Última actualización web: 17/04/2021

Seguridad a medio y largo plazo en el uso de antipsicóticos de segunda generación en niños y adolescentes. I-Efectos adversos relacionados con el síndrome metabólico.

Autor/autores: Sara Jiménez Fernandez , Inmaculada Palanca Maresca
Fecha Publicación: 05/04/2013
Área temática: .
Tipo de trabajo: 

RESUMEN

A partir de la consideración de una mayor seguridad y tolerabilidad de los antipsicóticos de segunda generación (SGAs) en comparación con los de primera generación (FGA) su prescripción se ha incrementado considerablemente en las últimas décadas. Sin embargo, tenemos evidencia disponible de estudios a corto plazo, de que los niños y adolescentes son más vulnerables que los adultos para desarrollar algunos efectos adversos (somnolencia, EPS, elevación de prolactina o ganancia de peso) y que estos aparecen precozmente durante el tratamiento. En este artículo realizamos una revisión en  la literatura científica entre los años 2000-2012 de estudios realizados con SGA en población pediátrica con duración igual o mayor a 6 meses sobre los efectos adversos relacionados con alteraciones metabólicas y cardiovasculares relacionadas con el síndrome metabólico con el fin de conocer mejor la seguridad a largo plazo de éstos fármacos en niños y adolescentes.  Créditos de la imagen: Pieds. Bébé, por fredpanassac, en Flickr. 

Palabras clave: síndrome metabólico; antipsicóticos de segunda generación; obesidad.

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Jiménez Fernández S. Psiquiatria.com. 2013; 17:15.
http://hdl.handle.net/10401/6183

Revisión teórica
Seguridad a medio y largo plazo en el uso de antipsicóticos
de segunda generación en niños y adolescentes. I-Efectos
adversos relacionados con el síndrome metabólico
Sara Jiménez Fernandez1*, Inmaculada Palanca Maresca2

Resumen
A partir de la consideración de una mayor seguridad y tolerabilidad de los antipsicóticos de
segunda generación (SGAs) en comparación con los de primera generación (FGA) su
prescripción se ha incrementado considerablemente en las últimas décadas. Sin embargo,
tenemos evidencia disponible de estudios a corto plazo, de que los niños y adolescentes son más
vulnerables que los adultos para desarrollar algunos efectos adversos (somnolencia, EPS,
elevación de prolactina o ganancia de peso) y que estos aparecen precozmente durante el
tratamiento. En este artículo realizamos una revisión en la literatura científica entre los años
2000-2012 de estudios realizados con SGA en población pediátrica con duración igual o mayor a
6 meses sobre los efectos adversos relacionados con alteraciones metabólicas y cardiovasculares
relacionadas con el síndrome metabólico con el fin de conocer mejor la seguridad a largo plazo
de éstos fármacos en niños y adolescentes.
Palabras claves: Síndrome metabólico, antipsicóticos de segunda generación, obesidad.
Abstract
Considering second generation antipsychotics (SGA) a safer alternative to first generation
antipsychotics (FGA), their prescription has considerably increased in the last decades. There is
evidence from the scientific literature that children and adolescents are more vulnerable than
adults to some adverse effects (somnolence, EPS, increased prolactin, weight gain) and that they
appear soon after initiating treatment. In this paper we made a literature review of studies
published between 2000-2012 regarding the metabolic and cardiovascular effects secondary to
treatment with SGA when taken for an equal or longer than six-month period of time with the
objective of increasing knowledge about long-term safety of this medicines in children and
adolescents.
Keywords: Metabolic syndrome, second-generation antipsychotics, obesity.

Recibido: 27/12/2013 ­ Aceptado: 14/02/2013 ­ Publicado: 05/04/2013

* Correspondencia: sarajimenezfer@hotmail.com
1y2 Unidad de Psiquiatría Infantil. Servicio de Psiquiatría. Hospital Universitario Puerta de HierroMajadahonda. Madrid.

Psiquiatria.com ­ ISSN: 1137-3148
© 2013 Jiménez Fernández S, Palanca Maresca I.

Jiménez Fernández S. Psiquiatria.com. 2013; 17:15 - http://hdl.handle.net/10401/6183

Introducción
En las últimas décadas el uso de antipsicóticos en niños y adolescentes se ha incrementado
considerablemente, principalmente debido al incremento de la prescripción de los antipsicóticos
de segunda generación (SGAs) 1,2,3,4,5,6 y a la generalización de su uso en tratamientos
ambulatorios para una variedad de trastornos psiquiátricos no psicóticos como agresividad,
trastornos de conducta o disregulación emocional 2,8
La mayoría de estos fármacos no tienen indicación autorizada para su uso en niños y/o
adolescentes (i.e. off.label). En estas circunstancias la descripción de efectos adversos
específicos por edad no están recogidos de forma sistemática en guías o prospectos para el
médico prescriptor 8,9,10
Se considera que el aumento en la prescripción de antipsicóticos de segunda generación (SGA)
refleja la expectativa de una mayor seguridad y tolerabilidad comparados con los antipsicóticos
de primera generación (FGA), especialmente con respecto a los síntomas extrapiramidales
(EPS)11. Sin embargo, después de haber sido ensalzados como una alternativa segura a los FGA
por su baja tendencia a inducir efectos neurológicos, actualmente se reconoce que estos
fármacos tienen una alta propensión a causar otros, igualmente problemáticos, efectos
adversos6. Además, la evidencia disponible actualmente de estudios a corto y largo plazo,
consideran que a dosis equivalentes los niños y adolescentes son más vulnerables que los
adultos para desarrollar algunos efectos adversos (somnolencia, EPS, elevación de prolactina o
ganancia de peso) y que estos efectos, principalmente hormonales y metabólicos, pueden
presentarse muy precozmente con el tratamiento y ser persistentes o incluso incrementarse con
el tiempo 6,12,13. Esto, unido a la gravedad de las reacciones adversas encontradas en adultos, con
un incremento en la morbi-mortalidad de los enfermos mentales en tratamiento con estos
fármacos 14,15 ha hecho que la investigación específica en población pediátrica sobre seguridad a
corto y largo plazo del uso de antipsicóticos de segunda generación se considere una prioridad.
Sin embargo, y a pesar de su importancia, los estudios randomizados y controlados en de SGA
en población pediátrica son escasos. La mayoría son a corto plazo y están centrados en eficacia,
por lo que la evidencia de seguridad especialmente a largo plazo es limitada. Para muchos
autores, el rápido e importante incremento en el uso de antipsicóticos en niños y adolescentes
contrasta con la relativa escasez de datos procedentes de investigaciones rigurosas específicas de
eficacia y seguridad en este grupo etáreo 4,6.
Uno de los efectos adversos que ha despertado más preocupación en adultos ha sido el
denominado Síndrome Metabólico, también llamado Síndrome Plurimetabólico o Síndrome de
Reaven, quien en 1988 observó que varios factores de riesgo (dislipidemia, hipertensión,
hiperglicemia) tendían a aparecer juntos y lo denominó Síndrome X. El término síndrome
metabólico como entidad diagnóstica con criterios definidos fue introducido por la OMS en
1998. Se denomina así a la conjunción de varias enfermedades o factores de riesgo que
aumentan la probabilidad de padecer una enfermedad cardiovascular o diabetes mellitus16. El
diagnóstico se basa en el cumplimiento de unos criterios diagnósticos descritos inicialmente en
población adulta y que hacen referencia a alteración de parámetros cardiovasculares (presión
arterial), metabolismo lipídico (niveles de triglicéridos y HDL-colesterol), metabolismo de
hidratos de carbono (niveles de glucosa en ayunas) y parámetros de exploración física
relacionados con obesidad (Indice de Masa Corporal (IMC) y Perímetro Abdominal). Tanto la
obesidad como la insulino-resistencia, contribuyen a la aparición de este síndrome de modo
independiente 17,18. La prevalencia del síndrome metabólico varía en dependencia de distintos
factores. En Europa, la prevalencia del síndrome metabólico en niños es variable, desde un 33%
en el Reino Unido hasta un 27 y 9% en Turquía y Hungría, respectivamente. En España, por su

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parte, un estudio demostró que la prevalencia es de un 17-18% en la población pediátrica con
obesidad moderada19. El síndrome metabólico tiene una alta prevalencia en pacientes con
enfermedad mental grave 20,21,22 y se asocia a un aumento del riesgo de desarrollar enfermedad
cardiovascular 23,24. En la población infanto-juvenil, no existe consenso sobre los criterios
diagnósticos del síndrome y actualmente están se usan tres clasificaciones (Tabla I, Síndrome
metabólico en niños):
El objeto de este trabajo es realizar una revisión sistemática de los estudios publicados sobre
seguridad a medio y largo plazo de los fármacos antipsicóticos de segunda generación en
población infantil y adolescente, centrándonos en este artículo en los parámetros relacionados
con el síndrome metabólico, con el fin de conocer mejor la evidencia actual de efectos adversos a
largo plazo.

Metodología
Se realiza una búsqueda biográfica en Pubmed de estudios publicados entre los años 2000 a
mayo de 2012. Para ello se usan los siguientes términos: risperidone, olanzapine, quetiapine,
aripiprazole, sertindole, ziclopentixol, ziprasidone, clozapine, palimperidone, children,
adolescents. Posteriormente se realiza una selección manual entre los artículos encontrados que
cumplen criterios de inclusión: población menor de 18 años, duración mayor o igual a 6 meses y
aportar datos de seguridad.

Muestra

Principio activo
En total se obtienen 35 estudios; 29 se llevan a cabo con risperidona (en 9 de ellos, la
risperidona es una opción de tratamiento dentro de la muestra), en 11 se hace uso de la
olanzapina (10 de los cuales incluyen otros antipsicóticos); con aripiprazol se llevan a cabo 6
estudios (en 3 uso exclusivo); encontramos 9 en los que se hace uso de quetiapina, ninguno de
ellos exclusivamente con este neuroléptico y en 3 se hace uso de la clozapina. No se han
encontrado estudios con duración superior a 6 meses con paliperidona, zuclopentixol o
sertindole (Tabla II, Características de los artículos)

Tipo de estudio
Aproximadamente la mitad de los estudios (17 de 32) se realizan en varias fases; únicamente
uno de ellos es retrospectivo. De los estudios revisados, 16 son no controlados, 8 son
controlados y en 9 de ellos el diseño alterna ambos tipos en sus fases.

Duración del estudios
Los estudios revisados tienen una duración media de 42.9 semanas. Con un intervalo
comprendido entre 24 y 240 semanas (el de mayor duración), parece conveniente señalar que
no en todos los artículos, los autores aportan datos en semanas, sino en meses, por lo que las

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semanas son aproximadas. La moda se sitúa en 24 semanas, encontrando 13 artículos. Hay 12
estudios con duración mayor o igual a 48 semanas. (Tabla III, Duración de los estudios)

Tamaño muestral
En la revisión se incluyen 35 estudios, 12 poseen un tamaño muestral menor de 30
25,26,27,28,29,30,31,32,33,34,35,36 y 9 incluyen en la muestra 100 o más pacientes 37,38,39,40,41,42,43,44,45,46
siendo todos observacionales 37,38,39,40,41,42,43,44. El mayor 47 se trata de un estudio naturalístico
con (4140 jóvenes menores de 17 años en tratamiento antipsicótico en programa Medicaid)
controlada con pacientes en el mismo programa.

Características de la muestra
De los estudios revisados, 9 de ellos son estudios observacionales sobre población en
tratamiento con antipsicóticos atípicos según prescripción médica, donde el diagnóstico no es
importante a la hora de analizar los datos 35,36,44,46,47,48,49,50,51
Los diagnósticos más frecuentes de las poblaciones estudiadas son el trastorno de conducta (10
artículos), sin excluir el retraso mental 27,37,38,39,40,41,42,43,52,53 y el Autismo y Trastornos de
espectro autista (TEA) (10 estudios) 25,26,28,29,30,32,45,54,55,56.
Todos los estudios analizados incluyen pacientes con edades comprendidas entre los 2 y los 21
años.

Resultados
Los estudios revisados aportan datos que reflejan una buena tolerancia global a los
antipsicóticos en niños y adolescentes. La mayoría son efectos adversos leves-moderados que en
algunos estudios pueden tener una alta frecuencia y estar presentes a lo largo de todo el
tratamiento pero que sólo en una minoría de pacientes llevan al abandono del tratamiento
39,40,41,52,57,58

Centrándonos en los resultados referentes a los parámetros relacionados con la aparición de
síndrome metabólico en los menores tratados con antipsicóticos obtenemos los siguientes
resultados, que se agrupan en: 1- Parámetros relacionados con metabolismo lipídico y
metabolismo de la glucosa, 2- Parámetros de la exploración física relacionados con obesidad, 3Parámetros cardiovasculares, 4-Función Hepática

1. Parámetros relacionados con metabolismo lipídico y metabolismo de la glucosa

Estudios con Olanzapina, quetiapina, risperidona, aripiprazol y ziprasidona
En cuatro estudios se aportan datos del metabolismo de los lípidos de los pacientes en
tratamiento con alguno de estos tres antipsicóticos (Tabla IV). Los datos son dispares.

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Fraguas et al (2008)48 encuentran un aumento significativo del colesterol total a lo 6 meses de
tratamiento con olanzapina (p=0.047) y quetiepina (p=0.016), pero no con risperidona
(p=0.813) en una muestra de 66 niños y adolescentes. Este dato es posteriormente confirmado
por Arango et al (2009)59 en un una muestra de 31 adolescentes en tratamiento con olanzapina
o quetiapina: tras 6 meses de tratamiento encuentra un aumento del colesterol total con
quetiapina (p=0.008) y olanzapina (p=0.017) así como un incremento de HDL tras el
tratamiento con quetiapina (p=0.008).
Sin embargo, dos estudios posteriores no encuentran alteraciones significativas a nivel del
metabolismo de las grasas evaluado por las cifras de Colesterol total tras 24 semanas 51 y 48
semanas 36,52 de tratamiento con olanzapina, quetiapina y risperidona. En el estudio
retrospectivo de Roy et al. (2010) 51 si se observa una tendencia al aumento de las cifras de HDL
y LDL tras 6 meses de tratamiento con antipsicóticos, sin alcanzar significación estadística.
Un reciente estudio, realizado por Marcus et al (2011) 45 registra parámetros del metabolismo
de los lípidos durante el tratamiento con aripiprazol. Este estudio multicéntrico realiza
seguimiento de 119 niños y adolescentes (6-17 años) diagnosticados de autismo en tratamiento
por alteración de conducta, durante 52 semanas Al final del estudio, el autor aporta los datos
descriptivos sobre metabolismo lipídico. Se observa un aumento de triglicéridos (TAG) en el
0.9% (n=3) de los pacientes de la muestra; el 1.2% (n=4) precisa un antidiabético y el 5.8%
(n=19) requiere un hipolipomiante durante el seguimiento.
Cuatro de los estudios encontrados aportan datos sobre el metabolismo de la glucosa (Tabla
IV): Weiss et al (2008)53 en un análisis descriptivo de 27 pacientes en tratamiento durante 45
semanas observa que el 18.5% presentaba una alteración la glucosa en ayunas (según criterios
Asociación Americana de Diabetes Mellitus, ADA 2007). A pesar de que se trata de un estudio
controlado (pacientes con antipsicóticos, con o sin estimulantes) no se realiza análisis
comparativo de parámetros metabólicos en estos dos grupos.
Los otros estudios que aportan cifras de metabolismo de la glucosa, no hallan alteraciones en las
cifras de glucemia en ayunas tras 24 semanas 51 y 48 semanas 36,52 de tratamiento. Tampoco
observaron alteración de niveles de insulina o hemoglobina glicosilada, parámetros que si
determina el último autor.
En el estudio naturalístico llevado a cabo por McIntyre and Jerrell (2008) 47, se analizan los
parámetros metabólicos de 4140 niños y adolescentes (menores de 17 años) en tratamiento con
antipsicóticos (uno o varios antipsicóticos como haloperidol, risperidona, olanzapina,
quetiapiana, zuclopentixol y sertindol permitiendo el uso de otros psicofármacos. Sin embargo
al analizar los datos no disponen de pacientes en tratamiento con zuclopentixol ni sertindo) de
modo ininterrumpido, entre 9 meses y 4 años La muestra es controlada con un grupo de
similares características (programa Medicaid, en el mismo periodo de tiempo) sin tratamiento
psicotrópico. Realizan un análisis de datos categorizando las variables. Observan que el grupo
en tratamiento tiene mayor probabilidad de ser diagnosticado de Diabetes Mellitus tipo 2 (OR
3.23) mientras que el grupo control tiene mayor riesgo de ser diagnosticado de dislipemia (OR
3.01). En este estudio los autores encuentran que dentro del grupo tratado la odds ratio de
desarrollar tanto DM-2 como dislipemia era mayor en sexo femenino, adolescentes (>13 años) y
aquellos que toman más de un antipiscótico. Tras el inicio del tratamiento, el riesgo de
desarrollar DM tipo 2 o dislipemia en aquellos pacientes con obesidad e HTA era 4.5 veces
mayor que en los pacientes que no reunían las condiciones previas.

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Estudios con Clozapina
En los dos estudios que incluyen clozapina se observa alteración de parámetros metabólicos
durante el tratamiento con clozapina. Ambos aportan datos descriptivos del metabolismo de la
glucosa. Cianchetti et al. (2011)57, en el seguimiento durante tres años de 47 pacientes tras un
primer episodio psicótico refractario a tratamiento previo con múltiples antipsicóticos,
encuentra dos casos de alteración de glucosa en sangre que terminan normalizándose tras el
ajuste de dosis y sin llegar a desarrollar Diabetes Mellitus tras 8 y 11 años de seguimiento.
Kumra et al (2008)33 realizan un estudio que en el que incluye a 34 pacientes a quienes
randomiza a tratamiento con clozapina u olanzapina durante las primeras 12 semanas;
posteriormente, los pacientes que no responden al tratamiento con olanzapina, se incorporan al
grupo clozapina hasta finalizar el estudio. El autor realiza seguimiento completo durante 6
meses de los de 14 pacientes que inicialmente se encuentran en el grupo clozapina. El 16% de
ellos presenta alteración de la glucosa en ayunas, ninguno de ellos desarrolla diabetes mellitus;
el 20% experimentan aumento de las cifras de colesterol total (CT>200 mg/ml) en sangre y el
52% aumento de los TAG (TAG>125 mg/dl), valores basales marcados por los criterios
establecidos por Correll en 2006 23.

2. Parámetros de la exploración física relacionados con obesidad

Estudios con Olanzapina, risperidona, quetiapina, clozapina
Sobre el aumento de peso diferentes estudios aportan datos similares:
El más prolongado y de mayor tamaño muestral es el estudio ya mencionado de McIntyre &
Jerrell (2008)47. En él observan que el grupo en tratamiento con antipsicóticos presentan una
odd ratio mayor de desarrollar obesidad (OR 2.13). Entre los pacientes tratados con
antipsicóticos, la odds de desarrollar obesidad o sobrepeso es mayor en chicas, adolescentes (
13 años) y en tratamiento con varios antipiscóticos u otros fármacos simultáneamente como
antidepresivos y estabilizadores.
El resto de estudios realizan análisis por fármaco.
Cuerda et al (2011)36, en un estudio de 48 semanas de duración, encuentra que al finalizar el
seguimiento se produce un aumento del peso (10.8 +/-6.2 kg ­ 11.1+/-5 kg), en los 14
adolescentes en tratamiento con risperidona, quetiapina u olanzapina, existiendo una
correlación positiva entre la ganancia de peso, el aumento del perímetro abdominal y el
incremento del porcentaje de masa grasa (p= 0.003) tras 6 y 12 meses de tratamiento.
Fleischhaker et al (2008) 50 sigue a 33 chicos en tratamiento con olanzapina, risperidona o
clozapina durante 45 semanas. Encuentra que se produce un incremento significativo del peso
en todos ellos con los diferentes antipsicóticos prescritos: clozapina (p<0.004), olanzapina
(p<0.002) y risperidone (p<0.002). El autor considera incremento extremo cuando este es
mayor al 7%, observando que al final del estudio 22 de los 33 pacientes presentan esta ganancia,
siendo más frecuente entre los que se encuentran en tratamiento con olanzapina (el 87.5%) que
con clozapina y risperidona (el 60% en ambos grupos). Este incremento también se refleja al
final del seguimiento en el peso-Z-score (p<0.03), IMC absoluto (p<0.010) e IMC Z-score
(p<0.02). El incremento es significativo en todos los parámetros hasta ahora señalados,
considerando factores como la duración del tratamiento y el fármaco prescrito: el peso
(p<0.0001 y p<0.05), peso-Z-score (p<0.0001, y p<0.007), IMC (p<0.0001 y p<0.04) e IMC-Z

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SCORE (p< 0.0003 y p>0.0003). El autor concluye que no existe interacción entre la duración
del tratamiento y el antipsicótico en el incremento peso reflejado en los índices señalados. Al
realizar un análisis comparativo entre fármacos, el autor encuentra que existen diferencias
estadísticamente significativas en dichos parámetros entre los pacientes en tratamiento con
olanzapina con respecto a clozapina y risperidona. En cuanto a la evolución a lo largo del
tratamiento, el autor observa que el aumento inicial en peso, medido en sus diferentes
parámetros, tiende a desacelerarse durante el tratamiento con risperidona. Algo similar ocurre
con los otros dos antipsicóticos pero la desaceleración es menos marcada. Al usar el IMC
estandarizado, se encuentra que los pacientes en tratamiento con risperidona describen una
meseta en su incremento entre las semanas 25 y 29 con posterior descenso; esta meseta no se
dibuja en el grupo con olanzapina y clozapina.

El resto de los estudios recogidos se llevan a cabo en 24 semanas:
Fraguas et al (2008)48 estudia a una muestra de 66 adolescentes en tratamiento con
olanzapina, quetipina y risperidonda. Observa que el peso aumenta en los pacientes, con una
mayor tendencia a esto en los varones de la muestra (0=0.09). El incremento al final del
seguimiento es diferente entre los pacientes en tratamiento con olanzapina y quetiapina
(p=0.022), no así entre aquellos que se encuentran en tratamiento con olanzapina y risperidona
(p=0.096). El autor encuentra que existe una asociación inversa entre el incremento de peso y el
uso concomitante de antidepresivos (p=0.04), que no se puede confirmar en el análisis
estratificado con los distintos antidepresivos.
Confirmando el incremento de peso Roy et al (2010)51 analiza los parámetros metabólicos de 85
niños y adolescentes diagnósticados de TGD en tratamiento con risperidona, olanzapina y
quetiapina. Observa que se produce un aumento del peso (p<0.0001) y del IMC-Z-scores
estadísticamente significativos (p<0.0001). Las diferencias son significativas al finalizar el
seguimiento en el peso e IMC-estandarizado con cada uno de los antipsicóticos. El autor
confirma mediante IMC-z-score la gráfica descrita por Fleischhaker et al (2008)50: tras el
incremento inicial, se produce un descenso, señalando que en el mes 24 de tratamiento no se
encuentran diferencias significativas con respecto al IMC-z-scores basal (p=0.11), a pesar de que
este continúa siendo mayor. Tampoco encuentra que se produzca diferente incremento en el
IMC al utilizar simultáneamente psicoestimulantes junto con los antipsicóticos (p=0.78).
Martinez-Ortega et al (2011)35 sobre una muestra de 21 pacientes en tratamiento con
quetiapina, risperidona, olanzapina y aripiprazol independientemente del diagnóstico,
encuentra que el IMC al final del seguimiento (6 meses) es significativamente mayor.

Risperidona
Diez estudios analizan seguridad con risperidona como único antipsicótico. El efecto adverso
más referido en todos es el aumento de peso. Encontramos hay tres tipos de resultados acordes
todos al incremento señalado. Unos que se hacen referencia a que se observa un incremento al
final del tratamiento con respecto al peso inicial, otros precisan que el incremento es mayor al
inicio estabilizándose posteriormente y por último aquellos que hacen referencia a la reversión
del incremento del peso tras la suspensión del fármaco. No se encuentran diferencias en el peso
al combinar risperidona con psicoestimulantes o con antidepresivos.

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Cinco de los estudios revisados, con una duración de 6 meses, encuentran que se produce un
incremento de peso durante el tratamiento 25,26,32,53,55. Malone et al (2002)25 y Gagliano et al
(2004)26, señalan el aumento de apetito como responsable del incremento, en pacientes en
tratamiento por alteración de conducta diagnosticados de trastorno autista. Aman et al
(2005)55 confirma estos resultados. A las 32 semanas de tratamiento, encuentra que se produce
un incremento significativo del peso (p<0.001). Este es mayor al esperado por el desarrollo
normal de los pacientes (p<0.001). Luby et al (2006)32 confirma los resultados en un estudio
aleatorizado, simple ciego controlado con placebo. La ganancia experimentada durante las 24
semanas en tratamiento con risperidona (2.96 kg) es significativamente mayor (p<0.01) a la
presentada por el grupo placebo (0.61 kg). Weiss et. al (2009)53 realiza un análisis descriptivo de
los datos de una muestra de 27 pacientes diagnosticados de TDAH que requieren tratamiento
con un antipsicótico atípico (24 con risperidona) por trastorno de conducta. Al final del estudio
el 25.2% de los pacientes presentan sobrepeso y el 16.8% obesidad. Además, el 68% de la
muestra tiene un perímetro abdominal >p90 (basado en escala de Fernández et al. 2004), 18.5%
tiene glucosa en ayunas alterada (>5.6 mmol/l, criterio de la Asoc. Americana de Diabetes 2007)
y el 11.1% presentan aumento de triglicéridos (TAG >1.24 mmol/l, Cook 2003 modificados por el
NCEP III) junto con un descenso en HDL-C (<1.03 mmol/l) en el 3.7%. El autor aporta también
que un 12.5% presenta al final del tratamiento hipertensión arterial (según criterios de Falkner
2004; Falkner and Daniels 2004). Todo ello hace que el 70.4% de los pacientes presente
alterado al menos uno de los parámetros de síndrome metabólico. Finalmente realiza un
análisis comparativo de grupo en tratamiento con antipsicóticos y aquellos a los que añade los
que añade estimulantes. Encuentra que no se altera la probabilidad de desarrollar sobrepeso
(p>0.05), señalando la existencia de un pequeño tamaño muestral.
Encontramos dos estudios de 48 semanas con risperidona, donde los autores coinciden en la
ganancia de peso tras finalizar durante el tratamiento. Erdogan et al (2010)44 en un estudio
longitudinal sobre 102 pacientes naive en tratamiento con risperidona para controlar función
hepática, encuentra que al final del estudio aumenta de modo significativo el peso en el 65.7% de
la muestra, sin asociarse con las alteración de las enzimas hepáticas y niveles de bilirrubina.
Karaman et al (2011)46 estudian la ganancia de peso en 100 niños y adolescentes de entre (3-18
años) en tratamiento con risperidona a los que randomizan en tres grupos, en tratamiento con
antidepresivos o psicoestimuantes junto a risperidona y únicamente el antipsicótico durante 48
semanas. La ganancia de peso al final del ensayo es similar en todos los grupos de la muestra
existiendo una tendencia mayor en el grupo en tratamiento simultáneo con ISRS.
En cuatro de los artículos encontrados 39,40,41,42,54 señalan la tendencia a la estabilización del
peso durante el tratamiento mantenido. Martin et al (2004)54 observa que el peso y el IMC
experimentan un aumento durante los primeros dos meses de tratamiento que posteriormente
se desacelera. Croonenberghs et al (2005)39 y Reyes et al (2006)40,41 encuentran un cambio
importante durante los 6 primeros meses tras los cuales se produce una estabilización del peso o
un incremento mínimo, hasta la finalización de los estudios, al año y dos años respectivamente.
Haas et al (2008)42 confirma el hallazgo y sitúa el incremento máximo de peso en la semana 1224 de tratamiento. El autor encuentra que el aumento medio del peso tras un año de
tratamiento es de 4.3 kg y 0.6 kg/cm. Durante los 6 primeros meses existe un grupo control que
toma placebo, en la segunda fase el grupo placebo pasará a recibir risperidona, incrementando
considerablemente a partir de ahí el peso medio respecto al que habían presentado en los seis
primeros meses con placebo.
Dos de los artículos incluidos en la revisión encuentran que el incremento del peso es reversible
tras suspender el tratamiento. Lindsay et al (2004 )27 realiza un estudio en 14 chicos que el año
previo habían estado en tratamiento con risperidona, a los que retira de modo gradual durante

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24 meses el antipsicótico. Tras 12 semanas sin tratamiento los pacientes experimentan una
pérdida significativa de peso-Z-score (p=0.02) con respecto ganado tras un año de tratamiento,
que continua tras 9 y 12 meses (p=0.03). Tras 24 meses de seguimiento sin risperidona (n=7), el
autor no encuentra diferencias significativas, entre el peso-Z-score al inicio del tratamiento y
final del seguimiento (p=0.82). Reyes et al (2006) confirma la reversibilidad del peso en un
estudio durante 2 años.

Estudios con Olanzapina
Seis estudios aportan datos a largo plazo sobre el cambio de peso e IMC que se produce al final
del tratamiento con olanzapina 34,48,57,35,58,59.
En sólo en uno de ellos el autor aporta datos sobre la evolución de este incremento a lo largo del
tratamiento. Para ello Leggero et al (2010)34 administra bajas dosis de olanzapina a 13 chicas
diagnosticadas de anorexia nerviosa. Desde el primer mes, se observa un incremento
significativo del IMC (p<0.001)
Castro Fornieles et al (2008)58, Fraguas et al (2008)48, Arango et al (2009)59, Roy et al (2010)51
y Cianchetti et al (2011)57 posteriormente, describen mayor ganancia de peso, durante el
tratamiento con olanzapina, en comparación con aquellos jóvenes en tratamiento con
quetiapina o risperidona-clozapina respectivamente, sobre muestras heterogéneas en el
diagnóstico (tratamiento según indicación médica). Arango et al (2009)59 realiza un estudio
comparativo de quetiapina y olanzapina en adolescentes tras un primer episodio psicótico.
Observan que se produce un incremento significativo del peso en todos los pacientes en
tratamiento, olanzapina (p<0.001) y quetiapina (p=0.004), siendo este mayor al esperado según
el aumento de talla y más importante durante en aquellos pacientes en tratamiento con
olanzapina. El IMC también un aumento significativo durante el tratamiento con olanzapina
(p=0.001) y quetiapina (p=0.004).
Cianchetti et al (2011)57 en una muestra de 47 pacientes seguida entre 3-11 años, en tratamiento
cada paciente con un antipsicótico de segunda generación o bien haloperidol, encuentra que en
el 60% de la muestra tratada con olanzapina se produce incremento de peso, evidenciándose
también este incremento en el 35.5% de los pacientes en tratamiento con risperidona y en el
28.6% de los que toman clozapina, tras aproximadamente 5 años de tratamiento.

Estudios con Aripiprazol
Todos lo artículos revisados coinciden en que el peso y el IMC aumentan durante el tratamiento.
No existe consenso entre los autores a la hora de determinar si el aumento conlleva mayor
abandono del tratamiento52 o este es consecuencia de otros motivos 45. Coinciden distintos
autores en que al inicio del tratamiento, los pacientes de los diferentes estudios, tienen un peso e
IMC altos, con respecto al correspondiente a su grupo de edad45,30. Marcus et al (2011)45
encuentra que un tercio de los pacientes (diagnóstico de autismo y trastorno de conducta) que
entran en su estudio tienen un peso previo al tratamiento superior al p95. Tras 9 meses en
tratamiento, peso e IMC incrementan, para posteriormente estabilizarse, dibujando la curva una
meseta. Valicenti-McDermott et Demb (2006)30, realizó previamente un análisis de carácter
retrospectivo de los parámetros metabólicos de 32 niños y adolescentes diagnosticados de
trastorno generalizado del desarrollo y alteración de la conducta y que habían seguido
tratamiento con aripiprazol. El autor observa que se produce un aumento significativo del IMCZ-score (p=0.003) más llamativo en menores de 12 años (n=18), los cuales experimentan un

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Jiménez Fernández S. Psiquiatria.com. 2013; 17:15 - http://hdl.handle.net/10401/6183

incremento significativo de IMC medio (p=0.001) y de IMC-z-score (p=0.005). En este estudio
se encuentran diferencias entre la población adolescente (n=6) en el incremento medio del IMC
y el IMC estandarizado (p=0.11 y p=0.5 respectivamente). Findling et al (2009)52 realiza
seguimiento de dos grupos de pacientes, menores de 12 años (6-12) y mayores (13-17). El autor
no realiza un análisis estadístico de los datos encontrados, sin embargo en el análisis descriptivo
muestra que se produce incremento de peso y de IMC al final del estudio tanto en niños como en
adolescentes; el autor no realiza análisis comparativo de incremento de peso e IMC pero refiere
que es mayor al esperado para su edad.
El incremento de peso es un factor de riesgo para desarrollar DM tipo 2 y enfermedad
cardiovascular y es uno de los factores de riesgo que se agrupan dentro del llamado síndrome
metabólico. Tal vez por la falta de consenso en los criterios para su definición en niños, de los
artículos revisados, únicamente dos autores hablan sobre él.
Ya se ha mencionado el estudio longitudinal llevado a cabo por Fraguas et al (2008)48. En él se
observa que el riesgo de desarrollar síndrome metabólico aumenta significativamente del 16.7%
al 37.9% tras seis meses de tratamiento con antipsicóticos atípicos. De los pacientes en riesgo la
mayoría se encuentra en tratamiento con olanzapina, siendo este fármaco el único que presenta
diferencias significativas en el análisis estratificado. El autor habla también del "riesgo de
desarrollar un evento adverso de origen cardiológico" basado en las alteraciones del síndrome
metabólico23, al finalizar el estudio el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular es de
23.4%. El riesgo es significativamente mayor en aquellos pacientes en tratamiento con
olanzapina.
Weiss et al (2009)53, de un modo más breve, basándose en los criterios de Cook et al. 2003
(modificados NCEP III)60, concluye que el 54.2% de la muestra posee un factor de riesgo de
síndrome metabólico y el 16.7% tiene síndrome metabólico, según los datos previamente
señalados. Es decir, 19 de los 27 niños estudiados, presentan al final del estudio, al menos una
alteración metabólica sin ser obesos.
El riesgo a desarrollar un evento cardiovascular es estudiado también por McIntyre and Jerrell
(2008)47. La odds de desarrollar un incidente cardiovascular era mayor en aquellos pacientes en
tratamiento con antipsicóticos típicos y los que toman varios antipsicóticos. La odds es 1.9 veces
mayor en pacientes con DM-2 y dislipemia previos al tratamiento. En pacientes que la DM-2 y la
dislipemia aparecen posteriormente, la odds de desarrollar este evento es 2.1 veces mayor.

3. Parámetros cardiovasculares
En nuestra revisión de estudios de más de seis meses de seguimiento de tratamiento
antipsicótico en niños y adolescentes hemos encontrado muy pocos que aporten datos de éstos
parámetros.
De Castro et al (2008)49 en su estudio naturalístico realiza registros ECG a 38 pacientes (de 4 a
18 años) al inicio y tras 6 meses de tratamiento con un SGAs. Compara los intervalos QT del
ECG al inicio y final (duración media 387.29 mseg y 393.63 mseg respectivamente) sin hallar
diferencias significativas (p=0.134). Sin embargo no puede concluir que estos antipsicóticos
sean un fármaco seguro a nivel cardiológico, por el pequeño tamaño muestral y la
heterogeneidad diagnóstica y del tratamiento.

10

Jiménez Fernández S. Psiquiatria.com. 2013; 17:15 - http://hdl.handle.net/10401/6183

Sin embargo, Fraguas et al. (2008)48 si encuentra que existan diferencias en las cifras de
presión arterial sistólica (PAS) entre pacientes en tratamiento con olanzapina y risperidona,
siendo mayor en los tratados con olanzapina (p=0.011).
Marcus et al (2011)45 recoge cifras de presión arterial de 94 pacientes, a pesar de que tras 52
semanas de tratamiento 199 pacientes permanecen en el seguimiento. Encuentra que se
produce un incremento de la PAS en 10.6% de la muestra y un descenso en el 34%, que el autor
describe como clínicamente importante, sin señalar las consecuencias clínicas del mismo. Así
mismo encuentra que en el 5.3% de los pacientes aumenta la PAD y desciende en el 33%. La
frecuencia cardiaca (FC) también experimenta un incremento clínicamente relevante en 2.2% de
la muestra.
En el artículo al que hemos hecho referencia en varias ocasiones McIntyre and Jerrell (2008)47,
encuentran que la odds de desarrollar HTA era significativamente mayor para lo adolescentes
(13 años, OR 2.78) independientemente del antipsicótico que reciban.

4. Función hepática
Una de las principales complicaciones del aumento de peso a nivel hepático, es el hígado graso,
que supone un compromiso en el funcionamiento del mismo. Es por ello imprescindible
controlar la función hepática. Sin embargo muy pocos estudios recogen las alteraciones sobre la
función hepática durante el tratamiento con antipsicóticos atípicos en población infanto-juvenil.
Los estudios revisados no señalan alteraciones clínicamente significativas en los parámetros de
función hepática durante el tratamiento con risperidona, olanzapina y aripiprazol.

Risperidona
Erdogan et al (2010)44 en su estudio longitudinal con 102 pacientes naive, que inician
tratamiento con risperidona por alteración de conducta observa que tras 24 semanas de
tratamiento aumentan las enzimas de función hepática (transaminasas) y la bilirrubina en el
38.2% de los pacientes, sin resultar estadísticamente significativo. Existe una asociación
significativa entre la bilirrubina indirecta y la edad del paciente, así como entre la bilirrubina
indirecta y la dosis de risperidona. Al final del estudio el 65% de los pacientes experimenta un
incremento de peso, sin encontrarse asociación entre este y las alteraciones de función hepática
o la bilirrubina en sangre.
Tras un año de tratamiento con risperidona de 100 menores (3-18 años) Karaman et al (2011)46,
encuentra que aumentan los valores de las enzimas hepáticas aumentan de modo significativo
con respecto a los previos al tratamiento (p= 0.000-0.002). El autor no encuentra variables
predictoras de dicho incremento y ni relación entre el peso y los parámetros de función hepática.
Entre el 6 y 12 mes, la bilirrubina indirecta aumenta e modo significativo (p<0.05),
contrariamente a AST y ALT que experimenta una disminución también estadísticamente
significativa (p<0.01). El autor observa que al final del seguimiento aquellos pacientes que junto
a risperidona toman un antidepresivo ISRS, tanto la bilirrubina indirecta como la directa,
experimentan un incremento significativo (p=0.021 y p=0.001). El autor menciona que un
paciente abandonó el estudio debido al incremento de las enzimas, que regresan a normalidad
en 2 semanas, tras suspender el fármaco.

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Jiménez Fernández S. Psiquiatria.com. 2013; 17:15 - http://hdl.handle.net/10401/6183

Olanzapina
Leggero et al (2010)34 en el estudio citado con olanzapina en bajas dosis (dosis media 4.3
mg/día), encuentra un aumento transitorio y aislado de enzimas hepáticas en pacientes con
diagnóstico de anorexia nerviosa. Esta alteración es asintomática y se resuelve tras ajustar la
dosis del fármaco.

Aripiprazol
Durante el tratamiento con aripiprazol, Findling et al (2009)52 observa que se produce un
incremento transitorio de las enzimas de función hepática que no tiene repercusión clínica.

Discusión
Numerosos autores coinciden en señalar que actualmente hay una evidencia limitada sobre
seguridad a medio y largo plazo en el tratamiento con antipsicóticos en niños y
adolescentes2,3,6,7,10,23,64. Sin embargo, dado que la mayor parte de estos tratamientos son
sintomáticos, no curativos, y que por tanto, pueden pautarse por largos períodos de tiempo, es
de crucial importancia conocer bien los efectos que pueden tener en la población pediátrica, más
aún teniendo en cuenta que se trata de sistemas biológicos en desarrollo y que por tanto estos
efectos pueden interferir con el normal desarrollo del individuo o manifestarse más tarde a lo
largo de la vida adulta.
La revisión realizada confirma la escasez global de estudios a medio y largo plazo, con una
duración superior a 6 meses, plazo que frecuentemente se supera en el tratamiento con
antipsicóticos. Además, el grueso de la evidencia existente a partir de este período de tiempo se
basa en estudios observacionales, no controlados. Esto contrasta con el llamativo aumento en
las prescripción de SGAs en detrimento de otros fármacos previamente usados en las patologías
en las que se prescriben. Algunos estudios han estimado un incremento del 160% en el uso de
estos fármacos en la década de 1990 al 2000 61. Más recientemente, entre enero de 2004 y
diciembre de 2008, otros autores han observado en Estados Unidos un aumento del 24% en la
prescripción de SGAs en población infanto-juvenil, situándose los antipsicóticos atípicos en el
tercer psicofármaco más consumido por niños, detrás de los antidepresivos y de los
psicoestimulantes y en detrimento de otros fármacos como los estabilizadores del ánimo5.Que
esto esté soportado en una evidencia de eficacia y seguridad en su uso, no está establecido.
Aunque cada vez los estudios de eficacia y seguridad a corto plazo son más numerosos y la
experiencia clínica hace que sean considerados como útiles y eficaces en el manejo de algunos
síntomas y trastornos psiquiátricos, podríamos decir que no conocemos bien la evolución más
allá de 6 meses o en el adulto de los efectos adversos que se presentan al inicio del tratamiento.
El análisis de los estudios revisados en este trabajo muestra una tendencia global al
mantenimiento de los mismos efectos adversos que los estudios a corto plazo describen, con
atenuación, estabilización o exacerbación de los mismos según el tipo de efecto adverso; en
algunos casos, destaca la escasez de datos, como observamos en lo referente a la posible
afectación hepática o los parámetros cardiovasculares, normalmente controlados en las
monitorizaciones al inicio del tratamiento pero con escasas publicaciones sobre su curso
posterior. También destaca la ausencia de estudios de duración mayor de 6 meses con fármacos
como el zuclopentixol, palimperidona o sertindol. En el único estudio que incluye estos

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fármacos, el mencionado de McIntyre and Jerrell (2008)47, ninguno de los pacientes que finaliza
el seguimiento está tomando estos fármacos.
Por otro lado, algunos de los estudios que aportan datos de seguridad lo hacen por notificación
espontánea del paciente y no tanto por una sistemática búsqueda proactiva de los efectos
adversos a través de cuestionarios convenientemente adaptados a la población pediátrica y con
pruebas diagnósticas para la determinación de los mismos. La detección por una u otra vía
determina también el nivel de eficacia en la detección de los efectos adversos, como hacen
destacar los expertos 6,23
Consideramos que dada la importancia que puedan tener en el la salud futura del paciente
pediátrico algunos de los efectos adversos es importante monitorizarlos para detectarlos
precozmente y tratarlos si es preciso.
De los efectos adversos analizados en esta revisión, los factores relacionados con el Síndrome
Metabólico serían los que más preocupación despiertan y más están siendo investigados. Los
resultados de los que disponemos sobre su evolución a más de 6 meses confirman el mayor
riesgo observado en el corto plazo de sobre la alteración del metabolismo lipídico y glucémico
33,45,53,54,57,59, aún con una posible estabilización a medio/largo plazo de los datos relacionados
con obesidad como el peso, IMC z score o perímetro abdominal39,40,41,50,54. En cuanto a las
diferencias entre distintos antipsicóticos los estudios analizados parecen coincidir en un mayor
riesgo con olanzapina y clozapina, lo que está en la línea de lo observado por otros autores 62.
Este riesgo, sin embargo, también existe para los demás SGAs, incluso para aripiprazol, que en
todos los estudios de más de seis meses analizados se observa un aumento de peso; esto
contrasta con lo habitualmente referido de éste fármaco como de bajo riesgo para este efecto
62,63. La relación de los efectos metabólicos con la dosis del antipsicótico tampoco está
claramente establecida a juzgar por la heterogeneidad de resultados. Sí parece haber tendencia a
la reversibilidad de algunos de estos factores, como el incremento del peso, con la retirada del
SGA.
El conocimiento de que los antipsicóticos de segunda generación (SGAs) pueden causar
modificaciones en la tensión arterial y frecuencia cardíaca así como alteraciones en la
conducción cardíaca, objetivables en el ECG y que esto puede tener graves consecuencias
(arritmias severas asociadas a la prolongación del intervalo QT (QT>450mlseg)), ha llevado a
que los diferentes expertos y sociedades científicas recomienden la realización de un ECG,
control de la TA y FC antes y durante el tratamiento con estos psicofármacos en niños y
adolescentes 3,14,23
No quiere esto desanimar a el uso de estos fármacos, puesto que su beneficio en el control de
determinados síntomas cada vez está mas demostrado, pero sí poner de manifiesto la necesidad
de realizar más estudios metodológicamente correctos así como de desarrollar herramientas
para recolectar datos sobre seguridad de estos fármacos que permitan establecer de forma
individual, en función de las características médicas de los pacientes, el balance riesgo/beneficio
en el uso de los antipsicóticos.

Conclusiones
Es necesario realizar más estudios bien diseñados y desarrollar herramientas que permitan
recabar más información sobre la seguridad a medio y largo plazo en el tratamiento con SGAs en
niños y adolescentes.

13

Jiménez Fernández S. Psiquiatria.com. 2013; 17:15 - http://hdl.handle.net/10401/6183

La evidencia actual refleja una buena tolerancia clínica global a estos fármacos en población
pediátrica, pero con un perfil de efectos adversos potencialmente graves por su repercusión
sobre la salud a lo largo del desarrollo y en adulto futuro.
Estos efectos adversos no son necesariamente visibles, como si lo son los síntomas sobre el
sistema nervioso, y por tanto son más difíciles de detectar si no se realiza una búsqueda
preactiva.
A la luz de la evidencia actual sobre seguridad de los SGAs en población pediátrica,
consideramos que es imprescindible mantener una correcta monitorización de efectos adversos
más frecuentes y potencialmente más graves lo largo de todo el tratamiento, como recomiendan
las instituciones y expertos internacionales. El clínico debe tomar conciencia de la importancia
de realizar este seguimiento en su práctica asistencial.

Tabla I. Síndrome metabólico en niños.

Perímetro abdominal

Criterios de la ATP III

Criterios de la OMS

Criterios de la IDF

Se cumple 3 o más:

DM, IFP, IGT o resistencia a la
insulina y al menos 2 criterios:

Se cumplen dos o más de los 4
factores

>102 cm en hombres

Indice cintura-cadera: >0,90
hombres y >0,85 mujeres.

94cm en hombres

>88 cm en mujeres

80cm en mujeres

Triglicéridos séricos

150 mg/dL (1.7 mmol/L)

1,7 mmol/l o

150 mg/dL (1,7 mmol/L)

Presión arterial

130/85 mm Hg

140/90 mmHg

TA sistólica 130 mm Hg
TA diastólica 85 mm Hg

HDL-Colesterol

Glucosa en ayunas

<40 mg/dL hombres

<0,9 mmol/l hombres

< 40 mg/dL en hombres

<50 mg/dL mujeres

<1,0 mmol/l mujeres

< 50 mg/dL en mujeres

110 to 126 mg/dL (6.1 to 7.0
mmol/L)

Excreción de albúmina >20
ug/min o relación albúmina creatinina 30 mg/g

Glucosa plasmática en ayunas
elevada 100 mg/dL (si > 5,6
mmol/L o 100 mg/dL, prueba de
tolerancia oral a la glucosa)

Tabla II. Características de los estudios

1

AUTOR

t

edad

n

Diagnóstico

Tto

CARACTERÍSTICAS

Malone et al 200225

28

2-17

13

Autismo

RISP

E abierto longitudinal:
- Longitudinal no controlado de eficacia (4 sem)
- Longitudinal no controlado (20 sem)
- Estudio longitudianal no controlado (Retirada de
fármaco 4 sem)

2

Lindsay et al 200427

102

5-13

14

TOD, CD

RISP

Cohorte prospectiva (24m) de pacientes de 2 ensayos

14

Jiménez Fernández S. Psiquiatria.com. 2013; 17:15 - http://hdl.handle.net/10401/6183

RM limitemoderado
3

Gagliano et al 200426

24

3-10

18

Autismo

controlados 12m
RISP

RM

Estudio longitudinal prospectivo:
- selección de pacientes respondedores 12 sem
- Longitudinal prospectivo 12 sem,

4

Martin et al 200454

24

5-17

63

Autismo

RISP

Estudio en fases:
- Prospectivo controlado con placebo (8 sem)
- Cohorte abierta de extensión (16 sem)

5

Aman et al. 200555

32

5-17

32

Autismo

RISP

Estudio doble ciego multicentrico
- Estudio longitudinal no controlado (8 sem)
- Cohorte abierta de extensión (16 sem)
- Prospectivo controlado con placebo (8 sem)

6

Croonenberghs et al
200539

48

5-14

367

TC (TOD, TDNOS)

RISP

Estudio abierto multicéntrico (Fase IV)

RISP

Dos fases:

RM-moderado
7

Reyes et al 200640

36

335

335

CD (TC, TOD,
CD-NOS)

- E. longitudional no randomizado (12 sem)
- F. De extensión: longitudinal aleatorizado doble
ciego controlado con placebo (24 sem)

8

Valicenti-McDermott
and Demb 200630

34

5-19

27

TGD

ARIP

Estudio naturalísitico retrospectivo

9

Reyes et al 200641

96

6-15

48

TC

RISP

I. Estudio abierto longitudinal y II. Estudio de
extensión

RM
MODERADO
10

Luby et al 200632

24

2.5-6

23

Autismo

Estudio prospectivo simple ciego controlado con
placebo

TGD-NOS
11

12

Kumra et al

200833

Fraguas et al

2oo848

24

6

10-18

Edad
media

14

Esquizofenia de
inicio temprano
refractaria

66

OLZ
CLZ

E. prospectivo clozapina vs. olanzapina "elevadas
dosis"(12 sem)
- E. abierto de extensión, clozapina (12 sem)

RISP

Estudio longitudinal naturalístico

OZP

15

QTP

13

De Castro et al 200849

6

4-18

38

14

Castro- Fornieles et
al.200858

6

9-17

60

Primer episodio

RISP

Estudio longitudinal naturalístico

RISP

E. longitudinal multicéntrico (naturalístico)

OLZ
QTP

15

Haas et al

200842

48

5-17

117

TD

RISP

E. longitudinal en fases:
- E. randomizado, doble ciego (24 sen) controlado
con placebo
- E. abierto longitudinal, de extensión (24 sem)

16

Fleischhaker et al
200850

45

9-21

33

OLZ

Estudio prospectivo

RISP

15

Jiménez Fernández S. Psiquiatria.com. 2013; 17:15 - http://hdl.handle.net/10401/6183

CLP
17

McIntyre and Jerrell
200847

36240

<17

4140

ARIP
ZPR
QTP

Estudio naturalistico (en tratamiento >9meses en
programa Medicaid entre 1998-2003) controlado
con placebo (pacientes en el programa Medicaid sin
tratamiento el mismo periodo).

RISP
OLZ
18

19

Arango et al. 200959

Weiss et al 200953

24

45

12-18

6-18

31

37

Primer episodio
psicótico
TC Severo

OLZ
QTP
RISP
OLZ

E. abierto randomizado, comparativo en grupos
pararelos
Estudio abierto prospectivo controlado (no
tratamiento o psicoestimulantes)

QTP
20

Findling et al

200953

52

6-17

23

TC

ARP

Estudio abierto:
- Ajuste de dosis (14 días)
II. Estudio abierto prospectivo (36 meses)

21

Leggero et al 201034

24

9-16

13

22

Erdogan et al 201044

24

2-18

23

Roy et al 201051

24

58

Anorexia
nerviosa

OLZ

Estudio prospectivo no controlado

102

RISP

Estudio longitudinal prospectivo no controlado. Vs
Ensayo clínico Fase IV

85

RISP

Estudio retrospectivo (comparado con adultos)

OLZ
QTP
24

Marcus et al 201145

52

6-17

199

Autismo

Multicéntrico:
I. E. randomizado doble ciego controlado con
placebo (8sem)
II. E. abierto-extensión y sujetos de novo (44 sem)

25

Cuerda et al 201136

48

11-18

14

RISP

Estudio longitudinal prospectivo (naturalístico)

OLZ
QTP
26

Karaman et al 201146

48

3-18

100

27

Cianchetti et al 201157

144

10-17

47

Psicosis precoz

RISP

Ensayo clínico fase IV, grupos paralelos.

HALO
P
RISP

Estudio abierto prospectivo. Grupos paralelos

OLZ
QTP
ARIP
CLZ
28

Martínez-Ortega et al
201135

24

7-18

21

Esquizofrenia

ARIP

T. Bipolar
Comportamient
o disrupitvo

OLZ

E. longitudinal prospectivo (naturalístico)

QUET
RISP

16

Jiménez Fernández S. Psiquiatria.com. 2013; 17:15 - http://hdl.handle.net/10401/6183

Tabla III. Longitud de los estudios

DURACIÓ
Olanzapina
Risperidona
Quetiapina
Aripiprazol
Ziprasidona

Clozapina

Tiempo de duración

Fraguas et al
(2008)45

24 semanas

Arango et al (2009)59

24 semanas

Roy et al (2010)51
Cuerda et al (2011)36
Weiss et al (2008)53

24 semanas
48 semanas
24 y 48
semanas

Marcus et al (2011)54

52 semanas

Kumra et al (2008)33

6 meses

COLESTEROL
TOTAL
AUMENTO:
olanzapina (p=0.047)
quetiepina (p=0.016),

HDL

AUMENTO:
Quetiapina (p=0.008)
olanzapina (p=0.017).
NO AUMENTA
NO AUMENTA

quetiapina
(p=0.008)

TAG

Tendencia al incremento
DESCENSO en
3.7% de la
muestra.
(<1.03 mmol/l)

AUMENTO en el
20% (CT>200
mg/ml),

LDL

AUMENTO en el
11.1% de la
muestra. (>1.24
mmol/l)
AUMENTO en el
0.9%
AUMENTO en el
52% (TAG>125
mg/dl)

Trabajos:

24

Gagliano et al 200426, Martin et al 200454, Luby et al 200632, Kumra et al 200833, Fraguas et al 2oo848, De
Castro et al 200849, Castro- Fornieles et al.200858, Arango et al. 200959, Leggero et al 201034, Erdogan et al
201044, Roy et al 201051, Martínez-Ortega et al 201135

28

Malone et al 200225

32

Aman et al. 200555

34

Valicenti-McDermott and Demb 200630

36

Reyes et al 200640

45

Fleischhaker et al 200850, Weiss et al 200953

48

Dunbar et al 2004, Croonenberghs et al 200539, Haas et al 200842, Cuerda et al 201136, Karaman et al 201146

52

Findling et al 200953, Marcus et al 201145

102

Lindsay et al 200427

96

Reyes et al 200641

144

Cianchetti et al 201157

36-240

McIntyre and Jerrell 200847

17

Jiménez Fernández S. Psiquiatria.com. 2013; 17:15 - http://hdl.handle.net/10401/6183

Tabla IV. Metabolismo de los lípidos

DURACIÓN

Quetiapina

INSULINA EN
SUERO

HEMOGLOBIAN
GLICOSILADA

En el 18.5% de la muestra
( >5.6 mmol/l)

No se alteran

No se alteran

Cuerda et al
(2011)36

No se alteran

No se alteran.

Kumra et al
(2008)33

16% alteración glucosa en
ayunas. No DM.

Roy et al. (2010)51

45 semanas

GLUCOSA EN AYUNA

No se alteran.

Olanzapina
Risperidona
Weiss et al (2008)53

Clozapina

Cianchetti et al.
(2011)57

24 y 48 semanas

8 y 11 años

.
No se alteran.

Alteración inicial que
termina normalizándose
tras el ajuste de dosis

18

Jiménez Fernández S. Psiquiatria.com. 2013; 17:15 - http://hdl.handle.net/10401/6183

Referencias
1.

Wong IC, Murray ML, Camilleri-Novak D, Stephens P.Increased prescribing trends of paediatric psychotropic
medications (2004). Arch Dis Child.89(12):1131-1132

2.

Findling RL, Steiner H, Weller EB. Use of antipsychotics in children and adolescents (2005). J Clin Psychiatry.
66 Suppl (7):29-40

3.

Rani FA. Pediatric atypical antipsychotic monitoring safety (PAMS) study: pilot study on children and
adolescents in secondary tertiary care settings (2009). Drug Saf. 32(4)325-333

4.

Olfson M, Blanco C, Liu L, Moreno C, Laje G. National trends in the outpatient treatment of children and
adolescents with antipsychotic drugs (2006). Arch Gen Psychiatry. 63(6):679-685.

5.

Cascade E, Kalali A, Findling R.Use of antipsychotics in children (200

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