Patología psíquica y demanda de atención médica.

Autor/autores: M.L. Villaverde Ruiz , L. Fernández López, R. Cejas Méndez, R. Gracia Marco
Fecha Publicación: 30/06/2010
Área temática: .
Tipo de trabajo: 

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REVISTA ELECTRÓNICA DE PSIQUIATRÍA
Vol. 3, No. 4, Diciembre 1999
ISSN 1137-3148

Patología psíquica y demanda de atención
médica
Villaverde Ruiz, M.L. * - Fernández López,
L. * - Cejas Méndez, R. ** - Gracia Marco,
R. **
*Departamento de Enfermería (área psiquiatría).
Universidad de La Laguna
**Departamento Psiquiatría. Universidad de La
Laguna
Psiquiatras.
Correspondencia:
Dra Mª Luz Villaverde Ruiz.
Escuela Universitaria de Enfermería.
Campus de Ofra s/n, C.P. 38200.
Universidad de La Laguna. Tenerife.
Islas Canarias. España.
Tfno: 922 319288
Fax: 922 319427, 922 319402.
E-mails: Mª Luz Villaverde Ruiz y Ramón Gracia
Marco

ARTÍCULO ORIGINAL

Introducción.
Objetivos
Material y método
Resultados
Discusión
Conclusiones
Referencias bibliográficas.

Introducción

La demanda de atención médica parece estar influenciada por la morbilidad psiquiátrica y
son múltiples los estudios que constatan que los personas afectas de un desorden psíquico
consultan casi el doble con sus médicos de atención primaria que las personas no afectas de
un desorden psíquico (Finlay-Jones & Burvill, 1978 (1) ; Burvill & Knuiman, 1983 (2);
Williams y cols, 1986 (3); Anderson & Laake, 1983 (4); Vazquez Barquero y cols, 1990,
1992 (5,6)). Otro factor que parece influir en la demanda de atención es el sexo, siendo la
mujer más proclive a consultar que el hombre (Gove & Tudor, 1973 (7); Finlay-Jones &
Burvill, 1978 (1); Goldberg y Huxley, 1980 (8); Williams y cols, 1986 (3); Briscoe 1987 (9);
Vazquez Barquero y cols, 1990, 1997 (5,10)).
La primera evidencia empírica respecto a la magnitud de la contribución de la morbilidad
psiquiátrica menor a las consultas de los médicos generales fue realizada por Shepherd y cols
(1966) (11), con posterioridad muchos estudios recientes han confirmado que
aproximadamente el 20% de las personas que acuden a centros de atención primaria sufren
un trastorno psíquico bien definido, alcanzando el 40% si consideramos desordenes menores,
(Williams y cols, 1986 (3); Barret y cols, 1988 (12); Ormel y cols, 1990 (13); Martínez
Alvarez y cols, 1993 (14); Üstün y Sartorius, 1995 (15); Goldberg 1995 (16); Vazquez
Barquero 1997 (10)).

A pesar de la contribución de la morbilidad psiquiátrica a los servicios de atención primaria,
diversos autores estiman que aproximadamente la mitad o más de los pacientes con
enfermedades psíquicas que acuden a servicios de atención primaria no son correctamente
diagnosticados por su médico (Bellantuono y cols, 1987 (17); Ormel y cols, 1990 (13); Araya
y cols, 1994 (18); Higgins, 1994 (19); Üstün y Sartorius, 1995 (15); Coyne y cols, 1995 (20);
Tiemens y cols, 1996 (21); Vazquez Barquero y cols, 1997 (10)), este porcentaje de patología
que no es correctamente identificado se conoce como morbilidad psiquiátrica oculta
(Goldberg y Blackwell, 1970 (22)). Las dificultades en la identificación se relacionan tanto
con factores ligados al paciente, entre ellos destacamos la presentación somática de los
síntomas (Bridges & Goldberg, 1985 (23) ; Gater y cols, 1991 (24); Kirmayer y cols, 1993
(25); Ustun y Sartorius, 1995 (15); García-Campayo y cols 1996 (26)) y la intensidad de la
psicopatología, a menor intensidad de la misma menor identificación, (Ormel y cols, 1990
(13); Coyne y cols, 1995 (20); Tiemens y cols, 1996 (21)) como con la capacidad del médico
para diagnosticar estos trastornos. Por otra parte, el reconocimiento no siempre conlleva un
adecuado tratamiento, bien porque el psicofármaco prescrito no sea el adecuado o porque se
utiliza a dosis más bajas de las recomendados o por menos tiempo del recomendable
(Eisenberg L, 1992 (27); Kerr, 1994 (28)).

Objetivos

Analizar si la demanda de atención médica guarda relación con la morbilidad
psiquiátrica y con el sexo.
Estimar la capacidad de los médicos de atención primaria para identificar y tratar la
patología psíquica.
Investigar qué porcentaje de patología psíquica permanece en la comunidad sin ser
tratada.

Material y método

Diseño y muestra: El estudio fue realizado en una muestra representativa de población
urbana en el Municipio de La Laguna, Tenerife (Islas Canarias, España), utilizando un
análisis transversal en dos fases. La muestra de la 1ª fase se elaboró a partir del censo
electoral, con carácter aleatorio y estratificado según edad y sexo de la población con 16 años
o más, y consta de un total de 660 personas (340 mujeres y 320 hombres). La muestra de la 2ª
fase incluye el total de personas que puntuaron 5 ó mas en el cuestionario de screening
GHQ-28 (probables casos) y a un número similar de personas con puntuaciones inferiores a 5
puntos (probables no casos) seleccionadas al azar. El tamaño total de la muestra fue de 249
personas, 124 GHQ positivos y 125 GHQ negativos.
Tabla 1
Muestras de la 1ª y 2ª fase del estudio según puntuaciones en el GHQ

EDAD
16-24
25-34
35-44
45-54
55-64

Muestra de la 1ª fase según
puntuaciones en el GHQ
Hombres
Mujeres
Total

Muestra de la 2ª fase según
puntuaciones en el GHQ
Hombres
Mujeres
Total

0-4
75
62
49
39
25

0-4
14
13
12
10
8

³5
7
11
7
4
8

0-4
78
57
39
33
22

³5
9
18
18
14
15

0-4
153
119
88
72
47

³5
16
29
25
18
23

³5
7
10
7
4
7

0-4
12
12
10
10
8

³5
9
18
17
14
14

0-4
26
25
22
20
16

³5
16
29
25
18
23

³65
Total

27
277

6
43

30
259

7
81

57 13
536 124

8
65

6
41

8
60

7
79

16 13
125 120

Tabla 2
Casos psíquicos, evaluados con la entrevista CIS,
y puntuaciones en el GHQ en la muestra de la 2ª fase por sexo

Puntuaciones CIS
Nº casosCIS < 2
Casos psíquicosCIS ³ 2
Total

Puntuaciones GHQ (2ª fase)
Hombre
Mujer
0-4 ³5 Total 0-4 ³5 Total
62 16
78
55 27
82
3 25
28
5 52
57
65 41 106
60 79 149

Total muestra2ª fase
Número
160
85
245

%
87,1
12,9
100,0

Evaluación de la patología psíquica: Todas las personas incluidas en la muestra de la
primera fase del estudio fueron entrevistadas en sus domicilios con la versión española del
cuestionario de screening GHQ-28 (Goldberg & Hillier, 1979 (29); Lobo y cols, 1986 (30)).
Todos aquellos que obtuvieron 5 ó mas puntos en este cuestionario fueron considerados
probables casos psíquicos. Todas las personas incluidas en la segunda fase del estudio fueron
entrevistadas, en sus casas por un equipo de dos psiquiatras, usando la versión española de la
entrevista clínica semiestructurada CIS (Goldberg y cols, 1970 (31); Lobo, 1984 (32)). El
criterio de caso psíquico fue obtener una puntuación igual ó superior a 2 puntos en la sección
objetiva de esta entrevista. Los diagnósticos fueron emitidos siguiendo los criterios
DSM-III-R (A.P.A, 1989 (33)).
Contacto con servicios de atención primaria: Incluye a todos aquellos sujetos, de la
muestra de la primera fase, que admiten haber consultado con su médico de atención primaria
en las dos semanas previas al estudio.
Evaluación de los tratamientos: Todas las personas fueron preguntadas respecto a los
tratamientos que tomaban, a la dosis que lo hacían y al médico que les había prescrito el
tratamiento.
Análisis estadístico: El análisis univariante entre los grupos se realizó utilizando el
estadístico chi cuadrado. Se estableció un valor de P<0.05 como indicativo de
significatividad.

Resultados
1. Prevalencia psiquiátrica en la comunidad: En la muestra de la 1ª fase del estudio
encontramos 124 personas (43 hombres y 81 mujeres) "probables casos psíquicos"
(puntuaciones ³ 5 puntos en el GHQ) y en la 2ª fase del estudio, de evaluación
psicopatológica con la entrevista clínica CIS, confirmamos 85 "casos psíquicos" (27
casos entre los hombres y 58 entre las mujeres), tablas 1 y 2. Los trastornos más
frecuentes son los de ansiedad y los depresivos.
Tabla 3
Distribución de la patología psíquica según diagnósticos DSM-III-R
Diagnósticos
T. ansiedad
T. adaptativos
T. depresivos
T. psicóticos

Hombres Mujeres
Total
nº de casos nº de casos nº de casos %
10
23
33
38.8
4
6
10
11.8
8
24
32
37.5
1
1
2
2.4

T. abuso/
dependencia alcohol
Demencias
Total

4

2

6

7.1

1
28

1
57

2
85

2.4
100

2. Morbilidad psiquiátrica y consultas al médico de atención primaria por sexo: El
15.3% de la población no enferma psíquica (12.3% hombres y 17.7% mujeres) consultó
con su médico de atención primaria en las dos semanas previas al estudio frente al
29,5% de la población enferma psíquica (25% hombres y 31,6% mujeres). Los
enfermos psíquicos consultaron casi el doble que los no enfermos psíquicos,
confirmándose una asociación significativa entre morbilidad psiquiátrica y consultas al
médico general en ambos sexos (X2 = 62.86, g.l.=1 1, P<0.001, hombres x2 = 23.00,
g.l.= 1 , p<0.001¸mujeres X2=32.22, g.l. =1, p<0.001). En relación al sexo, las mujeres
en general consultaron significativamente más que los hombres a los médicos de
atención primaria (X2 = 4.570, g.l. =1, p<.05).
Tabla 4
Morbilidad psiquiátrica y contactos con el médico de atención primaria por sexo.
Hombres
Mujeres
Total
nº de
nº de
nº de
casos
casos
casos
casos
casos
casos
nº % nº % nº % nº % nº % nº %
Contacto
Médico
37 12.3 7 25 50 17.7 18
87 15,3 25 29,5
general
No contacto
Médico
255 87.7 21 75 233 82.3 39
488 84,7 60 70,5
general
Total
292 100 28 100 283 100 57 100 575 100 85 100

3. Proporción de patología psíquica reconocida y tratada por el médico de atención
primaria (MAP): El índice de identificación de patología psíquica por parte del MAP
fue del 60% (57,1% hombres y 61,1% mujeres), porcentaje que se reduce al 44%
(42.8% hombres y 44.4% mujeres) si consideramos sólo los casos adecuadamente
tratados.
Tabla 5
Proporción de casos psíquicos identificados y correctamente tratados por el médico de
atención primaria por sexo.
Casos Contacto
Casos
Casos Tratados
psíquicos médico Identificados correctamente

%

%

%
Hombre
28
7
4
57,1
3
42,8
Mujer
57
18
11
61,1
8
44,4
Total
85
25
15
60
11
44

4. Porcentaje total de patología psíquica tratada: Entre las 85 personas afectas de
algún desorden psíquico, sólo 26 (6 hombres y 20 mujeres) recibían tratamiento para su
patología, lo que representa un porcentaje del 30.6% (21,4% en hombres y 35,1% en
mujeres).
Discusión
En este estudio encontramos que el 29,5% de los enfermos psíquicos (25% hombres y 31.6%
mujeres), evaluados con la entrevista clínica CIS, establecieron contacto con su médico
general en las dos semanas previas al estudio, cifras muy similares a los obtenidos por
Williams y cols (1986) (3); Vazquez Barquero y cols (1990) (5); también encontramos, en
concordancia con estos autores y otros (Goldberg y cols, 1976 (34); Burvill & Knuiman, 1983

(2); Anderson y Laake, 1987 (4); Vazquez Barquero y cols, 1992 (6)), una relación
significativa entre morbilidad psiquiátrica y consultas al médico general, confirmándose que
la enfermedad psíquica es un factor importante de demanda médica. Al igual que en otros
estudios de referencia, las mujeres consultan significativamente más que los hombres,
independientemente de la presencia de enfermedad psíquica, (Kessler y cols, 1981 (35);
Briscoe, 1987 (9); Williams y cols, 1986 (3); Vazquez Barquero y cols, 1990, 1992 (5,6);
Gater y cols, 1991 (24)). Estas diferencias sexuales respecto al establecimiento de contacto
con profesionales de la salud podrían ser parte de un patrón de conducta enferma (Mechanic
1978 (36)), y diversos autores han sugerido que las mujeres están más preparadas para
reconocerse como enfermas y más dispuestas a buscar la ayuda de un profesional (Briscoe,
1987 (9)).
El índice de identificación de patología psíquica por parte de los médicos de atención
primaria fue del 60% y el porcentaje de "morbilidad psiquiatrica encubierta" del 40%,
porcentaje de casos que no han sido correctamente identificados, (Goldberg y Blackwell,
1970 (22)), alcanzando el 56% si consideramos sólo la patología correctamente tratada. Estos
resultados se asemejan a los encontrados en otros estudios recientes, en los que los índices de
identificación de patología psíquica por parte del médico de atención primaria se sitúa en
torno al 50% (Bellantuono y cols, 1987 (17); Ormel y cols, 1990 (13); Higgins, 1994 (19);
Üstün y Sartorius, 1995 (15); Coyne y cols, 1995 (20); Vazquez Barquero y cols, 1997 (10)).
A pesar de la significatividad en la interacción entre morbilidad psiquiátrica y contactos al
médico de atención primaria, se comprueba en este estudio que una alta proporción (69.4%)
de población enferma no ha establecido contacto con ningún servicio médico y permanece en
la comunidad sin ser tratada. Estos hallazgos han sido también confirmados por otros autores
(Burvill y Knuiman, 1983 (2); Williams y cols, 1986 (3); Vázquez Barquero y cols, 1990 (5);
Regier y cols, 1993 (37); Kessler y cols, 1994 (38)).
Estos hechos demuestran, como indican Vázquez Barquero y cols, 1990 (5), la necesidad de
capacitar al médico general para llevar a cabo una mejor identificación y tratamiento de la
patología mental, y de sensibilizar a la población general para que aprenda a reconocer sus
necesidades de atención psiquiátrica y a demandar más fácilmente ayuda para sus problemas
psicológicos. Por otra parte, esta discrepancia entre presencia de síntomas y búsqueda de
ayuda profesional podría explicar las diferentes proporciones de morbilidad encontradas entre
los estudios comunitarios y los estudios realizados en poblaciones bajo tratamiento.
Conclusiones
La morbilidad psiquiátrica y el sexo femenino son dos factores que contribuyen de
manera significativa a establecer contacto con el médico de atención primaria.
Aproximadamente la mitad de los casos psíquicos, que han establecido contacto con
servicios de atención primaria, no han sido correctamente identificados y tratados por
sus médicos.
Un alto porcentaje de enfermos psíquicos no ha establecido contacto con ningún
servicio médico y permanece en la comunidad sin recibir tratamiento para su malestar.

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