La educación no formal es un medio con indudable ventajas para el trabajo preventivo con los adolescentes. Desde la pedagogía del ocio, tiempo libre se busca la educación en valores en un ambiente lúdico. El trabajo de integración con población normalizada, minorías étnicas, marginalidad y pre-delincuencia juvenil es un reto con interesantes resultados a largo plazo. Se muestra la experiencia de los clubes de tiempo libre Portillo y Cadeneta con el empleo de la educación de lo cotidiano, técnicas de implicación, modelado y moldeamiento y se reflexiona sobre las implicaciones preventivas de la educación no formal, con particular detenimiento en los trastornos de conducta.