La editorial de la Revista American Journal of Psychiatry de julio del 2000, realizada por Cook(1), abre una puerta a los profesionales en Salud Mental al vasto mundo del genoma humano, y corrobora la tendencia en psicopatología de considerar una necesaria interrelación entre genes y ambiente. En tal sentido, profundizar en dicha interrelación (genes-ambiente) permite abrir el abanico de posibilidades hacia teorías más completas de comprensión de la mente, así como ofrece la posibilidad d