La bibliografía existente sobre las consecuencias físicas, psicológicas y sexuales de las mutilaciones genitales femeninas de carácter ritual adolece de serios problemas metodológicos. Lo que obstaculiza obtener conclusiones válidas. Pero cada día se acumulan más investigaciones solventes que revelan que la sexualidad de las mujeres mutiladas sólo se ve parcialmente alterada, pues son capaces de experimentar deseos sexuales, gratificación durante el coito y orgasmos con la penetración vaginal y la manipulación de la zona donde estaba situado el clítoris, al compararlas con mujeres no circuncidadas.