Históricamente se reconoce una elevada prevalencia de depresión en los pacientes que cursan un infarto agudo de miocardio (IAM) y, siempre se ha observado peor evolución en los depresivos, respecto de los no depresivos. Se ha comprobado que las diferencias son significativas más allá del ajuste de las distintas variables incluyendo edad, sexo, tabaquismo, diabetes, hipertensión arterial, IAM previo, clase Killip, fracción de eyección del ve