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Actualidad y Artículos | Psicología general   Seguir 48

Noticia | 08/12/2017

¿Qué rasgo de tu personalidad te causa dolor?



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 «A los 18 años se considera que tu personalidad ya es suficientemente madura, aunque el devenir de tu vida te va matizando y aportando mayor madurez». Esa personalidad está formada por una serie de rasgos que a veces nos hacen sufrir. «Incluso las características positivas», destaca el responsable del Servicio de Psiquiatría del Caule, Francisco Luis Rodríguez, que añade que son las que condicionan nuestro discurrir por la vida. «El problema surge cuando esas características de la personalidad se vuelven tan rígidas que limitan nuestro funcionamiento como personas en todos los aspectos de la vida». Es entonces cuando surge la patología, los trastornos de la personalidad. «La mayoría somos mixtos», indica el especialista, que subraya que hay tres grupos de trastornos de personalidad: solitarios, dramáticos  y temerosos. Cada uno de ellos comporta una serie de características que pueden darse de manera independiente. 


Los trastornos de personalidad son trastornos graves del carácter constitutivo y de las tendencias comportamentales del individuo que normalmente afectan a varias áreas del funcionamiento y que casi siempre se acompañan de alteraciones personales y sociales considerables. Los trastornos de personalidad se forjan en la infancia y adolescencia y persisten durante la edad adulta. No son secundarios a otros trastornos mentales o lesiones cerebrales, a pesar de que pueden preceder a otros trastornos o coexistir con ellos. «Representan desviaciones extremas, o al menos significativas, del modo como el individuo normal percibe, piensa, siente y, sobre todo, se relaciona con los demás», destaca el psiquitra, que añade que estas formas de comportamiento tienden a ser estables y a abarcar aspectos múltiples de las funciones psicológicas y del comportamiento.


Francisco Luis Rodríguez deja claro que los estudios prospectivos realizados no han podido demostrar que las experiencias infantiles sean determinantes, en particular aquellas que se consideraban cruciales, como la falta de lactancia, el control de esfínteres o la presencia de onicofagia. Sin embargo, considera que sí parece existir una relación, de tipo inespecífico entre la presencia de trastornos de la personalidad y la calidad de las relaciones padres-hijos en la infancia. Por otro lado, incide en que las experiencias vitales traumáticas (guerras, violencia, abusos…) pueden condicionar el desarrollo de la personalidad.  Así, el psiquiatra destaca que el primer grupo se caracteriza por su carácter de personas solitarias, suspicaces, con dificultad para entablar y disfrutar de las relaciones sociales. Este cluster puede condicionar conductas paranoides (suspicacias), esquizoides (rechazo social) o esquizotípicos (pensamientos mágicos).


En el segundo grupo de personalidades destacan las personas teatrales, histriónicas o personalidades que no tienen empatía ni remordimientos. Se incluye en este grupo el trastorno Límite de Personalidad. «Son personas intolerantes, con un gran sufrimiento por un crónico sentimiento de vacío, inestables desde el punto de vista emocional», subraya. Francisco Luis Rodríguez sostiene que la personalidad límite se caracteriza por la inmadurez. «Es el eterno adolescente, rebelde y exagerado, extremista y manipulador en todos los aspectos de su vida», explica. La impulsividad es una de sus características por lo que existe riesgo de caer en dependencias: al alcohol, al juego, al sexo, a las drogas... En personas con poco autocontrol se pueden dar conductas de impulsividad agresiva. «Viven con tal intensidad que, con frecuencia, necesitan hacerse daño con el fin de trasladar el dolor psicológico o físico», manifiesta el experto, que defiende que con frecuencia coquetean con el suicidio. Además, suelen tener rasgos de inestabilidad afectiva. «Es todo o nada, o conmigo o contra mí, alegría y tristeza en pocas horas. Blanco o negro, sin escala de grises», reflexiona. Francisco Luis Rodríguez explica que por lo general, el acosador sexual estaría incluido en este grupo de personalidades cluster B, si bien deja claro que eso no quiere decir que alguien con rasgos de personalidad límite o de este grupo lo sea. 


En el tercer ámbito se encuentran los temerosos. Son personalidades neuróticas en los que predominan los rasgos de dependencia y evitativos. Los trastornos obsesivo compulsivos también son propios de este grupo en los que, con cierta frecuencia, se dan problemas de conducta alimentaria por su gran autoexigencia.


El especialista deja claro que todos ellos te pueden condicionar una determinada manera de enfermar. ¿Son curables? «No —dice tajante— No son curables porque no son enfermedades; son ‘modos de ser’. Eso sí, son modificables y susceptibles de psicoterapia.

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