Introducción: Los pacientes atendidos en las unidades de conductas adictivas son considerados población de riesgo elevado de suicidio, ya que en ellos coexisten varias circunstancias médicas y sociodemográficas que lo incrementan. El abuso de sustancias se considera factor tanto predisponente como precipitante, y en un gran porcentaje de casos va ligado a otras enfermedades mentales que ya suponen por sí mismas un marcado aumento del riesgo de llevar a cabo conductas autolesivas. La marginalidad en ocasiones ligada a la drogodependencia, podría condicionar también un incremento del riesgo. Metodología: Se plantea un estudio retrospectivo de casos y controles cuyo objetivo principal es evaluar la tasa de suicidio en población drogodependiente y en población no drogodependiente en un departamento de salud. Se consultaron las historias clínicas de los pacientes fallecidos entre los años 2007 y 2011 procedentes de la Unidad de Conductas Adictivas (casos) y de una consulta de atención primaria (controles), y se extrajeron los datos necesarios sobre las variables de estudio. Resultados: los resultados mostraron un 33% de pacientes suicidados en el grupo de población drogodependiente, frente a un 2% en el otro grupo. En el grupo de población drogodependiente se encontraron más casos de enfermedad mental e infección por VIH. Además, este grupo contaba con más actos suicidas previos que el grupo control, siendo esta diferencia estadísticamente significativa. Conclusiones: la población drogodependiente, debería ser considerada con atención a la hora de valorar el riesgo de suicidio de los individuos, especialmente si coexisten otros factores de riesgo.