Entender la demencia como una alteración cognitiva difusa como se hizo clásicamente (centrándose en los aspectos cognitivos y restando interés a sus componentes psiquiátricos y conductuales) dificulta el diagnóstico de los síndromes degenerativos focales. La demencia frontotemporal suele iniciarse con sintomatología psiquiátrica diversa, por lo que a menudo en sus fases iniciales es tratada con exclusividad por el psiquiatra. En la mayoría de las ocasiones se retrasa así su correcto diagnóstico y manejo terapéutico, tanto psicofarmacológico como psicosocial. Un paciente que en la edad adulta muestra cambios progresivos en la personalidad, con trastornos de conducta y pérdida en la capacidad de juicio asociados, debe hacer sospechar la posibilidad de este diagnóstico. Se presenta el caso de una paciente de 56 anos que en el año previo recibió diversos diagnósticos psiquiátricos: trastorno mixto ansioso-depresivo, agorafobia y trastorno de personalidad; finalmente, se trató del inicio de una demencia de tipo frontal. Se pone en evidencia la necesidad de prestar atención a los componentes psiquiátricos y conductuales de esta entidad.