La presente revisión nos lleva a definir al juego como una capacidad innata del individuo que adquiere progresiva complejidad, isomórficamente a las funciones neuropsicológicas que lo predeterminan y constituyen; y que, como éstas, recibe modelado del ambiente en el que el individuo se desarrolla (definiendo a éste como la multiplicidad de estímulos que rodean al ser humano desde el instante mismo de su concepción, incluyendo factores genét...
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Ana Victoria Poenitz de Ozuna