En este trabajo se comienza el análisis de las imprecisiones y dificultades del concepto de desorden mental presentando la noción de enfermedad y de desorden mental, ambos caracterizados primariamente por ser experiencias vitales de aflicción y limitación personal. Se señala que la enfermedad está habitualmente definida por un sustrato biológico que no está presente en la mayoría de los desordenes mentales. Se sugiere la conveniencia práctica de conservar esta distinción. Se señalan ...
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