El estudio del envejecimiento en soledad despierta el interés institucional por tratarse de un colectivo que representa el 18.4% de la población española (INE, 2016; Lorente, 2017). Desde el modelo de Discrepancia Cognitiva de Peplau y Perlman (1979) y los Modelos de Relación Persona-Ambiente (Bronfenbrenner, 1977; Kaplan, 1983; Mary Law, 1996; Moos, 1980) se han identificado los factores personales y ambientales como el apoyo social y la participación social,