http://hdl.handle.net/10401/6612

Referencias
Allport, G. W. (1961,1986). La personalidad: su configuración y desarrollo. (8ª ed.). Barcelona: Herder.
Avia, M.D. & Vázquez, C. (1998). Optimismo Inteligente. Madrid: Alianza Editorial.
Avia, M.D. (1992). El enigma de los "Big Five": ¿Realidad o representación? Estudios de Psicología, 47, 67-71.
Belloch, A. (1989). Personalidad: una realidad construida. En J. L. Pinillos & J. Mayor (eds). Tratado de Psicología
General (Vol 9, pp. 205-240), Madrid: Alhambra.
Benavente Cuesta, MH. (2008). Teorías implícitas de la Personalidad Madura. (Tesis doctoral no publicada).
Universidad Pontificia de Salamanca, Salamanca.
Benavente Cuesta, M.H. y Quevedo-Aguado, M.P. (en imprenta) Sobre la Personalidad Madura. Madrid, Ed. CCS
Bruner, J. (1990). Actos de Significado. Más allá de la Revolución Cognitiva. Madrid: Alianza.
Carver, C.S., Pozo, C., Harris, S.D., Noriega, V., Scheier, M.F., Robinson, D.S., Ketchman, A.S., Moffat, F.L., Jr. & Clark,
K.C. (1993). How coping mediates the effect of optimism on distress: A study of women with early stage breast
cancer. Journal of Personality and Social Psychology, 65, 375-390.
Costa, P. T. Jr. & McCrae, R. R. (1980). Still stable after all these years: Personality as a key to some issues in adulthood
and old age. In P.B. Baltes y O.G. Brim, Jr. (Eds), Life Span development and behavior (Vol. 3, pp. 65-102).
New York: Academic Press.
Costa,P.T. & McCrae, R.R. (1995). Domains and Facets: Hierarchical personality assessment using the Revised NEO
Personality Inventory. Journal of Personality Assessment, 64, 21-50.
Digman, J.M. y Takemoto-Chock, N.K. (1981). Factors in the natural language of personality: Re-analysis and
comparison of six major studies. Multivariate Behavioral Research, 16, 149-170.
Fierro, A. (1996/1998). Manual de Psicología de la Personalidad. (1ª Reimpresión). Barcelona: Paidós.
Fierro, A. (2000). Sobre la vida feliz. Málaga: Aljibe.
Gergen, K. (1996). Realidades y relaciones. Aproximaciones a la construcción social. Barcelona: Paidós.
Goldberg, L. R. (1981). Language and individual differences: the search for universals in personality lexicons. Review of
Personality and Social Psychology, 2, 141-165.
Heath, D.H. (1977). Academic predictors of adult maturity and competence. Journal of Higher Education, 48, 613-632.
Iraegui, A. & Quevedo-Aguado, M.P. (2002). Aproximación psicolingüística al estudio de la personalidad en español:
Una propuesta taxonómica. Iberpsicología: Revista Electrónica de la Federación española de Asociaciones de
Psicología, Vol. 7, Nº. 1. Extraído de http://www.fedap.es/IberPsicologia/iberpsi7-1/iraegui/iraegui.htm
Isaka, H. (1990). Factor analysis of trait terms in everuday Japanese language. Personality and Individual Differences,
11(2), 115-124.
Jahoda, M. (1958). Current concepts of positive mental health. New York: Basic Books.
Jersild, A. T. (1954). Child psychology. New York: Prentice-Hall.
Jersild, A. T. (1963). The psychology of adolescence (2ª.ed.) London: Collier-Macmillan.
John, O .P., Angleitner, A. & Ostendorf, F. (1988). The lexical approach to personality: a historical review of trait
taxonomic research. European Journal of Personality, 2, 171-203.
Kerlinger, F.N. & Howard, B.L. (2002). Investigación del comportamiento: métodos de investigación en ciencias
sociales. (4ª ed.). México: Mc Graw Hill.
King, F.W. (1951). Emotional maturity: Its nature and measurement. (Disertación doctoral no publicada). Harvard
University, Cambridge, Estados Unidos.

Benavente Cuesta MH, Quevedo-Aguado P. 2014; 18:12 http://hdl.handle.net/10401/6612

Krug, S. E. & Johns, E. F. (1986). A large-scale cross-validation of the second-order personality structure defined by the
16PF. Psychological Reports, 59, 683-693.
Maslow, A. H. (1971). The farther reaches of human nature. Nueva York: Viking.
McCrae, R. & John, O. P. (1992). An introduction to the Five-factor model and its applications. Journal of Personality,
60, 175-215.
Peabody, D. & Goldberg, L. R. (1989). Some determinants of factor structures from personality-traits descriptors.
Journal of Personality and Social Psychology, 57, 552-567.
Saucier, G. & Goldberg, L.R. (1996). Evidence for the Big Five in analyses of familiar English personality adjectives.
European Journal of Personality, 10, 61-77.
Smith, M.B. (1969). Social psychology and human values. Chicago: Aldine.
Tellegen, A. (1982). Brief Manual for the Differential Personality Questionnarie. (Manuscrito no publicado),
Universidad de Minnesota, Estados Unidos.
Watson, D. & Clark, L.A. (1984). Negative Affectivity: The Disposition to Experience Aversive Emotional States.
Psychological Bulletin, 96, 465-490.
Willoughby, R. R. (1930). The emotional maturity of some religious attitudes. Journal of Social Psychology, 1, 532-536.
Willoughby, R. R. (1932). A scale of emotional maturity. Journal of Social Psychology, 3, 3-35.
Zacarés, J. J. & Serra, E. (1998). La madurez personal: Perspectivas desde la Psicología. Madrid: Ediciones Pirámide.

Benavente Cuesta MH, Quevedo-Aguado P. 2014; 18:12 http://hdl.handle.net/10401/6612

Cite este artículo de la siguiente forma (estilo de Vancouver):
Benavente Cuesta MH, Quevedo-Aguado P. Análisis factorial de madurez psicólogica según la
"taxonomía de los cinco grandes en español". Psicologia.com [Internet]. 2014 [citado 09 Oct
2014];18:12. Disponible en: http://hdl.handle.net/10401/6612

Comentarios de los usuarios



No hay ningun comentario, se el primero en comentar
psiquiatria.com - Portal número 1 en salud mental en lengua castellana