Las infancias y adolescencias siempre han sido víctimas de diferentes formas de violencia y, actualmente, las tecnologías han sumado formas más sofisticadas de agresión. Hoy, nos preocupa la situación de nuestros NNA durante el confinamiento por la pandemia Covid-19, porque, además de ser estigmatizados como vectores de contagio de enfermedad y muerte, conviven con sus posibles agresores o son víctimas de bullying y/o grooming, sin posibilidad de revelar sus vivencias con personas de su confianza.Durante el proceso de diagnóstico de situación, se ha recurrido a fuentes oficiales que se ocupan de recibir denuncias, como así también a material periodístico. De allí, se han obtenido resultados que revelan la reiteración de los mismos tipos de victimización previos a la pandemia, y otros más llamativos: violencia de género intrafamiliar, femicidios adolescentes, abuso sexual con embarazos y/o infanticidio, bullying, grooming, suicidio adolescente, etc.No se debe olvidar a los NNA que ya padecían alguna psicopatología y se ven expuestos al aislamiento social. A pesar de que se observa un descenso de registros de denuncias, esto se interpretaría como falta de acceso a personas y ambientes protectores que faciliten el reconocimiento e intervención en estos casos.Sería de vital importancia que, a través de la escolarización on line y las intervenciones terapéuticas a través de telemedicina, se pudieran establecer pautas diagnósticas de indicadores y síntomas de trastornos de conducta, rasgos gestuales, características ambientales de dinámica familiar, como así también problemas de aprendizaje y de comunicación, que favorezcan la detección de los menores víctimas.