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Noticia | 02/04/2024

José Luis Carrasco, psiquiatra: `Comprender la personalidad del otro es fundamental para evitar los trastornos de la personalidad´



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Por más de treinta años, ha intentado analizar desde un enfoque biológico los trastornos de la personalidad y la identidad del ser humano.


José Luis Carrasco inició su carrera junto al psiquiatra Jerónimo Saiz, en el Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid.


Su interés por basar su tesis en el "análisis de los fenómenos psicobiológicos de la impulsividad" fue debido a su profunda curiosidad. Este interés inicial fue el punto de partida que lo impulsó a ser un destacado experto en el campo de la Psiquiatría, en un terreno que había sido mínimamente explorado hasta ese momento.


Actualmente, educa a nuevos estudiantes en su rol de catedrático de Psiquiatría en la Universidad Complutense de Madrid y dirige la consulta como jefe de Psiquiatría en el Hospital Clínico San Carlos.


Desde su oficina, justo antes de la difusión de su más reciente obra La personalidad y sus trastornos (Arpa), puede admirarse una zona verde que es parte del Parque Jaime del Amo.


Esa luz que entra en el despacho bien podría servir al psiquiatra como elemento para despejarse. Algo que a veces el ser humano necesita para ordenar ideas y encontrar el equilibro que los factores externos rompen. Y sobre eso hace hincapié Carrasco. "Estamos en una sociedad que facilita la aparición de los trastornos de la personalidad". Antes de hablar de qué tipo de trastorno, hay que "saber distinguir la personalidad, sus rasgos y cuándo y cómo parecen". El psiquiatra lamenta que hay poco conocimiento en este aspecto. "Y mezclamos conceptos sin conocer".


Pregunta. Empezó a interesarse por los trastornos al inicio de su carrera. ¿Qué fue lo que le llamó la atención?


Respuesta. Me interesaba mucho que la personalidad pudiera tener una base biológica. Quería conocer cómo medir los factores que estuvieran relacionados con rasgos de la impulsividad; para lo que hicimos un estudio.


P. ¿En qué consistía?


R. Aquello era muy llamativo. Buscamos tres perfiles profesionales que podían tenerlo: tedax, toreros y ludópatas. Buscamos la parte patológica de la impulsividad en los ludópatas. Pero había otra parte, no patológica, en la búsqueda del riesgo que perseguían los toreros, que no son enfermos. Ambos presentaban una actividad irregular de la monoamino oxidasa A, que es una enzima que regula la degradación metabólica de serotonina y noradrenalina en el sistema nervioso. En los ludópatas y los toreros los niveles eran bajos, pero en los desactivadores de explosivos no.


P. ¿Qué significa?


R. Los segundos no buscaban el riesgo, pero los otros sí. Los desactivadores de explosivos no son temerarios. Y es lógico. La policía los selecciona en función de una serie de pruebas buscan los más metódicos. Entonces, ahí juega un papel clave el tema de la personalidad y cómo se va adaptando en los obsesivos metódicos.


P. ¿Cómo se distingue a una persona que desarrolla un trastorno a través de la exploración y la búsqueda de sensaciones?R. Cuando seleccionas a una persona para ser desactivador de dispositivos explosivos porque tenga rasgos de buscador de sensaciones, fallarás. Porque él lo que busca es que estalle la bomba. Y, claro, eso no es un rasgo normal, ni es útil para el objetivo.


Pregunta. Los pacientes con trastornos de la personalidad cuesta identificarlos. ¿Qué tienen en común o no con otros enfermos mentales?


Respuesta. Estos individuos no son psicóticos. O sea, no deliran, no pierden el sentido del juicio y de la realidad. No muestran solamente ansiedad y/o depresión neurótica, son algo más. Son personas que distorsionan mucho y tienen graves alteraciones de la conducta. Suelen desarrollar episodios de tentativas de suicidio. En general, tienen conductas muy inadaptadas al entorno.


P. ¿Qué pistas sí permiten identificar a este tipo de individuos?


R. En todo ese mundo de trastornos de la personalidad hay personas con conductas muy inadaptadas, muy graves, pero que no han perdido el juicio, tampoco son bipolares. Por eso me interesé en saber qué tenían que los hacía diferentes. Pero eran pocos. Lo que pasa es que terminaban en ambientes marginales, caían en la droga, la prostitución, la delincuencia...


P. ¿Por qué acababan mal y sin ayuda?R. Antes no había un diagnóstico para el trastorno de conducta impulsivo. La gente era más o menos propensa a pelearse. A veces no salían adelante y morían en estas peleas o por el abuso de sustancias adictivas... Había desconocimiento y pocos casos. Por ejemplo, la esquizofrenia no ha cambiado: es igual ahora que hace 200 años, lo que pasa es que ahora se trata mejor.


P. En la actualidad, dice que la situación ha cambiado tras décadas de estudio. ¿Cómo?


R. El trastorno de la personalidad viene condicionado por el entorno en el que nos desarrollamos: cómo es la familia, cómo son las figuras de autoridad, cómo está estructurado el entorno social... Todo esto influye en cómo se desarrolla el yo interior, la personalidad. Si se permite una evolución sin alteraciones, no pasará nada, pero si se cortapisan deseos o se intenta cambiar los rasgos, aparecen los problemas.


P. En el libro menciona el 'feedback'. Esa respuesta que esperan los niños o los bebés a través de esa mirada de los padres de aprobación o no. ¿Cómo condiciona esto el desarrollo de la personalidad individual?


R. Se trata de la identidad, que es el núcleo mismo de la personalidad. Se desarrolla a través del contacto con el mundo. Esto es clave, porque según el entorno en el que uno crezca le devolverá unas enseñanzas u otras.


P. ¿Qué hay en esa mirada que nos moldea la personalidad para bien o para mal?


R. La respuesta está en mantener el equilibrio entre la voluntad y la libertad. Y hoy la respuesta del aumento de los trastornos está en la ruptura de esto, porque ha aumentado la flexibilización de la autoridad y la caída de los límites. Y eso hace que uno se vaya desarrollando de forma diferente y con menos referencias. Las nuevas generaciones carecen de la autoridad que debe llegar de figuras clave en su formación como personas: los padres y los profesores. También tiene parte responsabilidad el auge del movimiento del individualismo que vivimos desde finales del siglo XX y que se ha consolidado en estos últimos años.


Esa manía de justificar que hoy "el hombre lo puede todo"; cuando no lo puede. Cada uno tiene que encontrar sus limitaciones. Esto no significa que no tengamos metas, que hay que tenerlas. Pero cada individuo debe tener las propias, las que se adecuan a su personalidad y sus rasgos. Todo esto ha dejado mucho más expuesta a la gente que tiene dudas, dificultades, que tiende a la soledad. En ellos crece el sentimiento de vacío, de que la vida no tiene sentido. Y llegamos al momento dramático: la respuesta a través del suicido.


P. ¿Qué hemos hecho mal como sociedad para estar detrás de esta generación que lo tenía todo para evitar los desastres del pasado?


R. Se les ha creado un sentimiento de vacío y desesperanza con el que conviven. Paradójicamente, con todas las formas de redes sociales actuales, hay menos comunicación social y menos redes de amigos. Las redes familiares están bastante más diluidas.


P. En el ámbito de las enfermedades mentales, la pandemia supuso un antes y después. En el caso de los trastornos de la personalidad, ¿también?


R. Cada vez hay más. En los últimos cinco años, con la pandemia de por medio, todavía no sabemos exactamente porqué se han disparado. Durante el confinamiento y después ha crecido el índice de autolesiones. Este es uno de los indicadores que tiene que ver con estos procesos. También indica la presencia de un malestar que se traduce en un "no tengo futuro, esperanza, estoy enfadado con la familia". Esa sensación de estar perdidos.


P. ¿Cómo reconducimos la situación?


R. Conocer la personalidad del otro nos ayuda a comprenderle más; nos puede ayudar a amar más y mejor. Pero también nos ayuda a evitar relaciones en las que no tenemos que estar, porque comprendemos que el otro es imposible y es mejor retirarse y evitar el desgaste de una lucha agresiva continua. Comprender la personalidad del otro es fundamental para evitar los trastornos de la personalidad y también los trastornos mentales en general, porque aceptamos lo que hay. Un caso práctico: yo tengo un hijo con una determinada personalidad, más extrovertido, inquieto, tirando a un poco impulsivo. Si no lo comprendo y le doy caña continuamente y lo comparo con otro que no lo es, al final mino su autoestima que está creciendo bajo una mirada continua de reproche. El niño llega a pensar "soy una decepción", "no sé hacer las cosas". Hay unas expectativas que siente que no cumple porque su personalidad no se lo permite.


P. Esto ocurre cuando la sociedad nos exige ser a todos iguales...


R. Exactamente. Si tienes un chico introvertido y que no es muy hablador, es que va a ser así. Entonces hay que entender la diversidad de rasgos y de personalidades. Esto es lo que configura la riqueza social. Pero, si uno se empeña en que tiene que ser sociable, sin tener los rasgos, le puedes provocar un mal crecimiento.


P. De nuevo volvemos a la mirada correctiva. ¿Siempre es el germen del trastorno?


R. Sí, porque ese mal crecimiento es lo que va haciendo que las conexiones de la identidad, de la autoestima, de la autoimagen, del cómo me ven los otros y cuál es mi futuro, se bloquee y ahí llega el trastorno. Es muy importante entender la personalidad de los otros, aceptarla, comprenderla y potenciarla en la medida que no sea destructiva.


P. Ya sea como padres, profesores, amigos... ¿cómo podemos aprender a respetar la personalidad y permitir un crecimiento sano?


R. Con la publicación de mi libro pretendo que la gente entienda bien, lo que es la personalidad, los tipos y sus rasgos. Y, por otro lado, los trastornos. De esta forma uno puede comprender lo que le pasa a un familiar, amigo o persona cercana. Se trata de un manual educativo que sirve para enseñar qué es la personalidad, cómo somos y cómo es el otro. Con herramientas para prevenir, una de ellas sería tener empatía, ponerse en el lugar del otro. Y esto no es fácil.


P. Parece que hemos frivolizado la enfermedad mental. Hemos pasado del tabú a la exhibición de las redes sociales. ¿Dónde está el equilibrio?


R. Hay que buscarlo. Enseñar a distinguir el malestar y la angustia, de la patología depresiva y la ansiedad, y por supuesto del resto de los trastornos. Por eso no siempre hay que necesitar un psicólogo o un psiquiatra, a veces basta un coach que nos devuelva al camino de nuestra personalidad y al equilibrio.P. ¿Cómo diferenciamos quién necesita qué?R. En la vida habrá sufrimiento y estrés, y sin ser algo malo hay que aprender a lidiar con él. En este nivel, sí son buenos los coach. Cuando hablamos de que ese sufrimiento se ha hecho bola y se ha vuelto patológico en la persona (en forma de ansiedad, depresión), ya hay que recurrir a los psicólogos y psiquiatras. Con una úlcera vas al médico, pero para evitarla buscas alguien que te enseñe a comer bien. Con la mente, sucede lo mismo: hay que prevenir, antes de curar.


 

Fuente: Diario Médico
Palabras clave: personalidad, trastornos, José Luis Carrasco, psiquiatría
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Comentarios de los usuarios


Buenos dias, en algún momento de tu proceso vital, especialmente si sufres como consecuencia de una conducta, comportamiento o diferencia respecto a los otros, siempre para mi y para muchas personas que sufren de ello, es entender el porqué de ese proceso y no solo el se acabo!!, ni el parcheo. Ese proceso de empoderarte, de entenderte en tus diferencias, que te han llevado a ser cualquiera de las profesiones vocacionales comentadas. Esa frase nos puede pasar a cualquiera, siempre es poner fuera de nuestra naturaleza biológica la causa principal de la embestida salvaje o impulsvia del toro bravo, entenderla en los seres humanos, puede parecer una utopía con la que trabajo todos los días en el campo de las adicciones. Es evidente despues de conocer a abuelos, hijos y nietos como los atraviesa la naturaleza y por supuesto estresores sociales cada día mas intensos. Saludos alegres del neandertal hiperactivo de Sevilla

Jose Luis Frias Pulido
Médico - España
Fecha: 02/04/2024



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