Se propone la calidad de vida como un criterio de evaluación de efectividad de los programas de tratamiento de la addición a heroína. En un estudio transvesal con un muestra de 45 heroinómanos divididos en tres grupos (A- consumidores activos, B- en tratamiento con metadona y C- abstinentes) se compararon las puntuaciones en la escala de calidad de vida CCV. Las grupos diferían en el consumo de sustancias (al margen de la heroína) consumiendo más el grupo A, así como en la probabilidad de ser un caso psiquiátrico (mayor en el grupo A). No había diferencias significativas en el CCV salvo en el factor 3 (soporte social), la puntuación mejor era para el grupo C y la peor era para el grupo A. Estos resultados apuntan a la idea de que la abstinencia es la situación con una mayor calidad de vida. Por otro lado es importante considera esta medida en la evaluación de programas de tratamiento.