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Última actualización web: 06/12/2021

In relation to symptoms and signs in psychiatry (3). Limitations and possibilities of Phenomenology.

Autor/autores: Fernando Ruiz Rey
Fecha Publicación: 26/11/2012
Área temática: .
Tipo de trabajo: 

RESUMEN

En este tercer trabajo de ?A propósito de síntomas y signos en psiquiatría? se señalan algunas dificultades del método fenomenológico en psiquiatría, particularmente la susceptibilidad a ser distorsionado por preferencias y elementos subjetivos del observador, así como la imposibilidad de estar completamente carente de preconcepciones teórico-conceptuales. Se mencionan los problemas implicados en la ?comprensión? de las conexiones entre los fenómenos psíquicos, y la necesidad de constante reinterpretaciones, con dificultad en determinar una comprensión ?real? mediante los datos tangibles. Se muestra la inclinación de la fenomenología post-jasperiana a utilizar conceptos teóricos no vivenciados por los pacientes: constructos útiles, como son las nociones de estructuras o modos de consciencia, y campos de organización de la conciencia. Se señalan los cambios que las nociones de conexión por comprensión y explicación causal han sufrido en los análisis posteriores a Jaspers transformándolos en términos equívocos. Se comentan las dificultades que entraña el estudio de la mente con tendencia a eliminarla epistemológicamente, y se concluye que la fenomenología puede mejorar las descripciones operacionales utilizadas en los manuales diagnósticos en uso, y constituir para el clínico un método eficaz que le permita conocer y evaluar al paciente individual con más profundidad y validez.   Créditos de la imagen: Circles/Circulos 1.2, por Steve Claudio.Ar, en Flickr. 

Palabras clave: fenomenología; Jaspers; empatía; comprensión empática; explicación causal; estructuras pre-reflexivas; círculo hermenéutico; modos de consciencia.

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Ruiz Rey F. Psiquiatria.com. 2012; 16:27.
http://hdl.handle.net/10401/5671

Revisión teórica
A propósito de síntomas y signos en psiquiatría (3).
Limitaciones y posibilidades de la fenomenología
In relation to symptoms and signs in psychiatry (3). Limitations and possibilities of Phenomenology

Fernando Ruiz Rey1*

Resumen
En este tercer trabajo de "A propósito de síntomas y signos en psiquiatría" se señalan algunas
dificultades del método fenomenológico en psiquiatría, particularmente la susceptibilidad a ser
distorsionado por preferencias y elementos subjetivos del observador, así como la imposibilidad
de estar completamente carente de preconcepciones teórico-conceptuales. Se mencionan los
problemas implicados en la `comprensión' de las conexiones entre los fenómenos psíquicos, y la
necesidad de constante reinterpretaciones, con dificultad en determinar una comprensión `real'
mediante los datos tangibles. Se muestra la inclinación de la fenomenología post-jasperiana a
utilizar conceptos teóricos no vivenciados por los pacientes: constructos útiles, como son las
nociones de estructuras o modos de consciencia, y campos de organización de la conciencia. Se
señalan los cambios que las nociones de conexión por comprensión y explicación causal han
sufrido en los análisis posteriores a Jaspers transformándolos en términos equívocos. Se
comentan las dificultades que entraña el estudio de la mente con tendencia a eliminarla
epistemológicamente, y se concluye que la fenomenología puede mejorar las descripciones
operacionales utilizadas en los manuales diagnósticos en uso, y constituir para el clínico un
método eficaz que le permita conocer y evaluar al paciente individual con más profundidad y
validez.
Palabras claves: Fenomenología, Jaspers, empatía, comprensión empática, explicación
causal, estructuras pre-reflexivas, círculo hermenéutico, modos de consciencia.
Abstract
In this third article of the series "In relation to symptoms and signs in psychiatry", the problems
of the phenomenological method in psychiatry are discussed, particularly the distortions arising
from the subjective preferences and theoretical inclinations of the observer. The impossibility of
phenomenology operating without a preexistent conceptual framework is also addressed. The
difficulties in achieving `understanding' of the connections of psychological phenomena are
presented, including the need of constant reinterpretation of the psychic material, and the
complications in obtaining a `real' understanding through the verification of tangible facts. The
tendency to use theoretical concepts of non experienced phenomena by postjaspers
phenomenology is pointed out, such as the construct of the conscience's structures or modes,
and organizational fields of conscience. This paper addresses the distortions suffered by the
basic concepts of the `method of understanding' and the `method of explanation', from the use of
postjaspers phenomenology that turn them into equivocal terms. The complexities and
difficulties posed by the study and understanding of the mind has inclined some epistemologies
to minimize or eliminate the mind itself. Nevertheless, it is concluded that phenomenology has
the potential to improve the quality of psychiatric semiology, and improve the actual system of
definitions and classifications of mental disorders. Phenomenology enriches the clinical
knowledge and the evaluation of patients as well.
Psiquiatria.com ­ ISSN: 1137-3148
© 2012 Ruiz Rey F.

Ruiz Rey F. Psiquiatria.com. 2012; 16:27 - http://hdl.handle.net/10401/5671

Keywords: Phenomenology, Jaspers, empathic understanding, causal explanation, prereflexive structures, hermeneutic circle, conscious modes.

Recibido: 04/09/2012 ­ Aceptado: 01/10/2012 ­ Publicado: 26/11/2012

* Correspondencia: feru101@hotmail.com
1 Psiquiatra. Wake County Human Services. Raleigh, NC. USA

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Jaspers reconoce claramente la influencia de la actitud filosófica en la ciencia y el conocimiento,
pero destaca también, y claramente, que la ciencia y el conocimiento de ella derivado, gozan de
un estatus independiente de la filosofía; escribe: "La verdadera medida de la investigación
científica debe ser siempre el hecho substancial, válido y duradero." (1:858) De modo que: "Una
vez que hemos ganado un conocimiento científico definitivo, este es independiente de toda
filosofía. El conocimiento científico es precisamente ese que es independiente de la filosofía, de
la opinión, y de la perspectiva-del-mundo en general. Es válido para todos, universal y
obligatorio." (1:859) La filosofía ayuda o entorpece la labor de la ciencia.
Para Jaspers entonces, el conocimiento logrado en el estudio fenomenológico tiene carácter
científico, es verdadero y objetivo, tanto por el cuidadoso procedimiento metodológico
empleado, como por ser su objeto, las vivencias del individuo, expresiones primarias de la vida
humana. Desgraciadamente, esta pureza y objetividad postulada por el autor, no son absolutas,
tienen limitaciones inevitables como veremos en este artículo.

La fenomenología dependiente de supuestos e intereses del observador
Jaspers, como hemos visto en la descripción fenomenológica de las vivencias psicopatológicas,
resalta la necesidad de establecer un contacto genuino y abierto con el paciente, en el que la
empatía/simpatía, junto a una actitud crítica, juega un rol sustancial para percibir los
fenómenos estudiados. Resulta claro que esta técnica no puede evitar la participación de la
subjetividad del observador, incluyendo su equipamiento intelectual; el autor escribe al
respecto: "Los investigadores y los clínico deben generar en ellos mismos un universo de
diferentes acercamientos. Recuerdos de cosas vistas, cuadros clínicos concretos, visiones
biológicas, encuentros importantes ­en breve, todas las experiencias personales pasadas deben
estar fácilmente disponibles para una comparación constante. También necesitan un grupo de
conceptos bien-diferenciados, de modo que lo que ellos perciben pueda hacerse claro a los
demás." (3:22)
La vida mental del paciente ocurre naturalmente en su privacidad, no se puede tener un acceso
directo al flujo de sus vivencias, por lo que en rigor su estudio no es primariamente un
procedimiento empírico dependiente de datos sensoriales. En psicopatología tenemos que
sentir, captar y contemplar todo lo que realmente está pasando en la mente; para este propósito
tenemos que ser instrumento vivo; Jaspers escribe: "Es la comprensión de la realidad psíquica
lo que solo da cuerpo y riqueza a nuestros conceptos." (1:21)
De modo que el "ver" fenomenológico no es en rigor un `ver' propiamente tal, sino un sentir
empático de lo que el paciente vive y experimenta, es en el resonar empático del investigador
donde se leen las vivencias del paciente; en otras palabras, se trata de una descripción del sentir
por analogía del psicopatólogo. Esto significa que el estudio fenomenológico es un `ver' indirecto
que ofrece serias posibilidades de distorsión del material que se analiza. En este punto es
significativa la cautela que recomienda Jaspers en no abusar de la empatía y de la intuición en la
`comprensión' de los fenómenos psíquicos, y terminar comprendiendo lo que es incompresible.
En el análisis conceptual de los fenómenos psicopatológicos se procura que sea lo más neutro
posible evitando prejuicios, supuestos rígidos y teorías distorsionantes de lo `observado', aunque
Jaspers sostiene que los supuestos son permitidos y, aún necesarios para facilitar y guiar los
estudios fenomenológicos. De modo que en estos supuestos beneficiosos se incorpora
inexorablemente el bagaje conceptual y las apreciaciones que contempla el psicopatólogo con
respecto al material estudiado. Por mucho que se traten de evitar los supuestos y esquemas
teóricos, resulta imposible esquivarlos totalmente, puesto que en el proceso de `comprensión'

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empática, presente hasta en la descripción de los fenómenos psíquicos, tiene que considerar las
relaciones entre los fenómenos psíquicos, la polaridad en que se encuentran, el contexto mental
y socio-cultural en que ocurren, y los elementos simbólicos que se hallen presentes; la captación
intelectual de todos estos elementos, y su comunicación, requiere un bagaje de conceptos y
apreciaciones teóricas insoslayables.
Por tanto resulta imposible imaginar neutralidad en el estudio fenomenológico, una condición
sine qua non para garantizar la cientificidad del procedimiento. La neutralidad exigida se
transforma en una estipulación relativa y, más bien ilusoria, ya que el condicionamiento
intelectual del observador es inevitable para realizar el análisis fenomenológico. La preparación
para la neutralidad del proceso a la que se refiere Jaspers, es el control y eliminación de teorías
que entorpezcan el estudio fenomenológico (teorías metafísicas, concepciones especulativas de
la psicopatología, etc.), pero no, naturalmente, las concepciones teóricas que sostienen su
método. Y aun así, Jaspers mismo señala que no es fácil lograr esa neutralidad. (1:314) Esta
situación no solo afecta a la fenomenología, sino que es inevitable en el proceso de todo conocer,
aún del más empíricamente concebido, porque todo observar y concluir están imbuidos en una
red de conceptos y teorías; pero, es claro sin embargo, que en las ciencias naturales al contrario
que en fenomenología, este factor, y la subjetividad distorsionante, se limitan por la
sensorialidad de los datos, el control de la observación y experimentación, y el carácter
intersubjetivo de las operaciones de investigación, prácticas y teóricas.
En la exploración fenomenológica existe también el peligro de que el psicopatólogo pueda
inducir estados mentales en los pacientes, por su particular interés y atención a ciertos aspectos
de la psicopatología, distorsionando su vivenciar espontáneo, particularmente al rastrear su
pasado, y cuando intenta encontrar matices finos en la psicopatología.

Dificultades en la interpretación de las conexiones comprensivas
El método de `comprensión' discierne algunas conexiones entre fenómenos psíquicos, basado en
el sentido empático/intuitivo comprensible de que un fenómeno emerge de otro ­desde dentro-, sin tener que recurrir a ninguna explicación externa para dar cuenta de esta conexión. Cuando
Jaspers habla de la `función de la comprensión en psicopatología' puntualiza que hay dos tareas
para la comprensión, una cuando entendemos una cadena de conexiones desde un punto
remoto, no-comprensible, como por ejemplo, conductas y sentires que se derivan de instintos
crueles, o perversiones sexuales; en este caso se comprende una cadena de estados psíquicos con
carácter anormal, conectados en forma comprensiva. Y la segunda tarea se muestra cuando
tratamos de comprender conexiones de estados psíquicos en donde "mecanismos anormales"
juegan un papel importante en su realización, como es el caso de las reacciones histéricas; aquí
la comprensión que se puede establecer en la cadena de sucesos psíquicos indica, la
participación de `mecanismos anormales extra-conscientes'; esta distinción no siempre es
sencilla. Por lo que concluye el autor: "En la psicología de los fenómenos significativos, la
aplicación a un caso individual de lo directamente percibido, las conexiones comprensivas,
nunca pueden conducir a una prueba deductiva, sino que solo a probabilidades. La comprensión
psicológica no puede ser utilizada mecánicamente como una especie de conocimiento
generalizado [como los métodos empleados en las ciencias naturales], sino como una intuición
fresca, personal, necesaria para cada ocasión. `La interpretación es una ciencia solo en principio,
en su aplicación es siempre un arte' (Bleuler)." (1:313)
Además, como vimos en el artículo anterior, se necesitan `hechos tangibles' para determinar una
comprensión de conexión como `real', pero como Jaspers mismo explica, no es posible reunir

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todos los hechos tangibles en un caso particular, un proceso que no es nunca completo, se logra
solo un grado relativo de comprensión `real' del material estudiado; y, aun con hechos tangibles,
hay casos en que no se puede lograr: "... un grado completo y convincente de objetividad."
(1:303) De modo que, la certeza del método de comprensión empática es limitada, tanto por los
problemas subjetivos que envuelve la empatía/intuición, como por la insuficiencia que
presentan los hechos tangibles que confirman la realidad de la comprensión.

Interpretaciones y reinterpretaciones ilimitadas
Jaspers señala que al aislar un fenómeno psíquico pierde parte de su significado, pero gana
sentido cuando se contextualiza. El sentido de un fenómeno psíquico cambia según el contexto
que se considere, goza de maleabilidad dependiente de sus relaciones contextuales. Jaspers
concluye: "La comprensión se mantiene dentro de la esfera de la posibilidad, se ofrece como un
modo tentativo y permanece como una mera proposición en la serena atmósfera del
conocimiento que llega de la comprensión. Sin embargo, estructura los hechos significativos
objetivos, en tanto que ellos puedan ser definidos como hechos, cuando el significado se abre a
ilimitadas posibilidades de interpretación." (1:359) Los hechos tangibles aumentan el grado de
realidad y certidumbre de la comprensión, pero ésta no alcanza una certeza definitiva, es
siempre incompleta, es una interpretación.
Para Jaspers: "Lo que es significativo en un momento dado es parte de una totalidad conectada.
Esta totalidad, personalidad o carácter, determina su sentido y lo colorea. Un principio
relacionado es que toda comprensión ocurre en "un círculo hermenéutico" --, esto es, solo
comprendemos lo particular desde la totalidad, pero la totalidad solo puede comprenderse
desde lo particular." (1:355) El círculo hermenéutico es un procedimiento constante en el
estudio fenomenológico de la psicopatología, puesto que el flujo psíquico está en perenne
movimiento. Este acercamiento a la comprensión de los fenómenos psíquicos necesario para su
análisis y descripción, recalca el carácter individual de este método, lo que puede dificultar
generalizaciones prácticas y manejables para elaborar definiciones diagnósticas.

Presencia inevitable de lo `no-comprensible'
Lo comprensible en el flujo de lo psíquico está siempre rodeado por lo no-comprensible, lo nocomprensible que apunta a lo extra-consciente somático, y a lo no-comprensible que muestra la
libertad esencial de la existencia; lo no-comprensible abre posibilidades imprevisibles vistas
desde lo comprensible. La comprensión está limitada por la Naturaleza y por la Existencia, por
esta razón la comprensión es siempre incompleta en el ser humano. Es importante mencionar
los mecanismos mentales dentro de lo no-comprensible, como son: la memoria, el hábito, la
memoria, la fatiga, los derivados de la dinámica de instintos (sublimación, resistencia,
represión, etc.); estos constituyen precondiciones extra-conscientes que inciden naturalmente
en la comprensión del material psicológico, y en su estado de normalidad. Los mecanismos
mentales se pueden alterar por la influencia de lo constitucional, por influencias somáticas y por
traumas psicológicos. Jaspers considera que no hay causas somáticas conocidas para explicar
estos mecanismos extra-conscientes, y las explicaciones psicológicas que se formulen serán
simplemente teorías para ordenar el material mental. La ineludible presencia de lo nocomprensible en lo comprensible de la vida psíquica limita el método de comprensión, lo
constriñe, pero al mismo tiempo señala las áreas de lo no-comprensible que requieren estudio y
búsqueda de explicación.

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Es interesante señalar que la imposibilidad de utilizar el método de `comprensión' para muchos
fenómenos psicopatológicos, y el hecho que las conexiones comprensibles alcanzan siempre un
límite que lleva a consideraciones `extra-conscientes', invitan a buscar `explicaciones' causales
en el terreno de lo somático, por lo que se ha sugerido que los infranqueables límites que se
encuentran en el proceso de comprensión de la psicopatología, hayan constituido un estímulo
importante para el desarrollo posterior de la psiquiatría biológica.
Lo no-comprensible inevitablemente rodea lo comprensible, y le otorga carácter semiológico a
los fenómenos psicopatológicos afectados. La vida humana se comprende desde lo
comprensible, en la comprensibilidad se encuentra la unidad y la coherencia de lo personal, lo
no-compresible constriñe y limita, e invita a la búsqueda y al conocimiento. En rigor lo nocomprensible no es una limitación que encuentra la fenomenología, sino más bien, un
enfrentamiento con la realidad de la vida humana que es un emerger misterioso de la
trascendencia, pero susceptible de ser estudiado y entendido por el hombre. Gracias a lo
comprensible y lo no-comprensible se puede evaluar la psicopatología y catalogar las distintas
condiciones mentales.

La fenomenología más allá de Jaspers
La escuela fenomenológica iniciada con la obra de Jaspers ha desarrollado y ahondado
numerosos temas tocados por este autor. Pero, en cuanto fenomenología, prosigue recurriendo a
la empatía y al sentir por analogía del psicopatólogo, y habría que agregar, que también es más
clara y decidida, en utilizar conceptos teóricos en sus intentos por analizar y entender los
fenómenos psíquicos; se puede decir con Jaspers, que usa "constructos" útiles para facilitar la
exploración y la conceptualización de la vida psíquica, pero, con ello se distancia en mayor o
menor grado de la fenomenología estricta de este autor.
Sin duda los aportes de esta escuela han abierto numerosas posibilidades en los estudios
psicopatológicos, enriqueciendo el entendimiento de algunos aspectos de la psicopatología y de
procedimientos psicoterapéuticos, y viene a ofrecer vías conceptuales susceptibles de
correlacionarse con las investigaciones de las neurociencias. En atención a estas posibilidades
aportadas por la escuela fenomenológica, Parnas y Sass escriben: "Pensamos que la
fenomenología provee a la psicopatología con una variedad de conceptos, herramientas y guías
de investigación ­estrechamente ligadas a los métodos fenomenológicos de descripción--que
son elementos necesarios de un acercamiento pluralista a la explicación en psiquiatría." (2:263)
Entre los análisis que se han realizado de los conceptos jasperianos merece mencionarse el que
se ha efectuado de las nociones de `comprensión' y `explicación', y el método de descripción
fenomenológica; en parte por la influencia de la comprensión en la descripción conceptual de los
fenómenos psíquicos aunque no se estén estudiando sus conexiones dinámicas. Como
consecuencia de estas revisiones, estos conceptos han sufrido cambios que afectan la nitidez, el
sentido y las implicaciones epistemológicas que les dio Jaspers. La `explicación', por ejemplo, es
entendida ahora en un sentido amplio, como suceso o cosa que permita decir que tiene sentido
en la justificación o aparición de otra, como sería el caso de las llamadas estructuras `prereflexivas' de la conciencia. De modo que la "explicación", ya no solo se refiere o recurre a las
ciencias naturales como lo sostuvo Jaspers, sino que se trata de una causalidad más amplia,
comprehensiva, pero también menos precisa. (4) En esta línea de entendimiento, en la
causalidad mental se habla de "motivación" como forma de: "...interdependencia entre los actos
mentales y las experiencias que contribuyen a la coherencia y unidad de la conciencia, tanto en
su aspecto sincrónico (simultaneo) como diacrónico (sucesivo)." (2:264), explicándose con esta

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coherencia de la compleja vida psíquica, la aparición o justificación de los fenómenos psíquicos
y de las conductas consideradas. Es fácil notar que estos análisis demuelen la claridad y el orden
que Jaspers trató de impartir a su metodología con sus conceptos y definiciones de comprensión
empática y explicación causal; estos términos ahora cobran un carácter equívoco, y también
polémico al entrar en elaboraciones teórico/conceptual.
La fenomenología aplicada a la psiquiatría se ha desarrollado más allá de las descripciones de
Jaspers particularmente intentando describir "estructuras o modos de conciencia' esenciales de
la experiencia y existencia humana que condicionan los fenómenos psíquicos tal como se
presentan, y de este modo los hacen entendibles (2:260); también se ha propuesto la búsqueda
de "campos de organización de la conciencia" para correlacionarlos con las redes neuronales
estudiadas por las neurociencias. (5) Estas estructuras formales son elementos `pre-reflexivos' o
`pre-temáticos' de la vida mental (intencionalidad, temporalidad, espacialidad, auto-conciencia,
intersubjetividad, etc.), no se trata de fenómenos inconscientes, ni son dados como contenidos u
objetos de la experiencia; sino, como comenta Fuchs: "...más bien son condiciones tácitas y prereflexivas para la emergencia de los contenidos mentales." (3:280). Cuando estos modos o
estructuras fallan, se distorsionan los fenómenos psíquicos presentes en la conciencia, y el
paciente al tratar de darles sentido y coherencia a estos fenómenos, surgen las anormalidades
psicopatológicas. Estos conceptos tienen la ventaja ­al menos teórica-- de poder ser ligados a
hallazgos de las neurociencias facilitando la unión de psicología y bilogía. Parnas & Sass (3:265)
en esta línea de investigación, proponen que la alteración de la estructura del `sentido de sí
mismo' o `ipseity' de la conciencia, juega un papel muy significativo en la génesis del delirio en la
esquizofrenia, y opinan que la alteración de esta estructura se encuentra en el `corazón' del
análisis fenomenológico de lo que es central y característico en la esquizofrenia. (6) Según esta
tesis, la perturbación de esta estructura trae como consecuencia una serie de cambios que
finalmente terminan en la génesis del delirio. Esta es una interesante hipótesis pero como toda
hipótesis, es naturalmente debatible, y Jaspers seguramente la categorizaría como una
explicación teórica, no como una pieza firme del estudio fenomenológico.
Estas estructuras pre-reflexivas consideradas esenciales en la vida psíquica, no son fenómenos
`observados directamente' (objeto de conciencia) como lo exige la fenomenología jasperiana,
sino más bien se trata de conceptos inferidos, esto es, `constructos' teóricos como los catalogaría
Jaspers, concebidos para explicar los fenómenos psicopatológicos, y psíquicos en general.
Jaspers no rechaza este tipo de investigaciones como cuando habla de la eventual determinación
de "funciones básicas" en la esquizofrenia que pudieran explicar el desorden (1:790), pero su
tendencia más clara es considerar que las teorías no son indispensables para la investigación de
la psiquis, como lo son para las ciencias naturales. (1:547) El punto clave para el autor en este
asunto parece ser, la utilidad del uso de las teorías, estas son aceptables si conducen a un avance
sólido en el entendimiento y manejo de la psicopatología, y rechazables si son meramente
especulativas y estériles, distorsionan o suplantan la observación fenomenológica estricta.
Dicho esto, hay que reconocer que la experiencia vivida se presenta con un cierto carácter de
totalidad, aun cuando al analizarla se constata que está construida con elementos no
vivenciados; esto se aprecia con claridad al analizar el fenómeno de la percepción, por ejemplo,
cuando percibimos un objeto --una mesa--, solo vemos realmente una parte, una sección de ese
objeto; sin embargo la percepción es la de un objeto definido, `completo', una mesa. Este somero
análisis apunta a que en la constitución de los fenómenos psíquicos intervienen `elementos' o
"mecanismos' (para emplear una jerga física) de carácter mental, que no son objeto de la
conciencia inmediata, solo inferidos en la reflexión. El contenido de consciencia, bajo este
prisma, no parece ser entonces, un objeto simple extraído completo y acabado de la percepción,
del recuerdo o de la imaginación, ni en sus formas ni en su significado. No obstante, los
fenómenos vivenciados tienen un carácter completo, y es a ese nivel en el que se realiza la

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fenomenología jasperiana, los análisis más finos de la fenomenología postjasperiana
indefectiblemente conllevan conceptos de operaciones mentales no vivenciadas, de `constructos'
que deben ser sometidos a pruebas para confirmar su vigencia.
Otro tema que se ha desarrollado y expandido, y que ha tenido particular resonancia en
psiquiatría, es la caracterización del ser humano como existencia-en-el-mundo, con lo que el ser
humano queda intrínsecamente ligado al mundo, de tal manera que la `subjetividad' del hombre
queda prendida de él, y el mundo a su vez (incluyendo el espacio intersubjetivo con los demás),
queda íntimamente ligado a la subjetividad de los individuos. En esta perspectiva, el mundo es
un ámbito intrínseco de la vida de los hombres concretos, con todo lo que el mundo significa:
historia, cultura, ciencia, el lenguaje, etc. Esta ampliación de la complejidad humana cobra una
consideración importante en la concepción y manejo de la psicopatología. En esta línea de
pensamiento, el cuerpo humano se concibe como `objeto' del mundo y como `cuerpo vivido' que
nos injerta en la ecuación existencial mencionada; esta dualidad en la apercepción del cuerpo ya
está expuesta en Jaspers. (2. 1:354)
Las nuevas investigaciones fenomenológicas han ahondado el estudio de las experiencias
conscientes, pero los minuciosos análisis realizados han disuelto la integridad de estos
fenómenos y sus relaciones como los describió Jaspers, trayendo consigo una carga de material
teórico que lleva irremediablemente a un terreno de interpretaciones, que era lo que este autor
quería evitar. Se puede argumentar que este es un camino inevitable para la ciencia, y que
eventualmente puede traernos resultados tangibles y prácticos en el entendimiento y manejo de
los desordenes mentales, particularmente si pueden integrarse adecuadamente con los hallazgos
que realicen las neurociencias, naturalmente con el debido sometimiento a pruebas empíricas,
como ocurre en toda ciencia, y observando las limitaciones que Jaspers no se cansa de repetir
(sistematización globalizante y absolutización). (1:550-552) Jaspers mismo cita las "leyes de la
formación de síndromes en la esquizofrenia" de Kurt Schneider, y escribe: "...[este autor
encuentra] en las peculiaridades formales del acto-experiencia, la perturbación de una función
formal básica, ha descubierto lo que es el factor común de un gran número de síntomas, y al
mismo tiempo su fuente." (1:584). Sin embargo, se debe reconocer que la simplicidad de las
nociones jasperiana posee un carácter práctico y claridad por su fundamental inmediatez
fenomenológica, que no es en modo alguno desdeñable en un campo tan complejo como la vida
mental; al alejarse de ella se cae en el ámbito de las interpretaciones y teorías, siempre
debatibles y cambiantes. Pero la fenomenología postjasperiana en psiquiatría puede también
seguir la ruta de Jaspers, si se restringe a la elaboración de supuestos de utilidad a las
neurociencias, conservando su mira en la exploración y análisis de los fenómenos de
consciencia y del mundo interpersonal. (7)
Sin duda la tradición fenomenológica ha abierto múltiples posibilidades en los estudios
psicopatológicos, y ha extraído conceptos generales del estudio de casos psicopatológicos
paradigmáticos, enriqueciendo el entendimiento psiquiátrico con perspectivas nutridas también
de la filosofía existencial. El potencial que ofrece el estudio fenomenológico del enfermar
humano es enorme, pero la revisión de este material no constituye el propósito primario de este
trabajo.

El problema del estudio de la mente
El acceso a la mente de los demás constituye un peliagudo problema para la filosofía y para la
ciencia, particularmente en nuestra época cuando los estudios empíricos controlados gozan de
un prestigio epistemológico casi supremo. El problema ha probado ser de tan compleja solución,

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que se ha optado más bien por eliminar la vida psicológica como tal para entregarse a ideologías
materialistas. La mente humana se ha convertido en un mero epifenómeno o, para evitar un
absurdo de esta envergadura, se le identifica de algún modo con lo físico o como producto
misterioso de la complejidad física, con propiedades tan inesperadas, como magníficas. Lo
paradójico y ridículo de esta situación es que todas estas teorías y posturas ideológicas que
vuelven la espalda a lo psicológico, son mentales, son interpretaciones formuladas y entendidas
en el seno de lo mental de los seres humanos.
Para los profesionales de la salud mental no resulta fácil esquivar la mente, particularmente
para los clínicos que se afanan por entender y ayudar a sus dolientes pacientes. De manera que
postular una psicopatología que se limita solo a lo meramente empírico, a lo que se ve y se mide,
al decir de Jaspers: "...se transforma inevitablemente en una psicopatología sin psiquis." (1:20)
Una psicopatología reducida, limitada, tullida, de utilidad parcial.
No es sorprendente entonces, que en psiquiatría se estime y considere más seriamente la
filosofía que deposita sus bases en la experiencia consciente misma, en el vivenciar primario,
en la realidad radical que es el vivir, como repetía Ortega. El filosofar desde esos comienzos,
supera las fisuras e incompatibilidades del dualismo, uniendo intrínsecamente la mente humana
y el cuerpo, la psiquis y el mundo; puesto que desde ese primario acontecer ­vivir--, nace el
conocimiento y la concreción de lo que llamamos psiquis y cuerpo. Con respecto a este tema, es
oportuno citar a Ratcliffe cuando comenta la afirmación de Merleau-Ponty que da preeminencia
a la fenomenología sobre la ciencia: "Esta clase de posición no es `anti-científica'..." "...le da a la
fenomenología una clase de preeminencia sobre la ciencia, en cuanto la materia del tema de la
primera es presupuesto por la inteligibilidad de la segunda. Es por tanto opuesta al cientifismo
metafísico y epistemológico, pero compatible con una concepción débil del naturalismo que
requiere solo negociación y consistencia entre fenomenología y ciencia.´ (7) En esta óptica que
recalca lo psicológico en el estudio psicopatológico, los aportes de Jaspers a la psicopatología, y
de la escuela que lo continúa, son sorprendentes y fecundos. Es importante mencionar el
particularidad significado del abordaje multi-mentodológico que recalcó Jaspers, y empleó en su
Psicopatología General, ya que de este modo incorpora métodos diferentes y complementarios
de conocimiento al que provee la fenomenología.

Fenomenología y las definiciones de desordenes mentales
Los DSM III y IV con definiciones operacionales han sido de mayor uso y utilidad para los
investigadores, puesto que su interés reposa en la confiabilidad y la estandarización de los
diagnósticos, propiedades de capital significancia para lograr resultados fiables que se puedan
comunicar y sean posible de convalidarse. Desgraciadamente todas las innumerables
investigaciones realizadas en los últimos decenios no han conseguido encontrar la `lesión'
cerebral claramente identificable que en un comienzo se esperó con optimismo alcanzar para
explicar la patogenia de los desordenes mentales, sino más bien, las neurociencias han venido a
concluir que los trastornos fisiopatológicos serían complejas desregularizaciones de circuitos
neuronales ocasionadas por múltiples factores que apuntan a expresiones clínicas
dimensionales trans-diagnósticas. Los resultados de estas investigaciones, después de cuatro
décadas, han fallado en proveer una base biológica definitiva y clara que fundamente las
categorías diagnósticas de la serie DSM.
Los clínicos por su parte, en su trabajo diario no recurren a los DSM con mucho interés,
fundamentalmente porque esta nosología no constituye una guía práctica para el manejo del
paciente psiquiátrico; su aplicación clínica es limitada. Estos manuales ayudan

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fundamentalmente propósitos estadísticos, legales y fiscales, y en rigor no son más que
descripciones y generalizaciones sintomáticas sin soporte etiopatogénico significativo. Para el
clínico el diagnóstico de los manuales en uso, solo vale para una orientación general, el
`diagnóstico' fundamental va a ser siempre para él, un diagnóstico individual, el que
corresponde al paciente concreto, y su contexto; esta no es una situación exclusiva de la práctica
psiquiátrica, es también válida para el resto de la medicina, aunque en la medicina física, los
diagnósticos sean más firmes y detallados en etiopatogenia.
La fenomenología como la presentó Jaspers, es solo una metodología en el estudio de la
psicopatología, de modo que la elaboración de las definiciones de desordenes mentales recogerá
información proveniente de diversos acercamientos metodológicos. La inclusión de los aportes
de la fenomenología no va a solucionar las dificultades diagnósticas en psiquiatría, puesto que el
problema etiopatogénico queda sin resolver. El abordaje fenomenológico capta primariamente
el vivenciar de pacientes singulares, el trabajo fenomenológico no puede ser otra cosa que una
tarea individual. De estas descripciones particulares se construyen conceptos comunicables que
sirven para distinguir y agrupar pacientes, y así contribuir a la elaboración de una nosología.
Aun con las debilidades señaladas de la fenomenología se puede asegurar que su contribución,
sin duda, enriquecería las descripciones clínicas, las haría más finas, precisas y válidas,
posibilitando estudios evolutivos y terapéuticos más certeros, y lo más importante como
consecuencia, ayudaría a depurar los manuales diagnósticos de condiciones heterogéneas y de
condiciones que no se sostienen consistentemente para catalogarlos de desordenes mentales.
Estas contribuciones clínicas, adecuadamente conceptualizadas, son susceptibles de formar
parte de definiciones operacionales; aunque claro, requieren de una preparación y
entrenamiento especial del observador, ya no sería posible esperar que las definiciones fueran
tan sencillas y simples que cualquier inexperto puede hacerlas sin dificultades; pretender que la
`evidencia' externa de los síntomas es el único conocimiento válido es cometer un reduccionismo
que no se corresponde con el objeto estudiado: una persona enferma.
De manera que no es válido plantear antagonismos y tensiones entre la aproximación
operacional actual al diagnóstico de los desordenes mentales, y un acercamiento más detallado y
rico en la descripción de la psicopatología; además, la fenomenología ofrece al clínico ­más allá
del diagnóstico-- un instrumento para explorar el mundo vivencial del enfermo concreto, su
comprensión y sus perplejidades. Tampoco es pertinente criticar la fenomenología en
psicopatología como un procedimiento con especial resonancia filosófica sin cabida en la
evaluación de los fenómenos mentales, puesto que todo método de investigación, incluyendo el
científico, entraña una perspectiva filosófica del conocer. En lo que se refiere a la visión
epistemológica ofrecida por Jaspers, con un respeto básico por el misterio insondable de la vida
humana, evita los radicalismos reduccionistas en metodología que han venido plagando el
panorama psiquiátrico por mucho tiempo.
Jaspers piensa que el diagnóstico de un estado psicopatológico es lo menos importante. Lo
sustancial es el proceso de análisis de los detalles, y el diagnóstico puede entorpecer este
proceso. Escribe el autor: "El diagnóstico psiquiátrico es a menudo un dar vueltas en un círculo
estéril que solo trae unos pocos fenómenos al campo del conocimiento consciente." (1:20) Se
comprende la frustración del autor, si tenemos presente que los diagnósticos en psiquiatría son
fundamentalmente descriptivos, sin bases biológicas que los sustenten con firmeza, de modo
que concentrarse en debates nosológicos con descripciones pobremente logradas, descuida la
exploración seria de los fenómenos psicopatológicos.

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Referencias
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Cite este artículo de la siguiente forma (estilo de Vancouver):
Ruiz Rey F. A propósito de síntomas y signos en psiquiatría (3). Limitaciones y posibilidades de
la fenomenología. Psiquiatria.com [Internet]. 2012 [citado 26 Nov 2012];16:27. Disponible en:
http://hdl.handle.net/10401/5671

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