Última actualización web: 13/07/2020

Aspectos fisiopatológicos de la depresión en el síndrome coronario agudo. Pronóstico, evolución y perspectiva de tratamiento. Artículo de revisión

Autor/autores: María Josefina Aldazoro Pacheco , Teraiza Mesa Rodríguez
Fecha Publicación: 28/10/2014
Área temática: .
Tipo de trabajo: 

RESUMEN

El presente artículo revisa la evidencia en la literatura médica de que la depresión es un factorde riesgo para el desarrollo y la progresión de la enfermedad coronaria. La persistencia de lossíntomas depresivos después de la hospitalización es un fuerte elemento de riesgo para lamortalidad después de los síndromes coronarios agudo. Varios mecanismospsicoinmunoneuroendocrinológicos explican la interacción entre la depresión y la enfermedadcardiovascular. Es necesario reconocer y tratar la depresión correctamente con el fin de mejorarla calidad de vida, y probablemente los resultados cardiológicos en estos pacientes.Métodos: Se realizaron búsquedas en MEDLINE, PubMed y revisiones de la bibliografía paraidentificar artículos pertinentes. Los artículos se agruparon por tema: la depresión como factorde riesgo, mecanismos bioconductuales, y los estudios de resultados con respecto al tratamiento.

Palabras clave: depresión; enfermedad de las arterias coronarias; mecanismos fisiológicos; mecanismos de comportamiento


VOLVER AL INDICE

Url corta de esta página: http://psiqu.com/1-7090

Contenido completo: Texto generado a partir de PDf original o archivos en html procedentes de compilaciones, puede contener errores de maquetación/interlineado, y omitir imágenes/tablas.

Aldazoro Pacheco MJ. Psiquiatria.com. 2014; 18:15.
http://hdl.handle.net/10401/6617

Revisión teórica
Aspectos fisiopatológicos de la depresión en el síndrome
coronario agudo. Pronóstico, evolución y perspectiva de
tratamiento. Artículo de revisión
Pathophysiology of depression in acute coronary syndrome. Prognosis, evolution and treatment perspective. Review
article

María Josefina Aldazoro Pacheco1*, Teraiza Mesa Rodríguez2
Resumen
El presente artículo revisa la evidencia en la literatura médica de que la depresión es un factor
de riesgo para el desarrollo y la progresión de la enfermedad coronaria. La persistencia de los
síntomas depresivos después de la hospitalización es un fuerte elemento de riesgo para la
mortalidad después de los síndromes coronarios agudo. Varios mecanismos
psicoinmunoneuroendocrinológicos explican la interacción entre la depresión y la enfermedad
cardiovascular. Es necesario reconocer y tratar la depresión correctamente con el fin de mejorar
la calidad de vida, y probablemente los resultados cardiológicos en estos pacientes.
Métodos: Se realizaron búsquedas en MEDLINE, PubMed y revisiones de la bibliografía para
identificar artículos pertinentes. Los artículos se agruparon por tema: la depresión como factor
de riesgo, mecanismos bioconductuales, y los estudios de resultados con respecto al tratamiento.
Palabras clave: depresión, enfermedad de las arterias coronarias, mecanismos fisiológicos,
mecanismos de comportamiento.
Abstract
The present paper reviews the evidence that depression is a risk factor for the development and
progression of coronary artery disease. The persistence of depressive symptoms after
hospitalization is a strong risk factor for mortality after acute coronary syndromes (ACS).
Several psychoimmunoneuroendocrinological mechanisms explain the interaction between
depression and cardiovascular disease. It is necessary to recognize and treat depression
correctly in order to improve the quality of life, and probably the cardiologic outcomes of these
patients.
Methods: MEDLINE, PubMed searches and reviews of bibliographies were used to identify
relevant articles. Articles were clustered by theme: depression as a risk factor, biobehavioral
mechanisms, and treatment outcome studies.
Keywords: depression, coronary artery disease, physiological mechanisms, behavioral
mechanisms.

Psiquiatria.com ­ ISSN: 1137-3148
© 2014 Aldazoro Pacheco MJ, Mesa Rodríguez T.

Alvites Ahumada MP. Psiquiatria.com. 2014; 18:5 - http://hdl.handle.net/10401/6617

Recibido: 20/01/2014 ­ Aceptado: 17/10/2014 ­ Publicado: 28/10/2014

* Correspondencia: dra.teraizamesa@gmail.com/mariajosealdazoro@gmail.com
1 Médico Cirujano Especialista en Cardiología Clínica. Especialista I adjunto al servicio de cardiología del
Hospital Universitario Dr. Jesús María Casal Ramos. Núcleo de la Universidad Centro Occidental Lisandro
Alvarado Araure edo Portuguesa Venezuela.
2 Médico Cirujano Especialista en Psiquiatría. Especialista I adjunto al servicio de psiquiatría del Hospital
Universitario Dr. Jesús María Casal Ramos. Núcleo de la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado
Araure edo Portuguesa Venezuela. Miembro del comité científico Internacional de Psiquiatría.com
(España). Revisor del Journal of AIDS/HIV (USA). Twitter: @Dra_TeraizaMesa Facebook.com:
https://es-es.facebook.com/DraTeraizaMesaR.

2

Alvites Ahumada MP. Psiquiatria.com. 2014; 18:5 - http://hdl.handle.net/10401/6617

Introducción
En las enfermedades crónicas degenerativas, y en particular en la cardiopatía coronaria, se ha
observado una elevada tasa de manifestaciones depresivas que va de 17 a 27%, lo cual
incrementa el riesgo de eventos cardiovasculares y fallecimiento1. Un estudio reciente efectuado
en Dinamarca vigiló durante un año a 763 pacientes que sufrieron un infarto2-3, para determinar
si la depresión elevaba la mortalidad. Se concluyó que la mortalidad se incrementó en pacientes
con depresión grave. Otro estudio reciente de pacientes que sufrieron infarto agudo de
miocardio, en quienes la fracción de expulsión del ventrículo izquierdo fue menor de 35%,
mostró una relación directamente proporcional entre la puntuación obtenida en el Inventario
para la Depresión de Beck (IDB)4-5 y la mortalidad. Los enfermos con 0 a 3 puntos tuvieron una
mortalidad de 2.6%; con 4 a 9 puntos tuvieron una mortalidad de 17.1%; la mortalidad se elevó a
23.3% en pacientes con calificaciones de 10 o más en el inventario de Beck6-7. Estos datos
muestran que a mayor gravedad de la depresión mayor mortalidad en pacientes con isquemia
coronaria.
La depresión se asociado hasta tal punto con la cardiopatía isquémica que se describe un
incremento de 4 veces mayor en el riesgo de mortalidad durante los primeros 6 meses después
de un infarto agudo de miocardio, y su significado pronóstico es comparable a poseer historia de
disfunción ventricular izquierda en el seno de un infarto8-9.
Ziegelstein ha señalado que aproximadamente uno de cada seis pacientes experimenta
depresión mayor luego de un infarto agudo al miocardio (IAM)11-12 y 1 de cada 3 presentan
síntomas depresivos durante la hospitalización. Un estudio de seguimiento de Lesperance et al.
determinó que un 31,5% de pacientes infartados experimentó depresión durante la
hospitalización y el primer año posterior al alta. Del total de pacientes con depresión, 50% la
presentó durante hospitalización, 42,9% entre el alta y 6 meses, y 7,1% entre 6 y 12 meses
después del IAM13-14. Por otra parte, aquellos pacientes que tenían el antecedente de depresión,
tuvieron un riesgo mayor de sufrir un nuevo episodio depresivo postinfarto agudo al miocardio,
tanto en el hospital como después del alta15.
También se han descrito unos niveles más bajos de mejoría clínica en pacientes con cuadro
depresivo y que han sufrido una intervención de by-pass coronario en un plazo de 6 meses,
siendo el cuadro depresivo un factor de riesgo al menos tan decisivo como los parámetros
tradicionales de función cardíaca16.
Es necesario señalar que no todos los estudios prospectivos observacionales han encontrado una
asociación entre depresión posterior a un infarto agudo de miocardio y mortalidad. Ante este
planteamiento, la hipótesis más razonable es que el grado de severidad de la enfermedad puede
actuar como factor de confusión, dependiendo de la exactitud de las percepciones del paciente,
de la severidad de su patología y de la condición en que se encuentre17-18.
Factores de riesgo para desarrollar un evento cardiovascular en los pacientes
depresivos
El riesgo de desarrollar un evento cardiovascular (ECV) en pacientes con depresión depende de
dos tipos de factores. Por un lado, los factores vinculados a su comportamiento, y, por otro, a
factores fisiológicos.
En lo que tiene que ver con el comportamiento, se ha reportado que los pacientes deprimidos
tienen costumbres perjudiciales, tales como el tabaquismo, alcoholismo intenso e inactividad
física, hábitos alimenticios inadecuados, lo que puede contribuir a la presencia de hipertensión
arterial, obesidad, resistencia a la insulina y diabetes (componentes del síndrome metabólico) y
mala adherencia a los tratamientos indicados19-20.
Por otra parte, los pacientes deprimidos presentan alteraciones fisiológicas vinculadas al estrés
emocional crónico que sufren, tales como hiperactividad simpaticoadrenal, que se manifiesta
por niveles elevados de catecolaminas en sangre y orina, y disminución de la variabilidad de la

3

Alvites Ahumada MP. Psiquiatria.com. 2014; 18:5 - http://hdl.handle.net/10401/6617

frecuencia cardíaca, inestabilidad eléctrica ventricular, reacción isquémica al estrés mental,
desregulación del eje hipotálamo-hipofisario-suprarrenal, que se manifiesta por
hipercortisolemia, y reducida respuesta en la secreción de ACTH ante la infusión del factor
liberador del cortisol (CRF por "corticotropin releasing factor")20-21-22 y alteraciones de
marcadores biológicos, vinculados a la activación plaquetaria e inflamatoria (niveles elevados de
interleuquina -IL-1 y factor de necrosis tumoral -TNF-, entre otros) y del sistema
inmunitario22-23-24-25-26-27-28.
Llamativamente, las plaquetas comparten propiedades similares con las terminales nerviosas de
las neuronas serotoninérgicas29. Este hecho, lamentablemente implica que la función
plaquetaria se altere en forma paralela con las alteraciones de la neurotransmisión vinculadas
con la depresión. Efectivamente, los pacientes con depresión tienen alteraciones de sus
parámetros plaquetarios30-31-32, tales como la reducción de los sitios de unión del transportador
de la serotonina por imipramina33-34-35, así como aumentos de los sitios de unión del receptor
5HT 2 de la serotonina en la superficie plaquetaria36-37. La sertralina, potente inhibidor
selectivo dosis-dependiente de la recaptación de la serotonina, regula a la baja los receptores
cerebrales de la serotonina, y también lo hace en las plaquetas, lo que podría explicar el
mecanismo de acción cardiovascular de los ISRS en esta enfermedad38-39-40-41. En la figura 1 se
explica el modelo bioconductual de la inter-relación existente entre depresión y eventos
cardiovasculares.

Figura 1: Modelo bioconductual de la relación entre depresión y enfermedad coronaria
Figure 1. Biobehavioral model for the relationship between depression and CAD clinical events.
H. S. LETT et al. (Psychosomatic Medicine 66:305­315 (2004))

Fisiopatología de la asociación depresión-enfermedad cardiovascular
La depresión causa cambios fisiopatológicos directos, relacionados con alteración de la función
plaquetaria, coagulación sanguínea, función inmune, alteración autonómica, eje hipotálamohipofisario-adrenal, y función endotelial; los cuales juegan un rol en el desarrollo y progresión
de la enfermedad inflamatoria crónica de la ateroesclerosis41-42. Así mismo se ha demostrado
que pacientes con depresión cursan con pérdida de la regulación del sistema nervioso
autónomo, lo que conlleva a una reducción del tono vagal e hiperactividad simpática43. Este
fenómeno se asocia con incremento de la frecuencia cardiaca en reposo, disfunción de la
sensibilidad barorefleja, y alteración de la repolarización ventricular; los cuales a su vez son
marcadores predictivos de arritmia fatal y muerte súbita cardiaca44-45-46. Además la disfunción
autonómica crónica promueve el proceso de ateroesclerosis, por un incremento en la
concentración de glucosa, colesterol y ácidos grasos. La activación plaquetaria es mayor en
pacientes con cardiopatía isquémica que cursan con depresión.

4

Alvites Ahumada MP. Psiquiatria.com. 2014; 18:5 - http://hdl.handle.net/10401/6617

Se han encontrado aumento en los niveles de serotonina, factor 4 y -tromboglobulina en
pacientes con depresión mayor, los cuales están directamente relacionados con la agregación
plaquetaria45-46-47. Esta entidad cursa con niveles de leucocitos, fibrinógeno y factor VII más
altos47-48. Esta respuesta de fase aguda se demuestra con el incremento de la concentración de
proteína C reactiva, interleucina 6, interleucina 1 y factor de necrosis tumoral alfa.449-50-51
Los factores involucrados en la fisiopatología de la asociación depresión-enfermedad cardiaca
son:
a.

Desregulación del sistema hipotálamo-hipofiso-simpaticoadrenal (HHS) como el
principal factor. Este eje de regulación, integrado en múltiples niveles, modularía la
liberación de neurotransmisores que actuarían mediante el aumento del tono de las
arterias coronarias, mediaría la falta de variabilidad en la frecuencia cardiaca,
incrementarían la liberación plaquetaria y provocarían un stress intraluminal mayor.
Por consecuencia el resultado es la disfunción endotelial50-51.

b. Los pacientes con depresión presentan alteraciones neuroendocrinas y
neuroanatómicas que modifican el comportamiento de eje en cuestión. La
concentración elevada de factor liberador de corticotrofina en el líquido cefalorraquídeo
(LCR) y la síntesis y la liberación aumentada de la hormona adrenocorticotropa (ACTH)
produce concentraciones altas de corticoides circulantes y, por ende, un tenor circulante
mayor de noradrenalina, con acción directa sobre el corazón (isquemia miocárdica,
disminución en la variabilidad de la frecuencia cardiaca y arritmias) o sobre los vasos
(disfunción endotelial, agregación plaquetaria). Carney y cols. comprobaron que la
variación de la frecuencia cardiaca en pacientes con infarto agudo de miocardio era
menor en aquellos que sufrían depresión que en los no deprimidos. Una variación R-R
<55 milisegundos lo que sería un predictor independiente de mortalidad, y entre el
grupo de pacientes deprimidos el 26% se encontraba en estos valores52-53-54.
c.

La depresión está asociada con anormalidades de la función plaquetaria, coagulación
sanguínea, función inmunológica, eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HPA), balance
autonómico, metabolismo folato/homocisteína y función endotelial, todos los cuales se
encuentran involucrados también en el proceso arteriosclerótico55-56-57-58.
Con la creciente evidencia del papel que desempeña la inflamación en la
arteriosclerosis, el interés se ha centrado en la relación depresión-inflamaciónenfermedad coronaria.

d. La depresión está asociada con una respuesta inflamatoria de fase aguda, y
concentraciones elevadas de proteína C reactiva, citocinas inflamatorias, como
interleucina-6 (IL-6), interleucina-1B (IL-1B), factor de necrosis tumoral alfa y
antagonista del receptor de la interleucina-1. Estas citocinas proinflamatorias, a su vez,
pueden producir síntomas de depresión, anorexia, pérdida de peso, anhedonia y
alteraciones en el sueño. En el paciente deprimido se han encontrado, además, altas
cantidades de molécula-1 de adhesión intercelular (ICAM-1), selectina E y proteína-1
quemoatrayente del monocito (MCP-1), que cumple un papel en la infiltración celular de
la arteriosclerosis57-58-59-60. En la figura 2 se explica la correlación entre sistema nervioso
central y la depresión con los parámetros del sistema inmune, mediada por las vías
neurohormonales y parasimpáticas

5

Alvites Ahumada MP. Psiquiatria.com. 2014; 18:5 - http://hdl.handle.net/10401/6617

1.

Figure 2. The relationship between central nervous system correlates of depression and
immune system parameters is bidirectional, mediated by neurohormonal and
parasympathetic pathways. Depressive symptoms primarily affect the transition from
stable CAD to acute coronary syndromes via plaque activation and prothrombotic
processes (solid line) and may adversely affect the initial response to injury at early
stages of coronary atherosclerosis (dashed line). W. J. KOP AND J. S. GOTTDIENER
(Psychosomatic Medicine 67, Supplement 1:S37­S41 (2005)).

e.

La persona deprimida tiene alteraciones sanguíneas, que ocasionan estados
protrombóticos. Existe una mayor cuenta leucocitaria, plaquetaria, mayores
concentraciones de fibrinógeno, factor VIIc, factor IV y betatromboglobulina en estos
pacientes. El incremento en la IL-6 en la depresión está relacionado directamente con el
número de leucocitos, neutrófilos y células T CD2+ y CD4+. La activación plaquetaria
puede contribuir en la relación entre depresión, formación del trombo y hemostasis.
Esta activación plaquetaria se encuentra aumentada en el paciente deprimido con
enfermedad coronaria, asociada a incrementos de la activación en los receptores de la
glicoproteína IIb/IIIa plaquetaria. El paciente deprimido sin enfermedad coronaria
tiene, además, incremento en la activación plaquetaria mediada por 5 hidroxitriptamina
(HT), comparado con controles no deprimidos, posiblemente asociado a
sobrerregulación de receptores 5HT2a60-61-62-63-64.

f.

La función endotelial se encuentra alterada en pacientes deprimidos o estresados. Un
estudio de flujo mediado por dilatación (FMD) en las arterias braquiales de pacientes
deprimidos que tomaban antidepresivos mostró una disminución, comparado con
aquellos controles no deprimidos. Breves episodios de estrés mental han mostrado
reducción en la función endotelial a través de reducción en la producción del óxido
nítrico65-66-67-68-69.

g.

Las anormalidades autonómicas observadas en pacientes cardiológicos con arritmias
ventriculares y muerte súbita son similares a las padecidas por pacientes con
depresión70-71-72. Esta observación provee un marco fisiopatológico para explicar el
aumento en la mortalidad cardiovascular de pacientes con depresión,
independientemente de si ésta complica el curso de un problema cardiovascular
existente o si existe antes de la aparición del problema cardiaco73-74-75-76. Recientemente
una serie de estudios sugieren que en los pacientes con depresión hay un aumento
significativo de la actividad nerviosa simpática y una disminución de la actividad
parasimpática en diversos territorios autonómicos, incluido el corazón. Ahora bien, se
sabe desde hace tiempo que un desbalance autonómico del tipo encontrado en pacientes
con depresión tiene un papel patogénico en arritmias ventriculares y, por extensión, en

6

Alvites Ahumada MP. Psiquiatria.com. 2014; 18:5 - http://hdl.handle.net/10401/6617

la muerte súbita cardiaca y el infarto de miocardio. Froese y cols77-78 pudieron predecir
depresión en pacientes admitidos en una unidad coronaria con la ayuda de respuestas
simpáticas de la piel, medidas eléctricamente79-80-81.

Tratamiento
La eficacia y los efectos adversos son consideraciones importantes cuando se elige un agente
farmacológico para el tratamiento de una depresión que sigue a un infarto82-83. De forma global,
no existen grandes diferencias en cuanto a la eficacia de los diferentes antidepresivos de cara al
tratamiento de los cuadros leves-moderados84-85-86, pero sí existen diferencias significativas en
cuanto a lo que son sus efectos secundarios87-88-89. Los antidepresivos tricíclicos (ATC), con
efectos hipotensores, proarrítmogénicos90 y sobre la conducción cardíaca (incluso en pacientes
sin patología cardíaca)91 son los menos indicados en los procesos cardiovasculares92-93. Las
respuestas hipotensivas que ocurren en ocasiones con estos fármacos tienen un profundo efecto
sobre la perfusión de un tejido miocárdico previamente comprometido94. La hipotensión
ortostática puede llegar a ser más pronunciada si cabe e pacientes que reciban tratamiento
concomitante con betabloqueantes95-96, inhibidores de la enzima conversora de la
angiotensina97-98-99-100, o en pacientes que toman diuréticos para tratamiento de hipertensión o
insuficiencia cardíaca101-102-103-104.
La influencia de los ATC sobre la conducción cardíaca es similar a la de la quinidina
(antiarrítmico clase I)105-106-107, y de hecho son eficaces como antiarrítmicos clase I 108-109-110. Se
llegó a pensar en un posible efecto benéfico de los ATC111, pero el estudio CAST demostró que la
terapia con los antiarrítmicos clase I 112-113-114 incrementaba las tasas de mortalidad después del
IAM. Aproximadamente el 20% de los pacientes con alteraciones de la conducción, como por
ejemplo un bloqueo de rama derecha, presentaban complicaciones durante la terapia con
ATC115-116-117-118 .
Por lo tanto, el uso de ATC puede considerarse contraindicado en el contexto de un síndrome
coronario agudo119-120-121. El bupropion también se ha estudiado en cardiópatas. Se han
observado cambios estadísticamente significativos en la presión arterial sin efectos objetivables
sobre la conducción cardíaca o la contractilidad122-123-124
La importancia de las potenciales interacciones entre los antidepresivos y las medicaciones
cardiovasculares debe considerarse al tratar la depresión en pacientes cardiópatas. Un cierto
número de estos agentes actúan sobre los sustratos enzimáticos del sistema del citocromo
P450125-126-127, y estas interacciones pueden ser especialmente problemáticas en pacientes que
son metabolizadores lentos (se estima que un 8% de la población de raza blanca). La Fluoxetina
es un inhibidor de la isoforma 2D61128-129, y puede disminuir la velocidad de metabolización de
los betabloqueantes, produciendo bradicardia130-131. Otras interacciones de relevancia clínica
serían las que presentan los antidepresivos tricíclicos con aspirina y fluoxetina (aumentan los
niveles de ATC), warfarina (aumentan el tiempo de protrombina), antiarrítmicos como la
quinidina y la flecainida (prolongan el intervalo QT), clonidina (atenúan el efecto
antihipertensivo de la clonidina, exagerando la respuesta hipertensiva a la retirada de la
clonidina)132-133-134-135-136.
Los ISRSs han demostrado repetidamente su seguridad y tener unos efectos insignificantes
sobre el sistema cardiovascular, incluso en casos de sobredosis137-138-139. Los ISRSs no tienen
virtualmente efectos sobre los canales de sodio o la conducción, y no se han descrito ningún
efecto proarritmógeno o antiarrítmico140-141-142.
La utilización de ISRSs puede conferir un efecto protector frente al infarto de miocardio. Este
hecho podría atribuirse al efecto inhibidor que los ISRSs tienen sobre la activación plaquetaria
mediada por serotonina143, al efecto protector sobre el endotelio o bien posiblemente por la
mejora de otros factores asociados con el riesgo incrementado de infarto en el contexto de un
cuadro depresivo144, como por ejemplo las modificaciones que se ejercen sobre el estilo de vida,
y un mejor cumplimiento de la terapia farmacológica, dieta y ejercicio físico145-146-147-148.

7

Alvites Ahumada MP. Psiquiatria.com. 2014; 18:5 - http://hdl.handle.net/10401/6617

La serotonina es liberada normalmente por las plaquetas activadas, causando aumento de la
agregación plaquetaria, lo cual contribuye a la patogénesis del infarto agudo de miocardio. Un
polimorfismo genético del transportador de serotonina (el único mecanismo de captación de
serotonina por parte de las plaquetas)149 genera una mayor captación de serotonina y se asocia
con una mayor probabilidad de sufrir un evento coronario. Los antidepresivos, y
particularmente los ISRSs (inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina), con una
alta afinidad por el transportador de serotonina, atenúan la activación plaquetaria debido a una
depleción de las reservas de serotonina150 y han mostrado que disminuyen la actividad
plaquetaria en pacientes coronarios. Se ha visto que un paciente con depresión mayor por lo
general muestra alteraciones de diversos parámetros plaquetarios, incluyendo un aumento en el
número de receptores 5HT2 serotonínicos en la superficie de las plaquetas, una elevación de la
monoaminoxidasa plaquetaria, una elevación de la expresión de la glicoproteína GPIIb-IIIa y
receptores P selectivos en membrana, una recaptación serotonínica plaquetaria menor, un
incremento de la expresión de los receptores serotonínicos 5HT2 y una mayor movilización del
calcio plaquetario como respuesta a la estimulación ejercida por la serotonina148-149-150.
De cualquier forma, la evidencia no deja lugar a la duda. La serotonina es un elemento clave en
la patogénesis de la enfermedad coronaria y el antagonismo serotonínico juega un papel
primordial en la terapéutica cardiovascular151-152, una acumulación transcardíaca excesiva de
serotonina parece jugar un papel trascendental en la conversión de angina estable crónica a
síndrome coronario agudo, y se ha descrito que la serotonina, asociada a otras sustancias, tiene
un papel mediador en la obstrucción coronaria intermitente causada por agregación plaquetaria
y obstrucción dinámica. La activación plaquetaria conduce a una liberación local de serotonina,
la cual estimula las terminaciones aferentes simpáticas. Este evento produce vasoconstricción o
agregación plaquetaria recurrente con reducciones cíclicas en el flujo vascular153-154-155-156-157-158159.
La serotonina también es posible que actúe como factor de crecimiento que estimula la
mitogénesis160-161-162 y la migración de células musculares arteriales lisas, factores ambos que
tienen un efecto negativo tras las intervenciones percutáneas163-164-165. Es más, en modelos
animales de estenosis coronaria y lesión endotelial, los receptores antagonistas de la serotonina
mostraron una fuerte protección frente a la agregación plaquetaria repetitiva, incluso cuando los
niveles de catecolaminas se encontraban marcadamente elevados167-168-169-170-171. No obstante, a
pesar del efecto antiplaquetario de los nuevos antidepresivos, la mayor parte de los cuales tienen
una elevada afinidad por el transportador serotonínico, se ha visto también implicado en un
riesgo aumentado de sangrado gastrointestinal172-173-174-175-173. Un estudio reciente de van
Walraven et al describe un incremento en el riesgo de hemorragia digestiva alta con el consumo
de este tipo de fármacos174-175-176.
Conclusiones
Los procesos que conducen a un evento coronario agudo en pacientes portadores de lesiones
ateroscleróticas y disfunción endotelial se ven favorecidos en pacientes deprimidos.
Efectivamente, los tres procesos involucrados en los eventos agudos (inestabilidad de placa,
factores hemodinámicos y trombosis superpuesta) son favorecidos por la presencia de
alteraciones vinculadas a la depresión (y otras alteraciones psiquiátricas)177-178-179. La depresión
se asocia con niveles elevados de citoquinas pro inflamatorias, leucocitosis y reclutamiento de
macrófagos que generan inestabilidad de placa180; la respuesta exagerada en pacientes
deprimidos ante situaciones que generan hostilidad, ira y estrés agudo produce vasoconstricción
y elevación de la presión arterial a través de la liberación de catecolaminas181, favoreciendo la
rotura de la placa; finalmente, la agregación plaquetaria asociada a la depresión favorece la
trombosis182-183, que puede llevar a un grado de obstrucción coronaria de tal magnitud que
produzca un evento agudo184-185-186-187.
La depresión posterior a un síndrome coronario agudo ha sido identificada como un factor de
riesgo independiente de muerte cardiovascular188-189-190-191. La depresión postinfarto agudo de
miocardio (IAM) es uno de los factores de riesgo psicológico de peor pronóstico

8

Alvites Ahumada MP. Psiquiatria.com. 2014; 18:5 - http://hdl.handle.net/10401/6617

cardiovascular192-193-194. Es evidente la relación que existe entre las enfermedades cardiacas, los
trastornos depresivos y el estrés, donde se manifiesta un interjuego causal-efecto, que precipita
la sumatoria de riesgos que intensificar tanto la patología orgánica como de la psicopatología194195.
El tratamiento antidepresivo sumado a la terapia cognitiva modifica favorablemente la
depresión postinfarto a largo plazo y mejora también el pronóstico de eventos cardíacos196-197.
Se debe reconocer la presencia de depresión en pacientes con IAM y tratarla (preferentemente
con ISRS), con lo cual, seguramente, mejoraremos la calidad de vida del paciente y su evolución
cardiovascular198-199-200.

Referencias
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
9.
10.
11.
12.
13.
14.
15.
16.
17.
18.
19.
20.
21.
22.
23.

WHO. Mental health: depression. [Definición en línea] 2000.[Citado el 6 de enero de 2008]. Disponible en:
http://www.who.int/mental_health/management/depression/definition/en/2. The world health report 2001.
Mental health: new understanding, new hope. New York: WHO, 2001.
Lara-González E. Prevalencia de depresión mayor en pacientes hospitalizados (tesis). México: Facultad de
Medicina, Universidad Autónoma de Yucatán, 2001.
SSA. Programa específico de depresión. [Serie en línea]2002. [Citado el 6 de enero de 2008] Disponible en:
http://sersame.salud.gob.mx/depresion.htm
Ayuso-Mateos JS, Vázquez-Barquero JS, Dowrick C, Lehtinen V, et al. Depressive disorders in Europe:
prevalence figures from the ODIN study. Br J Psychiatry 2001;179:308-16.
Galli E. La depresión: hacia una nueva conceptualización dimensional. Alcmeón Revista Argentina de Clínica
Neuropsiquiátrica. [Serial online] 1997;2(1). [Disponible en: http://www.alcmeon.com.ar/6/22/a22_05.htm]
Medina-Mora ME, Borges G, Lara-Muñoz C, Benjet C, et al. Prevalencia de trastornos mentales y uso de
servicios: resultados de la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica en México. Salud Mental
2003;26:1-16.
Sullivan PF, Neale MC, Kendler KS. Genetic epidemiology of major depression: review and meta-analysis. Am
J Psichiatry 2000;57(10):1552-62.
Dubovsky SL, Buzan R. Trastornos del estado de ánimo. En: Hales RE, Yudofsky SC, editores. Sinopsis de
psiquiatría clínica. Basado en DSM IV, Tratado de psiquiatría. 3ª ed. Barcelona: Masson, 2000;pp:287-341.
Rusisch B, Nemeroff CB. Epidemiology of comorbid coronary artery disease and depression. Biol Psychiatry
2003; 54:227-240.
Kauffmann MW, Fitzgibbons JP, Sussman EJ, et al.Relation between myocardial infarction, depresión,
hostility, and death. Am Heart H 1999; 138: 549-54.
Frasure-Smith N, Lesperance F, Talajic M. Depresion following myocardial infarction: impact on 6 month
survival. JAMA 1993; 273: 1819-25.
Bush DE, Ziegelstein RC, Tayback M, Richter D, Stevens S, Zahalsky H, Fauerbach JA Even minimal
symptoms of depression increase mortality risk after acute myocardial infarction. Am J Cardiol 2002; 1:
89:112-3.
Lane D, Carroll D, Lip GY. Anxiety, depression, and prognosis after myocardial infarction: is there a causal
association? J Am Coll Cardiol 2003; 19: 42: 1808-10.
Ziegelstein RC. Depression in patients recovering from a myocardial infarction. JAMA 2001; 286: 1621-7.
Lesperance F, Frasure-Smith N, Juneau M, Theroux P. Major depression before and after myocardial
infarction: Its nature and consequences. Psychosom Med 1996; 58: 99-110. 13.
Valdés M, de Pablo J, Campos R, Farré JM, Girón M, Institut Clinic de Psiquiatria, et al. El proyecto
multinacional europeo y multicéntrico español de mejora de calidad asistencial en psiquiatría de enlace en el
hospital general: el perfil clínico en España. Med Clin 2000; 115: 690-4.
Guck TP, Kavan MG, Elsasser GN, Barone EJ. Assessment and treatment of depression following myocardial
infarction. Am Fam Physician 2001; 15: 64: 641-8. Review.
Mallik S, Krumholz HM, Lin ZQ, Kasl SV, Mattera JA, Roumains SA, Vaccarino V. Patients with depressive
symptoms have lower health status benefits after coronary artery bypass surgery.Circulation 2005; 25:111:
271-7. Epub 2005 Jan 17. 28. Salaycik KJ, Kelly-Hayes M, Beiser A, Nguyen AH, Brady S, Kase CS, et al.
Depressive symptoms and risk of stroke: the Framingham Study. Stroke 2007; 38: 16-21.
Lehto S, Koukkunen H, Hintikka J, Viinamaki H, Laakso M, Pyorala K. Depression after coronary heart
disease events. Scand Cardiovasc J 2000; 34: 580-3.
Camacho TC, Roberts RE, Lazarus NB, Kaplan GA, Cohen RD. Physical activity and depression: evidence from
the Alameda County Study. Am J Epidemiol 1991; 134: 220-31.
Anderson RJ, Freedland KE, Clouse RE, Lustman PJ. The prevalence of comorbid depression in adults with
diabetes: a meta-analysis. Diabetes Care 2001; 24: 1069-78.
Thakore JH, Richards PJ, Reznek RH, Martin A, Dinan TG. Increased intraabdominal fat deposition in
patients with major depressive illness as measured by computed tomography. Biol Psychiatry 1997; 41: 11402.

9

Alvites Ahumada MP. Psiquiatria.com. 2014; 18:5 - http://hdl.handle.net/10401/6617

24. DiMatteo MR, Lepper HS, Croghan TW. Depression is a risk factor for noncompliance with medical
treatment: meta-analysis of the effects of anxiety and depression on patient adherence. Arch Intern Med
2000; 160: 2101-7.
25. Shemesh E, Yehuda R, Milo O, Dinur I, Rudnick A, Vered Z, et al. Posttraumatic stress, nonadherence, and
adverse outcome in survivors of a myocardial infarction. Psychosom Med 2004; 66: 521-6.
26. Siever LJ, Davis KL. Overview: toward a dysregulation hypothesis of depression. Am J Psychiatry 1985; 142:
1017-31. 35.
27. Siever LJ, Davis KL. Overview: toward a dysregulation hypothesis of depression. Am J Psychiatry 1985; 142:
1017-31.
28. Carney RM, Freedland KE, Veith RC. Depression, the autonomic nervous system, and coronary heart disease.
Psychosom Med 2005; 67: s29-s33.
29. Carney RM, Saunders RD, Freedland KE, Stein P, Rich MW, Jaffe AS. Association of depression with reduced
heart rate variability in coronary artery disease. Am J Cardiol 1995; 76: 562-4.
30. Brunckhorst CB, Holzmeister J, Scharf C, Binggeli C, Duru F. Stress, depression and cardiac arrhythmias.
Ther Umsch 2003; 60: 673-81.
31. Ehlert U, Gaab J, Heinrichs M. Psychoneuroendocrinological contributions to the etiology of depression,
posttraumatic stress disorder, and stress-related bodily disorders: the role of the hypothalamuspituitaryadrenal axis. Biol Psychol 2001; 57: 141-52.
32. Gold PW, Licinio J, Wong ML, Chrousos GP. Corticotropin releasing hormone in the pathophysiology of
melancholic and atypical depression and in the mechanism of action of antidepressant drugs. Ann N Y Acad
Sci 1995; 771: 716-29.
33. Kasckow JW, Baker D, Geracioti TD, Jr. Corticotropin-releasing hormone in depression and post-traumatic
stress disorder. Peptides 2001; 22: 845-51.
34. Sachar EJ, Hellman L, Fukushima DK, Gallagher TF. Cortisol production in depressive illness: a clinical and
biochemical clarification. Arch Gen Psychiatry 1970; 23: 289­98.
35. Kathol RG, Jaeckle RS, Lopez JF, Meller WH. Consistent reduction of ACTH responses to stimulation with
CRH, vasopressin, and hypoglycaemia in patients with
36. major depression. Br J Psychiatry 1989; 155: 468-78.
37. Musselman DL, Tomer A, Manatunga AK, Knight BT, Porter MR, Kasey S, et al. Exaggerated platelet reactivity
in major depression. Am J Psychiatry 1996; 153: 1313-7.
38. Appels A, Bar FW, Bar J, Bruggeman C, de Baets M. Inflammation, depressive symptomatology, and coronary
artery disease. Psychosom Med 2000; 62: 601-5.
39. Maes M. Evidence for an immune response in major depression: a review and hypothesis. Prog
Neuropsychopharmacol Biol Psychiatry 1995; 19: 11-38.
40. McCaffery JM, Frasure-Smith N, Dubé M-P, Théroux P, Rouleau GA, Duan QL, et al. Common genetic
vulnerability to depressive symptoms and coronary artery disease: a review and development of candidate
genes related to inflammation and serotonin. Psychosom Med 2006; 68: 187-200.
41. Fumeron F, Betoulle D, Nicaud V, Evans A, Kee F, Ruidavets JB, et al. Serotonin transporter gene
polymorphism and myocardial infarction: Etude CasTemoins de l'Infarctus du Myocarde (ECTIM).
Circulation 2002; 105: 2943-5.
42. Téllez Vargas J, Estefan Chehab R. Depresión y enfermedad cardiovascular. Cuadernos Psiquiatría de Enlace.
Bogotá. 2003;(19): 8-11.
43. Lesperance F, Frasure-Smith N, Talajic M, Bourassa MG. Five-year risk of cardiac mortality in relation to
initial severity and one-year changes in depression symptoms after myocardial infarction. Circulation.
2002;105:1049-53.
44. Lane D, Carroll D, Ring C, Beevers DG, Lip GY. Mortality and quality of life 12 months after myocardial
infarction: effects of depression and anxiety. Psychosom Med. 2001;63:221-30.
45. Musselman DL, Evans DL, Nemeroff CB. The relationship of depression to cardio vascular disease.
Epidemiology, biology and treatment. Arch Gen Psychiatry. 1998;55:580-59.
46. Kleiger RE, Miller JP , Bigger JT Jr. Decreased heart rate variability and its association with increased
mortality after acute myocardial infarction. Am J Cardiol. 1987;59:256-62.
47. Maes M, Basmans E, De Jongh R, Kenis G, Vandoolaeghe E, Neels H. Increased serum IL-6 and IL-1 receptor
antagonist concentrations in major depression and treatment resistant depression. Cytokine. 1997;9:853-8.
48. Kop WJ, Gottdiener JS, Tangen CM, Fried LP , McBurnie MA, Walston J, et al. inflammation and coagulation
factors in persons > 65 years of age with symptoms of depression but without evidence of myocardial
ischemia. Am J Cardiol. 2002;89:419-24.
49. Broadley AJ, Korszun A, Jones CJ, Frenneaux MP . Arterial endothelial function is impaired in treated
depression. Heart. 2002;88:521-4.
50. Zuckerman M, Curtis PH. Relationships among anxiety, depression, hostility, and autonomic variables. J Nerv
Ment Dis. 1968;146:481-7.
51. Van Ravenswaaij-Arts CMA, Koller LAA, Hopman JC, Stoelinga GB, van Geijn HP . et al. Heart rate
variability. Ann Int Med. 1993;118(6):436-47.
52. Froese AP , Cassem NH, Hackett TP , Silverberg EL. Galvanic skin potential as a predictor of mental status,
anxiety, depression and denial in acute coronary patients. J Psychosom Res. 1975;19:1-9.
53. Keating MT. The long QT syndrome: a review of recent molecular genetic and physiologic discoveries.
Medicine. 1996 Jan;(1):15.
54. Sullivan M, LaCroix AZ, Speretus JA,vHecht J. Five-year prospective study ofvthe effects of anxiety and
depression onvsymptoms and function in patients with coronary heart disease, Am J Cardiol. 2000;86:1135-8.
55. Dickens CM, McGowan L, Percival C, Tomenson B, Cotter A, et al. Contribution of depression and anxiety to
impaired health-related quality of life following first myocardial infarction. British Journal of Psychiatry
2006;189: 367-72.
56. Anil Gehi, MD; Donald Haas, MD, MPH; Sharon Pipkin, MPH; Mary A. Whooley. Depression and Medication
Adherence in Outpatients With Coronary Heart Disease .Arch Intern Med. 2005;165:2508-2513.

10

Alvites Ahumada MP. Psiquiatria.com. 2014; 18:5 - http://hdl.handle.net/10401/6617

57. John SR, Edward H, Frederick AM, Eric DP, Philip JM, Joseph FT, et al. ACC, Strongest Predictors of ShortTerm Declines in Health Status in Patients With Heart Failure. Journal of the American College of
Cardiology. 2003;42:215-22.
58. Appels AD, Frits BA, Van Der PG, Erdman R, Assman M, et al. Effects of Treating Exhaustion in Angioplasty
Patients on New Coronary Events: Results of the Randomized Exhaustion Intervention Trial (EXIT).
Psychosomatic Medicine 2005; 67:217­223.
59. Susan M. Czajkowski. Effects of Treating Depression and Low Perceived Social Support on Clinical Events
After Myocardial Infarction: The Enhancing Recovery in Coronary Heart Disease Patients (ENRICHD)
Randomized Trial. JAMA. 2003;289(23):3106-3116.
60. Garcia VE, Del Villar SV, García y García EL. La depresión tras el infarto agudo de miocardio. AN. MED.
INTERNA (Madrid) 2007;24( 7) 346-351.
61. De Jonge P, Spijkerman TA, Van den Brink RHS, Ormel J. Depression after myocardial infarction is a risk
factor for declining health related quality of life and increased disability and cardiac complaints at 12 months.
Heart 2006;92;32-39.
62. Guck TP, Kavan MG, Elsasser GN, Pharm D, Barone EJ. Assessment and Treatment of Depression Following
Myocardial Infarction. Am Fam Physician 2001;64:641-8,651-2.
63. Moser DK, Dracup K. Role of Spousal Anxiety and Depression in Patients' Psychosocial Recovery After a
Cardiac Event. Psychosomatic Medicine 2004;66:527­532
64. Ziegelstein RC. Depression in Patients Recovering From a Myocardial Infarction. JAMA. 2001;286:1621-1627
65. Luutonen S, Holm H, Salminen JK, Risla A, Salokangas RKR. Inadequate treatment of depression after
myocardial infarction. Acta Psychiatr Scand 2002: 106: 434-4
66. Lespérance F. Frasure N. Depression and coronary artery disease: time to move from observation to trials.
JAMC 2003; 168 (5): 570-71. Tricyclic antidepressants in depressed patients with cardiac conduction disease.
Arch Gen Psychiatry 1987; 44: 273-5.
67. Roose SP, Dalack GW, Glassman AH, Woodring S, Walsh BT, Giardina EG. Cardiovascular effects of
bupropion in depressed patients withheart disease. Am J Psychiatry 1991; 148: 512-6.
68. Walley T, Pirmohamed M, Proudlove C, Maxwell D. Interaction of metoprolol and fluoxetine. Lancet 1993; 10:
341: 967-8.
69. Guck TP, Kavan MG, Elsasser GN, Barone EJ. Assessment and treatment of depression following myocardial
infarctionAm Fam Physician.2001; 15: 64: 641-8. Review.
70. Roose SP, Laghrissi-Thode F, Kennedy JS, Nelson JC, Bigger JT Jr, Pollock BG, et al. Comparison of
paroxetine and nortriptyline in depressed patients with ischemic heart disease. JAMA 1998; 28:279: 287-91.
71. Ellison JM, Milofsky JE, Ely E. Fluoxetine-induced bradycardia and syncope in two patients. J Clin Psychiatry
1991; 52: 139.
72. Song F, Freemantle N, Sheldon TA, et al. Selective Serotonin reuptake inhibitors: meta-analysis of efficacy and
acceptability. Br Med J 1993; 306: 683-7.
73. Roose SP, Laghrissi-Thode F, Kennedy JS, et al. Comparison of paroxetine in depressed patients with heart
disease. Am J Psichiatry 1998; 155: 660-5.
74. Sauer WH, Berlin J, Kimmel S. Selective Serotonin Reuptake Inhibitors and Myocardial Infarction.
Circulation 2001; 104: 1894-8.
75. Hergovich N, Aigner M, Eichler HG, Entlicher J, Drucker C, Jilma B. Paroxetine decreases platelet serotonin
storage and platelet function in human beings. Clin Pharmacol Ther 2000; 68: 435-42.
76. Rasmussen A, Hindberg I, Mellerup E. Does sertraline induced platelet dysfunction protect stroke patients
against cardiovascular comorbidity?. Int.J Neuropsychopharmacol 2000; 3 (Supl. 1).
77. Pakala R, Willerson JT, Benedict CR. Effect of serotonin, thromboxane A2, and specific receptor antagonists
on vascular smooth muscle cell proliferation. Circulation 1997; 7: 96: 2280-6.
78. Vikenes K, Farstad M, Nordrehaug JE. Serotonin is associated with coronary artery disease and cardiac events
Circulation 1999; 3: 100:483-9.
79. Ashton JH, Benedict CR, Fitzgerald C, Raheja S, Taylor A, Campbell WB, et al. Serotonin as a mediator of
cyclic flow variations in stenosed canine coronary arteries. Circulation 1986; 73: 572-8).
80. Pakala R, Willerson JT, Benedict CR. Effect of serotonin, thromboxane A2, and specific receptor antagonists
on vascular smooth muscle cell proliferation. Circulation 1997; 7: 96: 2280-6.
81. Meijer WEE, et al. Association of risk of abnormal bleeding with degree of serotonin reuptake inhibition by
antidepressants. Arch Intern Med 2004; 164: 2367-70.
82. Van Walraven C, Mamdani MM, Wells PS, Williams JI. Inhibition of serotonin reuptake by antidepressants
and upper gastrointestinal bleeding in elderly patients: Retrospective cohort study. BMJ 2001; 22: 323: 655-8.
83. Glassman AH, O'Connor CM, Califf RM, et al. Sertraline treatment of major depression in patients with acute
myocardial infarction or unstable angina. JAMA 2002; 288: 701-9.
84. Lara et al, Increased cholesterol levels during paroxetine administration in healthy men. J Clin Psychiatry
2003; 64: 1455-9.
85. Dannon PN, Iancu I, Cohen A, Lowengrub K, Grunhaus L, Kotler M. Three year naturalistic outcome study of
panic disorder patients treated with paroxetine. BMC Psychiatry 2004; 11: 4: 16.
86. Brunckhorst CB, Holzmeister J, Scharf C, Binggeli C, Duru F. Stress, depression and cardiac arrhythmias.
Ther Umsch 2003; 60: 673-81.
87. Ehlert U, Gaab J, Heinrichs M. Psychoneuroendocrinological contributions to the etiology of depression,
posttraumatic stress disorder, and stress-related bodily disorders: the role of the hypothalamuspituitaryadrenal axis. Biol Psychol 2001; 57:141-52.
88. Gold PW, Licinio J, Wong ML, Chrousos GP. Corticotropin releasing hormone in the pathophysiology of
melancholic and atypical depression and in the mechanism of action of antidepressant drugs. Ann N Y Acad
Sci 1995; 771: 716-29.
89. Kasckow JW, Baker D, Geracioti TD, Jr. Corticotropin-releasing hormone in depression and post-traumatic
stress disorder. Peptides 2001; 22: 845-51.

11

Alvites Ahumada MP. Psiquiatria.com. 2014; 18:5 - http://hdl.handle.net/10401/6617

90. Sachar EJ, Hellman L, Fukushima DK, Gallagher TF. Cortisol production in depressive illness: a clinical and
biochemical clarification. Arch Gen Psychiatry 1970; 23: 289­98.
91. Kathol RG, Jaeckle RS, Lopez JF, Meller WH. Consistent reduction of ACTH responses to stimulation with
CRH, vasopressin, and hypoglycaemia in patients with major depression. Br J Psychiatry 1989; 155: 468-78.
92. Musselman DL, Tomer A, Manatunga AK, Knight BT, Porter MR, Kasey S, et al. Exaggerated platelet reactivity
in major depression. Am J Psychiatry 1996; 153: 1313-7.
93. Appels A, Bar FW, Bar J, Bruggeman C, de Baets M. Inflammation, depressive symptomatology, and coronary
artery disease. Psychosom Med 2000; 62: 601-5.
94. Maes M. Evidence for an immune response in major depression: a review and hypothesis. Prog
Neuropsychopharmacol Biol Psychiatry 1995; 19: 11-38.
95. McCaffery JM, Frasure-Smith N, Dubé M-P, Théroux P, Rouleau GA, Duan QL, et al. Common genetic
vulnerability to depressive symptoms and coronary artery disease: a review and development of candidate
genes related to inflammation and serotonin. Psychosom Med 2006; 68: 187-200.
96. Fumeron F, Betoulle D, Nicaud V, Evans A, Kee F, Ruidavets JB, et al. Serotonin transporter gene
polymorphism and myocardial infarction: Etude CasTemoins de l'Infarctus du Myocarde (ECTIM).
Circulation 2002; 105: 2943-5.
97. Baghai TC, Binder EB, Schule C, Salyakina D, Eser D, Lucae S, et al. Polymorphisms in the angiotensinconverting enzyme gene are associated with unipolar depression, ACE activity and hypercortisolism. Mol
Psychiatry 2006; 11: 1003-15.
98. Gidron Y, Gilutz H, Berger R, Huleihel M. Molecular and cellular interface between behavior and acute
coronary syndromes. Cardiovasc Res 2002; 56: 15-21.
99. Lespérance F, Frasure-Smith N, Koszycki D, Laliberte MA, van Zyl LT, Baker B, et al. Effects of citalopram
and interpersonal psychotherapy on depression in patients with coronary artery disease. The Canadian
Cardiac Randomized Evaluation of Antidepressant and Psychotherapy Efficacy (CREATE) Trial. JAMA 2007;
297: 367- 79.
100. Thanacoody HK, Thomas SH. Tricyclic antidepressant poisoning: cardiovascular toxicity. Toxicol Rev 2005;
24: 205-14.
101. Van den Brink RH, van Melle JP, Honig A, Schene AH, Crijns HJ, Lambert FP, et al. Treatment of depression
after myocardial infarction and the effects on cardiac prognosis and quality of life: rationale and outline of the
Myocardial INfarction and Depression-Intervention Trial (MIND-IT). Am Heart J 2002; 144: 219-25. 54.
102. Serebruany VL, Glassman AH, Malinin AI, Nemeroff CB, Musselman DL,van Zyl LT, et al; Sertraline
AntiDepressant Heart Attack Randomized Trial Study Group. Platelet/endothelial biomarkers in depressed
patients treated with theselective serotonin reuptake inhibitor sertraline after acute coronary events: the
Sertraline AntiDepressant Heart Attack Randomized Trial (SADHART) Platelet Substudy. Circulation. 2003;
108: 939-44.
103. Ziegelstein RC, Meuchel J, Kim TJ, Latif M, Alvarez W, Dasgupta N, et al.Selective serotonin reuptake
inhibitor use by patients with acute coronary syndromes. Am J Med 2007; 120: 525-30.
104. Sauer WH, Berlin JA, Kimmel SE. Effect of antidepressants and their relative affinity for the serotonin
transporter on the risk of myocardial infarction. Circulation 2003; 108: 32-6.
105. Glassman AH, O'Connor CM, Califf RM, Swedberg K, Schwartz P, Bigger JT Jr, et al. Sertraline treatment of
major depression in patients with acute MI or unstable angina: Sertraline Antidepressant Heart Attack
Randomized Trial. JAMA 2002; 288: 701-9.
106. Writing Committee for the ENRICHD Investigators. The effects of treating depression and low perceived
social support on clinical events after myocardial infarction: the Enhancing Recovery in Coronary Heart
Disease Patients (ENRICHD) Randomized Trial. JAMA 2003; 289: 3106-16.
107. Walsh BT, Seidman SN, Sysko R, Gould M. Placebo response in studies of major depression: variable,
substantial, and growing. JAMA 2002; 287: 1840-7.
108. Koenig HG, George LK, Peterson BL, Pieper CF. Depression in medically ill hospitalized older adults:
prevalence, characteristics, and course of symptoms according to six diagnostic schemes. Am J Psychiatry
1997; 154: 1376-83
109. REVISIÓN REV URUG CARDIOL 2007; 22 Depresión y enfermedad cardiovascular DR. CARLOS E.
ROMERO
110. Ai AL, Peterson C, Dunkle RE, Saunders DG, Bolling SF, Buchtel HA. How gender affects psychological
adjustment one year after coronary artery bypass graft surgery. Women Health 1997;26:45­65.
111. 54. Con AH, Linden W, Thompson JM, Ignaszewski A. The psychology of men and women recovering from
coronary artery bypass surgery. J Cardpulm Rehabil 1999;19:152­61.
112. Czajkowski SM, Terrin M, Lindquist R, Hoogwerf B, Dupuis G, Shumaker SA, Gray JR, Herd JA, TreatJacobson D, Zyzanski S, Knatterud GL. Comparison of preoperative characteristics of men and women
undergoing coronary artery bypass grafting (the Post Coronary Artery Bypass Graft [CABG] Biobehavioral
Study). Am J Cardiol 1997;79: 1017­24.
113. Eaker ED. Psychosocial risk factors for coronary heart disease in women. Cardiol Clinics 1998;16:103­11.
114. Ayanian JZ, Guadagnoli E, Cleary PD. Physical and psychosocial functioning of women and men after
coronary artery bypass surgery. JAMA 1995;274:1767­70.
115. O'Connor NJ, Morton JR, Birkmeyer JD, Olmstead EM, O'Connor GT. Effect of coronary artery diameter in
patients undergoing coronary bypass surgery. Northern New England Cardiovascular Disease Study Group.
Circulation 1996;93:652­5.
116. Murberg TA, Bru E, Svebak S, Tveteras R, Aarsland T. Depressed mood and subjective health symptoms as
predictors of mortality in patients with congestive heart failure: a two-years follow-up study. Int J Psychiatry
Med 1999;29:311­26.
117. DiMatteo MR, Lepper HS, Croghan TW. Depression is a risk factor for noncompliance with medical
treatment: meta-analysis of the effects of anxiety and depression on patient adherence. Arch Intern Med
2000; 160:2101­7.

12

Alvites Ahumada MP. Psiquiatria.com. 2014; 18:5 - http://hdl.handle.net/10401/6617

118. Carney RM, Freedland KE, Eisen SA, Rich MW, Jaffe AS. Major depression and medication adherence in
elderly patients with coronary artery disease. Health Psychol 1995;14:88­90.
119. Blumenthal JA, Williams RS, Wallace AG, Williams RB, Jr, Needles TL. Physiological and psychological
variables predict compliance to prescribed exercise therapy in patients recovering from myocardial infarction.
Psychosom Med 1982;44:519­27.
120. Carney RM, Freedland KE, Eisen SA, Rich MW, Skala JA, Jaffe AS. Adherence to a prophylactic medication
regimen in patients with symptomatic versus asymptomatic ischemic heart disease. Behav Med 1998; 24:35­
9.
121. Ziegelstein RC, Fauerbach JA, Stevens SS, Romanelli J, Richter DP, Bush DE. Patients with depression are
less likely to follow recommenddations to reduce cardiac risk during recovery from a myocardial infarction.
Arch Intern Med 2000;160:1818­23.
122. Anonymous. Influence of adherence to treatment and response of cholesterol on mortality in the coronary
drug project. N Engl J Med 1980;303:1038­41.
123. Horwitz RI, Viscoli CM, Berkman L, Donaldson RM, Horwitz SM, Murray CJ, Ransohoff DF, Sindelar J.
Treatment adherence and risk of death after a myocardial infarction. Lancet 1990;336:542­5.
124. McDermott MM, Schmitt B, Wallner E. Impact of medication nonadherence on coronary heart disease
outcomes. A critical review. Arch Intern Med 1997;157:1921­9.
125. Danker R, Goldbourt U, Boyko V, Reicher-Reiss H. Predictors of cardiac and noncardiac mortality among
14,697 patients with coronary heart disease. Am J Cardiol 2003;91:121­7.
126. Fuchs CS, Stampfer MJ, Colditz GA, Giovannucci EL, Manson JE, Kawachi I, Hunter DJ, Hankinson SE,
Hennekens CH, Rosner B. Alcohol consumption and mortality among women. NEJM 1995;332:1245­50.
127. Rehm JT, Bondy SJ, Sempos CT, Vuong CV. Alcohol consumption and coronary heart disease morbidity and
mortality. Am J Epidem 1997;146:495­501.
128. Sauer WH, Berlin JA, Kimmel SE. Selective serotonin reuptake inhibitors and myocardial infarction.
Circulation 2001;104:1894­8.
129. Roose SP, Glassman AH, Attia E, Woodring S. Giardina EGV, Bigger J Jr. Cardiovascular effects of fluoxetine
in depressed patients with heart disease. Am J Psychiatry 1998;155:5:660­5.
130. Strik JJ, Honig A, Lousberg R, Lousberg AH, Cheriex EC, Tuynman-Qua HG, Kuijpers PM, Wellens HJ, Van
Praag HM. Efficacy and safety of fluoxetine in the treatment of patients with major depression after first
myocardial infarction: findings from a double-blind, placebo-controlled trial. Psychosom Med 2000;62:783­
9.
131. Pohl R, Balon R, Jayaraman A, Doll RG, Yeragani V. Effect of fluoxetine, pemoline and placebo on heart
period and QT variability in normal humans. J Psychosom Res 2003;55:247­51.
132. Shapiro PA, Lesperance F, Frasure-Smith N, O'Connor CM, Baker B, Jiang JW, Dorian P, Harrison W,
Glassman AH. An open-label preliminary trial of sertraline for treatment of major depression after acute
myocardial infarction (the SADHAT Trial). Am Heart J 1999;137: 1100­6.
133. Glassman AH, O'Connor CM, Califf RM, Swedberg K, Schwartz P, Bigger JT Jr, Krishnan KR, van Zyl LT,
Swenson JR, Finkel MS, Landau C, Shapiro PA, Pepine CJ, Mardekian J, Harrison WM, Sertraline
Antidepressant Heart Attack Randomized Trial (SADHART) Group. Sertraline treatment of major depression
in patients with acute MI or unstable angina. JAMA 2002;288:701­9.
134. Roose SP, Dalack GW, Glassman AH, Woodring S, Walsh BT, Giardina EGV. Cardiovascular effects of
bupropion in depressed patients with heart disease. Am J Psychiatry 1991;148:512­6. Taylor CB, HoustonMiller N, Ahn DK, Haskell W, DeBusk RF.
135. The effects of exercise training programs on psychosocial improvement in uncomplicated postmyocardial
infarction patients. J Psychosom Res 1986;30:581­7.
136. Duncan JJ, Farr JE, Upton SJ, Hagan RD, Oglesby ME, Blair SN. The effects of aerobic exercise on plasma
catecholamines and blood pressure in patients with mild essential hypertension. JAMA 1985;254:2609­13.
137. Claytor RP. Stress reactivity: hemodynamic adjustments in trained and untrained humans. Med Sci Sports
Exerc 1991;23:873­81.
138. Cox RH. Exercise training and response to stress: insights from an animal model. Med Sci Sports Exerc
1991;23:853­9.
139. Dienstbier RA. Behavioral correlates of sympathoadrenal reactivity: the toughness model. Med Sci Sports
Exerc 1991;23:846­52.
140. Blumenthal JA, Fredrikson M, Matthews KA, et al. Stress reactivity and exercise training in premenopausal
and postmenopausal women. Health Psychol 1991;10:384­91.
141. Wittert GA, Livesey JH, Espiner EA, Donald RA. Adaptation of the hypothalamopituitary adrenal axis to
chronic exercise stress in humans. Med Sci Sports Exerc 1996;28:1015­9.
142. Luger A, Deuster PA, Kyle SB, Gallucci WT, Montgomery LC, Gold PW, Loriaux DL, Chrousos GP. Acute
hypothalamic-pituitary-adrenal responses to the stress of treadmill exercise. Physiologic adaptations to
physical training. N Engl J Med 1987;316:1309­15.
143. Mikines KJ, Sonne B, Tronier B, Galbo H. Effects of training and detraining on dose-response relationship
between glucose and insulin secretion. Am J Physiol 1989;256:E588­96.
144. Ford ES. Does exercise reduce inflammation? Physical activity and C-reactive protein among US adults.
Epidemiology 2002;13:561­8.
145. Kop WJ, Appels AP, Mendes de Leon CF, de Swart HB, Bar FW. Vital exhaustion predicts new cardiac events
after successful coronary angioplasty. Psychosom Med 1994;56:281­7.
146. Denollet J, Brutsaert DL. Personality, disease severity, and the risk of long-term cardiac events in patients
with a decreased ejection fraction after myocardial infarction. Circulation 1998;97:167­73.
147. Kawachi I, Sparrow D, Kubzansky LD, Spiro A, III, Vokonas PS, Weiss ST. Prospective study of a self-report
type A scale and risk of coronary heart disease: test of the MMPI-2 type A scale. Circulation 1998;98: 405­12.
148. Angerer P, Siebert U, Kothny W, Muhlbauer D, Mudra H, von Schacky C. Impact of social support, cynical
hostility and anger expression on progression of coronary atherosclerosis. J Am Coll Cardiol 2000;36:1781­8.

13

Alvites Ahumada MP. Psiquiatria.com. 2014; 18:5 - http://hdl.handle.net/10401/6617

149. Chaput LA, Adams SH, Simon JA, Blumenthal RS, Vittinghoff E, Lin F, Loh E, Matthews KA. Hostility
predicts recurrent events among postmenopausal women with coronary heart disease. Am J Epidemiol
2002;156:1092­9.
150. Kubzansky LD, Kawachi I. Going to the heart of the matter: do negative emotions cause coronary heart
disease?. J Psychosom Res 2000;48: 323­37.
151. Frasure-Smith N, Lesperance F. Depression and other psychological risks following myocaridal infarction.
Arch Gen Psychiatry 2003;60: 627­36.
152. Unutzer J, Patrick DL, Simon G, et al. Depressive symptoms and the cost of health services in HMO patients
aged 65 years and older: a 4-year prospective study. JAMA. 1997;28:277:1618­1623.
153. Judd LL. Surveys show that 20­30% of elderly patients exhibit SSD symptomatology. Int Med World Rep.
1997;12:33­34.
154. Ford DF, Mead LA, Chang PP, et al. Depression predicts cardiovascular disease in men: the Precursors Study.
Arch Intern Med. 1998:158: 1422­1426.
155. Pratt LA, Ford DE, Crum RM, et al. Depression, psychotropic medication, and risk of myocardial infarction:
prospective data from the Baltimore ECA follow-up. Circulation. 1996;94:3123­3129.
156. Anda R, Williamson D, Jones D, et al. Depressed affect, hopelessness, and the risk of ischemic heart disease in
a cohort of US adults. Epidemiology. 1993;4:285­294.
157. Barefoot JC, Schroll M. Symptoms of depression, acute myocardial infarction, and total mortality in a
community sample. Circulation. 1996; 93:1976­1980.
158. Everson SA, Goldberg DE, Kaplan GA, et al. Hopelessness and risk of mortality and incidence of myocardial
infarction and cancer. Psychosom Med. 1996;58:113­121.
159. Wassertheil-Smoller S, Applegate WB, Berge K, et al, for the SHEP Cooperative Research Group. Change in
depression as a precursor of cardiovascular events. Arch Intern Med. 1996;156:553­561.
160. Penninx BW, Guralnik JM, Mendes de Leon CF, et al. Cardiovascular events and mortality in newly and
chronically depressed persons .70 years of age. Am J Cardiol. 1998;81:988­994.
161. Everson SA, Roberts ER, Goldberg DE, et al. Depressive symptoms and increased risk of stroke mortality over
a 29-year period. Arch Intern Med. 1998;158:1133­1138.
162. Whooley MA, Browner WS, for the Study of Osteoporotic Fractures Research Group. Association between
depressive symptoms and mortality in older women. Arch Intern Med. 1998;158:2129­2135.
163. Colantonio A, Kasi SV, Ostfeld AM. Depressive symptoms and other psychosocial factors as predictors of
stroke in the elderly. Am J Epidemiol. 1992;136:884­894.
164. Vogt T, Pope C, Mullooly J. Mental health status as a predictor of morbidity and mortality: a 15 year follow-up
of members of a health maintenance organization. Am J Public Health. 1994;84:227­231.
165. Thomas C, Kelman HR, Kennedy GR, et al. Depressive symptoms and mortality in elderly persons. J Gerontol.
1992;47(suppl 2):S80­S87.
166. Fried LP, Borhani NO, Enright P, et al. The Cardiovascular Health Study: design and rationale. Ann
Epidemiol. 1991;3:263­276.
167. Tell GS, Fried LP, Hermanson B, et al, for the Cardiovascular Health Study (CHS) collaborative group.
Recruitment of adults 65 years and older as participants in the Cardiovascular Health Study. Ann Epidemiol.
1993;3:358­366.
168. Ives GD, Fitzpatrick AL, Bild DE, et al. Surveillance and ascertainment of cardiovascular events: the
Cardiovascula

Comentarios de los usuarios



No hay ningun comentario, se el primero en comentar
psiquiatria.com - Portal número 1 en salud mental en lengua castellana