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Última actualización web: 30/11/2021

Cuerpo, self y creatividad.

Autor/autores: José Guimón
Fecha Publicación: 24/10/2009
Área temática: .
Tipo de trabajo: 

RESUMEN

En este artículo se resumen los conceptosbásicos de la llamada por Changeux ?Neuroestética? que se define como el intento de encontrar bases neurales para la contemplación de la obra de arte y de su creación, El arte busca una ?comunicación intersubjetiva? que implica motivaciones y emociones en armonía con la razón . La ?empatía? interviene como ?diálogo intersubjetivo entre las figuras, empatía del espectador con las figuras, y entre el artista y el espectador. Ese diálogo intersubjetivo que había ya sido descrito por Ajuriaguerra ha encontrado en los recientes hallazgos sobre las neuronas espejo una base fisiológica atractiva, aunque no totalmente extrapolable a los seres humanos todavía.Abstract This article summarises the basic concepts of the so-called Neuroaesthetic Changes,which is defined as the attempt to find neural bases to contemplate works of art and their creation. Art seeks ?intersubjective communication? that implies motivations and emotions in harmony with reason. ?Empathy? intervenes as ?intersubjective dialogue? between the figures, empathy of the spectator with the figures, and between the artist and the spectator. This intersubjective dialogue, which had already been described by Ajuriaguerra, has found an attractive physiological base in the recent findings on mirror neurons, even though it still cannot be totally extrapolated to human beings.

Palabras clave: Creatividad; Intersubjetividad; Empatía; Creativity; Intersubjectivity; Empathy

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Avances en Salud Mental Relacional / Advances in relational mental health
Vol. 8, núm. 2 ­ Julio 2009
Órgano Oficial de expresión de la Fundación OMIE
Revista Internacional On-Line / An International On-Line Journal

CUERPO, SELF Y CREATIVIDAD

José Guimón (Catedrático de Psiquiatría de la Universidad del País Vasco UPV/EHU)
jose.guimon@ehu.es

RESUMEN
En este artículo se resumen los conceptos básicos de la llamada por Changeux
"Neuroestética" que se define como el intento de encontrar bases neurales para la
contemplación de la obra de arte y de su creación, El arte busca una "comunicación
intersubjetiva" que implica motivaciones y emociones en armonía con la razón . La
"empatía" interviene como "diálogo intersubjetivo entre las figuras, empatía del
espectador con las figuras, y entre el artista y el espectador. Ese diálogo intersubjetivo
que había ya sido descrito por Ajuriaguerra ha encontrado en los recientes hallazgos
sobre las neuronas espejo una base fisiológica atractiva, aunque no totalmente
extrapolable a los seres humanos todavía.
PALABRAS CLAVE: creatividad, intersubjetividad, empatía.

SUMARY
This article summarises the basic concepts of the so-called Neuroaesthetic Changes,
which is defined as the attempt to find neural bases to contemplate works of art and
their creation. Art seeks "intersubjective communication" that implies motivations and
emotions in harmony with reason. "Empathy" intervenes as "intersubjective dialogue"
between the figures, empathy of the spectator with the figures, and between the artist
and the spectator. This intersubjective dialogue, which had already been described by
Ajuriaguerra, has found an attractive physiological base in the recent findings on mirror
neurons, even though it still cannot be totally extrapolated to human beings.
KEY WORDS: creativity, intersubjectivity, empathy

1. LAS BASES NEUROFISIOLÓGICAS DEL SÍ MISMO
ASMR Revista Internacional On-Line ­ Dep. Leg. BI-2824-01 ­ ISSN 1579-3516
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CORE Academic, Instituto de Psicoterapia, Manuel Allende 19, 48010 Bilbao (España)
Copyright © 2009

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Aunque la observación de que algunos pacientes con lesiones cerebrales presentaban
alteraciones del conocimiento de su propio cuerpo proviene de la Antigüedad, las primeras
publicaciones detalladas provienen de los neurólogos franceses de finales del siglo pasado
y de principios del XX. Entre los neurólogos británicos se denominó "esquema" al modelo,
parcialmente inconsciente, de sí mismo que cada individuo construye a lo largo de su
desarrollo y respecto al cual se juzgan posteriormente todos los movimientos y posturas
corporales.
En las escuelas neurológica de Austria y Alemania el tema suscitó gran
interés. Se interesaron en el fenómeno "miembro fantasma" (impresión que tenían las
personas a las que se les amputaba un miembro de que lo seguían teniendo) proponiendo
que las sensaciones experimentadas por los amputados se debían a discrepancias entre la
configuración corporal previa y la resultante de la amputación. Se propuso (Lawrie, et al.,
1996) para explicar estos y otros fenómenos el concepto de "imagen espacial del cuerpo"
para referirse a una representación corporal interna, consciente, derivada de la información
porporcionada por los sentidos, que se va construyendo a lo largo del desarrollo.
Schilder(Schilder, 1935), en su libro, ya clásico, "La imagen y la apariencia del cuerpo
humano" extendió el concepto de imagen corporal a las psicosis funcionales y se interesó
por los aspectos psicoanalíticos.
La imagen corporal continuó interesando a los neurólogos posteriores y se
describió cómo en la elaboración del esquema corporal, adquirido por el niño en un lento y
laborioso proceso el dolor, el movimiento y las sensaciones táctiles y del movimiento
juegan un papel fundamental. En 1952 el psiquiatra español Julián Ajuriaguerra (J.
Ajuriaguerra & Cahen, 1964; J. Ajuriaguerra & García Badaracco; J. y. M. C.
Ajuriaguerra, 1964 ; Ajuriaguierra)publicó con otros autores sus estudios sobre la
integración y la desintegración de algo que con nombres variados y no siempre
equivalentes se ha llamado "imagen espacial del cuerpo", "esquema postural", "imagen de
uno mismo", "imagen de nuestro cuerpo" o "somatognosia", además de con el nombre de
"esquema corporal" que hemos mencionado. Se basaron para sus afirmaciones en los
trastornos somatognósicos que hallaron en numerosos casos de lesiones encefálicas: el
desconocimiento o la desvalorización de la parálisis de la mitad del cuerpo propio
("anosognosia" y "anosodiaforia", respectivamente); la sensación de ausencia o
inexistencia ("hemiasomatognosia") de la mitad del cuerpo; las ilusiones de
transformación corporal; y las antes comentadas ilusiones de "miembro fantasma" en
algunos amputados. Por lo que concierne al cuerpo en su relación con el espacio,
estudiaron las desorganizaciones del gesto, de la orientación y del conocimiento de ese
cuerpo en el momento de "actuar" o de "ser actuado" ("apraxia constructiva" y "apraxia
del vestirse"). Trataron, además, de las perturbaciones del conocimiento del cuerpo
("somatognósicas") en el transcurso de determinados síndromes psiquiátricos como la
despersonalización, el fenómeno del "doble" (o sosias), la "heautoscopia" y el fenómeno
de desaparición de la imagen propia en el espejo ("heautoscopia negativa").
Los fenómenos hasta aquí comentados tienen una importancia fundamental a la
hora de comprender la propia identidad (que es sobre todo corporal ) y la de los demás y
han seguido interesando a los neuropsicólogos por sus implicaciones en la objetivación
de las demás persona y en la llamada "empatía". Todavía recientemente, BachoudLevi(Bachoud-Lévi & Degos, 2004) ha presentado su descubrimiento de dos trastornos
de la designación desconocidos hasta entonces: la "alotopoagnosia" y la
"heterotopoagnosia". En el primero los pacientes han perdido la facultad de designar
cualquier elemento del mundo externo y, en el segundo, la designación de las partes del
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cuerpo del otro, pero en ambos conservan la capacidad de designar las partes del propio
cuerpo. Parece que hay una relación estrecha entre designación y objetivación, que hace
pensar que la designación es correlativa de la objetivación. La designación, es pues, una
forma rudimentaria de "inter.-subjetividad". Se han visto alteraciones de esas
capacidades en trastornos como el autismo, que antes se explicaba por las carencias
parentales, maternales sobre todo.
Estos trastornos muestran, por lo tanto, una condición primordial de La
distinción entre sí mismo y el otro. En investigaciones con neuroimagen (Decety, 2004)
se ve que el lóbulo parietal inferior del hemisferio derecho se activa más cuando el
sujeto es imitado por otro mientras que, cuando el sujeto imita al experimentador, se
activa más el lóbulo parietal del hemisferio izquierdo. En el lóbulo parietal y en el
córtex frontopolar del hemisferio derecho se detecta un fuerte aumento del metabolismo
cuando los sujetos toman la forma de pensar (la "perspectiva") de otro al evaluar un
suceso. En cambio, se activan más la ínsula, el girus postcentral y el córtex parietal del
hemisferio izquierdo cuando los objetos imaginan que realizan una acción en primera
persona. Por otra parte, gracias a nuestra capacidad de representación interna del mundo
exterior y de nosotros mismos, no es necesario que realicemos una acción para conocer
sus consecuencias, porque podemos anticiparla y simularla mentalmente. Varios
estudios con neuroimagen han identificado las regiones cerebrales implicadas en la
simulación mental de las acciones: áreas premotrices, motrices primarias, parietales y
cerebelosas, con predominio del hemisferio derecho . También se ha visto que las
variaciones de los índices fisiológicos asociadas a la expresión de las emociones (ritmo
cardiaco, presión arterial, sudoración) ante un suceso, son semejantes en las personas
que actúan en el suceso, en las que lo observan y las que lo imaginan.
Ya Ajuriaguerra había señalado que, en el bebé, se desarrollan la somatognosia
(descubrimiento y conocimiento del cuerpo) y la practognosia (el cuerpo vivido como
operante sobre el medio) a través de la comunicación con el otro (inicialmente la
madre): caricias, grito, mirada, sonrisa, lenguaje verbal. La risa y la sonrisa son
exclusivamente humanas y evolucionan de formas de respuesta positiva innata hasta
adquirir un grado de libertad y de intencionalidad que llega a lo cómico y lo lúdico. La
mirada, más allá del acto de visionar, permite seguir, buscar, fijar el "objeto", (pezón,
rostro de la madre, sonajero, chupete o "máscara"). En esa misma línea el investigador
norteamericano Decety (Decety, 2004)recuerda que, en un momento de la evolución
difícil de datar, aparece en el niño la discriminación de las expresiones faciales,
principalmente de la madre, cuyas emociones constituyen una fuente de información
esencial. El niño imita, y esa competencia imitativa refleja no solamente una tendencia a
reproducir movimientos de los otros, sino a identificarse con ellos. Hay estudios
comportamentales y neurológicos que favorecen la teoría de las "representaciones
compartidas" que implican la influencia de la presencia de los demás sobre nuestro
comportamiento: facilitación social, mimetismo de las posturas en un grupo, contagio
emocional, etc.
2. LA ANOTOMOFISIOLOGÍA DE LA EMPATÍA
Las "neuronas espejo" descubiertas por Rizzolatti (Rizzolatti, 2005 )en el área
premotriz del lóbulo frontal del mono podrían ser una primera implementación de los
sistemas de neuronas involucradas en la capacidad de atribución. En el hombre la
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imaginería cerebral ha mostrado que el córtex prefrontal, la parte más reciente del
encéfalo, juega un papel en este tipo particular de conocimiento que facilita una
búsqueda más precisa de los circuitos neuronales implicados.
Desde el punto de vista neurobiológico se supone que el placer estético moviliza,
de una manera conjuntada, grupos de neuronas que reúnen las representaciones
mentales más sintéticas, elaboradas por el córtex prefrontal con la actividad del sistema
límbico. Las bases neurales para la experiencia estética son en primer lugar las vías
visuales y las múltiples áreas organizadas de manera paralela y jerárquica, desde la
retina al córtex frontal, con el análisis del movimiento, de la profundidad, de la
organización espacial (vía dorsal) y con el reconocimiento de objetos, de semblantes, la
percepción de los colores (vía ventral); vienen después los circuitos neuronales de las
emociones en el sistema límbico, con subgrupos para las motivaciones, los deseos
(dopamina), las agresiones, los enfados (acetilcolina), los temores y los malestares
(opiáceos). El sistema límbico está muy estrechamente interconectado con el córtex
frontal (Jacobsen, 2006).
Las neuronas en espejo entran en actividad a la vez en el momento de la
percepción (en el otro) y de la ejecución (en sí mismo) de un gesto motor complejo
(llevarse un cacahuete a la boca). Neuronas semejantes a las neuronas espejo estarían
presentes en el área de Brocca en el hombre y podrían intervenir en la imitación, pero
también en la comunicación por el lenguaje y, por qué no, dice Changeux, en la
actividad estética. Además se acepta conocemos la contribución importante del sistema
límbico en las bases neuronales de las emociones positivas "hacia el otro" (deseo,
motivación) o negativas "contra el otro" (cólera): diversos conjuntos de neuronas y
distintos neurotransmisores (dopamina vs. acetilcolina)(Changeux & Edelstein, 2005)
intervienen en ello de manera combinatoria y diferencial.
Muchos comportamientos de ese tipo, como la "resonancia motriz" ( el "diálogo
tónico" de Ajuriaguerra) se explican por la activación automática de las
representaciones motrices. Como es sabido, actualmente se han descubierto neuronas en
el córtex premotor del mono (región implicada en la programación de los movimientos
voluntarios) que se activa cuando se ejecuta una acción orientada hacia un objeto (coger
un trozo de alimento por ejemplo) y cuando él observa al experimentador realizar la
misma acción. En el hombre, con neuroimagen funcional, se ha visto que cuando
observamos una acción realizada por otra persona, las regiones cerebrales del córtex
premotor y del córtex parietal especializadas en la generación de acciones integrales,
son activadas. Esta resonancia motriz se organiza de forma "somatotípica", es decir que
las zonas del córtex premotor que programan las unidades musculares implicadas en un
gesto dado, que se activan a la vista de una acción realizada por otro, son precisamente
las que son responsables de la acción real. Cuando el sujeto percibe movimientos
imposibles (por ejemplo un gesto de la mano que atraviesa aparentemente la cabeza del
que lo realiza ), se activa intensamente la región del córtex prefrontal ventromedial
implicada en la detección de conflictos o incoherencias.
La actividad corporal se halla vehiculizada a través del sistema muscular que le
sirve de motor. La comunicación de los otros seres humanos con nosotros produce en
nuestro cuerpo determinadas modificaciones que afectan a nuestros músculos produciendo
variaciones en su tono con profundas connotaciones psicológicas. En la relación entre dos
cuerpos interpersonal se produce lo que Ajuriaguerra llamó un ""diálogo tónico," presidido
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por el sistema nervioso y que presenta profundas variaciones interpersonales que
comentaremos brevemente aquí.
Ajuriaguerra estudió la neurología madurativa y la ontogénesis del funcionamiento
neuro-psicológico del niño y llevó al máximo desarrollo las relaciones entre el tono, la
expresión corporal y la vida emocional. Describió cómo el ser humano, aunque esté
callado, "habla" a través de su cuerpo, y "habla" con y para el "otro", estableciendo una
comunicación que es un verdadero "diálogo tónico". Esa comunicación es la única al
comienzo de la vida y, aunque luego pierde cierta relevancia, también en el adulto la
armonía del tono muscular se relaciona íntimamente con el área afectivo-cognitiva, propia
y intransferible de cada individuo. En efecto, las emociones pueden llegar a producir
alteraciones (a veces proxísticas) en el tono.
Jean Decety(Decety, 2004), propone una anatomía de la empatía y la
descompone en una resonancia motriz no intencional y, por otra parte, en la adopción
intencional del punto de vista del otro. La resonancia motriz sería producida por las
"neuronas espejo" del córtex motor y del córtex parietal que descargan tanto cuando el
sujeto actúa, como cuando observa a otro sujeto realizar la acción. La adopción del
punto de vista del otro, que presupone una distinción entre sí mismo y el otro, se
efectuaría en el córtex frontal y parietal por inhibición de nuestro propio punto de vista.
Recíprocamente las lesiones de esas áreas corticales se traducen en trastornos psíquicos
de la expresión o del sentimiento de las emociones o, de forma más global, por una falta
de empatía.
Según este autor en la empatía habría componente de "resonancia motriz"
(diálogo tónico de Ajuriaguerra), desencadenado la mayor parte de las veces
automáticamente, no controlable y no intencional; por otra parte, habría una toma
subjetiva de perspectiva del otro, más controlada e intencional. La primera aparece en el
desarrollo y se remonta a la historia evolutiva de los primates no humanos. La segunda
es más reciente y parece propia de la especie humana. Los mecanismos precursores de
la empatía, de esa comunicación no verbal, se basarían en las propiedades del
mimetismo y de la resonancia motriz, que explican, en el hombre, el contagio emocional
y los fenómenos de facilitación social. Según él, a partir de una "predisposición innata a
sentirse atraído por las demás personas", los bebés interactúan casi desde el nacimiento
por imitación con los adultos hacia quienes manifiestan expectativas sociales
específicas. Los bebés son sensibles ya al malestar de los otros por el fenómeno del
contagio. Existe un código común utilizado para planificar una acción, imaginarla y
percibir las acciones realizadas por los demás. Para Decety los progresos de la
neurociencia permiten identificar las redes neuronales implicadas en esas
representaciones compartidas. En efecto, se activa una misma red neuronal cuando
tenemos la intención de actuar, cuando pensamos actuar, y cuando miramos a otras
personas actuar. Existe sin embargo una diferencia subjetiva esencial entre ser el agente
y el observador de la acción de los demás. Algunas regiones cerebrales juegan un papel
esencial entre sí mismo y el otro. Así, mientras que las lesiones del córtex prefrontal de
cualquiera de los dos hemisferios conllevan déficits de empatía, una agresión posterior
(parietal) tendría un efecto mayor, pero solamente si está localizada en el hemisferio
derecho. Según este autor, en los trastornos antisociales el defecto de empatía se vincula
a una alteración de la amígdala en el curso del desarrollo, mientras que estos sujetos no
son especialmente deficitarios en las capacidades ejecutivas. En el caso del autismo
infantil le es más difícil a ese autor aventurar una hipótesis.
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3. NEUROESTÉTICA
Changeux(Changeux, 1973) define la "Neuroestética" como el intento de
encontrar bases neurales para la contemplación de la obra de arte y de su creación, y, si
fuera posible, para realizar un estudio científico de ella. El arte busca una
"comunicación intersubjetiva" que implica motivaciones y emociones en armonía con la
razón. La "empatía estética" se explicaría sobre la base de una "imitación interior", que
"toma un lugar en mi conciencia solamente para el objeto observado... es la imitación
estética". La apreciación de una obra de arte resultaría entonces "de la capacidad del
espectador de proyectar su personalidad sobre el objeto de contemplación".
La "empatía" interviene como "diálogo intersubjetivo entre las figuras, empatía
del espectador con las figuras, y entre el artista y el espectador, poniendo en obra la
"capacidad de atribución", lo que constituye según él la llamada "teoría del espíritu".
Esa capacidad de atribución es una predisposición particularmente desarrollada de la
especie humana que permite representarse los estados mentales de los demás y atribuir a
los otros conocimientos, creencias y emociones; reconocer una diferencia o una
identidad entre los estados mentales de los demás y los propios. Las funciones
cognitivas, en particular la conciencia y la actividad artística, están asociadas, según
este autor, a un desarrollo mayor de la organización cerebral que se manifiesta
principalmente por la expansión del córtex cerebral
Hasta la invención de la fotografía el arte fue imitación, copia de la realidad
exterior ("mimesis" de la filosofía griega) pero a parir del impresionismo la
yuxtaposición de colores puros y la forma d las pinceladas introducen un nuevo código
de representación realista. Señala Changeux (Changeux, 1973)que con la abstracción de
Kandinsky el observador "debe aprender a mirar las pinturas como la representación de
un estado de espíritu", no como la representación de objetos. Para Klee "el arte no
reproduce lo visible sino que nos enseña a ver. Con el surrealismo, por ejemplo en
Magritte se introducen objetos o imágenes ya hechos en los cuadros con lo que el arte
ya no es figuración, sino trans-figuración de lo real.
Simpatía y "contestación del mundo"
El artista según Changeux, "convoca al espectador a compartir su concepción
del mundo e incita al espectador a contestar una realidad intolerable", Esta cualidad
explicaría la capacidad "de despertar la contestación", de la obra de arte porque, ante
un cuadro el espectador no está pasivo: explora la obra de manera activa, pasa de la
visión global a la visión de los detalles conforme a un estilo proyectivo. El espectador
interroga al cuadro con la mirada y selecciona respuestas perceptivas que se ajustan a
sus expectativas interiores. Las alucinaciones surgen en el espacio consciente fuera de la
voluntad del sujeto. Aunque es prematuro decir que esos procesos intervienen o no en la
creación y contemplación de una obra de arte, la imagería cerebral de los pacientes
esquizofrénicos que están teniendo alucinaciones, muestra una activación de
determinados núcleos subcorticales, de estructuras límbicas y parahipocámpicas.
Existiría segúnn este autor, una selección "darwiniana", naturalmente
epigenética, de representaciones "globales y sintéticas" que intervienen al nivel del
espacio consciente, que permitiría al espectador encontrarse con las intenciones del
pintor. En este contexto, el arte llega a ser un modelo de comunicación social que crea
una tensión imprevista entre lo real y los deseos y utopías del hombre en la sociedad. El
arte incita a un sueño compartido, plausible y reconciliador entre el artista y los
espectadores. El creador posee la facultad de despertar y de poner en la memoria
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selectiva del espectador ciertos contenidos, pero además tiene también la facultad de
producir representaciones públicas, de proyectar sobre las dos dimensiones de la tela las
imágenes del mundo que le habita. La realización de un cuadro proviene de una
intrincación de evoluciones del pintor en diálogo con su tela: elaboración de un
esquema mental ("intención pictural"), actualización progresiva por el dominio del
gesto y ejecución final en un cuadro organizado y coherente.
En un estado de expectativa aguda, el artista evoca, disocia, recombina imágenes
y representaciones, hasta que en su cerebro se estabiliza el esquema ideal. El conjunto
de las intenciones se organiza en el plano más elevado del cerebro, el de la razón, por lo
que es lógico suponer en el proceso de la creación una participación importante del
lóbulo frontal. Por otra parte, las bases neuronales que controlan los movimientos de la
mano están bajo el mando de células de regiones especializadas del córtex cerebral
llamadas sensorio-motrices que envían sus órdenes a los músculos. Otros lugares del
sistema nervioso central contribuyen a guiar el movimiento, en particular el cerebelo.
Changeux da un cuadro teórico nuevo para esto, de inspiración darwiniana.
Numerosas especies animales podrían poseer representaciones de las intenciones del
otro ("teoría del espíritu").
Las normas morales, la neuroética, difiere radicalmente de las reglas del arte,
que no tienen como propósito producir un placer estético, sino proporcionar reglas para
los conflictos interindividuales.
A nadie se le escapa, finalmente, las decisivas consecuencias que las anteriores
consideraciones tienen para la comprensión de las bases neurofisiológicas de las
terapias corporales y artísticas.

3. BIBLIOGRAFÍA

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de la Relaxation.
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Ajuriaguierra, J. Curso 1976-77 del Collège de France "Las primeras organizaciones
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Bachoud-Lévi, A., & Degos, J.-D. (2004). Désignation et rapport à autrui. In A. Berthoz
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Changeux, J.-P. (1973). A theory of the epigenesis of neural networks by selective
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Decety, J. (2004). L´empathie est-elle une simulation mentale de la subjectivité
d´autrui? In A. Berthoz & G. Jorland (Eds.), L´empathie (pp. 53-89). Paris:
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