Todas las personas que trabajan en emergencias (cuerpos y fuerzas de seguridad, cuerpo debomberos, profesionales de la sanidad o equipos de protección civil, entre otros.) se enfrentan amenudo con situaciones en las que no solo es necesario atender el dolor o malestar físico, sinotambién el emocional (accidentes de tráfico, muerte de un ser querido, etc.).La intervención en estas situaciones de emergencia en las que se han visto involucrados receptorescon características particulares, como es el caso de las personas con discapacidad, presenta unaserie de circunstancias específicas o de aspectos diferenciales a tener en cuenta con respecto alproceso comunicativo. Estas personas tienen derecho a recibir el mismo trato y tener las mismasoportunidades que el resto de la población y para que eso sea posible es fundamental que se lesofrezca información adaptada, veraz y de calidad.La comunicación con este sector poblacional ha de ajustarse a las necesidades de expresión ycomprensión, a las capacidades y a las preferencias de la persona. Para ayudar en este empeño elpresente artículo pretende aportar, en primer lugar, unas pautas a modo de recomendacionesgenerales que pueden resultar de utilidad a los profesionales de la emergencia para desarrollar unacomunicación efectiva y de calidad, sea cual sea la discapacidad de la persona atendida. Paradesgranar a continuación de forma más específica, pautas concretas para cada uno de los tipos dediscapacidad (sensorial y psíquica) con el que más frecuentemente se pueden encontrar losprofesionales que trabajan en este entorno