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Última actualización web: 26/05/2022

La depresión como problema de salud mental en los adolescentes mexicanos.

Autor/autores: Patricia Balcázar Nava , MArtha Patricia Bonilla Muñoz, Gloria Margarita Gurrola Peña, Hans Oudhof Van Barneveld, Maribel Remedios Aguilar Mercado
Fecha Publicación: 09/08/2010
Área temática: .
Tipo de trabajo: 

RESUMEN

La depresión constituye un constructo que en décadas pasadas se estudiaba entre la población adulta pero a últimas fechas se ha reconocido como un problema de salud cada vez más creciente entre la población adolescente. Se le ha achacado su presencia a los cambios físicos, afectivo-emocionales, sociales e intelectuales que la etapa de la adolescencia representa en el ser humano y que puede ser una queja pasajera o constituirse como una entidad que de agravarse puede traer consecuencias asociadas con el consumo de drogas, la violencia, las dificultades escolares, la propensión a los accidentes o hasta el suicidio. Su detección oportuna constituye una de las primeras tareas de la psicología para el establecimiento de estrategias de intervención entre los jóvenes, por lo que en esta investigación el objetivo fue describir los niveles de aparición de depresión en adolescentes del nivel escolar medio superior (preparatoria) a través del Cuestionario Clínico para el Diagnóstico del Síndrome Depresivo (CCDSD; Calderón-Narvaez), encontrándose que sí existen casos de depresión incipiente, media y severa, en esta muestra de 2469 jóvenes.

Palabras clave: Depresión; Adolescencia; Salud mental.

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La depresión como problema de salud mental en los adolescentes mexicanos.
FUENTE: PSICOLOGIA.COM. 2005; 9(2)

Patricia Balcázar Nava; Martha Patricia Bonilla Muñoz; Gloria Margarita Gurrola Peña; Hans Oudhof Van
Barneveld; Maribel Remedios Aguilar Mercado.
Universidad Autónoma del Estado de México. Facultad de Ciencias de la Conducta
PALABRAS CLAVE: Depresión, Adolescencia, Salud mental.
KEYWORDS: Depression, Adolescence, Mental health.
[artículo original] [8/7/2005]

Resumen
La depresión constituye un constructo que en décadas pasadas se estudiaba entre la población adulta pero a
últimas fechas se ha reconocido como un problema de salud cada vez más creciente entre la población
adolescente. Se le ha achacado su presencia a los cambios físicos, afectivo-emocionales, sociales e intelectuales
que la etapa de la adolescencia representa en el ser humano y que puede ser una queja pasajera o constituirse
como una entidad que de agravarse puede traer consecuencias asociadas con el consumo de drogas, la violencia,
las dificultades escolares, la propensión a los accidentes o hasta el suicidio. Su detección oportuna constituye una
de las primeras tareas de la psicología para el establecimiento de estrategias de intervención entre los jóvenes,
por lo que en esta investigación el objetivo fue describir los niveles de aparición de depresión en adolescentes del
nivel escolar medio superior (preparatoria) a través del Cuestionario Clínico para el Diagnóstico del Síndrome
Depresivo (CCDSD; Calderón-Narvaez), encontrándose que sí existen casos de depresión incipiente, media y
severa, en esta muestra de 2469 jóvenes.
Abstract
In past decades, the construct of depression was studied mainly as an adult phenomenon, but recently it has been
recognized as an increasing health problem among adolescent populations. Teenage depression has been
attributed to the presence of physical, affective-emotional, social and intellectual changes that the adolescence
stage represents for the human being. It is usually a temporary complaint, but it can sometimes become a severe
problem that may lead to consequences related with drug consumption, violence, bad performance at school,
predisposition to accidents, or even suicide. Its opportune detection is one of the first tasks of psychologists in
order to establish intervention strategies for youngsters. The purpose of this research was describing levels of
depression in a sample of 2469 high school students by means of the Clinic Questionnaire for the Diagnosis of the
Depressive Syndrome (CCDSD), developed by Calderón-Narvaez. It was found that several cases of incipient,
moderate and severe depression exist among the adolescents of this population.

Sentirse abatido y triste son emociones comunes en la mayoría de los seres humanos; sin embargo, hay una
diferencia significativa entre esta circunstancia y los síntomas que caracterizan a la depresión clínica, a pesar de
que hay una relación entre la tristeza humana normal y los trastornos depresivos; no todos los pacientes
deprimidos están tristes, ni todas las personas tristes están deprimidas. Por lo tanto, no deben confundirse las
variaciones del humor debidas a problemáticas sociales y emocionales de la vida cotidiana con lo que es
propiamente el trastorno depresivo.
Entre los conceptos de depresión, destaca el de Calderón (1998), quien indica que ésta es un conjunto de
manifestaciones ideativas, de conducta y afectivas, caracterizadas por la disminución de la autoestima, la aparición
de variados síntomas físicos y en general, de un sufrimiento mental. En este cuadro, destacan los trastornos de
tipo afectivo, intelectual, conductual y somático (Calderón, 1997).
La depresión se ha convertido en uno de los trastornos más frecuentes ente la población de diferentes países, de
ahí que sea reconocida como un problema de salud pública (Calderón, 1998).
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión ocupa el cuarto lugar entre las
enfermedades más incapacitantes y aproximadamente de 100 a 200 millones de personas la padecen (Caraveo,
1997).

La depresión es un estado que cualquier persona en algún momento de su vida puede padecer, se puede
manifestar en personas sanas o enfermas, niños, adolescentes, adultos y ancianos, como en cualquier nivel de la
escala social, intelectual o entre géneros (Pinedo y Díaz, 1997).
Se puede hablar en determinado momento, de periodos depresivos como las fases o estadios normales del
desarrollo psicológico en los que se puede padecer, entre los que se incluye la adolescencia, periodo en el que
normalmente deben elaborarse duelos por varias pérdidas: de la seguridad, del estatus de niño, de la separación
de los padres, de los cambios físicos y lo que esto implica (Papalia y Wendkos, 2002).
La adolescencia es una etapa acompañada de una serie de emociones e incertidumbres inherentes al proceso que
implica el paso de la niñez a la edad adulta. Aunque esta etapa es generalmente superada sin mayores problemas,
es importante empezar por enfatizar que la depresión en el adolescente puede ser una agobiante realidad, que
puede alterar el funcionamiento normal del joven en múltiples áreas, desde la somática, la intelectual, la social y la
psicológica.
De acuerdo con Cabildo (1991), muchos adolescentes experimentan sentimientos de tensión, confusión e
indecisión y si aunado a esto se presentan obstáculos de tipo familiar y social, pueden surgir psicopatologías que
pueden dar lugar al bajo rendimiento o la deserción escolar, la delincuencia, adicciones e inclusive el suicidio entre
la población de jóvenes.
Moreno, Del Barrio y Mestre (1998), indican que no todos los adolescentes desarrollan alteraciones; sin embargo,
los casos en los que sí las desarrollan suelen estar asociados a situaciones externas como el divorcio, muerte de
personas próximas, problemas con compañeros, cambios drásticos en la norma de vida y a procesos internos del
joven como son los duelos realizados por la pérdida del cuerpo infantil, por el rol y la identidad infantil que se
pierden y finalmente, el duelo por los padres de la infancia (Aberasturi y Knobel, 1993).
Dada la magnitud del fenómeno depresivo, es que se plantea la elaboración de la presente investigación, cuyo
objetivo general es describir los niveles de depresión en adolescentes del nivel escolar medio superior
(preparatoria). Este trabajo de investigación representa una primera aproximación para la detección del impacto
que tiene este síndrome entre los adolescentes de la Universidad Autónoma del Estado de México. El beneficio
inmediato de este estudio se expresa a través de la contribución de datos científicos acerca de la depresión y la
generación de expectativas para posteriores estudios con la población adolescente de la Universidad y de otros
sectores nacionales y de países diferentes a México.

Método
Sujetos
La población se conformó por los alumnos de primer ingreso de la generación 2003 de los cinco planteles de la
Escuela Preparatoria de la Universidad Autónoma del Estado de México (cinco planteles localizados en regiones
urbanas de la Ciudad de Toluca, Estado de México), que en conjunto sumaron 2469 alumnos en el momento de
ingreso, 1271 mujeres y 1198 varones; 1527 del turno matutino y 942 del vespertino, con edades entre los 14 y
20 años.

Instrumento
Se utilizó el Cuestionario Clínico para el Diagnóstico del Síndrome Depresivo (CCDSD), elaborado por CalderónNarváez, que incluye una serie de síntomas asociados con la depresión y que se han adaptado a la realidad
sociocultural mexicana. Este cuestionario consta de 20 preguntas, donde la persona elige de cada síntoma el grado
de intensidad en que aparece, basándose en una escala de 1 al 4, correspondiendo al 1 la respuesta no y los otros
restantes el sí, pero con diferentes intensidades (poco, regular y mucho). La calificación se obtiene sumando los
puntos e indicando un puntaje mínimo de 20 y máximo de 80, con diferentes clasificaciones según la intensidad de
la depresión, que va desde personas normales a estado depresivo severo.

Procedimiento
Se obtuvo el permiso con las autoridades escolares de cada plantel y se aplicó la prueba de forma grupal,
explicando el objetivo de la investigación, resolviendo dudas en la contestación del instrumento y recogiendo los
cuestionarios una vez contestados, para luego procesarlos estadísticamente.

Resultados
Según el autor del instrumento, el CCDSD presenta 5 clasificaciones diagnósticas para la depresión, determinadas
por el puntaje que obtiene la persona evaluada: de 20 a 35 puntos, personas normales; de 36 a 39 puntos,
corresponde un estado de ansiedad que puede ser ocasionado por la simple aplicación del instrumento; de 40 a 45
puntos, una depresión incipiente o de baja intensidad; de 46 a 65 puntos, una depresión de mediana intensidad;
de 66 a 80 puntos, corresponde a un estado depresivo severo.
Atendiendo a estas ubicaciones indicadas de calificación del instrumento, se obtuvieron los puntajes grupales que
ubican a los adolescentes en alguna de las 5 gradaciones de ubicación del CCDSD, mismas que se muestran en la
tabla 1.

Tabla 1. Distribución de la población conforme a la clasificación diagnóstica del CCDSD

Como se puede observar, el 70% de la población se encuentra en el rango normal, y el 30% restante se ubicó en
los otros cuatro rangos de diagnóstico de CCDSD.

Discusión
Los resultados obtenidos indican que un 30% de la población estudiada presenta algún grado de depresión; este
dato corrobora los resultados obtenidos en los estudios que se han hecho con otras poblaciones generales, que
padecen depresión en un 14% en promedio (Caraveo, 1997; Moreno, del Barrio y Mestre, 1998), aunque como se
puede observar, en esta investigación con adolescentes, la prevalencia es mucho mayor, fenómeno que coincide
con lo mencionado por Balcázar y Mercado (1999), acerca de que en la población adolescente mexicana se
muestra una prevalencia de depresión aproximadamente del 20%.
Por otro lado, confirma lo ya mencionado por los teóricos (Aberasturi y Knobel 1993; Hurlock, 1987), es normal
que en la adolescencia se presente el síndrome depresivo, ya que la mayoría de los síntomas depresivos aparecen
en mayor o menor intensidad como una respuesta a los duelos por los que atraviesa el adolescente: duelo por el
cuerpo infantil, por los padres de la infancia y por el rol infantil, en los cuales existe la pérdida de una condición
que posteriormente conllevan a una nueva identificación.
Le Halle (1990), menciona que los síndromes depresivos son interpretables en el marco del desarrollo psicológico
normal en la adolescencia y que efectivamente, el crecimiento puberal conduce simultáneamente a la ausencia de
catexia en los antiguos objetos libidinales y a la búsqueda de nuevos objetos. Sin embargo, esta evolución no
puede realizarse sin un trance depresivo, es decir, sin un periodo en el que la realización de la libido objetal sea
problemática.
Grinberg (1962) también coincide en que en esta etapa se admite y comprende una aparente patología y
menciona que microdepresiones y duelos son los que preparan al yo ante el peligro de depresiones más severas,
las cuales ya representarían una verdadera patología. Al respecto, Calderón (1997) también menciona que la
pérdida de objeto en la adolescencia coincide con la pérdida de la protección familiar, ya que el abandonar la
imagen de sus progenitores como seres poderosos, supremos e infalibles origina depresión, lo que se manifiesta
como una reacción de rebeldía y desafío.
A menor sintomatología o intensidad en ella se infiere que al adolescente le están afectando los cambios de tipo
corporal, en la familia, del rol que desempeñaba hasta entonces y las presiones sociales; también habla de que
cuenta con un antecedente psicológico más o menos sano, que está respaldado por sus padres, quienes más que
limitarlo, lo preparan para dicho cambio, lo guían, comprenden su situación, condiciones que preparan al
adolescente para enfrentan las normas y exigencias sociales para que finalmente alcance una identidad.
A mayor sintomatología o intensidad de la misma se estaría hablando de lo contrario, de que probablemente el

adolescente desconoce y percibe como negativos los cambios en su cuerpo, de la existencia de un ambiente
familiar de inseguridad, poca comunicación, con prohibiciones, donde no se le preparó e informó de dicho cambio o
simplemente, no de la manera adecuada; también se hablaría de un ambiente social exigente que aporta pocas
alternativas de crecimiento o desarrollo para el adolescente; ante esta incertidumbre, el joven se puede confundir,
intensificar sus inseguridades y en algún momento deprimirse y buscar como alternativa para combatir dicho
sentimiento, el uso de drogas, la recurrencia a conformar grupos de pandillas o incluso el suicidio.
Como se observó en los resultados, después de la aplicación del instrumento, la población con depresión se
distribuyó de acuerdo con la clasificación de Calderón (1997) entre depresión incipiente con un 8.9%, depresión
media, con un 11% y depresión severa, con un 1.1%; este último dato, denota probablemente la existencia de
una patología en este segmento de la población, ya que este grupo además de presentar muchos de los síntomas
de la depresión, los presenta en una alta intensidad.

Referencias bibliográficas
Aberasturi, A., Knobel, M. (1993). La adolescencia normal. Un enfoque psicoanalítico. Argentina : Paidós.
Balcázar, P., Mercado, A. (1999). Antología de psicología del desarrollo III. Facultad de Ciencias de la Conducta.
México : Universidad Autónoma del Estado de México.
Cabildo, M. H. (1991). Salud mental. Un enfoque preventivo. México : Unión.
Calderón, G. (1998). Noticias de depresión. Vol. I, No. 6. Pfizer. México.
Calderón, G. (1997). Depresión, sufrimiento y liberación. México : Edamex.
Caraveo, J. (1997). Epidemiología de los trastornos depresivos. Revista de Psiquiatría. Asociación Psiquiátrica
Mexicana, A. C. México.
Grinberg, L. (1962). Aspectos normales y patológicos del duelo. Brasil : Curso de El Ateneo de Sigmund Freud.
Hurlock, E. (1987). Psicología de la adolescencia. México : Paidós.
Le Halle, M. (1990). Psicología de los adolescentes. México : Grijalbo.
Moreno, C., Del Barrio, V. y Mestre, M. (1998). Acontecimientos vitales y depresión en adolescentes. Universidad
de Madrid. http://www.iberpsicologia.com./ España.
Papalia, D. y Wendkos, S. (2002). Psicología del desarrollo. México : McGraw Hill.
Pinedo, H., Díaz, J. (1997). Primera Semana Nacional de la Depresión. México : Asociación Psiquiátrica Mexicana.

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