La relación entre electricidad y magnetismo era ya conocida desde que Oersted en 1819 descubrió que toda corriente eléctrica que circula por un conductor lleva asociada un campo magnético de orientación perpendicular a la dirección de ésta. Este principio se cumple igualmente para la corrientes bioeléctricas de las neuronas y las fibras musculares1, que generan campos magnéticos. Estos campos biomagnéticos reflejan de forma directa los cambios de actividad de diferentes órganos, como ...
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