El consumo de sustancias psicoactivas, incluso de manera ocasional y no planificada, puede desencadenar síntomas psicopatológicos graves que, en algunos casos, requieren hospitalización. Las personas consumidoras de sustancias tienen un riesgo 3 o 4 veces mayor de desarrollar trastornos psiquiátricos en comparación con la población general. En los últimos años, el consumo de drogas tradicionales y nuevas sustancias psicoactivas (NPS) ha aumentado en complejidad, especialmente en contextos de ocio nocturno. Diversos estudios han demostrado que algunas drogas pueden inducir síntomas psiquiátricos irreversibles, como la psicosis inducida por cannabis, además de alteraciones de la conciencia, alucinaciones, paranoia, disociación, insomnio, deterioro cognitivo crónico, agresividad y tendencias suicidas. Estos efectos se deben a la mayor potencia de las sustancias actuales y su acción sobre múltiples vías neuronales, incluyendo los receptores de dopamina, serotonina, cannabinoides y NMDA.
Más de un tercio de las personas con trastornos mentales abusan o son adictas a sustancias psicoactivas, lo que agrava su sintomatología y dificulta el tratamiento. Esta comorbilidad representa un desafío clínico y social, ya que se asocia con peores resultados terapéuticos. El uso adecuado de medicación es esencial para estabilizar los síntomas psiquiátricos y adictivos, favoreciendo la eficacia de otros tratamientos, como la intervención psicosocial. Es fundamental desarrollar estrategias integradas para abordar esta problemática y mejorar la atención a estos pacientes.
Papel de los psicofármacos en el mantenimiento anestésico.
A. Vidal
Fecha Publicación: 01/01/2001