Existe evidencia empírica que demuestra que los estilos educativos parentales, así como sus competencias emocionales y de regulación emocional, tienen impacto en el bienestar socioemocional de los menores y en el desarrollo de trastornos psicológicos y enfermedades médicas crónicas en la infancia y la adolescencia. Por ese motivo, se apuesta por intervenciones familiares cuya finalidad sea la de mejorar las competencias parentales, emocionales y el interés por fomentar una parentalidad po