¿Se puede ser mala persona y buen profesional? Quizá parezca una pregunta fuera de lugar, pero a los tutores de residentes contemporáneos probablemente no les suene descabellada. Los recientes cambios socio culturales parecen proponer unos valores de referencia diversos y cambiantes en el ámbito profesional, pero ¿tienen relación con los valores profesionales? En cualquier caso, parece necesario que quien se dedique a la salud mental sea alguien competente ¿qué competencias son necesarias? ¿tienen relación con el propio desarrollo personal, con el afán de llevar una vida buena y que te personalice y dignifique, o es sólo una intervención técnica?