PUBLICIDAD
Última actualización web: 26/05/2022

¿Cómo puede permanecer el abuso familiar a personas con discapacidad mental? Revelaciones desde una comunidad urbana en Nuevo León (México).

Autor/autores: José Azoh Barry
Fecha Publicación: 11/08/2010
Área temática: .
Tipo de trabajo: 

RESUMEN

El propósito de este trabajo es examinar el problema del maltrato familiar en contra de las personas con discapacidad mental y el alcance de la ayuda formal en el contexto del estado de Nuevo León, México. Mediante un procedimiento cualitativo aplicado en 2001 en una colonia popular de Monterrey, se pudo documentar un abuso multiforme y entender su dimensión permanente.Los hallazgos de este estudio cualitativo afianzan el fundamento teórico sobre victimización, búsqueda de ayuda y su aceptación como dimensiones que afectan a la salud y calidad de vida.

Palabras clave: Maltrato familiar; Personas con discapacidad mental; Género; Ayuda formal; Salud; Calidad de vida; Nuevo León; México.

-----
Para más contenido siga a psiquiatria.com en: Twitter, Facebook y Linkedl.

VOLVER AL INDICE

Url corta de esta página: http://psiqu.com/1-6532

Contenido completo: Texto generado a partir de PDf original o archivos en html procedentes de compilaciones, puede contener errores de maquetación/interlineado, y omitir imágenes/tablas.

¿Cómo puede permanecer el abuso familiar a personas con discapacidad mental?
Revelaciones desde una comunidad urbana en Nuevo León (México).
FUENTE: PSICOLOGIA.COM. 2003; 7(1)

José Azoh Barry.
José Azoh Barry
Calle Barroterán con San Pedro # 118
Col. Encinas 66050
General Escobedo, N.L. México
E-mail: Malaikacool@hotmail.com
Jhazcool@yahoo.com
PALABRAS CLAVE: Maltrato familiar, Personas con discapacidad mental, Género, Ayuda formal, Salud, Calidad de vidad, Nuevo León;
México.
KEYWORDS: Family maltreatment, Persons with mental disability, Gender, Formal help, Health, Quality of life, Nuevo León/México.
[caso clínico] [7/5/2003]

Resumen
El propósito de este trabajo es examinar el problema del maltrato familiar en contra de las personas con
discapacidad mental y el alcance de la ayuda formal en el contexto del estado de Nuevo León, México.
Mediante un procedimiento cualitativo aplicado en 2001 en una colonia popular de Monterrey, se pudo documentar
un abuso multiforme y entender su dimensión permanente.
Los hallazgos de este estudio cualitativo afianzan el fundamento teórico sobre victimización, búsqueda de ayuda y
su aceptación como dimensiones que afectan a la salud y calidad de vida.
Abstract
The purpose of this paper is to address the problem of family maltreatment against persons with disabilities and
the access to formal help in the context of the state of Nuevo León in México.
Through a qualitative procedure performed in 2001 in a popular neighborhood in Monterrey, various forms of
abuse were documented and its permanent dimension could be understood.
The findings of this qualitative study advance the theoretical framework on victimization, help-seeking and its
acceptance as dimensions that affect health and quality of life.

Introducción
El Instituto Nacional de Estadísticas, Geografía e Informática de México define la discapacidad como toda
restricción o ausencia (debido a una deficiencia) de la capacidad para realizar alguna actividad en la forma o
dentro del margen que se considera normal para un ser humano, como consecuencia de una deficiencia
anatómica, fisiológica o psicológica (1).
Según está fuente, en el estado de Nuevo León, 70,000 personas tienen algún tipo de discapacidad, (el 1.8% de la
población). De las cuales el 51% tiene capacidad de movimiento restringida o nula, 22% padece discapacidad
visual, 17% mental y 3.6% del lenguaje. El 6.4% posee discapacidad auditiva. (2)
Son notorios los avances estadísticos respecto a este componente de la población, con la reciente inclusión de
preguntas específicas en los censos de población y vivienda. El rezago se observa en los estudios de corte social,
en particular los que abordan la violencia familiar, problema tanto de derechos humanos como de salud pública.
La violencia familiar desde una concepció amplia no se limita a relaciones biológicas e íntimas y puede ocurrir
dentro como fuera de la familia. Se considera como un crimen en los países desarrollados y más recientemente en
México. Consiste en ejercer un abuso de poder dentro de las relaciones familiares, de confianza o de dependencia.
Esto puede incluir varias formas de conducta abusiva: abuso emocional y psicológico, descuido, explotación
financiera, destrucción de propiedad, lesión de mascotas, agresiones sexuales y físicas, así como homicidio (3).

En comparación con los grupos de mujeres y menores de edad, en el de personas con discapacidad se observa una
escasez de estudios sobre el maltrato que viven en el entorno familiar, pese a ser un grupo altamente vulnerable.
Se estima que 90% del abuso perpetrado en su contra ocurre en el domicilio familiar (4).
En el área metropolitana de Monterrey (AMM), una iniciativa reciente del Departamento de Educación Especial se
orientó a documentar este problema social mediante la capacitación de los maestros a efecto de posibilitar la
detección de maltrato en los alumnos. Aunque importante, el alcance de la iniciativa es limitado, solo detectará la
incidencia del fenómeno entre la población que tiene acceso a la escuela formal.
En general se sabe poco de las experiencias de maltrato familiar en las personas con discapacidad que asisten o no
a alguna institución educativa. Respecto a las personas con discapacidad mental el rezago es más grande. La
victimización de estos individuos es poco llamativa debido a que la población en general los percibe como
agresivos, peligrosos y asesinos.
En una persona con discapacidad mental existe la tendencia general al aprendizaje lento, limitación que puede
estar presenta desde el nacimiento o ser adquirida a una edad temprana. A esta discapacidad, se atribuye
desprecio y falta de respeto por parte de los demás (5) Las personas con discapacidad mental son comúnmente
pobres y socialmente aisladas. El cambio de actitudes hacia las personas con discapacidad en general no afecta a
este segmento que se percibe como indefenso y "víctimas buenas".
Se les considera en riesgo, particularmente al abuso emocional y verbal, la desatención, las agresiones y el
maltrato a través de terapias que implican el uso de fuerza física, de agentes químicos para someterlos y el
aislamiento con el fin de controlar o alterar su conducta (6)
Las personas con discapacidad mental son particularmente blanco de abuso sexual. Según el Centro para la
Prevención y Control de Lesiones de Norte América (7) los investigadores describen esta realidad como episodios
múltiples de contacto sexual que abarcan la masturbación, caricias y una relación sexual completa (8,9)

En un estudio sobre personas con minusvalia intelectual, se encontró que las mujeres (jóvenes y adultas) son en
mayor medida las víctimas de esta forma de abuso (10). Los estudios sobre personas adultas con discapacidad
cognoscitiva que fueron víctimas de abuso sexual, indican que del 52% al 76% tenían una discapacidad de leve a
moderada y del 24% al 48% una discapacidad severa (11,12,13,14)
Reportan asimismo que del 88% al 98% de los agresores son hombres conocidos por la víctima, generalmente
miembros de la familia, amistades, otras personas con discapacidad y personal del sector salud (15,16,17,18,19)
Un dato congruente es que las residencias, en particular el domicilio de la víctima, son los lugares donde ocurren
principalmente los episodios de abuso sexual y en menor medida los vehículos, lugares de trabajo, lugares
públicos, escuelas, y sitios de esparcimiento (20, 21,22,23)
Los efectos de las agresiones sexuales sobre las mujeres con discapacidad están bien documentados. Destacan el
daño físico, la alienación de si mismo y de los demás, miedos y pesadillas, ira y culpa, así como respuestas
médicas y psiquiátricas dañinas (24)
La información sobre la victimización de las mujeres mexicanas con discapacidad mental en el entorno familiar y
su actuación en términos de búsqueda de ayuda es escasa. Las contribuciones cualitativas en este sentido tienen
el potencial de proporcionar elementos de importancia sobre un sufrimiento que afecta profundamente su vida sin
que necesariamente deje huellas aparentes.
En este orden de ideas, el presente trabajo busca 1)documentar un caso real de trato familiar abusivo hacia una
mujer con retraso mental leve y 2) examinar aspectos sin relación con la discapacidad en si misma, cuya sutileza
limita el alcance de la ayuda formal aunque disponible.
Los resultados del estudio se analizan considerando, por una parte, su relación con la salud en su definición
actualizada por la Organización Mundial de la Salud, como el estado completo de bienestar físico, mental y social
más que una mera ausencia de enfermedades y discapacidad (25). Por otra parte, se consideran teorías
psicológicas y feministas sobre mujeres maltratadas.

Sujeto material y método
Diseño
El estudio de caso es una forma de investigación cualitativa que se define como "una inquisición empírica que
indaga un fenómeno contemporario en su contexto real de vida, en general cuando los límites entre fenómeno y

contexto no son claramente obvios y en la cual se usan fuentes de evidencia múltiples (26).
En la literatura sobre investigación cualitativa, se presentan experiencias, significados de eventos situaciones y
acciones, profundidad, narración e inducción, desarrollo de explicaciones causales y comprensión de contextos
particulares y procesos como características y propósitos de este acercamiento a la generación del conocimiento
científico (27,28).
Se maneja un estudio de caso único investigado en el marco de un trabajo de campo sobre violencia familiar en el
estado de Nuevo León, México. Saber cómo y por qué el sujeto, una mujer con retraso mental leve sufre maltrato
familiar de manera permanente, así como su conducta ante la ayuda formal, requirió la elaboración de un
protocolo flexible, emergente y ajustable a las condiciones en sitio y a los avances del estudio.
Ya sea un caso único o múltiple, no se puede llegar a generalizaciones de los resultados a poblaciones. La
confiabilidad es otro aspecto delicado que puede limitar este método cualitativo.
Datos, técnicas e instrumentos: Los datos son de primera mano (primarios), cualitativos, y fueron generados con
el uso de una muestra de conveniencia en una colonia popular del municipio de Monterrey, N.L. en 2001. Durante
nueve semanas, se procedió a una combinación de dos técnicas: la entrevista cara a cara y la observación directa
y discreta ante la necesidad de triangular la información.
Las entrevistas fueron abiertas y se llevaron a cabo al domicilio de tres informantes clave que han vivido en el
vecindario por un mínimo de 30 años y que conocen bien a la víctima y su familia. Se incrementó el número de
informantes clave a tres no sólo para obtener más información sino también para asegurarse de su autenticidad.
Con el propósito de obtener elementos sobre su rutina que corroborara la información recabada mediante las
entrevistas, se observó discretamente al sujeto en la comunidad.
No se contó con la colaboración del sujeto y de sus familiares para las entrevistas. Cuando se trata de asuntos tan
delicados y personales como el maltrato familiar que genera sentimientos de culpabilidad y de vergüenza tanto en
la víctima como en el agresor, el recurrir a informantes clave resulta a veces más fructífero que las inquisiciones
directas con la víctima del abuso. Se sabe que una tendencia del ser humano es la rapidez con que revela
información sobre el prójimo más que de si mismo, conocimiento que orienta a los etnólogos.
Ética de la investigación: se grabaron las entrevistas no estructuradas previo consentimiento informado de los
informantes clave. Se usan seudónimos para preservar la identidad del sujeto y de sus familiares. No se revela el
nombre de la colonia.
Análisis
El modo de análisis de la información es estructural, es decir se identifican patrones inherentes al discurso y
conductas. Se realiza con base a la transcripción de las grabaciones y síntesis de las fichas de observación sin el
uso de software para procesar los datos verbales. La presentación de los resultados es narrativa, sintética y la
realidad descrita se ilustra con tablas recapitulativas.

Resultados
El sujeto y sus experiencias de maltrato familiar
La víctima del maltrato familiar, Mina, es una mujer mexicana con retraso mental leve que puede tener entre 3540 años de edad. No tiene estudios y vive con su hermano mayor en el domicilio que pertenece a su papá ya
fallecido. El hermano se casó con Tilda, tiene hijos y vive con ellos y sus nietos.
La experiencia de maltrato familiar de Mina es multiforme, obvia y sutil, y abarca lo sexual, explotación,
alimentación inadecuada, y la negación de oportunidades lo cual se relaciona al aislamiento social. Fue abusada
sexualmente y embarazada por su padre biológico en la adolescencia. De esta relación incestuosa nació un hijo
que todavía reside bajo el mismo techo que ella sin saber quien es su madre biológica.
Sin embargo, Mina sabe acerca de su relación biológica con él: "Le hacen creer que él es hijo de Tilda, la cuñada
de Mina. No, ella sabe la verdad" (un informante clave).
Mina está relegada al papel de sirvienta sin sueldo. Tilda la hace trabajar todo el día dentro y fuera del domicilio.
Dos veces al día recoge los desperdicios de comida de casa en casa y va caminando a la porqueriza ubicada a una
distancia de 3-4 kilómetros con el fin de dar de comer a los marranos. Además de cargar los botes de desperdicios
se hace cargo de las compras del mandado, de barrer, trapear, lavar, etc. Su rutina de trabajo se resume en el
cuadro 2.

El sujeto desarolla sus labores domésticas al ritmo de gritos y regaños por parte de su criada. Dedicándose
exlusivamente a esta rutina, no aprovecha las oportunidades de capacitación que se ofrecen a las personas con
discapacidad a través de los centros de capacitación y desarrollo (CECADE), las cuales pueden favorecer una vida
con más autonomia.
Tal dedicación, además de no ser remunerada, no se recompensa con una alimentación adecuada. Se dice que el
sujeto no está bien alimentada por su cuñada: "Le dan puro cool aid" (informante clave), una bebida reconstituida
a partir de un polvo elaborado con ingredientes artificiales.

CUADRO 1 FORMAS MAS OBVIAS DE ABUSO

CUADRO 2 RUTINA DIARIA

Oferta y rechazo de ayuda formal
Mina se ve desnutrida. Ciertos residentes de la comunidad la han visto comer de los desperdicios que recoge en la
basura, en varias ocasiones. Alertados por una denuncia anónima, una institución asistencial ofreció llevársela y su
familia no se opuso. Sin embargo, ella misma no quiso. Sigue viviendo con su familia bajo la misma rutina que no
augura un futuro distinto.
Al buscar saber porqué sigue igual, los informantes clave coincidieron en decir que "Ella lo sabe todo". Según las
declaraciónes de una informante: "Creen que no entiende pero no es así. Lo que pasa es que ella no se puede salir
así, se quedó porque sabe todo, pues son cosas de familia en que uno no debe meterse mucho, ¿verdad?...Pues a
Doña Tilda no le gusta que se platique sobre estas cosas..."
En el siguiente apartado se examina el fundamento de la decisión que tomó el sujeto.

Discusión
De todas las formas de maltrato presentadas como obvias, la explotación tal como es descrita, puede parecer
irrelevante. A primera vista trabajar no se reprocha a alguien que no tiene algún impedimento y no es asunto a

debatir; al contrario permite a una persona ser activa, lo cual es recomendable para la salud. No obstante, un
examen de la forma en que se hace trabajar al sujeto, reduciéndolo a una máquina, con fines de pura explotación,
llama la atención.
Caminar forma parte de los ejercicios físicos cuyos beneficios para la salud han sido comprobados (29). Sin
embargo, no es por razones de salud que el sujeto recorre regularmente una distancia de 3 a 4 kilómetros a pie
con el fin de alimentar a los marranos, sino por un trato diferencial. Su cuñada se traslada en camión o en pesera
(microbús para transporte urbano) para ir a la porqueriza y volver a su domicilio.
Queda la impresión que el sujeto vive en esta familia para trabajar. No se relacionan con ella como un miembro
regular de la familia, ni se le proporciona una remuneración como empleado. Está sujeta a discriminación y a un
aislamiento social que no se puede percibir fácilmente porque sale del domicilio y trabaja.
Más allá de los gritos y regaños que se escuchan, existen formas de maltrato silenciosas, difícil de detectar y
evidenciar que lastiman profunda y seriamente. Un contacto sexual que no involucra la voluntad de una persona,
aún realizado sin uso de fuerza representa un abuso y afecta de cierto modo a la salud.
En el caso de Mina, la salud fue impactada desde la adolescencia con un embarazo y un nacimiento fruto del abuso
sexual perpetrado por el ascendente, precisamente su padre. Con un embarazo no deseado en la adolescencia,
etapa durante la cual el desarrollo corporal es aún inconcluso, esta primogestante fue expuesta a un embarazo de
riesgo. Aunque padece retraso mental, puede haber sido lastimada en su autoestima y desarrollo de su vida
sexual.
En un estudio que analizó el funcionamiento sexual de mujeres con discapacidad, se encontró al abuso sexual
como predictor significativo de bajos niveles de satisfacción con su vida sexual (30). La sexualidad es un asunto
sensitivo en las personas con discapacidad quienes son consideradas como seres asexuales y por lo mismo sin
necesidad de información acerca de su salud reproductiva, derechos reproductivos y vida sexual (31,32,33)
El rechazo y la negación de derechos también impactan la salud emocional. Se niega al sujeto un derecho y el
papel de madre por hacer pasar su hijo biológico como de su cuñada. Tal negación afecta su modo de relacionarse
con su hijo y resulta en una alteración de la relación madre-hijo, abuela-nietos.
Comer de los desperdicios pudiera atribuirse al retraso mental del sujeto, que no le permitiría distinguir entre los
alimentos de la basura y los que se sirven a la mesa. Sin embargo, Mina ejecuta todas las tareas que se le
encargan padeciendo el mismo retraso mental.
Observar que el sujeto va a los mandados y lleva las cuentas sin confundirse, trapea como se debe, se mueve sin
extraviarse, su discurso es articulado aunque lento y en general actúa como una persona "normal", dificulta
entender que sufra una deficiencia tan grande como para comer de la basura que recoge para los marranos.

El hambre pudiera ser considerado como explicación. Sin disponer de datos antropométricos sobre el sujeto, tratar
las apariencias de desnutrición observadas en ella se quedaría a un mero nivel de especulación.
El sujeto no se quejó, ni buscó ayuda; lo hicieron miembros de la comunidad. En la literatura sobre maltrato a
personas con discapacidad, se encontraron 10 factores que influyen su decisión a denunciar o no lo ocurrido (34):
1) la importancia que la víctima da al incidente; 2) sus medios físicos para comunicarse con otros; 3) su confianza
en si misma y la fuerza de su objetivo; 4) sus habilidades de comunicación y las de la persona que la atiende; 5)
tener una persona con quien acudir para denunciar o percibir que esta persona existe; 6) la receptividad y
confianza percibida en la persona con quien acude la víctima para denunciar los hechos; 7) la probabilidad de ser
creído; 8) las consecuencias percibidas de la denuncia para la seguridad y bienestar de la víctima y de los demás;
9) si la víctima tiene simpatía por el agresor; 10) la probabilidad percibida de recibir una respuesta justa y
eficiente a la queja.
En este caso, el factor no 8 parece ser el que más influyó en la decisión que tomó el sujeto cuando llegó la ayuda
institucional.
Rechazo de la ayuda formal: ¿Decisión paradójica o saludable?
El sujeto no se quiso ir a una institución asistencial. La anterior decisión pudiera atribuirse a su retraso mental, por
no disponer de las facultades mentales necesarias para percibir el beneficio que se le ofrece sin costo económico.
Otra explicación pudiera ser que no sufre ningún maltrato y que la intervención de otra institución no se justifica.
Sin embargo, la literatura sobre violencia familiar revela que retrasar o rechazar un tratamiento médico se
considera como un indicador posible del abuso emocional y descuido en las personas adultas (35)

El masoquismo se invoca comúnmente argumentando que ciertas mujeres disfrutan el dolor y en este orden de
especulaciones, es la razón por la cual se quedan con el agresor "pégame pero no me dejes". La violencia no es
algo nuevo en su vida, sin embargo acostumbrarse al sufrimiento no implica necesariamente un gozo.
Dos teorías que prevalecen sobre búsqueda de ayuda en la mujer víctimizada son la de la indefensión aprendida
"Learned Helplessness" (36) y la del sobreviviente "Survivor" (37), sosteniendo por una parte que la mujer ha
aprendido a ser una víctima desde la infancia y se volvió psicológicamente imposibilitada y por consiguiente no
puede buscar ayuda para remediar la situación que vive. Por otra se argumenta que en lugar de víctimas pasivas,
las mujeres maltratadas son víctimas activas que intentan sobrevivir a la situación de violencia doméstica sin
contar con apoyo de la comunidad.
Estas teorías psicológicas fueron criticadas por las feministas debido a que se responsabiliza a las mujeres víctimas
de maltrato por sus problemas psicológicos en lugar de sus agresores quienes son hombres investidos por la
sociedad con más poder económico, social y político. Las feministas, independientemente de su rama, creen en la
teoría del patriarcado "Patriarchal theory", la cual ve en la dominancia del poder masculino ideologica y
estructuralmente sustentada, la única causa del maltrato a la mujer. Por ello, los teóricos feministas predicen un
descenso de la violencia doméstica cuando se mejore el equilibrio de poder entre hombres y mujeres (38,
39,40,41).
Aunque relevantes, las posturas feministas evidencian limitaciones. El poder masculino suele ser solo un factor
entre varios involucrados en el problema. Además, existen estudios que establecen que las mujeres perpetran el
abuso familiar tanto como los hombres o más, sin que sea necesariamente en autodefensa o por desquite
(42,43,44).

En el caso que se examina en este estudio, se requiere ir más allá de estas propuestas. El maltrato familiar es
principalmente perpetrado por una mujer en contra de otra con la indiferencia o probablemente la aprobación
cómplice de un hombre (el hermano de la víctima).
Las experiencias de abuso familiar por el sujeto desde una edad temprana y su recurrencia sugieren que tal
maltrato califica más como agresión de tipo instrumentalista atribuida al hombre, que al de tipo expresivo asociado
con la mujer bajo tensión (45). A través del abuso instrumental que se ejerce en contra del sujeto, se busca
establecer un poder y un control sin remordimientos y generando ganancias.
El sujeto, a pesar de su retrazo mental es como cualquier madre con instinto materno. Sabe que su hijo se quedó
en la casa donde vive ella. Rechazó la oferta porque no quiere vivir separada de él. Entonces la separación física y
su peso emocional fue lo que ella rechazó.
La presencia de una discapacidad no implica ausencia de sentimientos, los cuales se relacionan con la salud. La
actuación del sujeto se explica por la preservación de su salud emocional que se puede lograr a través de la
cercanía con el hijo que busca conservar. Sin considerar la discapacidad, los sentimientos son un factor importante
en la decisión de salirse o no de una relación abusiva y en la cual hombres y mujeres participan de manera similar
(46).

CUADRO 3 Trato familiar, ayuda formal y decisión con base en la salud
emocional del sujeto

Conclusiones
En este estudio de caso cualitativo, donde el maltrato familiar que vive el sujeto toma múltiples formas y es
"permanente", se logró describir, entender y explicar situaciones que se relacionan con la salud y calidad de vida.
Su confiabilidad se ve acrecentada por el hecho de que no hubo datos conflictivos en las distintas fuentes.

Se confirma que ayudar a las personas en riesgo de ser abusadas o abusadas es una realidad desafiante. Al
respecto, las personas con discapacidad en general y discapacidad mental en particular se encuentran en mayor
desventaja por la discriminación que les inflige la sociedad.
En México se destinan recursos impresionantes a la salud de las personas con discapacidad, en particular de los
niños, gracias a donativos de televidentes "Teleton", a través de los cuales se expresa la generosidad de la
población y sensibilidad a la causa de este grupo. Sin embargo, mejorar la salud no se limita a una mayor
inversión financiera y requiere de la presencia de otras condiciones. Además, el debate respecto de las personas
con discapacidad que opone el modelo médico (47) al social (48) a través del tratamiento de la invalidación versus
las circunstancias sociales y la opresión evidencia la complejidad de esta situación.
La integración de este componente de la población a la sociedad conlleva múltiples dimensiones entre otras, lo
familiar, que impactan su bienestar. Se plantea para las políticas públicas al respecto la necesidad de innovar
considerando un enfoque en los valores que rigen las relaciones familiares, con la expectativa de propiciar de este
modo un efecto de sinergia.

Agradecimientos
Al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México (CONACYT) por apoyarme con financiación (Proyecto
J29347-S); a todos los participantes del estudio; a Disraeli Fernández Mojica por la revisión del trabajo y a los
evaluadores anónimos del manuscrito. ETERNAS GRACIAS.

Referencias
(1) Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática. Estados Unidos Méxicanos, Conteo 1995 de población
y vivienda. Perfil sociodemográfico, Aguascalientes: INEGI; 1997.
(2) Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (2000). XII Conteo de Población y Vivienda,
Aguascalientes: INEGI; 2000.
(3). BC Institute on Family Violence. Overview of Family Violence [citado en 2000] British Columbia.
http://www.bcifv.org/
(4) Sullivan P.M., Knutson J.F. Maltreatment and behavioral characteristics of youth who are deaf and hard-ofhearing. Sexuality and Disability 1998; 16 (4): 235-319.
(5) National Clearinghouse on Family Violence, Family Violence and People with a Mental Handicap, Ottawa, Ont:
Health Canada; 1993.
(6) National Clearinghouse on Family Violence. Family Violence and People with a Mental Handicap, Ottawa, Ont:
Health Canada; 1993.
(7) National Center for Injury Prevention and Control. Sexual violence against people with disabilities, Atlanta, GA:
CDC; 1999.
(8) Beail N., Warden S. Sexual abuse of adults with learning disabilities. J Intelect Dis Research 1995; 39(5): 382387.
(9) Turk V., Brown H. The sexual abuse of adults with learning disabilities results of a two year incidence survey.
Mental Handicap Research 1993; 6 (3): 193-216.
(10) Senn C.Y. Vulnerable: Sexual abuse and people with an intellectual handicap, Ontario: Allan Roeher Institute;
1988.
(11) Beail N., Warden S. Sexual abuse of adults with learning disabilities. J Intelect Disability Research 1995; 39
(5): 382-387.
(12) Furey E.M. sexual abuse of adults with mental retardation: who and where. Mental Retardation 1994; 32(3):
173-80.
(13) Sobsey D., Mansell S. An international perspective on patterns of sexual assault and abuse of people with

disabilities. Int J Adolescent Med & Health 1994; 7 (2): 153-78.
(14) Mansell S., Sobsey D., Calder P. Sexual abuse treatment for persons with developmental disabilities. Prof PsyResearch & Practice 1992; 23(5): 404-9.
(15) Mansell S., Sobsey D., Calder P. Sexual abuse treatment for persons with developmental disabilities. Prof PsyResearch & Practice 1992; 23(5): 404-9.
(16) Furey E.M. sexual abuse of adults with mental retardation: who and where. Mental Retardation 1994; 32(3):
173-80.
(17) Sobsey D., Doe T. Patterns of sexual abuse and assault. Sexuality & Disability 1991; 9(3): 243-59.
(18) Sobsey D, Mansell S. An international perspective on patterns of sexual assault and abuse of people with
disabilities. Int J Adolescent Med & Health 1994; 7 (2): 153-78.
(19) Turk V, Brown H. The sexual abuse of adults with learning disabilities results of a two year incidence survey.
Mental Handicap Research 1993; 6 (3): 193-216.
(20) Chamberlain A, Rauh J, PasserA, McGrath M, Burket R. Issues in fertility control for mentally retarded female
adolescent: Part I. Sexual activity, sexual abuse and contraception. Pediatrics 1984; 73(4): 445-50.
(21) Furey, E.M. Sexual abuse of adults with mental retardation: who and where. Mental Retardation 1994; 32(3):
173-80.
(22) Sobsey D, Doe T. Patterns of sexual abuse and assault. Sexuality & Disability 1991; 9(3): 243-59.
(23) Turk V, Brown H. The sexual abuse of adults with learning disabilities results of a two year incidence survey.
Mental Handicap Research 1993; 6 (3): 193-216.
(24) Stimpson L, Best M. Courage above all: Sexual assaults against women with disabilities. Toronto, Ont:
DAWN;1991.
(25) World Health Organization.The World Health Report. Geneva: WHO; 1997.
(26) Yin RK. Case study research: Designs and methods. Thousands Oaks, CA: Sage; 1994.
(27) Merriam SB. Qualitative Research and case study applications in education. San Francisco, CA: Jossey-Bass
Publishers; 1998.
(28) Maxwell JA. Understanding and validity in qualitiative research. Harvard Educational Rev 1998; 62: 279-300.
(29) National Center for Injury Prevention and Control. Physical activity and health. A report of the surgeon
general, Atlanta, GA: CDC; 1999.
www. Cdc.gov/nccdphp/sgr/contents.htm
(30) Nosek MA, Howland CA. Abuse and Women with Disabilities. National Electronic Network on Violence Against
Women, National Resource Center on Domestic Violence, VAWnet. Minnesota: University of Minnesota; 1998.
(31) Matthews G F. Voices from the shadow: Women with disabilities speak out. Toronto: The Women's
Educational Press;1983.
(32) Haseltine FP, Cole SS, Gray DB. Reproductive issues for persons with physical disabilities, Baltimore: Brookes;
1993.
(33) Jurkowski E, Amado AN. Affection, love, intimacy, and sexual relationships. En: Amado AN, editor.
Friendships and community connections between people with and without development disabilities. Baltimore:
Brookes; 1993. p. 129-151.

(34) The Roeher Institute. Violence and people with disabilities: A review of literature for the National
Clearinghouse on Family Violence. Ottawa, Ont: Health Canada; 1994.
(35) National Clearinghouse on Family Violence. Emotional abuse. Ottawa, Ont: Health Canada; 1996.

(36) Walker, E. The battered woman. New York: Harper Colophon Books; 1979.
(37) Gondolf EW, Fisher ER. Batterred women as survivors: An alternative to treating learned helplessness.
Lexington, MA: Lexington Books; 1988.
(38) Dobash RE, Dobash R. Violence against wives: A case against the patriarchy. New York: Free press; 1979.
(39) Bograd M, Yllo K. (Eds). Feminist pespectives on wife abuse. Newbury Park, CA: Sage; 1988.
(40) Yllo K. The status of women, marital equality and violence against wives. J Family Issues 1984; 5, 307-20.
(41) Edwards A. Male violence in feminist theory. En: Hanmer J, Maynards, M, editores. Women, Violence and
Social Control. Atlantic Highlands, N.J.: Humanities Press International; 1987. P. 13-29.
(42) Verbug P. The other half of domestic violence. Alberta Report 1994; 21(33): 28-31.
(43) Straus MA. Physical Assaults by Women Partners: A Major Social Problem. En: Walsh MR, editor. Women, Men
and Gender: Ongoing Debates. New Haven, CT: Yale University Press; 1997.p. 210-221.
(44) Tutty L. (1999). Husband Abuse: An Overview of Research and Perspectives. Family Violence Prevention Unit,
Health Canada.
(45) Campbell A. Men, Women and Agression. New York: Basic Books; 1993.
(46) Azoh J. Maltrato familiar y búsqueda de ayuda/apoyo formal en un grupo considerado no vulnerable. un
estudio de casos de hombres en el area metropolitana de Monterrey, N.L. En: Landero R, editor. Familia: poder,
violencia y género. Monterrey, N.L. :Trillas ; 2002 (En prensa).
(47) Johnston M. Models of disability. The Psychologist 1994; May Issue: 205-212.
(48) Hutchison T. The classification of disability. Archives of Disease in Childhood 1995; 73: 91-99.

Comentarios de los usuarios



No hay ningun comentario, se el primero en comentar