Última actualización web: 19/01/2021

Estudio epidemiológico sobre drogodependencia en las Facultades de Ciencias Sociales Universidad Autónoma de Puebla.

Autor/autores: Roberto Valderrama Hernández , Alejandro Campos Azuara, Norma Edith Alonso García, Mónica Murillo Zarate
Fecha Publicación: 04/08/2010
Área temática: .
Tipo de trabajo: 

RESUMEN

El fenómeno de la drogodependencia tiene un alcance universal y por lo tanto, no se salva nuestra universidad. Puesto que la población más vulnerable para consumir las drogas se encuentran los jóvenes. Se utilizaron 357 Ss., siendo 107 Ss de la Facultad de Psicología; Facultad de Filosofía fueron 50 Ss., Facultad de Antropología fueron 50 Ss; Facultad de Lenguas Hispánicas fueron 100 Ss., y 50 Ss., de la Facultad de Historia. Para medir el consumo de drogas, se utilizo la Encuesta Nacional de Adicciones; la cual, fue creada por el Consejo Nacional contra las Adicciones. La cantidad de alumnos que se tomo fue con base a la población total se les aplico el instrumento al 10% de la población. Con respecto al consumo de drogas, alguna vez en su vida: Para el Alcohol fue 91.8%; para la nicotina fue 78.1% y drogas ilícitas 26.9%. Datos relevantes, se encuentra en el alcohol el 4.6% se emborracho 2 o 3 veces en la última semana (población en mayor riesgo) y el 9.1% se emborracho una vez en el último mes (población en potencial riesgo). Datos relevantes con referencia a la nicotina, se fuma al día 16 ó más cigarrillos al día 2.5% (población en mayor riesgo) y es que fuman diario fue del 26.1% (potencialmente en riesgo). Lo relevante en las drogas ilícitas, en el ultimo mes han consumido al menos una droga ilícita es de 7.3% (población en mayor riesgo). Las drogas más consumidas son marihuana 23.7%, cocaína 6.4%, hongos alucinógenos 2.7% y finalmente LSD – 25 con el 1.8%. Por Facultades la que mayor incidencia en el consumo de drogas es la de Antropología.

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Estudio epidemiológico sobre drogodependencia en las Facultades de Ciencias
Sociales Universidad Autónoma de Puebla.
(Epidemiology study about for drugdependent in the Faculty of social sciences BUAP.)
FUENTE: PSICOLOGIA.COM. 2008; 12(1)

Roberto Valderrama Hernández; Alejandro Campos Azuara; Norma Edith Alonso García; Mónica Murillo
Zarate.
Recibido el 22/08/2007

Resumen
El fenómeno de la drogodependencia tiene un alcance universal y por lo tanto, no se salva nuestra universidad.
Puesto que la población más vulnerable para consumir las drogas se encuentran los jóvenes. Se utilizaron 357 Ss.,
siendo 107 Ss de la Facultad de Psicología; Facultad de Filosofía fueron 50 Ss., Facultad de Antropología fueron 50
Ss; Facultad de Lenguas Hispánicas fueron 100 Ss., y 50 Ss., de la Facultad de Historia. Para medir el consumo de
drogas, se utilizo la Encuesta Nacional de Adicciones; la cual, fue creada por el Consejo Nacional contra las
Adicciones. La cantidad de alumnos que se tomo fue con base a la población total se les aplico el instrumento al
10% de la población. Con respecto al consumo de drogas, alguna vez en su vida: Para el Alcohol fue 91.8%; para
la nicotina fue 78.1% y drogas ilícitas 26.9%. Datos relevantes, se encuentra en el alcohol el 4.6% se emborracho
2 o 3 veces en la última semana (población en mayor riesgo) y el 9.1% se emborracho una vez en el último mes
(población en potencial riesgo). Datos relevantes con referencia a la nicotina, se fuma al día 16 ó más cigarrillos al
día 2.5% (población en mayor riesgo) y es que fuman diario fue del 26.1% (potencialmente en riesgo). Lo
relevante en las drogas ilícitas, en el ultimo mes han consumido al menos una droga ilícita es de 7.3% (población
en mayor riesgo). Las drogas más consumidas son marihuana 23.7%, cocaína 6.4%, hongos alucinógenos 2.7% y
finalmente LSD ­ 25 con el 1.8%. Por Facultades la que mayor incidencia en el consumo de drogas es la de
Antropología.
Abstract
This phenomenon of pharmacodependence has a universal reach, and because that, our University do not stay out.
Obligation that the young population move vulnerable to consume drugs. We interview 357 Ss., of the BUAP, of
those a 107 Ss., were of the Faculty of psychology, 50 Ss of the Faculty Philosophy, 50 Ss of the Faculty of
Anthropology, Ss., students of the Faculty of Hispanic Languages and 50 students of the Faculty of History. To
measure the consume of drugs, we decide to use the Addiction National Inquest created by the National Counsel
Against Addictions. The quantity of students that we chose to apply the inquest was the 10% of the population.
The result was sometime in his life the next: for alcohol 91.8%; for tobacco 78.1%; and for illicit drugs 26.9%.
Important data: 1) Alcohol 4.6% of the persons get drunk 2 ­ 3 times in the last week (population in big rise).
9.1% of the persons get drunk in the last month (population in great risk). 2) Nicotine 2.5% of the persons
smokes 16 or more cigarettes per day (population in big risk). 26.1% smoke dairy (population in potentially risk).
3) Unlawful drugs 7.3% have used one of this kind of drug at else in the last month (population in big risk). The
drugs more consumed are: marihuana 23.7%; cocaine 6.4%; hallucinate slouch 2.7% and LSD ­ 25 1.8%. The
faculty with highest index of addictions was Faculty of Anthropology.

Introducción
El fenómeno del consumo de diversos tipos de drogas ha sido constante observada desde principio de la historia de
la humanidad; teniendo un papel preponderante en las culturas antiguas con una finalidad de tipo místico ­
religioso. Este fenómeno va a incluir a todas las culturas y no pueden quedar exentas las culturas que se
asentaron en México. En la actualidad en algunas zonas y etnias se siguen utilizando, como parte de sus
ceremonias y ritos, substancias alucinógenas. Un ejemplo de esto son los indígenas Huicholes que utilizan la planta
del peyote en sus ceremonias de carácter religioso. Esto se considera parte de nuestra riqueza cultural.
Paralelamente a dicho uso, se dio el fenómeno del consumo estrictamente de tipo hedonístico en dichas
sociedades; lo cual, llevo a algunos individuos a que se les presentara el fenómeno de la drogodependencia. Sin
embargo, ésta situación sólo ha alcanzado una extraordinaria importancia, por su difusión, consecuencias sociales,
económicas, políticas, y sanitarias a partir de la década de los sesentas en el siglo XX. Esta expansión se
encuentra enmarcada en las propias características de la sociedad neocapitalista, y de consumo. La percepción que
se tenga del consumo de la droga va a depender del contexto social en donde se encuentre inmerso el individuo.
Por ejemplo en los países que profesen el Islam el consumo del alcohol desde la perspectiva estrictamente
religiosa esta prohibida (Mendez, S y col., 2000).

Esta sub cultura de las drogas como ya se ha mencionado produce toda una serie de problemas de salud física y
mental de los consumidores de la droga en cuestión.
Por lo tanto, en los momentos de cambio dentro de una sociedad se agudizan las situaciones problemáticas, se
intensifican situaciones que antes tenían sólo cierto cariz de potencial peligroso, (por ejemplo, antes de la
prohibición de alcohol en Estados Unidos) para convertirse en ese periodo de crisis en uno más de los síntomas del
mismo, en un problema real en el que se exacerban sus consecuencias negativas, como seria el caso del consumo
de drogas. Por ende, los problemas del abuso de drogas nunca surgen aislados, por lo regular, se correlacionan
con otros conflictos o ayudan a agravar los problemas ya existentes. Más que un problema en sí mismos, se
producen en un contexto de conflictos (por ejemplo la rebeldía de los jóvenes al estatus quo como ocurrió en la
década de los 60 en el siglo XX, siendo el punto más álgido se dio en el año de 1968). Entonces, como se puede
observar que "El fenómeno de la drogodependencia es muy complejo, en él convergen dimensiones puramente
médicas, junto con otras de tipo psicológico, sociológico, cultural, antropológico, ideológico, de política mundial,
etc. Resulta difícil estudiar una de ellas sin tener en cuenta las implicaciones derivadas de las demás" (Lorenzo,
2003, Pág., 3). Por ello, los expertos de la OMS en la década de los 80 propusieron abordar el complejo fenómeno
del consumo de drogas psicoactivas desde una perspectiva integral u holistica (Musacchio, 1992 y Velasco, 1999).
Sin embargo, seria una postura muy reduccionista afirmar que solamente influyen los factores externos en el inicio
y mantenimiento del consumo de la droga. Por ende; entre el medio social e individual se produce una relación
bidireccional de mutua influencia, de tal manera, que el contexto social influye en el comportamiento de los seres
humanos y; al mismo tiempo, la conducta de los individuos producen cambios en su entorno social. Esta
peculariedad, hace del presente fenómeno que en ocasiones sea difícil determinar hasta dónde llega la influencia
de los factores individuales y hasta dónde la de los factores ambientales (Méndez, S y col., 2000).

En la actualidad, la crisis de consumo de drogas que enfrenta la humanidad va a tener un común denominador, el
cual es el que la sociedad se enfrenta una toda una serie de cambios; entre los cuales, se encuentran los
siguientes: culturales, científicos, tecnológicos, y ecológicos; los cuales, van a ocurrir a un ritmo vertiginoso e
incontrolable; tales como: la excesiva facilidad de vías de comunicación, e intercambios, la progresiva sofisticación
que ha facilitado el incremento del comercio internacional, la creciente complejidad de redes ilícitas de trafico,
etc.; es decir, de una forma más global las pautas culturales. Empero, hay que dejar muy claro, el hecho ineludible
de que el fenómeno de la drogodependencia desde su remoto origen hasta el presente es extremadamente
complejo, dinámico y; por ende, desde su eclosión hasta la actualidad ha sufrido ciertas variaciones; las cuales,
van a modificarse de acuerdo a los distintos grupos sociales, según la edad y el género. De ahí, que requiere de un
constante monitoreo que permita vigilar de manera más cercana el fenómeno y estar alerta sobre cualquier
cambio de tal manera que se pueda establecer estrategias preventivas oportunas (Galván, R, y col., 1997 y
Méndez, S y col., 2000). Para complicar aun más el caso, no sólo han cambiado los patrones de consumo; sino que
cada vez hay más ofertas de sustancias adictivas; las cuales, van a responder a la creciente demanda de cualquier
potencial usuario
Esta realidad produce que el fenómeno de las adicciones resulte un tema de preocupación, tanto para las
Instituciones de Educación (en todos sus niveles), como las de Salud y Seguridad Publica (Florenzano, 1996).
Empero, desafortunadamente en nuestro País se va a carecer de sistemas de notificación obligatoria de uso de
drogas, de ahí que, solamente las Instituciones interesados en el fenómeno han llevado a cabo evaluaciones
periódicas en distintos tipos de población, a través de encuestas (Rootman, I y Moser, 1985). Por otra parte,
lamentablemente no siempre es posible llevar a cabo una vigilancia epidemiológica estrecha del problema de las
adicciones con la regularidad que éste amerita, ya que las encuestas con nuestras representativas son muy
costosas y requieren de la participación de una gran cantidad de personal entrenado en dicha área (Romero, M y
Rodríguez, E, 1992 y Medina ­ Mora, y col., 1993)
Sin duda alguna, uno de los segmentos de nuestra población más vulnerable o de mayor riesgo, para consumir
droga son los adolescentes y adultos jóvenes, quienes se han visto especialmente afectados; debido al hecho de
que son especialmente sugestionables y vulnerables.
En la actualidad el consumo de las drogas ha traspasado las fronteras geográficas, sociales y culturales; lo cual,
provoca que adopten características propias en cada país. En México el consumo de drogas ha venido en continuo
aumento y se ha visto acompañado de actividades ilícitas, violencia y crimen organizado que ha trastocado hasta
en las esferas políticas.
Dentro de este grupo, la población estudiantil del nivel de educación superior, la cual, es potencialmente
vulnerable, la cual especialmente nos interesa en el presente estudio, comprende jóvenes en edades que van a
oscilar entre los 17 a 26 años. De acuerdo a la encuesta nacional de adicciones 2002 (ENA-2002), a nivel nacional
va a presentar características preocupantes de consumo tanto de drogas legales (Nicotina y alcohol), así como,
drogas ilegales (Marihuana, cocaína, heroína, mentafetaminas, etc.).

Los datos duros que se tienen en México son reveladores y preocupantes y su impacto mucho más como se
observar en los resultados de las ENA, 1998 y 2002. Con respecto al consumo del Alcohol se obtuvo la siguiente
tendencia; Prevalecía en alguna vez en la vida; de 58.1% en 1998 a 61.5% en el 2002, a nivel nacional (RP 1.4
hombres por cada mujer), y por grupo especifico; 12-17 años, en el año previo (hombres) del 27% en 1998 a
35% en el 2002 y en mujeres: del 18% en 1998 a 25% en el 2002. En lo referente al consumo de la nicotina; de
entre persona que oscilan entre los 12 a los 65 años; fue de de 27.7% en 1998 a 30.2 % en 2002 a nivel nacional
y en población urbana adulta en el 2002 tuvo una Prevalencia de alguna vez en la vida (PAVV) 45.3% en los
hombres y 18.4% en las mujeres (RP 4.5 hombre: 1 mujer). En lo referente a la ingesta de las drogas ilícitas; en
población total de 12-65 años que pasó de 3.33% en 1988 a 5.03% en el 2002 con un incremento del 151%, y en
el grupo de 18 a 34 años en el 2002 la prevalencia por droga fue la siguiente: Marihuana 4. 64%, Cocaína y
derivados 2.36 %, inhalables 0.77% y alucinógenos 0.35%, heroína 0.22%. La edad de inicio del consumo de
dichas drogas, fue de 18, 22, 18, 25, 20 años respectivamente.
Con base a todo lo anterior se puede concluir que el uso de drogas en la población trae consigo una serie de
trastornos físicos, emocionales y cognoscitivos que afectan la capacidad de adaptación del individuo a su entorno
académico, familiar, laboral y social. Por ende; va a afectar la dinámica social, la salud, y la economía del País y
por extensión a la institución. Los cuales, se ha intentado identificar los factores asociados con el inicio de las
adicciones en los adolescentes y adultos jóvenes; aunque no se ha podido dilucidar si se trata de factores causales
o consecuencias del consumo de sustancias adictivas. Esto se refleja en los indicadores objetivos; postulados por
autores; tales como: Medina ­ Mora y cols., 1995; Villatoro y cols., 1998; Villatoro y cols., 1996; Climent y
Guerrero, 1990; Skager, R y col., 1989; Torres de G y col., 1989; Kandel, B. D y col., 1984; Bergonzoli, 1989
(citado por Skager, 1989) y Silva, MA y co., 1985; (citado por Skager, 1989), los cuales son los siguientes puntos:
a) Bajo rendimiento académico
b) No acreditación de materias
c) Ausentismo escolar
d) Abandono de los estudios parcial
e) Abandono de los estudios total
f) Estudiantes que no son de tiempo completo
g) Influencia negativa para los compañeros
h) Violencia intraescolar y extraescolar
i) Perdida de metas académicas
j) Imposibilidad de concluir los estudios de acuerdo al plan curricular
k) Perdida de valores y metas en la vida
l) Deterioro de la imagen y prestigio académico de la institución
m) Dificultades e imposibilidad de obtención del grado académico
n) Problemas para obtener empleo de acuerdo al perfil de egreso
o) Deficiente desempeño profesional.
p) La falta de prácticas religiosas.
q) Psicopatología. Las más típicas son los diferentes trastornos de tipo neuróticos, la fase prodrómica de la
esquizofrenia
r) El uso de drogas por parte de compañeros y amigos, así como por los progenitores y otros familiares cercanos;
es decir, otros significativos.
s) Actitudes y hábitos permisivos.
t) Falta de comunicación entre el joven y adultos significativos y profesores
u) Desintegración familiar
v) Ausencia de autoridad
w) Limitada participación de los padres en la formación de los hijos.
x) Relaciones familiares que estimulen la dependencia en los hijos
y) Amigo intimo drogodependiente
z) La disponibilidad más cercana a las drogas.
aa) Déficit de áreas y alternativas recreativas.
bb) La primacía de lo académico sobre lo humano.
cc) Jornadas escolares continuas
dd) Manejo inadecuado de la disciplina

Otros factores que también inciden en que se de el primer consumo de la droga se encuentran: curiosidad;
imitación; búsqueda de placer y deseo de evasión (Florenzano, 1986). Estos factores Según Climent C. y Guerrero
M. (1990) los llama Factores de Riesgo son las circunstancias, condiciones y características de los adolescentes
que aumentan su probabilidad de incurrir en el uso o abuso de las drogas, tales factores tienen un efecto
acumulativo porque, a mayor número de ellos, mayor es la probabilidad de caer en la adicción. Es importante,
hacer hincapié en que dichos factores van a ser interdependientes entre sí; dicho en otros términos, la presencia

de uno de estos indicadores puede traer consigo la activación de otros factores. Así, por ejemplo, la embriaguez, el
exceso de velocidad y la violación de las normas de transito son factores que incrementan el riesgo de sufrir un
accidente; al mismo tiempo, por consiguiente; cuando se da una de ellas es probable que se den también las
otras, debido a que los individuos ebrios tienden a conducir a altas velocidades y, por ende; violan también las
leyes de tránsito. Por ende, lo mismo sucede con los factores de riesgo vinculados a las drogas, a mayor número
de factores de riesgo es mayor la probabilidad de caer en este consumo.
En consecuencia; a lo antes citado, Climent, C y Guerrero, M., 1990 van a plantear que los factores de riesgo no
pueden tomarse como causa directa del problema; sino, simplemente como elementos que incrementan la
probabilidad de que se presente. Por eso, al identificar las personas, hay que evitar la angustia de ver la situación
como causa perdida y tomar las cosas con serenidad e interpretar su presencia como una señal de alarma que
pone en evidencia la urgente necesidad de prestar especial atención a su orientación y vigilancia.
Aunque en teoría se sabe que los estudiantes constituyen un grupo protegido de la población con menores cifras
de uso, el consumo regularmente inicia en la etapa escolar (Medina ­ Mora y col., 1995; Gutiérrez y col., 1995; y
Gutiérrez, A. D y Castillo, I, 2002.); los cuales, van a variar de estado a estado; plantel a plantel; de nivel a nivel
en cuanto al tipo de droga y la magnitud.
Empero, en la Universidad Autónoma de Puebla, se desconoce de que forma y magnitud, se manifiesta el
fenómeno de la drogodependencia en la presente Institución, debido al hecho de que es un área de estudio poco
explorada, por lo tanto, el objetivo de la presente investigación, es describir en que nivel se encuentra como este
fenómeno se manifiesta; y además que drogas son las que se consumen en mayor cantidad por la población
estudiantil. Esto aun tiene mayor relevancia, si tomamos en cuenta que el presente fenómeno no afecta
exclusivamente a quienes lo sufren; sino, que se va a extender los efectos negativos sobre todo en el ámbito
familiar, académico laboral y comunitario (en este caso la Universidad) (Organización Panamericana de la Salud,
1997)

Método
Sujetos
Se utilizaron un total de 357 Ss., de las Facultades que conforman lo que se llama el Área de las Ciencias Sociales
y Humanidades de la BUAP; las cuales, están constituidas por las siguientes: psicología, antropología, historia,
filosofía, y lenguas hispánicas. Se prorrateo la muestra en cada de cada una de las área de conocimiento; con base
al número de alumnos en cada una de las Facultad. Los Ss en lo referente a su rango de edad estaban oscilando
entre los 18 a los 25 años de edad. De la Facultad de Psicología se muestrearon un total de 107 Ss.; de la Facultad
de Filosofía se muestrearon un total de 50 Ss., de la Facultad de Antropología se muestrearon un total de 50 Ss.,
para la Facultad de lenguas Hispánicas se muestrearon un total de 100 Ss., y la Facultad de historia se
muestrearon un total de 50 Ss.
Instrumentos
Se utilizo; la Encuesta Nacional de Adicciones que fue creada por el Consejo Nacional contra las Adicciones. El
presente instrumento esta basado en los cuestionarios propuestos por la OMS, lo que permite comparar los
resultados obtenidos tanto en el contexto nacional como en el internacional. Las drogas por evaluar son las
siguientes:
1. Médicas (morfina, opio/morfina tranquilizantes, anticolinergicos, antidepresivos, barbitúricos, sedantes, y
anfetaminas).
2. Ilegales (marihuana, cocaína, crack, alucinógenos, (LSD ­ 25, cristal, hongos, peyote, polvo de ángel),
inhalantes, heroína metanfetaminas, cristal, esteroides e inhalantes.
3. Legales (alcohol y nicotina).
Los indicadores para cada grupo de drogas son: conocer la prevalecencia de consumo, son 3 (alguna vez en la
vida, último año y último mes). Adicionalmente, se pregunta el nombre de cada sustancia para corroborar que se
trata realmente de una droga del tipo que se investiga y para conocer nombres populares y nuevas drogas que
existen en el mercado.
También se pregunta sobre el número de veces que se ha utilizado la droga, con objeto de diferenciar a los
usuarios experimentales (aquellos que sólo han consumido la droga en cinco o menos ocasiones) de los usuarios
regulares (los que han consumido más de cinco veces). Además, se ha vuelto frecuente reportar este indicador en

forma desglosada, para facilitar las comparaciones con otros estudios.
Otro indicador es la pregunta de incidencia que permite saber cuándo fue el inicio del consumo de la sustancia. Los
datos que arrojan esta variable permiten hacer un seguimiento del número de usuarios nuevos dentro de un
periodo determinado.
Otro indicador importante es la edad de inicio de consumo, ya que permite conocer si se ha modificado dicha edad
a lo largo del tiempo. Adicionalmente, con estas edades, es posible realizar análisis de sobrevivencia que permiten
conocer el proceso de adicción.
En el caso de las drogas médicas, es importante señalar dentro de las preguntas que el consumo tiene que darse
fuera de la prescripción médica o en una cantidad mayor a la que el medico receto. En el de las drogas ilegales, se
pregunta por la vía de administración (para la cocaína y heroína), ya que esto puede indicar la forma de
preparación de la droga y el posible grado de dependencia del individuo, especialmente si se reporta el uso por vía
intravenosa.
Por otro lado, para el alcohol, se pregunta sobre las prevalecías de consumo, el tipo de bebida que se consumen y
si han ocurrido eventos de intoxicación (tomar cinco o más copas en una sola ocasión) en el ultimo año y en el
ultimo mes, lo que es predictor importante de la ocurrencia de diversos problemas asociados al consumo. También
se pregunta sobre la edad de inicio del consumo.
Para la nicotina, se incluyen los indicadores de las prevalecías de consumo, se pregunta de manera especifica si la
persona ha consumido 100 o más cigarrillos, que es el criterio internacional para identificar a un fumador.
Es importante mencionar que las opciones de respuesta de cada pregunta deben de respetarse, ya que el
instrumento es autoaplicable y se requiere que el sujeto conteste todas las preguntas.
Procedimiento
En primera instancia, se procedió a capacitar a un grupo de dos encuestadores en el manejo y aplicación del
cuestionario.
En segundo lugar se procedió a conocer la cantidad de alumnos en cada Facultad; para especificar a cuantos
alumnos se iba a aplicar el instrumento en cada carrera. El tamaño de la muestra por cada facultad, dependió del
número de alumnos en cada una de ellas; por consiguiente, en primera instancia, se identifico el número de
alumnos por Facultad; a continuación se prorrateo cada población para determinar el número de Ss., por cada
Facultad; por lo tanto, la cantidad de Ss de la muestra de cada Facultad dependió del número de alumnos, para así
mantener la proporción de alumnos por carrera. Se tomo como parámetro el 5% de la población de cada Facultad.
Posteriormente, se fue a cada Facultad para aplicar los cuestionarios por parte de los encuestadores a los
alumnos; se escogieron, a Ss de inicio (segundo cuatrimestre), intermedio (sexto), y fin de la carrera (noveno en
adelante).
Aplicándose el instrumento de forma colectiva. Para ello se reunieron a los Ss., en un salón amplio, cómodo bien
ventilado, sin distracciones y sin ruido.

Resultados
Los resultados sobre la drogodependencia queda establecido a través de las siguientes tablas. Se dividieron en tres
grandes grupos, el primero para el alcohol; el segundo para la nicotina y finalmente el tercero, para drogas ilícitas.

Tabla 1. Consumo de alcohol, nicotina y drogas ilícitas alguna vez en su vida

Tabla 2. Datos de edad de comienzo en el consumo de alcohol, nicotina y drogas ilícitas

De las drogas médicas, la de mayor consumo correspondió a los tranquilizantes, seguida de los depresores,
estimulantes y anfetaminas. El 51.9 por ciento del consumo de drogas médicas correspondió al sexo femenino y el
48.1 al masculino. Cabe destacar que la mayor prevalencia de consumo de tranquilizantes correspondió al sexo
masculino. No se refirió el consumo de analgésicos-narcóticos en las mujeres
Grupo I: Consumo de alcohol en estudiantes del área de humanidades

Tabla 3. El porcentaje en el consumo de 5 ó más copas de cualquier bebida alcohólica en una
sola ocasión

Tabla 4. Frecuencia con la cual se ha emborrachado

Tabla 5. El porcentaje de con que frecuencia tomaste en el último año 1 ó más copas en una sola
ocasión

Tabla 6. Porcentaje de preferencia de bebidas alcohólicas en estudiantes del área de
humanidades

Grupo II: Consumo de la nicotina en estudiantes del área de Humanidades y Ciencias Sociales

Tabla 7. En los últimos 12 meses ¿has consumido nicotina?

Tabla 8. En los últimos 30 días ¿has fumado nicotina?

Tabla 9. En toda tu vida ¿has fumado más de 100 cigarros (nicotina); es decir, más de 5
cajetillas?

Tabla 10. ¿Con qué frecuencia fumas o fumabas cigarrillos (nicotina)?

Tabla 11. ¿Cuántos cigarrillos fumas al día?

Tabla 12. ¿En qué momento del día fumas más?

Tabla 13. ¿Cuánto tiempo tardas en prender tu primer cigarrillo después de despertar?

Tabla 14. Cual es el cigarro que menos te gustaría perderte en el día

Tabla 15. Le resulta difícil dejar de fumar

Tabla 16. Cuanto te llegas de enfermedad y tienes que permanecer en cama, ¿fumas?

Tabla 17. Alguna vez has intentado dejar de fumar

Tabla 18. Cuantas personas fuman en el interior y exterior de su casa

Grupo III: Consumo de drogas ilegales en estudiantes del área de Humanidades y Ciencias Sociales
El uso de dos o más drogas ilícitas fue notificado en el 24.2% de los casos. De los multiusuarios, el 80% refirió el
consumo de dos drogas y solamente el 20% el de cuatro drogas. Entre los que refirieron el consumo de dos
drogas, las alcohol-marihuana correspondieron al 71.4% y marihuana-cocaína al 28.6%. Por otra parte, de los
usuarios de drogas ilícitas el 21.2% refirió haber consumido, además, una o más drogas médicas; las más
comunes fueron ansiolíticos; histaminicos; y anfetaminas.

Tabla 18. En el último mes, ¿has consumido has consumido alguna droga ilegal?

Tabla 19. En los últimos 12 meses, ¿has consumido alguna droga ilegal?

Tabla 20. ¿Cuántas veces en tu vida has usado alguna droga (s) ilegal(es)?

Tabla 21. ¿Hace cuánto tiempo usaste alguna droga(s) ilegal(es) por primera vez?

Tabla 22. ¿En qué lugar obtuviste la droga(s) ilegal(es) por primera vez?

Tabla 23. ¿Cómo has usado alguna droga(s) ilegal(es)?

Tabla 24. Drogas ilegales que se han consumido

Discusión
Como se puede ver el consumo del alcohol (ver tablas de la 3 a la 6), el consumo de tomar cuando menos una vez
en su vida una copa es del 91.8%; lo cual, como se puede observar se encuentra muy extendido entre el
alumnado, la media de edad de inicio es de 15 años con 5 meses; lo cual nos indica que se esta desplazando la
edad del comienzo del consumo de dicha droga. Esto contrasta, con el dato obtenido en el estudio de Herrera, V.
M, 2004; que tiene una media de edad de inicio de 17 años. Quizás esto se deba a la influencia de sus pares a
consumir el alcohol y la disminución del control de los padres al entrar a la preparatoria y finalmente el hecho de
que han incrementado la creación de bares y tiendas que venden el alcohol cerca de las preparatorias. Empero, se
descubrió que solamente el 15.2% era un bebedor consuetudinario (población que comienza a tener problemas
incipientes en su forma de beber y de un posible riesgo de volverse alcohólico). Quizás el dato más revelador es
aquellos que han consumido 5 o mas copas una vez en el ultimo año es de 30.7%; 1 por lo menos lo consumió
una vez en el ultimo mes es del 19.5% y por lo menos una vez en la última semana es del 7%; lo cual, se tiene
como predictor de problemas asociados al alcohol; tales como: incremento en la agresividad, aumento en la
incidencia de crímenes, suicidio, etc. Y en lo que respecta a emborracharse, el 9.1% lo hizo en el último mes y el
4.6%, 2 o 3 veces en la última semana; es este fragmento de la población estudiantil va a presentar problemas
graves en su forma de beber. Estos datos nos indican, que existe la probabilidad de que presente o desarrollen
alcoholismo este segmento de la en la población estudiantil. Por ende; es preocupante la forma como se manifiesta
este fenómeno en la universidad en relación a los datos que se obtuvieron del estudio de Herrera, V. M, 2004 es
del 56% y el de ENA ­ 2002, pues en la población urbana el consumo de alguna vez en la vida de alcohol era del
72.2%. Esta información reafirma el hecho de que los adolescentes; adultos jóvenes y las mujeres son los grupos
más vulnerables de caer en el alcoholismo; por lo tanto, se puede inferir que es un problema de salud para la
Institución. Una explicación de este fenómeno cae en la presión social que existe; otro seria los modelos sociales y
finalmente la situación en que cada vez es mayor el nivel de estrés al cual se ve sometido el individuo; a lo cual,
se le aúna una significativa mengua del soporte emocional por parte de la familia, quizás seria interesante ver si
existen diferencias con relación al sexo. Con respecto, al estudio de Herrera, 2004, la diferencia con la presente
investigación podría deberse al hecho de que Morelia es una ciudad más provincial que Puebla; por lo tanto; su
nivel de estrés es menor.
En lo concerniente al consumo de la nicotina (como se puede ver en las tablas de la 7 a la 18), el 78% de la
muestra lo va a consumir. Este dato es relevante, pues nos habla de que existe un amplio consumo de dicha
sustancia en la universidad. Empero, el 58 % de la muestra lo usó en los últimos 12 meses. De ahí el 45% va a
reunir el criterio internacional para identificar a un fumador. Como se puede ver, sigue siendo una parte
representativa de la comunidad estudiantil la que hace uso del tabaco y se considera como fumador. Con respecto
a la media de edad de inicio de consumo es de 14 años 5 meses; y la moda es de 17 años dicho dato esta acorde
con la edad promedio de inicio de consumo del tabaco. Estos datos confirman el hecho de que la adolescencia es

una época de mayor riesgo de consumo de este tipo de sustancias. Desde un punto de vista epidemiológico es
preocupante el hecho de que el 26.1 % consume el tabaco de forma diaria y es potencialmente riesgoso el hecho
de que el 24.6% lo consume ocasionalmente, debido al hecho de que en cualquier momento pueden pasar a
consumir de una manera más frecuente. Este riesgo potencializa la aparición de trastornos relacionados con el
consumo de cigarrillos; tales como: bronquitis crónica; enfisema, cáncer laríngeo; oral; pulmonar y otras; entre
otros. Haciendo una comparación con el estudio de Herrera, V. M, 2004; en el cual, su consumo es de 57% y el
estudio del ENA ­ 2002, el consumo de tabaco es del 26.4%; lo cual, confirma el hecho de que los adolescentes;
adultos jóvenes y las mujeres son los grupos más vulnerables de caer en la drogodependencia al cigarrillo. Una
explicación de este fenómeno cae en la presión social que existe por parte del entorno social; otro seria los
modelos sociales y finalmente la situación en que cada vez es mayor el nivel de estrés al cual se ve sometido el
individuo; se le aúna una significativa mengua del soporte emocional por parte de la familia, quizás seria
interesante ver si existen diferencias con relación al sexo. La gravedad del problema que impera en las Facultades
del área de Humanidades, en cuanto al consumo de nicotina queda sustentada por la APA (1994 DSM ­ IV, citado
por Lorenzo, P, 2003) advierte que la dependencia generada por nicotina puede ser duración extrema, según
refleja la altísima tasa de fracasos entre fumadores que tratan de abandonar el tabaco: un 88% expresan su deseo
de dejar de fumar; un 35% tratan de hacerlo cada año y sólo menos del 5% lo consiguen sin ayuda,
considerándose la nicotina como el fármaco productor de drogodependencia más potente desde el punto de vista
cuantitativo; lo cual, queda empíricamente amparado por el estudio de (Gutiérrez, 1995). Con respecto, al estudio
de Herrera, 2004, la diferencia con la presente investigación podría deberse al hecho de que Morelia es una ciudad
más provincial que Puebla; por lo tanto; su nivel de estrés es menor.
En el contexto de la sociedad poblana, la droga preferentemente de inicio, es la nicotina; contrario a lo que
sucede, en los estudios de Anthony, y col., 1994; Rojas, G. E, 1995; Rojas, G. E, 1998 y Herrera, V, M, 2004. En
los cuales, la droga de inicio es el alcohol.
Es necesario hacer notar que dentro del fenómeno del consumo de alcohol y tabaco tiene un fuerte peso, el
fenómeno de que de la influencia social y contexto sociocultural, por lo tanto; es una importante fuerza
moduladora en dicha conducta adictiva; es necesario, hacer hincapié que dentro del ambiente universitario
(ambiente microsocial) va a tener un fuerte impacto en el inicio y mantenimiento del consumo de dichas drogas
(Méndez, S y col., 2000). Por lo tanto; se puede deducir que es un problema de salud para la Institución; el
consumo de dicho binomio de drogas en el presente estudio.

En general, los estudiantes usuarios de alcohol o tabaco, o ambos, presentaron mayor riesgo de iniciar el uso de
otras drogas que los no usuarios. Son claras las implicaciones potenciales del presente estudio al considerar que,
junto con intervenciones encaminadas a disminuir el consumo de drogas, resulta igualmente importante retardar la
edad de inicio de alcohol y tabaco por sexo, ya que mediante un nuevo enfoque brinda evidencia epidemiológica
que relaciona el uso de estas sustancias con el uso posterior de otras drogas en estudiantes mexicanos.
En lo que respecta al consumo de las drogas ilícitas (como se puede ver en las tablas 19 a la 24), se encuentra
presente en el 26.9% de la población; lo cual corresponde a 96 Ss.; del total de la muestra. Como se puede ver la
media de edad de comienzo en el consumo de la droga ilícita es de 16 años 5 meses, que concuerda que estaban
estudiando la preparatoria y en esta edad como ya se sabe el control por parte de los adultos en general es mucho
menor en el adolescente y por otro lado, se puede tomar como una manifestación de rebeldía ante la autoridad y
finalmente, se puede deber a la simple curiosidad del joven. Este dato está por arriba de la investigación del ENA ­
2002 que es de 5.57%; lo cual, nos habla de que se encuentra la universidad ante un problema de salud
importante. Siendo la marihuana, la más frecuentemente usada por la población estudiantil, que es de un 23.7%,
si lo contrastamos con el del ENA ­ 2002, es de 10.1%. El porcentaje de la Universidad corresponde a 83.8 Ss. El
problema, radica en que, como se sabe es una droga que sirve como puente para el posterior consumo de las mal
llamadas drogas duras (Velasco, 1999). Si sumamos el porcentaje en las llamadas drogas duras es de 12.4%; lo
cual corresponde a 44.2 Ss, siendo la más usada, la cocaína con 6.4%, correspondiendo a 22.8 Ss, siendo de
especial interés el éxtasis con .9%, que corresponde a 3.2 Ss, y metanfetaminas con .6%; lo cual corresponde a
2.1 Ss; ambas drogas, van a implicar que existe una escalada de consumo entre las diferentes llamadas drogas
duras; lo cual, contrastado con la investigación del ENA ­ 2002, es de apenas 2.84%. Lo cual, va a poner en
evidencia un hecho que se presumía como cierto; que es que las adicciones a las drogas es un problema social y
de salud importante en la presente Institución. Los principales vectores del uso inicial de drogas ilícitas en el Área
de Ciencias Sociales y Humanidades es su hogar o de alguna tercera persona, va a corresponder al 8.8%; fiestas
6.1% y la escuela 3.6%. Lo que da pauta desde una perspectiva sociológica donde es posible que se incremente el
consumo de las drogas; este resultado concuerda con lo esperado y concuerda con la investigación del ENA ­
2002. Por desgracia, en el estudio de Herrera, V. M, 2004; solamente hace referencia al hecho de que existe un
importante uso de estas drogas; empero, no establece del porcentaje de consumo de drogas ilícitas y además no
establece desglose de por los diferentes tipos de drogas.
Con base a todo lo anterior, se puede inferir que los individuos de la muestra en cuestión, presentan tres tipos de

factores de riesgo que se clasifican en tres grandes grupos: 1) Vinculados a la droga; 2) Vinculados a las
características de la persona; y 3) Vinculados al contexto social (Méndez, S y col., 2000).
Se puede inferir, con base a toda esta información epidemiológica de las drogodependencias en las Facultades de
Humanidades de la BUAP, que el consumo de alcohol representa un problema de salud publica, al igual que en el
resto de la sociedad mexicana; lo cual, confirma los resultados de autores, tales como: Secretaria de Salud
Publica, 1991; Maya, 1986, Villatoro, 1999; Secretaria de Salud Publica, agosto 1999; Tapia, 1994; que se aúna al
consumo de cigarro y, en menor medida el consumo de marihuana, cocaína y otras drogas ilícitas; lo cual queda
confirmado por Secretaría de Salud Publica, 1994; Gutiérrez, y col., 1995; Nazar, 1994; Rojas, 1987; Castro,
1982; Secretaria de Salud, 1994; Gonzalez ­ Villalpando, 1994 y Unikel, 1998.
Al igual que en investigaciones previas, el presente estudio ubica al consumo de alcohol o tabaco como un
importante antecedente del inicio en el consumo de otras sustancias, ya que se observa que la proporción de
usuarios aumenta con la edad y documenta una vez más un exceso de riesgo asociado al sexo masculino
(Anthony, 1994; Gutiérrez, y col., 1995; Caballero, 1999; Kosterman, 2000; Grant, 1997; y Rojas, 1998).
También es consistente con numerosos estudios sobre la teoría "puerta de entrada a las drogas" basados en
observaciones de la progresión temporal en cantidad y frecuencia, que por otra parte, indican que el uso de
alcohol o de tabaco en la adolescencia temprana (12-14 años) sitúa al individuo en gran riesgo de uso posterior e
incrementa sus posibilidades de iniciar el consumo de otras drogas como marihuana y cocaína de los 18 a los 24
años de edad (Kosterman, 2000; Kandel, 1975; y 1992; Robins, 1977; Willner, 2001; Neumark, 1998; Nordstrom,
2000; Ray, 1996 y Medina ­ Mora, 1995). Las prevalencias halladas para el uso de alcohol, tabaco y drogas son
acordes con las reportadas en diversos estudios mexicanos (Caballero, R, 1999; Secretaria de Educación Pública,
1991; Villatoro, J. A, 1999; Nazar, A, 1994; Rojas, G. E; 1999 y Medina ­ Mora, 2002).

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