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Hiporexia: Pérdida del apetito en la vejez



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Noticia | 21/05/2024

¿Sabías que el 90% de las personas mayores de 80 años presenta alteraciones en el apetito?

La hiporexia, o la falta de ganas de comer, es un trastorno muy común entre los adultos mayores, que puede tener graves consecuencias para su salud y su calidad de vida.

¿Qué es la hiporexia y por qué se produce?
La hiporexia es la disminución o la pérdida del apetito, que se manifiesta en una reducción de la ingesta de alimentos y en un rechazo hacia ciertos alimentos o bebidas.

La hiporexia no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma de que algo no va bien en el organismo o en el estado de ánimo de la persona mayor.

Puede tener múltiples causas, tanto fisiológicas como psicológicas. Algunas de las
más frecuentes son:

● El paso de los años: con el envejecimiento, el cuerpo necesita menos energía y, por tanto, menos calorías. Además, el sentido del gusto y del olfato se deterioran, lo que hace que la comida resulte menos apetitosa.
● Los problemas dentales o de deglución: si la persona mayor tiene dificultades para masticar o tragar, puede sentir dolor o incomodidad al comer, y evitar ciertos alimentos que le resulten más duros o secos.
● La toma de medicamentos: algunos fármacos pueden alterar el apetito, ya sea por sus efectos secundarios o por su interacción con otros medicamentos o alimentos. Por ejemplo, los antibióticos, los analgésicos, los antidepresivos
o la quimioterapia pueden provocar náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento, que afectan al apetito.
● El padecimiento de una enfermedad: muchas enfermedades pueden causar hiporexia, ya sea por el propio proceso de la enfermedad o por el tratamiento que se sigue. Algunas de las más comunes son lasenfermedades digestivas, las infecciones, el cáncer, la insuficiencia renal, la insuficiencia cardíaca o el Alzheimer.
● El estado anímico o psicológico: la depresión, la ansiedad, la soledad, el estrés o el duelo por la pérdida de un ser querido pueden afectar al apetito de la persona mayor, que puede perder el interés por la comida o por otras actividades placenteras.
● El entorno o los hábitos alimentarios: la falta de compañía, de estimulación o de variedad en las comidas puede hacer que la persona mayor se aburra o se desanime a la hora de comer. También puede influir el horario, la temperatura, el sabor o la presentación de los alimentos.


¿Cuáles son los síntomas de la hiporexia?

Los síntomas de la hiporexia pueden variar según la persona y la causa que la origine, pero algunos de los más comunes son:
● Rechazo o desinterés por la comida o por ciertos alimentos o bebidas.
● Reducción de la cantidad o de la frecuencia de las comidas.
● Pérdida de peso involuntaria o no deseada.
● Debilidad, cansancio, mareos o falta de concentración.
● Cambios en el estado de ánimo, como tristeza, apatía, irritabilidad o
ansiedad.
● Alteraciones en los niveles de glucosa, colesterol, hierro o calcio en la
sangre.
● Infecciones, heridas, fracturas o úlceras que tardan en curarse.
● Deterioro de la función cognitiva, la memoria o el lenguaje.

Si se observa alguno de estos síntomas, se debe consultar con el médico o el nutricionista para que realice una valoración y un diagnóstico adecuados, y establezca el tratamiento más apropiado para cada caso.


¿Qué consecuencias tiene la hiporexia para la salud de la persona mayor?

La hiporexia puede tener efectos negativos para la salud de la persona mayor, ya que puede provocar una desnutrición, una pérdida de peso, una disminución de lamasa muscular, una debilidad del sistema inmunológico, una mayor vulnerabilidad a
las infecciones, una menor cicatrización de las heridas, una mayor fragilidad ósea, una menor capacidad cognitiva, una mayor dependencia y una menor calidad de vida.

La hiporexia también puede empeorar el pronóstico o la evolución de otras enfermedades que la persona mayor pueda padecer, como la diabetes, la hipertensión, la anemia, la osteoporosis o el Alzheimer.

¿Cómo se puede tratar la hiporexia en la persona mayor?
El tratamiento de la hiporexia en la persona mayor dependerá de la causa que la origine. Es importante consultar con el médico o el nutricionista para que realice una valoración integral y personalizada de cada caso, y establezca las pautas más adecuadas para mejorar el apetito y el estado nutricional de la persona mayor.

Algunas de las medidas generales que se pueden adoptar para tratar la hiporexia son:

Aumentar la frecuencia y reducir la cantidad de las comidas: se recomienda hacer entre 5 y 6 comidas al día, de pequeño volumen, pero ricas en nutrientes y calorías. De esta forma, se evita la sensación de saciedad
precoz y se facilita la digestión.
Elegir alimentos de fácil masticación y deglución: se pueden optar por alimentos blandos, triturados, en puré o en sopa, que sean más fáciles de comer y de tragar. También se pueden añadir salsas, caldos o aceite de oliva para mejorar el sabor y la textura de los alimentos.
Enriquecer los alimentos con suplementos nutricionales: se pueden incorporar al menú productos como leche en polvo, queso rallado, huevo, frutos secos, miel o mermelada, que aportan más energía y proteínas sin aumentar el volumen de la comida. También se pueden tomar batidos, zumos o yogures enriquecidos con vitaminas y minerales, que ayudan a prevenir las carencias nutricionales.
Evitar los alimentos que disminuyen el apetito: se deben limitar o eliminar los alimentos que pueden provocar gases, acidez, reflujo o hinchazón, como las bebidas gaseosas, el café, el té, el chocolate, las especias, las legumbreso las verduras flatulentas. También se deben evitar los alimentos que pueden interferir con los medicamentos, como el pomelo, el brócoli o la col.
Adaptar el horario y el ambiente de las comidas: se debe respetar el ritmo y las preferencias de la persona mayor, y ofrecerle los alimentos cuando tenga más hambre o más ánimo. También se debe crear un ambiente agradable, tranquilo y estimulante, que favorezca el apetito y el disfrute de la comida. Se puede poner música, flores, velas o una vajilla bonita, y evitar las distracciones, los ruidos o las discusiones.
Fomentar la compañía y la participación en las comidas: se debe procurar que la persona mayor no coma sola, sino que comparta la mesa con familiares, amigos o cuidadores, que le hagan compañía y le animen a comer. También se puede involucrar a la persona mayor en la planificación, la compra, la preparación o la presentación de los alimentos, para que se
sienta más motivada y valorada.
Estimular la actividad física y mental: se debe animar a la persona mayor a realizar ejercicio moderado y adaptado a sus capacidades, que le ayude a mejorar su estado físico, su circulación, su digestión y su apetito. También se
debe fomentar la actividad mental, el ocio y las relaciones sociales, que le aporten alegría, satisfacción y autoestima.



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¿Qué es la hiporexia selectiva?

La hiporexia selectiva es un tipo de hiporexia que se caracteriza por el rechazo o la aversión hacia ciertos alimentos o grupos de alimentos, que se excluyen de la dieta por diversos motivos.

La hiporexia selectiva puede deberse a:
Problemas sensoriales: la persona mayor puede tener dificultades para percibir el sabor, el olor, el color o la textura de los alimentos, lo que hace que los rechace o los encuentre desagradables.● Problemas dentales o de deglución: la persona mayor puede tener problemas para morder, masticar o tragar ciertos alimentos, lo que le provoca dolor, molestias o riesgo de atragantamiento.
Problemas digestivos: la persona mayor puede sufrir de acidez, reflujo, gases, hinchazón, estreñimiento o diarrea al consumir ciertos alimentos, lo que le hace evitarlos o limitarlos.
Problemas de salud: la persona mayor puede tener alguna enfermedad que le impida o le desaconseje comer ciertos alimentos, como la diabetes, la hipertensión, la alergia o la intolerancia alimentaria.
Problemas psicológicos: la persona mayor puede tener algún trauma, fobia, obsesión o creencia que le haga rechazar ciertos alimentos, como el miedo a engordar, a enfermar o a intoxicarse.
Problemas culturales o religiosos: la persona mayor puede tener alguna preferencia, costumbre o norma que le haga excluir ciertos alimentos de su dieta, como el vegetarianismo, el veganismo o el ayuno.



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