Independientemente de la estéril polémica sobre el año en que se produce el cambio de milenio, el nacimiento del nuevo siglo se acompaña de un cambio espectacular en el progreso de la psiquiatría, representado paradigmáticamente por la clásica psicosis maníaco-depresiva. El terreno de los trastornos bipolares ha sufrido una revolución sólo comparable a la que supuso su separación de las psicosis esquizofrénicas por parte de Kraepelin. La delimitación de criterios diagnósticos estan