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Última actualización web: 26/06/2022

Problemas de memoria en la vida cotidiana en pacientes en tratamiento con benzodiacepinas.

Autor/autores: I. Iruarrizaga , A. Ferrer, M. Pellejero, M.A. Pérez Nieto, N. Camuñas
Fecha Publicación: 02/03/1999
Área temática: Psicología general .
Tipo de trabajo: 

RESUMEN

España presenta una elevada tasa de consumo de ansiolíticos, alrededor del 15% de la población adulta, siendo una de las tasas de consumo más altas de la Unión Europea y superior a la de EEUU. De este 15% de consumidores, la cuarta parte, lo que supone aproximadamente el 4% de la población adulta de nuestro país, los consume diariamente durante meses o años (Miguel Tobal, 1996). Los ansiolíticos más empleados son las benzodiacepinas (BZD), que actúan sobre el receptor BZD-GABA a varios niveles del sistema nervioso central, produciendo una depresión neuronal que les confiere propiedades ansiolíticas, relajantes musculares, sedantes, anticonvulsionantes y amnesiantes. Los pacientes en tratamiento con BZD pueden presentar (en función de la dosis, duración del tratamiento, susceptibilidad del enfermo, etc.) alteraciones de carácter cognitivo, fundamentalmente en los procesos de memoria. El síndrome amnésico por BDZ, debido a que las BZD interfieren en el proceso de consolidación de la huela mnésica, se caracteriza por una amnesia anterógrada en la que se ve afectada principalmente la memoria declarativa episódica y, en menor medida, la memoria a corto plazo y la memoria operativa. Creemos que este hecho merece un estudio detallado de cuáles son las características de estas sustancias, su forma de actuación y los efectos no deseados que producen, haciendo especial hincapié en las alteraciones de la memoria que conlleva su consumo. Se presentan y revisan estos aspectos, así como sus implicaciones en la vida cotidiana de estos pacientes.

Palabras clave: Ansiolíticos; Benzodiacepinas; Alteraciones de memoria.

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REVISTA ELECTRÓNICA DE PSICOLOGÍA
Vol. 3, No. 3, Enero 2000
ISSN 1137-8492

Problemas de memoria en la vida cotidiana en pacientes en
tratamiento con benzodiacepinas .






Iruarrizaga,I.
Ferrer, A.
Pellejero, M.
Pérez Nieto, M.A.
Camuñas, N.

Dpto. Psicología Básica (Procesos Cognitivos).
Facultad de Psicología.
Universidad Complutense de Madrid (España)

REVISIÓN
[Resumen]
Introducción.
Acciones
farmacológicas de las
benzodiazepinas
Efectos adversos de las
benzodiazepinas
Las benzodiazepinas y
la memoria
Resultados de
investigaciones
Conclusiones

Introducción

En la actualidad los ansiolíticos más utilizados son las benzodiazepinas, que se han
convertido en los psicofármacos más vendidos en el mundo, suponiendo más de un
tercio del total de los psicofármacos recetados y más de la mitad de los hipnóticos
consumidos.
España presenta una elevada tasa de consumo, alrededor del 15% de la población
adulta, siendo una de las tasas de consumo más altas de la Unión Europea y superior
a la de EEUU. De este 15% de consumidores, la cuarta parte, lo que supone
aproximadamente el 4% de la población adulta de nuestro país, las consume
diariamente durante meses o años (Miguel Tobal, 1996).
Estos datos reflejan una realidad escasamente comentada, varios cientos de miles de
personas de nuestra población pueden presentar problemas derivados de algunos de
los efectos adversos de las benzodiazepinas. Creemos que este hecho merece un
estudio detallado de cuáles son las características de estas sustancias, su forma de
actuación y los efectos no deseados que producen, haciendo especial hincapié en las
alteraciones de la memoria que conlleva su consumo.
Veámos el mecanismo de acción de las benzodiazepinas, su clasificación y los
efectos que producen sobre el organismo.
El mecanismo de acción de las benzodiazepinas se realiza por interacción con una
estructura macromolecular denominada "complejo receptor del GABA", que se sitúa
en las membranas celulares de las fibras nerviosas y que se haya distribuido

ampliamente tanto en el sistema nervioso central como en el periférico (Betés de
Toro y García Bonilla, 1994).
Las benzodiazepinas actúan activando los receptores benzodiazepínicos que a su vez
estimulan la acción inhibidora del GABA sobre diferentes zonas del sistema
nervioso.
Como señalan (Snyder, 1992 y De Pablo Rabassó, 1996), al estimularse la acción del
GABA se produce una mayor apertura del canal de cloro en la membrana celular con
el consiguiente incremento del flujo de este ión a través de la membrana, que a su vez
revierte en el restablecimiento del estado de reposo de la célula.
El resultado de la acción inhibidora del complejo GABA es la depresión de la
actividad de otros sistemas neuronales, fundamentalmente noradrenérgico y
serotoninérgico, que están estrechamente relacionados con la génesis de la ansiedad
(Hamon, 1994; Betés de Toro y García Bonilla, 1994 y De Pablo Rabassó, 1996).
Acciones farmacológicas de las benzodiazepinas
Las benzodiazepinas se caracterizan por cinco acciones principales.
En primer lugar son fármacos de gran eficacia en el tratamiento de los trastornos de
ansiedad debido a su efecto ansiolítico; en segundo lugar, poseen un efecto
hipnótico o inductor del sueño utilizadas a dosis mayores que las ansiolíticas, por lo
que son útiles en el tratamiento del insomnio. Además, tienen acción
anticonvulsionante siendo empleadas en el tratamiento de la epilepsia y en el
síndrome de abstinencia al alcohol; relajante muscular y amnesiante, por lo que
son útiles como preanestésicos y anestésicos.
Los efectos que las benzodiazepinas van a ejercer sobre el individuo dependen de
diferentes factores:
1. La dosis empleada. La intensidad del efecto es directamente proporcional a la
dosis empleada.
2. La vía de administración. Aquéllas vías que permitan una absorción más rápida
de la sustancia en el torrente sanguíneo tenderán a provocar una acción más intensa a
la vez que se incrementarán el riesgo de efectos tóxicos para el individuo. La forma
de administración más habitual es la vía oral; siendo utilizada la vía intravenosa, por
ejemplo, en la preanestesia.
3. La duración de los efectos en el organismo. Existen notables diferencias entre
las distintas benzodiazepinas en cuanto al tiempo medio de vida en el organismo.
Este hecho tiene especial importancia de cara a sus aplicaciones terapéuticas ya que,
por ejemplo, para una crisis de ansiedad aguda resulta más útil una benzodiazepina
de acción muy corta, mientras que en un trastorno de ansiedad generalizada lo
apropiado es administrar una benzodiazepina de acción larga.
Efectos adversos de las benzodiazepinas
Las benzodiazepinas, por lo general, no son medicamentos tóxicos pero tienen
algunos efectos adversos derivados de su acción farmacológica que el psicólogo debe
conocer e identificar en la práctica clínica. Un resumen de tales efectos puede verse

en la tabla 1.
Los efectos adversos más comunes son somnolencia, sedación, ataxia, dificultad para
coordinar movimientos finos y precisos, disminución de la capacidad de respuesta
rápida, así como algunos efectos anticolinérgicos como diarrea, estreñimiento y
midriasis. En ocasiones aparecen también efectos paradójicos que cursan con
aumento de la ansiedad, inquietud psicomotora y conductas agresivas o irritabilidad.
Por lo general es conveniente que los sujetos que se hayan bajo tratamiento
farmacológico con benzodiazepinas no realicen actividades que conllevan un riesgo
físico, tales como conducir vehículos o manejar maquinaria peligrosa.
Algunos de estos medicamentos provocan un mayor efecto de sedación o
somnolencia que interfiere con el funcionamiento neuropsicológico del individuo.
Los hipnóticos de vida media larga y algunos de vida media intermedia pueden
producir cansancio, disminución de la capacidad de concentración, disminución de
los reflejos y déficit de la coordinación motora lo que conlleva una expresa dificultad
en la realización de tareas cotidianas, tanto de carácter intelectual como de precisión
motora.
En último lugar, uno de los efectos secundarios más importantes de las
benzodiazepinas y objeto de este trabajo es elamnesiante. Las benzodiazepinas
producen amnesia anterógrada dado que interfieren en el proceso de consolidación de
la memoria. Este punto se verá en profundidad más adelante.
Tabla 1. Principales efectos adversos de las benzodiazepinas.

-

Somnolencia.

-

Sedación.

-

Ataxia.

-

Disartria.

-

Dificultad para coordinar movimientos finos.

-

Hipotonía e hiporreflexia.

-

Disminución de la capacidad de concentración.

-

Efectos paradójicos.

-

Amnesia anterógrada.

-

Depresión respiratoria.

-

Hipotensión.

-

Anticolinérgicos:

-

Diarrea.

-

Estreñimiento.

-

Midriasis.

Los ancianos y personas enfermas o debilitadas son más proclives a padecer dichos
efectos adversos.
En el presente trabajo nos centraremos en los déficit de memoria producidos por
benzodiazepinas, uno de los efectos adversos menos conocido de estas sustancias pero
que cada vez cobra mayor interés dentro de la comunidad científica y cuyo
conocimiento nos posibilita un mayor comprensión de nuestros pacientes.
Las benzodiazepinas y la memoria
A la hora de establecer conclusiones sobre cuáles son los déficit o alteraciones de la
memoria inducidos por benzodiazepinas nos encontramos con diversos problemas
metodológicos.
En primer lugar, existe una amplia diversidad de modelos teóricos sobre el
funcionamiento de la memoria que se traducen en diversos problemas conceptuales a
la hora de interpretar los resultados de las distintas investigaciones.
En segundo lugar, como puede observarse en la tabla 2, existe una amplia variedad de
procedimientos de evaluación de la memoria.
Tabla 2. Procedimientos de evaluación utilizados para medir el efecto amnesiante de
las benzodiazepinas.

En último lugar, el efecto de la sustancia sobre el individuo va a depender de
múltiples factores, entre ellos los más destacados serían:
La sustancia utilizada, ¿es lo mismo utilizar una benzodiazepina de acción
ansiolítica que una benzodiazepina de acción hipnótica como por ejemplo el
diazepam y el triazolam?.
La dosis empleada, ¿producen los mismos efectos 0,125 mg. de triazolam que
0,25 mg.?.
El momento de vida media en el organismo en el que se miden los efectos de la
sustancia sobre la memoria.
-

La vía de administración de la sustancia.

Algunos de estos aspectos son los que procuramos dilucidar tras la revisión de
investigaciones centradas en este campo.
Resultados de investigaciones

La mayoría de las investigaciones centradas en el estudio de las alteraciones de
memoria inducidas por las benzodiazepinas que han empleado los modelos teóricos
del procesamiento de la información que dividen la memoria en los pasos de
codificación o registro, almacenamiento o retención, y evocación y recuerdo (Jones,
Lewis y Springgs, 1978; Clark, Glanzer y Turndorf., 1979; Hartley, 1980; Peterson y
Ghoneim, 1980; Ghoneim, Merwaldt, Berie y Hinrichs, 1981; Hartley , Spencer y
Williamson, 1982; Ghoneim, Hinrichs y Meiraldt, 1984) ponen de manifiesto la
capacidad de estas sustancias para deteriorar el aprendizaje de material nuevo al
tiempo que se mantiene conservada la recuperación del material apredido
previamente. Se trata por tanto de una alteración de la memoria anterógrada.
Los resultados de estas investigaciones han sido, a su vez, enriquecidos por los
obtenidos en otros estudios basados en modelos estructurales de la memoria.
La memoria a corto plazo ha sido poco estudiada. La mayoría de las investigaciones
se han centrado en el estudio de los diferentes paradigmas dicotómicos que
componen la memoria a largo plazo. No obstante, existen algunos datos interesantes.
Los estudios que han evaluado la capacidad de almacenar información durante un
breve periodo de tiempo utilizando pruebas como el recuerdo de dígitos o el digit
SPAN (la retención de unos pocos ítems verbales) (Brown, Brown y Bones, 1982;
Lister y File, 1984) no han encontrado alteraciones de la memoria a corto plazo.
Sin embargo, si consideramos los efectos de estas sustancias sobre la memoria de
trabajo, no entendida como un depósito pasivo como en el caso de la memoria a corto
plazo, sino como un sistema atencional que dirige la atención tanto a los aspectos
visuales como verbales de una determinada tarea y que controla el procesamiento
activo de la información, los resultados de las investigaciones revisadas son más
complejos.
Cuando retenemos un número de teléfono en la memoria mientras charlamos con un
amigo o cuando recordamos una señal de advertencia en la carretera mientras
conducimos necesitamos un buen grado de atención y vigilancia para retener el
contenido de esta información al tiempo que realizamos otras tareas.
Los resultados de las investigaciones realizadas por Wolkowitz, Weingartner,
Thompson, Pickar, Paul, y Hommer (1987), Roy-Byrne, Uhde, Holcomb,
Thompson, King, y Weingartner (1987) y Murray (1984) utilizando como
sustancias de estudio el diazepam y el clordiazepóxido han encontrado importantes
alteraciones en la capacidad de atención y vigilancia. Asimismo, Rusted e EatonWilliams y Warburton !991) encontraron que bajo los efectos del diazepam
disminuye la velocidad con que el ejecutivo central manipula la información así
como la frecuencia con que se procesa la información. Hallazgos similares han sido
referidos al evaluar el efecto del lorazepam por Curran et al. (1991).
En relación a los diferentes paradigmas dicotómicos explicativos de la memoria a
largo plazo, los resultados más consistentes de los distintos estudios realizados
(Brown et al., 1983; Lister, 1985; Cole, 1986; Wolkowitz et al., 1987; Roy-Byrne et
al., 1987) ponen de manifiesto que la naturaleza del deterioro de memoria inducido
por benzodiacepinas se relaciona con una alteración de la memoria episódica o
dependiente del contexto. Estudios realizados con diazepam, triazolam y lorazepam
señalan alteraciones de la memoria episódica.
Este dato cobra especial interés dado que este tipo de memoria nos aporta

información de cuándo ocurrieron los eventos, las cosas de la vida cotidiana que
queremos recordar; nos ayuda a contextuar los hechos, a saber qué pasó antes y qué
pasó después de. La memoria episódica es la experiencia personal contextuada en
nuestra vida diaria.
Algunos autores, como Hasher y Zacks (1979), distinguen dos tipos de procesos
cognitivos dentro de este subsistema de memoria: aquéllos que requieren un esfuerzo
atencional por parte del sujeto y aquéllos que no requieren un esfuerzo sostenido o
atención focalizada por parte del individuo. En estudios realizados en laboratorio, la
memoria episódica con esfuerzo se mide con palabras de recuerdo libre, o de
recuerdo con claves; y la memoria episódica sin esfuerzo se mide con tareas de
reconocimiento o de recuerdo de la escena circundante, por ejemplo, qué llevaba
puesto el examinador en el momento de la prueba.
Pues bien, no se han encontrado diferencias significativas entre las alteraciones
producidas en la memoria episódica con esfuerzo y en la memoria episódica sin
esfuerzo, los sujetos manifestaban deficiencias tanto en el recuerdo libre como en el
reconocimiento automático, cuando se enfrentaban a tener que reconocer una palabra
que anteriormente se les presentó de forma repetida. Es más, parece ser que bajo la
condición experimental de benzodiacepina algunos individuos tienen tanta dificultad
para saber "qué ha ocurrido cuando" que en algunos casos los sujetos no recordaban
ni tan siquiera haber escuchado previamente una lista de palabras, al tiempo que la
memoria semántica o independiente del contexto se mantiene prácticamente intacta.
A pesar de que hoy día todavía no se conocen los efectos diferenciales de la amplia
gama de benzodiacepinas sobre la memoria, sí que sabemos que tienen capacidad
para disminuir de manera notoria la memoria anterógrada dependiente del contexto.
Además, la magnitud de sus efectos sobre la memoria está estrechamente relacionada
con la dosis, la vida media de la sustancia, la vía de administración y del tipo de
benzodiacepina (Betés de Toro, Iruarrizaga y Bermúdez, 1996).
Greenblatt (1992) aportó algunos datos interesantes sobre estos puntos estudiando los
efectos del triazolam. En su experimento se procuraba conocer la importancia de la
relación entre la dosis y la magnitud del efecto, así como del nivel de concentración
de la sustancia en plasma en el momento del aprendizaje y en el del recuerdo. Para
ello comparó los efectos de dosis de 0.125 mg y de 0.25 mg de triazolam sobre la
memoria episódica inmediata y diferida. Los resultados de su experimento pusieron
de manifiesto que la dosis más baja no interfería con el proceso de adquisición de la
información inicial, pero sí que disminuía los recuerdos diferidos en el tiempo de lo
que había sido adquirido. La dosis más elevada interfería tanto en el proceso de
adquisición de la información como en el de recuerdo. Y por supuesto, la amnesia
anterógrada se consideraba mayor cuando la concentración plasmática de la sustancia
era mayor. Parece ser, por tanto, que estas sustancias afectan al proceso de
consolidación de la memoria.
Conclusiones
Las conclusiones e implicaciones clínicas de estos datos son muy relevantes:
En primer lugar, resulta notoria la ayuda que la investigación básica puede aportar a
la práctica clínica, proporcionando información sobre la dosis mínima efectiva, el
tiempo de administración de la sustancia y el tipo de benzodiacepina a emplear en
función del trastorno abordado.

Además, el estudio de las características del síndrome amnésico producido por las
benzodiacepinas y su diagnóstico diferencial frente a otros trastornos que cursan con
amnesia nos va a posibilitar conocer mejor los mecanismos neurobiológicos de la
memoria.
Hoy día sabemos, por ejemplo, que algunos síndromes amnésicos orgánicos como el
síndrome de Korsakoff, la amnesia postencefalitis y algunos traumatismos
craneoencefálicos se caracterizan por alteraciones en la memoria episódica y
conservación de la semántica. Sin embargo, existen otros trastornos que se
caracterizan por una alteración de la memoria, como la demencia senil tipo
Alzheimer, en los que aparece una marcada amnesia anterógrada episódica con una
importante afectación de la semántica.
En segundo lugar, buena parte de los pacientes que se atienden en la práctica clínica
están utilizando, con prescripción médica o sin ella, benzodiacepinas.
Los efectos secundarios que hemos analizado deben estar presentes en la práctica
clínica del psicólogo y del psiquiatra de manera que puedan dar una respuesta
adecuada a las quejas o demandas que pueda presentar su paciente, tratando siempre
de diferenciar entre síntomas derivados de la propia patología ansiosa y efectos
secundarios del tratamiento farmaológico.
Esperamos que estas consideraciones sirvan de ayuda para mejorar la comprensión de
uno de los problemas que con mayor frecuencia acude a consulta: la patología
ansiosa.

Referencias
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Referencia a este artículo según el estilo de la APA:
Iruarrizaga,I., Ferrer, A., Pellejero, M., Pérez Nieto, M.A., Camuñas N. Problemas de memoria en la
vida cotidiana en pacientes en tratamiento con benzodiacepinas Psicologia.COM [Online], 3 (2), 22
párrafos. Disponible en: http://www.psiquiatria.com/psicologia/vol3num2/art_7.htm [1 Febrero 2000]
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