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Última actualización web: 27/11/2021

Autor/autores: Fernando Iglesias Gil de Bernabé , Jesús Alberdi Sudupe, Jorge García Fernández, Gonzalo Martínez Sande, Javier Sardiña Agra, Sara Lantes Louzao
Fecha Publicación: 21/12/2012
Área temática: .
Tipo de trabajo: 

RESUMEN

La Psiquiatría de Interconsulta y Enlace en el Hospital General debe acogerse a las nuevas formas de gestión que en los últimos tiempos se están implantando en el sistema sanitario público. A través de la realización de una revisión bibliográfica sistematizada y la aplicación de la experiencia acumulada a lo largo de los últimos 15 años en el desarrollo de estas actividades en el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña, los autores realizan un acercamiento a lo que podrían considerarse como las bases para la elaboración de un manual de procedimientos que recoja los sistemas de registro de información, protocolos, guías y vías clínicas, indicadores y otros instrumentos estandarizados básicos, que se deben desarrollar dentro del ámbito de la gestión clínica para una mejora continua de calidad.

Palabras clave: psiquiatría de Interconsulta y Enlace; gestión clínica.

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http://hdl.handle.net/10401/5953

Avances en Salud Mental Relacional
Advances in Relational Mental Health
ISSN 1579-3516 - Vol. 11 - Núm. 2 - Julio 2012
Órgano de expresión de la Fundación OMIE y AMSA Avances Médicos
Revista Internacional On-line / An Internacional On-line Journal

MARCO DE GESTIÓN CLÍNICA DE UNA UNIDAD PSIQUIÁTRICA
HOSPITALARIA DE INTERCONSULTA Y ENLACE
Iglesias Gil de Bernabé, Fernando; Alberdi Sudupe, Jesús; García Fernández, Jorge; Martínez Sande,
Gonzalo; Sardiña Agra, Javier; Lantes Louzao, Sara
Unidad Psiquiátrica de Interconsulta y Enlace. Servicio de Psiquiatría. Complejo Hospitalario
Universitario. Área de Atención Integrada de A Coruña. SERGAS.
f.iglesias.gil.de.bernabe@sergas.es

RESUMEN
La Psiquiatría de Interconsulta y Enlace en el Hospital General debe acogerse a las nuevas formas de
gestión que en los últimos tiempos se están implantando en el sistema sanitario público. A través de
la realización de una revisión bibliográfica sistematizada y la aplicación de la experiencia acumulada a
lo largo de los últimos 15 años en el desarrollo de estas actividades en el Complejo Hospitalario
Universitario de A Coruña, los autores realizan un acercamiento a lo que podrían considerarse como
las bases para la elaboración de un manual de procedimientos que recoja los sistemas de registro de
información, protocolos, guías y vías clínicas, indicadores y otros instrumentos estandarizados
básicos, que se deben desarrollar dentro del ámbito de la gestión clínica para una mejora continua
de calidad.
Palabras clave: Psiquiatría de Interconsulta y Enlace. Gestión clínica.

SUMMARY
The Consultation and Liaison Psychiatry in the General Hospital should benefit from the new forms of
management that are being introduced in recent times in the public health system. Through the
realization of a systematic bibliographical review and the application of the profesional experience
accumulated throughout last fifteen years in the development of these activities in the University
Hospital of A Coruña, the authors present an approach to what could be considered the basis for
developing a manual of procedures that sets out the information recording systems, protocols,
guidelines and clinical pathways, standardized indicators and other basic instruments, that must
develop inside the area of the clinical management for a constant improvement of quality
Key words: Consultation Liaison Psychiatry. Clinical management.

© 2012 CORE Academic, Instituto de Psicoterapia

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1. INTRODUCCIÓN
Sirva esta breve introducción para referirnos de una manera explícita a la
terminología propia del título del trabajo, la Psiquiatría de Interconsulta y Enlace y la
Gestión Clínica.
La Psiquiatría de Interconsulta y Enlace es, según lo expuesto por Lipowski
(1991), una actividad de la Psiquiatría cuya finalidad es doble: solucionar las
peticiones de consulta psiquiátrica y realizar una labor de asesoramiento tanto a
Médicos no Psiquiatras como a otros trabajadores sanitarios en distintos medios
asistenciales, especialmente en los Hospitales Generales; y además, ocuparse de
investigar las relaciones entre los procesos mórbidos somáticos y el psiquismo. Está
centrada en el análisis y tratamiento de la morbilidad psiquiátrica en los pacientes
médico-quirúrgicos [1].
Se nutre y engloba a distintas otras concepciones como Psiquiatría MédicoQuirúrgica, Medicina Psicológica, Psiquiatría Psicosomática, Atención psiquiátrica para
enfermedades complejas, Consulta psiquiátrica interdepartamental y Medicina
Psicosomática, entre otras. Strain (1996) nos define la Psiquiatría de Interconsulta y
Enlace como el campo de intersección entre lo médico y lo psiquiátrico, lo biológico y
lo psíquico; allí donde la subjetividad se hace presente en forma de queja, en forma de
enfermedad [2].
La relación actual entre la Psiquiatría y la Medicina se configura alrededor de la
Psiquiatría de Enlace, heredera del modelo centrado en el concepto de Medicina
Psicosomática (Lozano M y Padín JJ, 1995 b)[3], considerada ésta una de las raíces
filosóficas fundamentales para la Psiquiatría de Enlace (Lobo A y cols., 1999) [4].
Podemos decir que la Clínica Psicosomática, entendida como la detección e intervención
sobre factores psicosociales que precipitan, complican o empeoran enfermedades médicas, es uno
de los motivos de ser más importantes de la Psiquiatría de Interconsulta y Enlace. Recientemente, la
declaración de consenso alcanzada entre la Academia Americana de Medicina Psicosomática (APM) y
la Asociación Europea de Psiquiatría de Consulta y Enlace y Medicina Psicosomática (EACLPP)
establece que ambos términos Medicina Psicosomática y Psiquiatría de Consulta y Enlace son
intercambiables [5].
El reconocimiento del papel esencial que tienen los profesionales sanitarios
(fundamentalmente los Médicos) en la Gestión Sanitaria, debido a la autonomía que poseen a la hora
de tomar decisiones con repercusiones económicas significativas (prescripción de medicamentos,
uso de tecnologías diagnósticas y presión para su adquisición), así como los cambios económicos
sociales y de demanda de mayor calidad sanitaria que se están produciendo en los últimos años, está
dando paso a una nueva forma de gestión de los servicios sanitarios.
Esta nueva forma de Gestión tiene como clave la mejora y racionalización de las decisiones
clínicas buscando mejorar las dimensiones de efectividad, eficiencia, calidad y satisfacción de los
pacientes a la hora de alcanzar determinados objetivos. S e considera que la gestión clínica pretende
favorecer la evolución de la práctica médica en tres direcciones: hacia un mayor uso de la Medicina
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Basada en la Evidencia, una mayor orientación hacia las utilidades del paciente y una cierta
interiorización del coste de oportunidad de las decisiones [6].
Ruiz L [7], define la Gestión Clínica como «el conjunto de prácticas de gestión dirigidas a
establecer el marco organizativo óptimo que permita asegurar la calidad de los servicios sanitarios
para los pacientes, a través del desarrollo de buenas prácticas profesionales»; continua diciendo
«estas prácticas están fundamentadas en los principios de un buen gobierno: responsabilización
social, transparencia, calidad de los servicios, satisfacción de las necesidades de los pacientes y
generación y difusión del conocimiento y las buenas prácticas".
La Gestión Clínica debe tener como base, además de los principios referidos y los propios de
la Bioética (de autonomía, beneficiencia, no maleficencia y justicia), los principios de Buena Práctica
Clínica, los principios de reducción de daño a los pacientes, de priorización, racionalización y
viabilidad de las decisiones y servicios. Para ello, es fundamental la integración de buenas prácticas
clínicas con buenas prácticas de gestión y eso requiere un máximo acercamiento entre profesionales
clínicos y gestores.

2. CONCEPCIONES PRELIMINARES A LA PSIQUIATRÍA DE INTERCONSULTA Y ENLACE. BREVE
DESARROLLO HISTÓRICO
Los postulados básicos del enfoque psicosomático en medicina los recogemos
de Lipowski (1967) [8]:
1. La salud y la enfermedad son estados determinados por múltiples factores
biológicos, psicológicos y sociales, y no hay una línea clara de demarcación
entre los dos.
2. Los acontecimientos a un nivel cualquiera de organización, desde el
molecular al simbólico, pueden repercutir en todos los demás niveles.
3. El diagnóstico médico no debe limitarse a la identificación de una entidad
clínica particular, sino que debe además considerar la situación total del
paciente.
4. Deben tenerse en cuenta los factores psicosociales al plantear medidas
preventivas y terapéuticas.
5. La relación establecida entre el paciente y aquellos que se ocupan de él
influye en el curso de la enfermedad y en la eficacia del tratamiento.
6. La psicoterapia puede ser eficaz cuando factores psicológicos contribuyen
de manera significativa a la precipitación, mantenimiento o exacerbación de
una enfermedad dada en una persona determinada.
Engel (1977) sintetizó los progresos de la medicina psicosomática al desarrollar
el modelo biopsicosociocultural de enfermar, que reconoce que todas las
enfermedades tienen componentes biológicos, psicológicos, sociales y culturales. El
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modelo de Engel pone de relieve que cada individuo está compuesto por sistemas y es,
a su vez, parte de sistemas exteriores de mayor tamaño [9].
Para Rof Carballo (1985), en la patología psicosomática convergen cuatro
grandes aspectos que han acelerado su cristalización: 1) la biología experimental; 2) la
incorporación al pensamiento médico de una serie de ideas de la filosofía moderna
(Stern, Kraus, Schilder, Weizsaecker, Bovet, etc.); 3) lo que se podría llamar como "la
madurez del psicoanálisis", y 4) la riqueza de las observaciones genuinamente clínicas,
de las que da idea la compilación hecha por Irene Dunbar, y entre ellas las
orientaciones "totalistas" de médicos como Von Siebeck y Von Weizsaecker, de la
escuela de Heideberg [10].
Recogemos de Bayés (1991) cómo el enfoque psicosomático designa a los
trastornos orgánicos cuya etiopatogenia puede atribuirse a causas psicosociales;
elabora hipótesis, modelos y teorías de la estrecha relación entre lo psicológico y lo
fisiológico-bioquímico, haciendo énfasis sobre los efectos de las emociones en el
funcionamiento del organismo, y considera que los factores psicológicos (cognitivos,
emocionales y motivacionales), producto de la historia personal de cada persona en su
contexto (cultural, socioeconómico y político), influyen tanto en el proceso de
enfermar como en la prevención de los trastornos y enfermedades, y en el
mantenimiento de un nivel óptimo de salud [11].
El término psicosomática no tiene hoy día una definición completa y
universalmente aceptada, porque, como dicen Lozano y Padín (1995), lo psicosomático
es un proceso del pensamiento y de la práctica médica que parte de diferentes
perspectivas y escuelas para tratar de dar una respuesta adecuada a los desajustes
generados por el proceso de consolidación de la medicina científica [12]. Es un
término alejado de las actuales clasificaciones internacionales de las enfermedades.
Así, el DSM-IV-TR (Manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales,
texto revisado, elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría), no emplea el
término psicosomático y describe los factores psicológicos que afectan al estado físico
e inciden en enfermedades médicas como "uno o más problemas psicológicos o de
comportamiento que repercuten adversa y significativamente sobre la evolución o el
pronóstico de una enfermedad médica general, o que aumentan de manera
significativa el riesgo de pronóstico adverso para una persona" [13]. Desde esta
categoría intenta abarcar conceptos como psicosomático, psicofisiológico,
psicobiológico, integrativo, holístico y biopsicosocial.
Desde hace años se viene comprobando que la actividad psiquiátrica de
interconsulta y enlace hospitalaria no sólo sirve para mejorar la calidad de la
asistencia médica que se presta a los enfermos, sino que además es un método muy
adecuado para detectar comorbilidad psiquiátrica no diagnosticada, contribuye
directamente a mantener y mejorar la formación de todos los demás médicos en este
importante ámbito de la salud mental y produce resultados muy positivos en las ratios
de coste-efectividad. Existen datos fidedignos sobre una muy considerable prevalencia
de morbilidad psíquica en pacientes médico-quirúrgicos y sobre una insuficiente
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detección y consiguiente tratamiento de esta comorbilidad por parte de los médicos
no psiquiatras, sobre las implicaciones negativas de la morbilidad no tratada y datos
sugerentes sobre la efectividad/eficacia de las intervenciones dirigidas a esta
morbilidad. Todo ello constituye un sólido fundamento empírico en la filosofía de las
Unidades Psiquiátricas de Interconsulta y Enlace (Lobo y Lozano, 2007) [14].
Como muy bien recoge Gómez-Reino (2008), la Psiquiatría de Interconsulta y
Enlace es una parte emergente dentro de la especialidad de la psiquiatría y representa
un lugar de encuentro privilegiado entre la Psiquiatría y el resto de la Medicina; es
una forma de adentrarnos en los nuevos parámetros que la "Economía de la Salud" nos
está marcando, y hacerlo sin tener que renunciar a aplicar una atención integral al
enfermo [15].
Hace ya algunos años la Psiquiatría de Interconsulta y Enlace ha sido reconocida
como sub-especialidad psiquiátrica en EE.UU. y, en febrero de 2009, se publica La
Declaración de Consenso de la Academia de Medicina Psicosomática y la Asociación
Europea de Psiquiatría de Consulta y Enlace y Medicina Psicosomática [5] que
establece, entre otras, el ámbito de la práctica, los procesos y competencias de los
profesionales que trabajan en esta actividad. Puede entenderse que se trata de un
paso importante para el reconocimiento en Europa de esta sub-especialidad.
Thomas P. Hackett (1994), en el primer capítulo del libro titulado "Psiquiatría de Enlace en el
Hospital General", recomienda muy especialmente a los que estén interesados en una relación
precisa y detallada de las tendencias históricas y/o de los temas conceptuales de la consulta de
Psiquiatría de Enlace, el conocimiento de la erudición de Z. J. Lipowski. Siguiendo a este autor, uno
de los mayores avances de la Psiquiatría en el siglo XX lo constituye el establecimiento de vínculos
más estrechos con la Medicina General [16].
La influencia de Adolf Meyer y su escuela psicobiológica (introduce el término higiene
mental) crea el marco idóneo para la aparición de la medicina psicosomática y el desarrollo de la
psiquiatría en el contexto del hospital general. Con ello surge la necesidad de que los factores
psicológicos sean contemplados por los equipos médicos-asistenciales.
Entre los primeros trabajos que tratan de la actividad de interconsulta se pueden citar los de
Helen Flandes Dunbar durante el decenio de 1940, psiquiatra consultora en el Hospital ColumbiaPresbiteriano de Nueva York, muy centrada en los perfiles de personalidad de enfermedades
específicas, perfiles psicosomáticos que se limitaban a una descripción fenomenológica de ciertas
personalidades y a correlacionarla estadísticamente con determinadas enfermedades, sin mayores
intentos de profundizar en el contenido dinámico y emocional.
Poco tiempo después, el estudio de las enfermedades psicosomáticas, con las aportaciones
clásicas de Alexander (Escuela de Chicago) que postula una constelación de tres factores necesarios
para que se produzca la enfermedad (existencia de un grupo específico de conflictos psicológicos, la
existencia de una situación específica que desencadene la enfermedad y existencia de una
vulnerabilidad constitucional que predisponga biológicamente a la enfermedad), o las descripciones
de Minuchin, creador de la terapia familiar estructural, acerca de la naturaleza interactiva y circular
entre psique y soma constituyen ejemplos de cómo, tanto desde la medicina como desde la
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psiquiatría como especialidad, el estudio de la naturaleza psicopatológica de ciertas enfermedades,
las consecuencias psíquicas de otras, y la influencia de los factores mentales en la evolución de casi
todas, constituye un reto apasionante para la clínica, la organización de servicios y la investigación.
Es en la primera mitad del siglo XX, con los avances neuroanatómicos y farmacológicos,
cuando se produce, en EEUU, el acercamiento de la psiquiatría al resto de la medicina y comienzan a
crearse los servicios de psiquiatría dentro de los hospitales generales. A mediados de siglo se
produce un desarrollo generalizado de los departamentos de psiquiatría de enlace siendo reconocida
la utilidad de su función por la Asociación de Hospitales Americanos en la década de los sesenta: "el
desarrollo de los servicios de psiquiatría y enlace se basa en el hecho reconocido de que la psiquiatría
aplicada a la medicina general o a las especialidades médicas mejora la calidad de los cuidados
promovidos, optimiza el uso del hospital y produce un ahorro del tiempo del médico".
El desarrollo de los programas de interconsulta y enlace recibe un fuerte impulso tras la
creación de un fondo específico de la Fundación Rockefeller para este fin en 1934. Destacamos entre
las unidades que surgen por entonces, las del Massachussets General Hospital con Hackett como
referente y la del Royal Victoria Hospital de Montreal con Lipowski como activo impulsor de esta
acividad. Engel y Lipowski autores anglosajones, alrededor de los años 70, integran con sentido
práctico los diferentes aspectos bio-psico-sociales de la enfermedad.
En España las primeras unidades de psiquiatría en hospitales generales surgen en los
hospitales clínicos ligados a la creación de cátedras de psiquiatría, en el marco de los departamentos
de psiquiatría, con una triple función asistencial: ingreso de pacientes psiquiátricos agudos, consulta
psiquiátrica externa y consulta interdepartamental (Iglesias F, 1980) [17]; posteriormente estas
unidades se van extendiendo a otros hospitales de la red de la Seguridad Social. Este hecho implica
una profunda renovación tanto para la psiquiatría como para la medicina misma; para la primera
supone su enraizamiento dentro de la medicina y para ésta un paso adelante en el reto que tiene
planteado: su humanización" (López Ibor AliñoJJ, 1982) [18].
La referida consulta interdepartamental es el inicio de la actividad psiquiátrica de
interconsulta y enlace, teniendo que señalar la enorme influencia de la Sociedad Americana de
Medicina Psicosomática, de la Asociación Europea de Psiquiatría de Interconsulta y Enlace y
Psicosomática, y de la Sociedad Española de Psicosomática en el desarrollo de esta actividad. A
finales de la década de los 80, el Grupo de Trabajo de Psiquiatría de Enlace de Zaragoza, liderado por
Antonio Lobo, desarrolla un intenso programa de trabajo de investigación dando lugar a la
denominada Red Española de Psiquiatría de Enlace y Psicosomática con el objetivo de estimular,
mejorar y coordinar la investigación de la psiquiatría de enlace.
James Strain realiza un intenso trabajo en este campo en el Mount Sinaí Hospital de Nueva
York y con su extensa experiencia contribuye a la formación y posterior desarrollo del European
Consultation Liaison Workgroup on General Hospital Psychiatry and Psichosomatics (ECLW), grupo de
trabajo que en 1992, siendo coordinador del mismo Frits J. Huyse (director del Servicio de Psiquiatría
del Hospital Universitario de Vrije), llevó a cabo "El estudio multicéntrico, transcultural europeo
sobre servicios de psicosomática y psiquiatría de enlace" en el que colaboraron 250 profesionales de
70 centros y de 12 países europeos; siendo responsables directos del estudio en España María
Dolores Crespo y Antonio Lobo, con la participación entre otros de García-Camba, Lozano, Campos y
García Campayo.
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En 1995, se constituye en España el Grupo de Investigación en Depresión y Psiquiatría de
Enlace que, un año después, aporta los primeros datos sobre los trastornos depresivos en psiquiatría
de enlace hospitalaria a través de un estudio multicéntrico en el participan 13 hospitales españoles
(H. Ramón Y Cajal, H. 12 de Octubre, H. de la Princesa, H. Clínico de Barcelona, H. de Bellvitge, H. de
Asturias, H. General Yague, H. de Cáceres, H. de Guadalajara, H. La Fe, H. Valme, H. Son Dureta y H.
Juan Canalejo). Posteriormente, en 2001, publica el estudio "Prevalencia de los trastornos depresivos
en psiquiatría de enlace".
Destacamos por su actualización, extenso abordaje e intenso contenido la publicación
específica titulada Psiquiatría de Enlace, en varios tomos, y en formato CD, bajo la coordinación de
Rojo Rodes JE (2003/04), en la que participan un buen número de autores de distintos hospitales,
siendo una clara muestra del desarrollo de la actividad psiquiátrica de interconsulta y enlace en
España [19].
En Galicia se inicia en 1973 la actividad de interconsulta psiquiátrica en el Hospital Clínico de
Santiago a través del Servicio de Psiquiatría adscrito a la cátedra de Psiquiatría y tres años después se
inicia la actividad de interconsulta en el Hospital Provincial de Pontevedra asumida por personal del
Hospital Psiquiátrico de Rebullón. Desde entonces, en los distintos hospitales gallegos se fue
desarrollando la actividad de interconsulta hospitalaria a manera de programas específicos en mayor
o menor medida en función de la demanda específica hospitalaria y de las propias dotaciones de los
servicios de psiquiatría.
En los siguiente años son varias las Jornadas Científicas y publicaciones referidas a esta
actividad profesional y, en 1996, coincidiendo con la fase de integración funcional de los distintos
dispositivos y ulterior reorganización del Servicio de Salud Mental del área de A Coruña, se crea en
Galicia la primera Unidad Psiquiátrica Hospitalaria de Interconsulta y Enlace en el C.H.U. Juan
Canalejo-Marítimo de Oza, hoy Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña.
El "Grupo Técnico de Traballo de Interconsulta y Enlace de Galicia" (GTTIEG), dependiente
del Servicio Galego de Saúde, publica en 2008, el "Programa de Interconsulta y Enlace Hospitalario
en Psiquiatría de Galicia" y, poco tiempo después, Gómez-Reino (2009) coordina la publicación:
"Aspectos psiquiátricos y psicológicos de los pacientes médico-quirúrgicos. Manual de formación de
psiquiatría de enlace" [15].

3. MARCO LEGISLATIVO
Tal y como se recoge en el "Programa de interconsulta e enlace hospitalario en Psiquiatría",
la actividad de Interconsulta se incluye dentro de la actividad sanitaria general y por tanto le son
aplicables todas las leyes de carácter general que regulan la Sanidad.
Como referencia básica hay que citar la Ley General de Sanidad de 25-4-1986, nº 14/1986,
publicada en el BOE del 29-4-1986 nº 102, pag. 15207 y siguientes. En ella se establece en el artículo
20 que conforma la totalidad del capítulo III del título I, "De la Salud Mental", la integración plena de
ella en el sistema sanitario general.
Entre otras leyes de referencia cabe mencionar las siguientes en el ámbito estatal:
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1-Real Decreto sobre prestaciones sanitarias 63/95.
2-Ley 41/2002, de 14 de Noviembre, Básica Reguladora de La Autonomía Del Paciente Y De
Derechos Y Obligaciones En Materia de Información y Documentación Clínica, que en su capítulo V,
artículo 15 en su apartado 2 incluye como elemento integrante de la historia clínica la hoja de
interconsulta.
3-Ley 16/2003, de 28 de Mayo de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud.
En el ámbito autonómico de Galicia hay que citar:
1-Decreto 389/1994 de 15 de diciembre, por el que se regula la salud mental en Galicia,
donde en su artículo 11, funciones de las unidades de hospitalización psiquiátrica, se establece en su
apartado b) "La psiquiatría de enlace e interconsulta en la atención al enfermo hospitalizado". Y en
su artículo 7, funciones de las unidades de salud mental, en su apartado b), "Realizar la interconsulta
y la psiquiatría de enlace en los hospitales generales que no dispongan de hospitalización
psiquiátrica".
2-Ley 7/2003, de 9 de diciembre, de ordenación sanitaria de Galicia, donde dentro del
capítulo 2 (Derechos y deberes de los ciudadanos en el sistema sanitario de Galicia), artículo 133
(Derechos) en su apartado 1, subapartado o) se menciona que "los ciudadanos, en el ámbito del
sistema sanitario de Galicia, tienen derecho a que quede constancia por escrito, o en soporte técnico
adecuado, de todo su proceso y a que al finalizar el episodio asistencial se le entregue el informe de
alta hospitalaria, así como el de la interconsulta de atención especializada y el de urgencias".
También habría que citar otros documentos técnicos sin carácter normativo:
1-Documento de la Comisión Ministerial para la Reforma Psiquiátrica de 1985.
2-Documento de "Bases para a Elaboración do Plan Galego de Saúde Mental" de 1987
elaborado por la Comisión Asesora en Saúde Mental creada por Orde del 12 de Diciembre de 1986,
publicada en el DOG de 26/11/86.
3-"Propuestas de desarrollo a la atención a la Salud Mental en Galicia" de 1997 elaborada
por la Comisión Asesora en materia de Salud Mental creada por Orden del 2 de Octubre de 1996,
publicada en el DOG de 10/10/2002.
El Plan Estratégico de Salud Mental Galicia 2006-11 (2007), en su objetivo 14 aboga por la
creación de unidades hospitalarias específicas de interconsulta y enlace y determina que "las
unidades de hospitalización psiquiátricas desarrollarán programas específicos de interconsulta y
enlace hasta la puesta en marcha de las unidades específicas para esta actividad".

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4. ACERCA DE LA DEMANDA

4.1. Su razón de ser y justificación de su desarrollo y potenciación.
Aproximadamente un tercio de los pacientes ingresados en plantas médico-quirúrgicas de un
hospital general tiene un trastorno psíquico asociado que, en general, resulta escasamente
detectado por el equipo sanitario de referencia (Creed F y cols., 1992; House A y cols., 1992) [20,21].
La atención en interconsulta y enlace contribuye significativamente a una mejor asistencia
del paciente al facilitar el tratamiento de una gran variedad de cuadros psiquiátricos en el contexto
de hospital general (Pincus y cols., 1991) [22]. Siguiendo a Gómez Calle (1991) [23], entre las razones
concretas, desde el punto de vista asistencial, que justifican la necesidad de las UPIE se pueden citar:
-

La existencia de unidades específicas altamente especializadas y que conllevan la
posibilidad de aparición de trastornos psíquicos secundarios en razón de las
características de los pacientes en ellas atendidos. UCI, Unidades de Quemados, U. de
Coronarios, U. de Diálisis, etc.

-

La necesidad de atención psicológica a pacientes terminales, oncológicos, crónicos,
enfermos de SIDA o afectos de patología de dolor crónico.

-

La necesidad de cobertura psicológica a pacientes en situación de ser sometidos a
intervención quirúrgica de alto riesgo, que requieren pre o post operatorios específicos
(cirugía cardiovascular, trasplantes, etc.).

-

La admisión de pacientes con problemas psíquicos concomitantes: depresivos,
psicóticos, alcohólicos, pacientes con intentos de suicidio, etc.

4.2. Análisis y reflexiones.
La Psiquiatría de Interconsulta y Enlace ha presentado en las tres últimas décadas un
importante crecimiento, al que han contribuido de forma significativa diversos factores:
1- El desplazamiento del campo de acción de la psiquiatría desde el hospital psiquiátrico a la
comunidad y al hospital general con la creación y desarrollo de las Unidades de Salud Mental (USM)
y de las Unidades Psiquiátricas de Agudos en los hospitales generales (UPAS) respectivamente,
siguiendo las bases de la reforma psiquiátrica recogidas en el Informe de la Comisión Ministerial para
la Reforma Psiquiátrica de 1985.
2 - La aparición de las "nuevas patologías psiquiátricas y nuevas demandas" que se producen
en el medio hospitalario (comunicación de malas noticias, impacto de crisis, vivencias catastróficas),
vinculadas en gran medida a la medicalización de los tránsitos vitales.
3- El incremento de la demanda de una atención de mayor calidad al enfermo, la frecuencia
en aumento de enfermedades somáticas crónicas, y de una demanda real de atención psiquiátrica
en general que aunque está muy lejos de la demanda potencial tiende a aproximarse. Según el
ASMR. 2012 - Vol. 11 - Núm. 2

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"Plan Estratégico"-1995, elaborado por el Hospital Universitario de A Coruña, es previsible que las
enfermedades mentales configuren el grupo de las de mayor prevalencia en los próximos años.
4- La elevada prevalencia de las patologías psíquicas entre los sujetos ingresados en las áreas
no-psiquiátricas puesta de manifiesto por diversos estudios (Mayou R y Hawton K, 1986 [24];
Fedman E, Mayou R, Hawton K, Ardern M y Smith EB, 1987 [25]; Cirera E y Vilalta J, 1986 [26];
Lipowski JZ y Wolsta MD, 1981 [27]) que aportan cifras porcentuales que oscilan entre el 30 y el
80%. Esta variación de las cifras de prevalencia sólo se puede explicar por las diferentes
metodologías aplicadas (criterios de inclusión-exclusión e instrumentos de valoración diagnóstica
utilizados). Debemos tener en cuenta el incremento sustancial de la población geriátrica,
especialmente de los muy ancianos, y el consecuente incremento de la prevalencia de patología
psiquiátrica, particularmente de los trastornos exógenos y las demencias. Asimismo, el progresivo
aumento, especialmente entre los jóvenes, de ciertos patrones de conducta perjudicial para la salud,
que conlleva un aumento de la incidencia y prevalencia de trastornos mentales (abuso de alcohol y
otras sustancias, droga, conductas parasuicidas, etc.).
El paciente hospitalizado puede presentar un cuadro psicopatológico concomitante con su
patología física, pero también, y en mayor medida, reactivo a su patología física y/o proceso de
hospitalización, y/o derivado de su patología física; esto explica la alta comorbilidad, mucho mayor
que en la población general.
En relación con la demanda nos encontramos que oscila, tanto en hospitales nacionales
como no-nacionales, entre el 0.7 y el 9.6% de la altas hospitalarias. En el Hospital Universitario de A
Coruña la demanda media de solicitud de interconsulta a lo largo de los últimos 15 años fue del
2,29% [anexo I], muy próximo al que al que aportan los hospitales de la Comunidad de Madrid
(Jiménez Herrero e Ibáñez Alcañiz,1994) [28]. Sin duda, la población atendida por la unidades de
interconsulta y enlace en el hospital general es únicamente la "punta del iceberg", un elevado
porcentaje de la psicopatología queda oculto y la mayoría de los pacientes con comorbilidad no son
diagnosticados ni tratados (Strain, 1996) [2].
El mayor número de demandas procedentes de los servicios médicos, en contraposición con
los quirúrgicos, habitual en todos los trabajos descriptivos de las UPIE (Hengeveld MW y cols., 1998)
[29], no aparece claramente explicado en ningún trabajo: a) mayor sensibilidad hacia la detección de
la patología psíquica en los profesionales de los servicios médicos, b) ingresos en los mismos más
dirigidos al estudio y diagnóstico de las problemáticas de los sujetos, versus intervenciones
terapéuticas más específicas y predefinidas en los quirúrgicos, así como c) menor tiempo de contacto
y comunicación médico-paciente en los servicios quirúrgicos (Padierna Acero y cols., 1995) [30].
Al valorar la procedencia de la demanda, existe un diferente perfil si consideramos la
demanda absoluta (número de hojas de interconsulta de cada servicio) o relativa (porcentaje de
solicitudes según el número de ingresos del servicio en el mismo período) Siguiendo a Jiménez
Arriero, la demanda absoluta sitúa a los servicios con mayor número de camas en los lugares más
altos de la demanda (Medicina Interna, Traumatología y Cirugía Digestiva, presentan los porcentajes
más altos de solicitudes). La demanda relativa permite valorar más correctamente la demanda de
cada servicio, ya que al tener en cuenta el número de ingresos, corrige el error generado por la
diferencia en el número de camas de los distintos servicios del hospital. Rehabilitación, Neurología,

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Cirugía Cardíaca y Medicina Interna, representan los servicios de mayor demanda de Interconsulta
Psiquiátrica [31].
Mayou y Sarpe (1991) [32] clasifican los motivos de consulta más frecuentes en tres grupos:
El primero constituido por pacientes remitidos principalmente por síntomas
psíquicos asociados a enfermedad física, bien como reacción a la enfermedad o secundarios a la
misma o a los tratamientos establecidos. Este grupo se corresponde con las peticiones que se
refieren tanto a alteraciones emocionales (sintomatología afectiva y ansiedad) como a patología
orgánica (confusión, agitación y delirio, entre otras).
En segundo lugar, pacientes en los que predomina la sintomatología somática pero
no se encuentra explicación adecuada (sintomatología funcional).
En tercer lugar, se incluyen aquellos casos con trastornos de conducta, autolesiones,
abuso de sustancias y problemas de rol-relación.
Desde nuestro punto de vista, podemos hablar de un cuarto grupo constituido por las
demandas de consulta en relación con las evaluaciones de capacidad o competencia, y/o de
idoneidad para la realización de alguna intervención médica o quirúrgica de alta especificidad y
complejidad. Este tipo de demandas ha venido convirtiendo al psiquiatra con el paso de los años en
una especie de técnico en competencia o incluso en consentimiento informado. Observamos que en
algunos casos se solicita la intervención del psiquiatra de interconsulta y enlace en las valoraciones
de competencia de manera inoportuna, en otras de cara a eludir responsabilidades, y que gran parte
de las solicitudes se plantean en pacientes que rechazan el tratamiento y que muestran signos
evidentes de alteración cognitiva; sin embargo, otras formas más sutiles de alteración de la
competencia, como los síndromes frontales o las disfunciones por patología afectiva, no suelen
llamar la atención de los médicos tratantes y no son por lo tanto evaluados por el psiquiatra. No es
infrecuente que se solicite la intervención del psiquiatra con el objetivo primordial de que se consiga
convencer al paciente para que acepte la propuesta de su médico (Medrano J y Santander F, 2003)
[33]. No obstante, más allá de lo que de inapropiado tengan estas demandas de interconsulta, la
petición de valoración de la competencia plantea a la unidad de interconsulta y enlace
oportunidades como la posibilidad de detectar patología psiquiátrica que la limite y que podría
tratarse con el fin de restablecerla (Mahler y cols., 1990) [34]. Con cierta frecuencia, el psiquiatra al
que se le solicita la interconsulta detecta distorsiones comunicacionales en la relación entre
médico/equipo tratante y paciente/familia que pueden ser corregidas.
Estamos de acuerdo con Menéndez Osorio (2003) [35] cuando, refiriéndose a la interconsulta
en el área infanto-juvenil, dice que la interconsulta no debe de convertirse en una prueba
complementaria más, o solicitarse cuando no se encuentra nada orgánico o se considera que son
nervios, o como último recurso que suponga dar por concluido el caso; no debe ser una forma de
actuación en cadena sin criterios clínicos. Debemos tener presente que con frecuencia el motivo
manifiesto de consulta (lo formulado en la hoja de interconsulta) no se corresponde con lo que
realmente la motiva (contenido latente). Según Fernández-Argüelles (1989) tan sólo en el 15% de las
interconsultas se encuentra un contenido latente concordante con el motivo de consulta formulado
en la petición [36].

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Lozano y Padín (1995) resumen el análisis de la demanda en la Unidades de Psiquiatría y
Enlace en dos apartados [12]:
1.
Factores que dependen del propio paciente. Se detecta o sospecha en el paciente
psicopatología:
a). Coincidente con su enfermedad actual.
b). Previa a la enfermedad motivo de ingreso.
c). Reactiva a su enfermedad orgánica.
d). Derivada de su actual proceso médico.
e). Factores psicológicos que afectan al estado físico.
2. Factores en relación con el equipo terapéutico de referencia. Al médico se le han agotado
los recursos diagnósticos o terapéuticos o no puede soportar la angustia que le provoca el paciente:
a). En enfermedades objetivas.
b). En trastornos somatomorfos.
c). En trastornos conversivos.
d). En manifestaciones somáticas de otros trastornos psíquicos.
La alta tecnificación de la medicina, el desarrollo de las especialidades y
"supraespecialidades", la universalización de la asistencia sanitaria y las nuevas formas de gestión,
con atención muy estrecha a la estancia media hospitalaria, han generado una forma distinta de
ejercer la práctica médica alterando la relación médico-paciente, muy diluida teniendo en cuenta,
además, que en distintas plantas médicas y quirúrgicas existe la tendencia a que el paciente no
disponga de un determinado médico de referencia sino que se le asigne un equipo amplio de
médicos. Por otro lado, en la actualidad el médico ya no puede decidir libremente lo que es bueno
para su paciente sin contar con la opinión de éste y ello ha hecho que la práctica del consentimiento
informado sea un elemento clave en la relación médico-paciente. Tenemos que tener en cuenta que,
como dice Lipowski (1992):"la relación establecida entre el paciente y aquellos que se ocupan de él
influye en el curso de la enfermedad y en la eficacia del tratamiento" [37].

5. UNIDAD PSIQUIÁTRICA DE INTERCONSULTA Y ENLACE HOSPITALARIA Y GESTIÓN CLÍNICA

5.1. Misión y visión.
Entendemos que la misión de las Unidades de Psiquiatría y Enlace no es otra que la de actuar
de puente entre la psiquiatría y la medicina con la intención de ofrecer un modelo biopsicosocial de
atención sanitaria y colaborar en la prestación de una asistencia sanitaria integral y de calidad que
mejore la salud de los pacientes hospitalizados en servicios médicos o quirúrgicos.
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5.2. Valores de la Unidad.
Se establecen como valores de la Unidad eficacia, eficiencia, equidad, confianza, creatividad,
respeto, trabajo en equipo y compromiso con el paciente y los profesionales de los servicios médicos
y quirúrgicos y búsqueda de la excelencia profesional.

5.3. Análisis y Matríz DAFO.
Planificar el desarrollo de la Unidad requerirá el conocimiento y análisis del entorno, de los
riesgos (amenazas) y de las oportunidades que plantea y de la propia realidad personal o
empresarial, especialmente de los Puntos Fuertes y Puntos Débiles de la propia posición.
Oportunidades:
-Recomendación del Plan Estratégico de Salud 2014 de nuevas formas de gestión.
-Posibilidad de responder al objetivo del Servicio de Psiquiatría de desarrollarse como área
de gestión.
-Posibilidad de competir en calidad ante las nuevas exigencias asistenciales y las nuevas
formas de gestión dentro del sistema asistencial público.
-Posibilidad de generar nuevas respuestas a nuevos retos asistenciales, diagnósticos o
terapéuticos, docentes e investigadores, desde el conocimiento científico actual.
Amenazas:
-Disminución de la financiación por la actual crisis económica, con posible deterioro
organizativo asistencial y riesgo de fracaso del nuevo modelo de gestión.
-Redireccionamiento de las inversiones dentro del área sanitaria.
-Redireccionamiento de las inversiones dentro del área de gestión de salud mental.
-Exigencias desconocidas de nueva gestión en el proceso adaptativo al nuevo diseño de área
de gestión integrada.
-Demandas puntuales de intervención por parte de profesionales de servicios médicos y
quirúrgicos consideradas inadecuadas/no procedentes y que no se corresponden con los objetivos
del plan funcional de la Unidad.
Fortalezas:
-A lo largo de los últimos años se recoge un notable incremento de la demanda de atención
psiquiátrica y psicológica por parte de los distintos servicios médicos y quirúrgicos hospitalarios,
tanto en la modalidad de interconsulta como en relación con programas específicos de enlace.

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-Se trata de una actividad compleja y con alto nivel de especificidad dentro del campo de la
salud mental.
-Se realizan actividades asistenciales, docentes e investigadoras.
-Cuenta con profesionales muy motivados y bien formados.
-Buena acogida e integración del equipo de la Unidad en el conjunto de los equipos de los
servicios médicos y quirúrgicos del Complejo.
-Buena integración de la Unidad en el Servicio de Psiquiatría del Complejo Hospitalario.
-La actividad potencia la integración del Servicio de Psiquiatría en el Complejo Hospitalario y
sirve de puente de comunicación entre el Servicio de Psiquiatría y el resto de los servicios médicos y
quirúrgicos facilitando una atención integral.
-La actividad bien desarrollada supone una demostrada mejora en el manejo, evolución
clínica y calidad de vida de los pacientes médico-quirúrgicos hospitalizados que presentan una
patología comórbida.
-La actividad colabora a una mejor gestión de los distintos servicios hospitalarios, entre otros
motivos y además de los referidos, por generar una disminución en la solicitud de exploraciones
médicas complementarias y de la estancia media hospitalaria.
Debilidades
-Ausencia de un plan estructural y funcional sobre la actividad psiquiátrica de interconsulta y
enlace hospitalaria en los documentos oficiales que regulan la atención de la salud mental, tanto a
nivel autonómico como estatal.
-Inexistencia de programas de detección de patología psiquiátrica en pacientes ingresados en
servicios médico-quirúrgicos de los hospitales.
-Escasa sensibilización de los equipos directivos y facultativos hospitalarios.
-Falta de estudios sobre análisis de necesidades y demandas que permitan definir orden de
prioridades en el establecimiento de programas de enlace.
-Falta de evaluación de los programas de enlace desarrollados.
-Falta de protocolos de tratamientos psicofarmacológicos en pacientes hospitalizados en
servicios médicos-quirúrgicos con patología comórbida.
-Falta de estudios de investigación multicéntrios hospitalarios específicos que promuevan la
adaptación de los recursos asistenciales a las necesidades objetivadas en la población hospitalaria.
Así pues, como estrategia se establece reducir los puntos débiles, afrontar o huir de las
amenazas, mantener los puntos fuertes e impulsar las oportunidades.

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5.4. Objetivos
5.4.1. Objetivos generales:
a-Propiciar y mejorar la calidad de la asistencia sanitaria de los pacientes
hospitalizados facilitando una atención integral.
b-Mejorar la formación de los profesionales y personal sanitario que permita la
detección precoz y abordaje de cierta patología psicosocial de los enfermos.
c-Contribuir a la mejora de la gestión del centro hospitalario donde la unidad
desarrolle su actividad.
5.4.2. Objetivos específicos:
a- Evaluación psicopatológica y tratamiento específico de los pacientes
hospitalizados en servicios médicos o quirúrgicos.
b- Contribuir a la detección precoz de psicopatología en pacientes hospitalizados que
permita establecer medidas terapéuticas con prontitud.
c- Establecer un tiempo de respuesta breve, muy breve o de inmediatez atendiendo
al carácter de las peticiones de interconsulta (curso normal, preferente o urgente, respectivamente)).
d-Contribuir, conjuntamente con el resto de los profesionales, en la reducción de
riesgos y eventos adversos e incremento de la seguridad de los pacientes hospitalizados.
e-Contribuir a rentabilizar el rendimiento del Servicio de Psiquiatría al actuar como
filtro selectivo en la derivación a la Unidad de Hospitalización Psiquiátrica (UHP) de pacientes
hospitalizados en plantas médicas o quirúrgicas y, por otro lado, servirle como brazo de continuidad
en el medio hospitalario para el mejor aprovechamiento de los recursos humanos y materiales de la
propia institución.
f-Contribuir a la reducción de costes hospitalarios al facilitar la disminución de
solicitud de pruebas clínicas complementarias y el acortamiento de la estancia media del paciente
hospitalizado en los servicios médicos o quirúrgicos.

6. MARCO DE DEPENDENCIA INSTITUCIONAL

6.1. Complejo Hospitalario Universitario A Coruña:
6.1.1. Situación, dependencia y características estructurales. El Complejo
Hospitalario Universitario de A Coruña, ubicado en las afueras de la ciudad de A Coruña (ciudad
situada en el noroeste de Galicia), está integrado por siete centros asistenciales: cuatro hospitales y
tres centros de especialidades. El Hospital Universitario A Coruña, edificio prínceps, está situado en
las afueras de la ciudad sobre una pequeña elevación a la que se accede por la carretera de las
Xubias. En un radio de 250 metros se encuentran el Hospital Teresa Herrera y el Hospital Marítimo
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de Oza, y dentro del casco urbano de A Coruña, en plena ciudad vieja, el complejo cuenta con el
Hospital Abente y Lago. En el Polígono industrial de la Grela dispone del Centro de Especialidades
del Ventorrillo, a 22 kilómetros de la ciudad el Centro de Especialidades de Betanzos y a 33
kilómetros, hacia el interior, el Centro de Especialidades de Carballo.
El Complejo Hospitalario es de dependencia patrimonial pública, integrado en la red
asistencial del Servicio Gallego de Salud (SERGAS), perteneciente a la Consellería de Sanidade de la
Xunta de Galicia.
Dispone de 1.434 camas distribuidas en los 4 hospitales. Datos relativos a 2010 informan de
41.500 altas hospitalarias, 25.520 intervenciones quirúrgicas y una estancia media de 10 días.
En virtud de los convenios de colaboración con la Universidad de A Coruña que dispone,
entre otras, de Escuela de Enfermería, Escuela de Fisioterapia y Escuela de Terapia Ocupacional, y
con la Universidad de Santiago de Compostela donde se encuentra la única Facultad de Medicina de
la Comunidad Autónoma de Galicia, el Complejo Hospitalario tiene consideración, desde diciembre
de 2001, de Hospital Universitario prestando funciones de docencia. También está acreditado para
la formación de residentes de distintas disciplinas sanitarias (MIR, PIR, FIR, EIR,...).
6.1.2. Área de influencia. Da cobertura a un área sanitaria de 563.976 habitantes
distribuidos en 36 ayuntamientos. En relación con la distribución de la población por sexos existe un
predominio de mujeres con un 52,2 % frente a los varones que constituyen el 47,8% restante. Es
destacable en la pirámide poblacional un alto envejecimiento (ver anexo) coincidente con los datos
relativos a la población de Galicia facilitados por el Instituto Nacional de Estadística sobre el año
2009, al publicar que el 21,2% de la población tenía más de 64 años, frente al 18,3% nacional.
La principal actividad económica del área (INE, 2003) es fundamentalmente del sector
servicios que ocupa más de la mitad de la población activa (59,5%), seguida a distancia de la industria
(18,5%), la construcción (12,6%) y, finalmente, el sector agrícola-pesquero (9,4%).
Hay que destacar que el área de influencia sobrepasa de manera considerable el área
sanitaria geográfica asignada por el hecho de que existen unidades, servicios y programas
asistenciales que son referencia para toda la provincia (hemodinámica, cirugía torácica,
neurocirugía...), para la población de la Comunidad Autónoma de Galicia (tal es el caso de las
especialidades como trasplantes, cardiología, cirugía plástica, lesionados medulares y diálisis
peritoneal), y para la población del territorio nacional (asistencia a quemados críticos, trasplante
pulmonar adulto, trasplante de páncreas, cirugía reparadora de válvula mitral y tricúspide,
cardiopatías familiares y trasplante renal cruzado).
6.1.3. Líneas estratégicas. Tras el Plan Estratégico 2004-2007, la Consellería de
Sanidad de la Xunta de Galicia ha elaborado las "Líneas Estratégicas 2014" que el Servicio Gallego de
Salud (SERGAS) [40] deberá acometer en los próximos años y que se concretan en:
-Una gestión transparente y eficaz, mediante la optimización de los procesos logísticos,
validación de nuevas técnicas, conocimiento real del mercado sanitario, potenciación de los sistemas
de información económica y la implicación de los gestores, los clínicos y las empresas proveedoras
basada en una comunicación transparente.

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-Asistencia eficaz y de calidad adaptada al usuario.
-Seguridad asistencial
-Trato individualizado y digno a través de la humanización del proceso asistencial.
-Ahondar en garantizar los derechos humanos.
-Centrar la organización en el paciente y dar mayor protagonismo y participación a los
profesionales en la toma de decisiones.
-Y, optimizar los dispositivos asistenciales integrados.
6.1.4. Evolución del modelo de gestión. Atendiendo al Plan Estratégico señalado, en
los dos últimos años, el Servicio Gallego de Salud ha modificado el sistema de gestión clásico, dual y
parcelado en Atención Primaria y Especializada, dando paso al modelo de gestión única e integrada
que ha requerido una modificación de la estructura organizativa. A partir de entonces, se establece la
gestión por procesos con ingreso y por procesos sin ingreso, un sistema integral de gestión por
procesos de enfermedad, se promueve el desarrollo de la telemedicina y en última instancia, dada la
situación de crisis financiera por la que atraviesa el país, se elaboran estrategias de reducción de
costes y fuerte reducción del gasto.
6.2. Servicio de Psiquiatría.
El Servicio de Psiquiatría del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña inicia su
andadura en 1995, una vez realizadas la mayor parte de las integraciones orgánicas y funcionales de
las unidades y dispositivos dependientes de las diferentes instituciones públicas. Atiende a una
población aproximada de 560.000 habitantes, basada en un modelo de atención de psiquiatría
comunitaria que prima al servicio de la población la accesibilidad, la equidad, la eficiencia, la calidad,
la especialización, la continuidad e integración de cuidados, la innovación, así como la potenciación
de los programas de formación, investigación y evaluación [41].
6.2.1. Objetivos:
6.2.1.1. Generales:
1.-Elaboración y puesta en marcha de un plan Estratégico de Salud Mental para el área de
influencia en el que se integren funcional y operativamente todos los recursos y dispositivos
existentes, conforme a las directrices del Plan Estratégico en Saúde Mental 2006-11 de la Consellería
de Sanidad.
2.-Desarrollar un servicio de calidad y orientado a los usuarios promoviendo una oferta de
servicios integral y accesible en la asistencia psiquiátrica.
6.2.1.2. Específicos:
1.-Establecimiento de estrategias para homogeneizar y reducir las demoras en cada una de
las unidades y programas asistenciales, así como priorizar las listas de espera en ingresos y consultas.
2.-Desarrollar un protocolo de colaboración entre la Atención Primaria de Salud y el Servicio.
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3.-Activación de medidas tendentes a la reducción efectiva de la variabilidad de la práctica
clínica, consensuando y fijando protocolos y guías clínicas.
4.-Potenciación del conocimiento del Área de Salud Mental por parte del Complejo
Hospitalario y de la relación con el mismo mediante el diseño y puesta en marcha de un Plan de
Comunicación Interno.
5.-Desarrollar un Plan de Coordinación con otros recursos sanitarios y no sanitarios del área
implicados en la salud mental.
6.-Diseño y puesta en marcha de un Plan de Calidad para el Servicio.
7.-Plan de mejora en la oferta docente del Servicio.
8.-Creación de una Comisión de Investigación del Servicio que fomente y facilite la definición
de líneas estratégicas de Investigación en el Servicio.
9.-Potenciar el desarrollo del Servicio como área de gestión de salud mental.
6.2.2. Estructura: En la actualidad, la complejidad del Servicio de Psiquiatría hace
que adquiera una estructura en la línea de un servicio central de características departamentales,
ejerciendo su actividad simultáneamente en puntos diversos del área, muchos de los cuales se
encuentran distantes del Complejo Hospitalario. Conforma una estructura jerárquica horizontal en la
que cada responsable de Área o dispositivo asistencial es responsable directo de la gestión y
resultados del mismo.
6.2.2.1. Estructura orgánica. Orgánicamente está estructurado en 2 grandes
áreas (Área de Procesos con Ingreso y Área de Procesos sin Ingreso) que a su vez se subdividen en 4
áreas de actuación asistencial (anexo II):
a.- La Unidad de Hospitalización Psiquiátrica (UHP).
Ubicada en el Hospital Marítimo de Oza, dispone de 32 camas, 30 de agudos y 2 específicas
para la atención de toxicómanos. Su objetivo es dar respuesta a la hospitalización de corta estancia a
pacientes con patología mental grave de carácter agudo así como a programas de desintoxicación de
estancia ultracorta. Dispone, además del Programa de Hospitalización Psiquiátrica General y del
Programa de Atención y Desintoxicación Hospitalaria, de un Programa de Interconsulta al Servicio de
Urgencias Hospitalario y de un Programa de Hospitalización a Domicilio (HADO) que facilita la
continuidad terapéutica y seguimiento clínico al alta de los pacientes de la Unidad y durante el
momento previo al contacto del paciente con las unidades de salud mental de referencia. Dispone de
un Plan de Cuidados Individualizado desarrollado por el personal de enfermería y los siguientes
protocolos: Protocolo de Administración de Medicación y Guía de valoración de Efectos Secundarios,
Protocolo de Educación para la Salud, Protocolo de Contención Mecánica y Protocolo de Alta-Fuga y
Visitas y ha establecido un modelo de Informe de Continuidad de Cuidados al Alta o de Derivación
del Paciente.
b.- Área de Rehabilitación Psiquiátrica. Hospital de Día (HD).

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Dentro del Área de Rehabiltación Psiquiátrica, el Hospital de Día, centro prínceps, es un centro de
hospitalización parcial, que dispone de 24 plazas, con la misión de desarrollar funciones intermedias
entra las unidades de salud mental y las unidades de hospitalización. Supone una alternativa al
internamiento psiquiátrico tradicional, y tiene como objetivo fundamental atender preferentemente
a pacientes con trastorno mental grave de perfil crónico residentes en la comunidad de referencia y
que requieren tratamiento y seguimiento de mayor intensidad que el que pueden ofertar las
unidades ambulatorias de salud mental. También permite la externalización precoz de pacientes de
la UHP. Entre otros, dispone del Programa-Taller de Adherencia Terapéutica y el Programa de Apoyo
a la Familia.
El Área de Rehabilitación desarrolla, además, el Programa de Trastorno Mental Grave y el Programa
Sociosanitario que permite la atención de los pacientes psiquiátricos internados en las distintas
Unidades Residenciales del Área.
Así mismo, establece la coordinación de todos los recursos hospitalarios de rehabilitación (la Unidad
de Cuidados de Rehabilitación y la Unidad de Cuidados Especiales de Rehabilitación, ambas ubicadas
en el Hospital Psiquiátrico de Conxo en Santiago de Compostela) y los programas de rehabilitación
psiquiátrica y psicosocial comunitarios como son los correspondientes a los Pisos Protegidos,
Viviendas de Transición y Unidades de Apoyo Social Intermedio (dependientes de la Asociación Pro
Enfermos Mentales-APEM).
Trabaja en el Área de Rehabilitación un equipo multidisciplinar constituido por psiquiatras (3),
psicólogos (2), personal de enfermería (6) y terapeuta ocupacional (1).
c.- Unidades de Salud Mental (USM) y área extrahospitalaria.
El área asistencial ambulatoria o extrahospitalaria la constituyen las Unidades de Salud Mental de
adultos e infanto-juveniles del área sanitaria, consideradas como los dispositivos básicos sobre los
que se estructura el modelo comunitario de atención a la salud mental. Los equipos que las
constituyen están formados por psiquiatra, psicólogo y personal de enfermería especialista en salud
mental.
El Servicio dispone de un total de 17 USM, 15 de adultos (10 urbanas y 5 rurales) que atienden una
media de población de 35.000 habitantes y 2 infanto- juveniles entre las que se distribuye esta
población del área sanitaria.
El objetivo general es el de dar una respuesta asistencial a la población del área constituyendo la
puerta de entrada prínceps a la red de salud mental a través de la derivación de los centros de
atención primaria de salud. Por tanto, constituye una prioridad asistencial la coordinación con los
centros de salud y atención primaria y su formalización a través de programas e intervenciones
conjuntas: sesiones clínicas, asesoramiento y supervisión de casos, implementación de guías y vías
clínicas de trastornos prevalentes, así como el desarrollo de los programas de salud mental del Plan
de Salud de Galicia.
La estructura organizativa prima la accesibilidad asistencial para la población pero conlleva
considerables problemas para la articulación y para la homogeneización de la actividad de los
distintos dispositivos, que requier

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