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Última actualización web: 07/12/2021

Drogas emergentes: Mefedrona.

Autor/autores: Juan Antúnez , José Navarro
Fecha Publicación: 11/09/2012
Área temática: .
Tipo de trabajo: 

RESUMEN

La mefedrona (4-metilmetcatinona) es la más popular de los derivados sintéticos de la catinona, con propiedades estimulantes similares a los de otras drogas ilegales como el MDMA, y se encuadra dentro de las drogas emergentes, pues su comercialización se inició en el año 2007. En este artículo de revisión se describe la historia, prevalencia de abuso y comercialización de la mefedrona, sus características químicas y farmacológicas, su estatus legal, vías de administración, dosificación y su combinación con otras drogas, los efectos deseados y adversos que ocasiona, así como diversos casos de mortalidad asociados a su consumo.  Créditos de la imagen: Letters to Jim, por borman818 en Flickr.

Palabras clave: drogas emergentes; mefedrona; 4-metilmetcatinona; MDMA; psicoestimulantes.

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Antúnez JM. Psiquiatria.com. 2012; 16:21.
http://hdl.handle.net/10401/5513

Revisión teórica
Drogas emergentes: Mefedrona
Juan Manuel Antúnez1*, José Francisco Navarro2

Resumen
La mefedrona (4-metilmetcatinona) es la más popular de los derivados sintéticos de la catinona,
con propiedades estimulantes similares a los de otras drogas ilegales como el MDMA, y se
encuadra dentro de las drogas emergentes, pues su comercialización se inició en el año 2007. En
este artículo de revisión se describe la historia, prevalencia de abuso y comercialización de la
mefedrona, sus características químicas y farmacológicas, su estatus legal, vías de
administración, dosificación y su combinación con otras drogas, los efectos deseados y adversos
que ocasiona, así como diversos casos de mortalidad asociados a su consumo.
Palabras claves:
psicoestimulantes.

Drogas

emergentes,

mefedrona,

4-metilmetcatinona,

MDMA,

Abstract
Mephedrone (4-methylmethcathinone) is the most popular of the cathinone derivatives with
stimulant properties similar to other illegal drugs like MDMA. It is classified as an emerging
drug since its marketing started in 2007. This review paper describes the history, prevalence of
misuse and marketing of mephedrone, chemical and pharmacological characteristics, legal
status, routes of administration, dosage and use in combination with other drugs, desired and
adverse effects, as well as mephedrone-related deaths.
Keywords: Emerging drugs, mephedrone, 4-methylmethcathinone, MDMA, psychostimulant.

Recibido: 10/05/2012 ­ Aceptado: 30/06/2012 ­ Publicado: 11/09/2012

* Correspondencia: antunez@uma.es / navahuma@uma.es
1y2 Departamento de Psicobiología. Facultad de Psicología. Universidad de Málaga.

Psiquiatria.com ­ ISSN: 1137-3148
© 2012 Antúnez JM, Navarro JF.

Antúnez JM. Psiquiatria.com. 2012; 16:21 - http://hdl.handle.net/10401/5513

Introducción
La mefedrona (4-metilmetcatinona), también conocida como miaow, 4-MMC, meow
meow, meph o topcat, es un derivado sintético de la catinona con propiedades estimulantes, con
una estructura molecular similar al MDMA y otros compuestos (1-3), estando disponible en el
mercado de las drogas recreativas desde 2007. El incremento en el consumo de sustancias de
este tipo, conocidas como legal highs o smart drugs, viene determinado por su facilidad de
acceso, dada su venta a través de internet y a la existencia de un vacío legal que ha permitido su
comercialización durante mucho tiempo (4). Estas drogas suelen mostrar características
similares a otras drogas más populares e ilícitas y suelen desarrollarse a partir de pequeñas
modificaciones químicas de las mismas (5). En esta revisión se pretende mostrar qué es la
mefedrona y cómo ha evolucionado el mercado y consumo de esta droga, sus propiedades
farmacológicas, efectos en el organismo, estatus legal y muertes asociadas al consumo de la
misma.

Historia, prevalencia del abuso y comercialización
Saem de Burnaga Sánchez describió, por primera vez, la síntesis de la mefedrona en
1929. Aunque este método de síntesis no es exclusivo, los métodos alternativos son mucho más
complejos. La mayoría de lo que se conoce sobre la mefedrona ha sido extraído mediante el
análisis de discusiones online y estudios de caso único o de grupos reducidos de consumidores
(6). Hasta mediados del mes de julio de 2008 el éxtasis dominaba el mercado de las pastillas,
pues el 90% de éstas contenían MDMA, principalmente. Durante la segunda mitad del año 2008
el mercado del éxtasis se diluyó, lo que dio lugar a que menos del 50% de las pastillas de éxtasis
contuvieran MDMA durante la primera mitad de 2009. Desde entonces, y hasta la actualidad, el
compuesto más prevalente encontrado en las pastillas que se venden en el mercado de las
drogas recreativas es la mefedrona (5). La primera referencia online a esta sustancia data del
año 2003 en foros de internet, aunque su venta (distribuida por la compañía, de origen Israelí
Neorganics) y popularidad se inició en 2007 (1,5). Desde entonces se oferta en internet como
MDMA "legal" en forma de pastillas o polvo. Esta popularidad se incrementó considerablemente
en Reino Unido durante el año 2009 por su legalidad, precio bajo y porque constituía una
alternativa disponible al MDMA, cuya disponibilidad se fue limitando durante los últimos años
(2). Además, la mefedrona se vendía en numerosas tiendas así como online (negocios conocidos
como headshops o smart shops), y su elevada demanda promovió la oferta de servicio a
domicilio en algunas tiendas (7).
Con la mefedrona y otros legal highs se han seguido estrategias de marketing agresivo
por parte tanto de los distribuidores como de los vendedores. Esta droga se ha anunciado en
internet como abono para plantas, producto antihumedad, sales de baño o producto químico de
investigación, señalando siempre su contraindicación para el consumo humano. Sin embargo,
diversas tiendas online son más explícitas acerca del modo de empleo de esta droga (4,8).
Diversos estudios sobre el consumo de drogas en Reino Unido han observado que la
mefedrona es la sexta droga más consumida, tras la nicotina, alcohol, cannabis, cocaína y
MDMA, lo que también la sitúa en la cuarta posición en consumo de drogas ilícitas. La mayoría
de los consumidores de mefedrona rondan los 15-24 años, buscan drogas legales y hay una
mayor prevalencia de varones. Es predominante en áreas urbanas y frecuente en clubs y
discotecas, y podría estar reemplazando al MDMA (8).

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La distribución de la mefedrona se sitúa en China y Reino Unido, principalmente,
aunque este último parece ser un punto de tránsito de droga y no, necesariamente, de
producción (8).
Varios estudios se han centrado en la experiencia de los consumidores de mefedrona
antes de su prohibición en Reino Unido. Dargan et al. observaron que el 20,3% de los
encuestados consumió mefedrona alguna vez en su vida (9). Winstock et al. encontraron que el
41,3% de los encuestados probaron la mefedrona alguna vez en su vida (10), mientras que
Newcombe observó que la dosis y la frecuencia de mefedrona se incrementaba con el tiempo
(11). La mayoría de los consumidores conseguía la droga a través de distribuidores o mediante
internet (7,12).
A partir de un estudio realizado sobre la experiencia con la mefedrona, la percepción de
seguridad y la distribución de la misma, se observó que los consumidores no consideraban a las
sustancias psicoactivas como seguras por el simple hecho de que fueran legales. Además, la
legalidad de la mefedrona no pareció ejercer un efecto directo sobre el consumo de la misma,
aunque sí que contribuía a ello, al estar la sustancia más disponible y a un precio reducido. Otro
dato relevante se evidencia al examinar el método de compra de la droga, pues los consumidores
preferían comprar la droga a sus distribuidores antes que online, al considerar estas
transacciones como más seguras. Finalmente, una vez se criminalizó la posesión y distribución
de mefedrona se produjo, simultáneamente, una mayor dependencia en los distribuidores para
conseguir la sustancia (7).

Características químicas y farmacología
La mefedrona es un derivado sintético de la catinona (alcaloide psicotrópico que
constituye el principio activo del khat) que incluye butilona, metilona y otros compuestos, y
presenta una estructura molecular similar al MDMA y a la metanfetamina (1,7).
Aunque algunos derivados de la catinona están siendo objeto de investigación y se
sospecha que pueden ser un tipo de inhibidores de la recaptación de las monoaminas, el
conocimiento de la farmacología de la mefedrona dista de haber alcanzado su máximo
exponente. A partir de su estructura química se sugiere que esta droga actúa como compuesto
psicoactivo, provocando efectos similares a los ocasionados por derivados anfetamínicos, es
decir, estimulando el sistema nervioso central y promoviendo la liberación de noradrenalina,
serotonina y dopamina, a la vez que se inhibe la recaptación de los mismos (3). En esta línea,
Nagai et al. observaron que la metilona podía unirse a los transportadores de noradrenalina,
dopamina y serotonina (13).
Dada la similitud previamente indicada entre mefedrona, MDMA y metanfetamina, así
como los efectos sobre la transmisión dopaminérgica y serotoninérgica de estas sustancias, se ha
estudiado la interacción de la mefedrona principalmente con los sistemas serotoninérgicos y
dopaminérgicos. Kehr et al describieron que la mefedrona incrementaba los niveles de
serotonina y dopamina extracelular en el sistema mesolímbico (13). En la investigación de
Martínez-Clemente et al se observó que la mefedrona inhibía la recaptación de serotonina con
un valor IC50 menor que en el caso de la dopamina (3).
El estudio de la afinidad de la mefedrona por los receptores 5-HT2 y D2 ha mostrado
que ésta droga es 15 veces más afín por los receptores 5-HT2 que por los D2. Así, parece que la
mefedrona es un agonista serotoninérgico y dopaminérgico. A partir de estos datos se sospecha
que la mefedrona podría conllevar, al igual que ocurre en el caso del MDMA, riesgo de

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cardiotoxicidad, así como propiedades alucinógenas derivadas de su elevada afinidad por los
receptores 5-HT2 (3,6).

Estatus legal
A partir de los efectos adversos asociados a esta droga, donde se incluyen una serie de
muertes asociadas al consumo de mefedrona, se redactó un informe en Reino Unido donde se
recomendó la inclusión de esta sustancia en el Misuse of Drugs Act de 1971 como clase B, junto
a otros derivados de la catinona. A partir de entonces, el 16 de abril de 2010, la mefedrona pasó
a ser una droga controlada e ilegal (clase B), donde también se sitúa la mayoría de las
anfetaminas. En la actualidad son numerosos los países que han criminalizado la posesión y
distribución de mefedrona, entre los que se encuentran Italia, Bélgica, Irlanda, Francia, Reino
Unido, Rumanía, Alemania, Estonia, Suecia, Dinamarca, Noruega, España, Israel, Lituana y
Estados Unidos (1,8).
En la Unión Europea, el Comité Científico de la European Monitoring Centre for Drugs
and Drug Addiction (EMCDDA) llevó a cabo una evaluación del riesgo de la mefedrona. Tras
ello, el Consejo de la Unión Europea adoptó la siguiente decisión: los estados miembros
deberían tomar las medidas necesarios, de acuerdo a sus leyes, para someter a la 4metilmetcaninona (mefedrona) a las medidas de control y sanciones penales previstas bajo su
legislación en virtud de sus obligaciones bajo la Convención de Sustancias Psicotrópicas de las
Naciones Unidas de 1971 (8).

Vías de administración, dosificación y combinación con otras sustancias
La mefedrona puede administrarse por vía nasal, oral, rectal (en forma de enemas por
su solubilidad o en cápsulas gelatinosas), intramuscular o intravenosa. Esta droga, por sus
características físicas (inestabilidad), no puede fumarse (1,8,15).
La vía nasal es la más empleada, mientras que la ingestión oral de cápsulas o polvo (se
envuelve el polvo en papel de fumar y se traga, o se disuelve en agua) es el método preferido de
administración por los consumidores recreativos debido a los efectos indeseados que ocasiona la
administración nasal. Las vías restantes (rectal, intramuscular e intravenosa) también son
observables pero menos comunes que la nasal y oral (1,8,15).
Los efectos del consumo de mefedrona por vía nasal suelen iniciarse en los 30 minutos
siguientes al mismo, seguidos de un bajón relativamente rápido. De acuerdo a información de
usuarios online, la dosis común de mefedrona esnifada ronda los 25 - 75 mg, considerando dosis
elevadas a partir de 90 mg. Esta vía es la más común entre aquellas personas que presentan
problemas de abuso (1).
La administración oral de mefedrona, ya sea en forma de cápsulas, tabletas o polvo,
incluye dosis superiores a las observadas en aquellas personas que emplean la vía nasal, con un
rango que oscila entre los 150 y los 250 mg. Los efectos de la mefedrona se inician entre 45 y 120
minutos después de su consumo, y varían en función de la cantidad de alimento que haya en el
estómago. Esta es la razón por la que los usuarios de mefedrona oral recomiendan consumir la
droga con el estómago vacío. Los efectos de la administración oral suelen durar entre 2 y 4
horas, con efectos secundarios más suaves y menos necesidad de volver a consumir (1).

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Algunos usuarios recurren a la combinación de la administración oral y nasal para
obtener efectos inmediatos y asegurar los efectos a largo plazo. En cuanto a la administración
rectal, los usuarios indican que los efectos surgen rápidamente y no hacen falta dosis muy
elevadas (v.g. 100 mg) .Las vías de administración intramuscular e intravenosa, que son poco
recomendables porque conllevan riesgo de drogadicción, tienen una prevalencia reducida al
compararla con la vía oral (representa el 50-33% del consumo oral) (1).
En general, se ha observado que dosis de 20-50 mg son suficientes para provocar
efectos, aunque las dosis empleadas suelen oscilar entre los 100 mg y dos gramos en una sesión
completa (incluye todas las dosis de la sesión). También es común que las dosis consumidas en
una sesión vayan incrementando durante el transcurso de la misma para potenciar los efectos de
la droga y reducir el bajón (8).
El consumo de mefedrona también suele combinarse con alcohol y otras sustancias
como heroína, cocaína, cannabis, ketamina, MDMA, metilona, metilenedioxipirovalerona,
butilona, GBL, kraton, benzodiacepinas, sildenafilo, modafinilo, atomoxetina, hidrocodona,
kratom, metamfepramona, óxido nítrico, popper y otros depresores del sistema nervioso central
(1,8,15).

Efectos deseados y adversos
Los efectos de la mefedrona, que suelen compararse a los de otras drogas ilegales como
el MDMA, cocaína o anfetaminas, incluyen incremento del estado de alerta, euforia, empatía,
sociabilidad, verborrea, experiencias sensoriales, activación sexual y distorsiones perceptivas.
Además, en animales, se ha observado que la mefedrona ejerce un incremento de movimientos
estereotipados, respuesta de abstinencia ante la retirada de la droga, así como un
condicionamiento del lugar preferido asociado al consumo, de lo que se deduce que la
mefedrona posee características de potencial de abuso observadas en otras drogas
psicoestimulantes (1,6,15).
Por otro lado, gran parte de los consumidores de mefedrona han experimentado al
menos alguna vez un efecto adverso asociado al consumo. Los efectos adversos más informados
incluyen la alteración del sistema gastrointestinal (pérdida del apetito, sequedad bucal, nauseas,
vómitos y molestias estomacales), alteraciones neurológicas (temblores, tensión mandibular,
trismo, bruxismo, tensión muscular, tortícolis, dolores de cabeza, mareos, convulsiones, visión
borrosa, dilatación pupilar, reducción de sensibilidad táctil y nistagmus), alteraciones
psiquiátricas (ansiedad, agitación, confusión, disforia, irritabilidad, agresividad, depresión, baja
motivación, anhedonia, distorsiones temporales, alucinaciones de larga duración, delirios
paranoides, psicosis, manía, insomnio, pesadillas, problemas de memoria, dificultades de
concentración, fatiga mental), alteraciones cardiovasculares (taquicardia, incremento de la
presión arterial, dificultades de respiración, dolor de pecho, vasoconstricción periférica),
alteraciones renales y del sistema reproductor (dificultades para orinar, nefrotoxicidad y
anorgasmia) y otros problemas (cambios en la regulación de la temperatura corporal, sudores y
sofocos, hemorragia nasal y toxicidad inmunológica) (1,12,15).
La mayoría de los efectos adversos asociados al consumo de mefedrona se han visto
también en consumidores de anfetaminas, metanfetaminas y MDMA, lo que encaja con la
actividad simpaticomimética de la mefedrona. Por su parte, los síntomas anímicos (anhedonia y
depresión) podrían ir asociados a una depleción de dopamina y serotonina como consecuencia
del consumo, como ya se ha observado en otros estimulantes. Una particularidad de la
mefedrona se encuentra en el craving que experimentan los consumidores, raramente descrito

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tras el consumo de otras drogas como, por ejemplo, el MDMA. Esto podría deberse a la potente
respuesta dopaminérgica o por su relativa corta vida media (5,8).
Las personas con alteraciones cardíacas, neurológicas o psiquiátricas, sobre todo
aquellas que se encuentran en tratamiento médico, serían más proclives a sufrir efectos
secundarios graves, por lo que sería interesante incluir el potencial consumo de mefedrona en la
anamnesis de enfermos con alguna de estas alteraciones, especialmente en adultos jóvenes
(4,8,9).

Muertes relacionadas con la mefedrona
Uno de los factores que contribuyó a la ilegalización de la mefedrona en numerosos
países de la Unión Europea fue el hallazgo de muertes asociadas al consumo de esta sustancia.
El primer caso informado de mortalidad asociada al consumo de mefedrona se observó en
Suecia, donde una chica de 18 años murió en diciembre de 2008 y la única droga hallada en el
organismo de la fallecida fue mefedrona, lo que llamó la atención de la Oficina de Drogas y
Crímenes de las Naciones Unidas. En Reino Unido la mefedrona captó la atención de numerosos
medios de comunicación tras sucederse diversas muertes asociadas al consumo de esta droga,
entre ellas la de tres adolescentes de 14, 18 y 19 años que murieron tras el consumo de la misma.
En Escocia falleció una persona a causa de los efectos adversos del consumo combinado de
mefedrona y metadona. En Estados Unidos, la primera muerte asociada al consumo de
mefedrona se produjo en una persona que combinó el consumo de mefedrona y heroína. En
Suecia, el consumo de mefedrona estuvo involucrado en, aproximadamente, 100 consultas (1,8).
La información extraída del Programa Nacional de Muertes por Abuso de Sustancias
sugieren que hasta la fecha hay, al menos, 45 casos de muertes asociadas al consumo de
mefedrona en Inglaterra, 12 en Escocia, uno en Gales, uno en Irlanda del Norte y otro en
Guernsey. En 48 de estos 60 casos se encontró la presencia de mefedrona en los análisis
postmortem de los fallecidos (1).

Conclusiones
En esta revisión se ha presentado una síntesis de los hallazgos relacionados con una
novedosa droga cuya posesión y distribución era, hasta hace poco tiempo, legal. Por su estatus
legal, amplia disponibilidad, precio reducido y efectos similares al MDMA y otros
psicoestimulantes esta sustancia ha ido incrementando su popularidad durante los últimos
años. La mefedrona tiene unos efectos parecidos a los producidos por otros psicoestimulantes
anfetamínicos, pues inhibe la recaptación de serotonina y dopamina a la vez que presenta una
elevada afinidad por los receptores y transportadores de ambos neurotransmisores,
concretamente para los receptores 5-HT2 y D2. La sucesión de diversas muertes asociadas al
consumo de mefedrona llamó la atención de los organismos de la Unión Europea, que instó a los
países miembros a tomar las medidas necesarias para prohibir la posesión y distribución de esta
sustancia. La mefedrona puede ser administrada por numerosas vías: oral, nasal, rectal,
intravenosa e intramuscular y la potencia y duración de sus efectos varía en función de la vía de
administración. Asimismo, también es común la toma de mefedrona con otros
psicoestimulantes y depresores del sistema nervioso central a fin de potenciar sus efectos o
amortiguar el bajón. Los efectos deseados de la mefedrona son muy similares a los producidos
por otros psicoestimulantes, como el MDMA, e incluyen la potenciación del estado de alerta,
euforia y empatía. Los efectos adversos asociados a esta sustancia son numerosos e incluyen

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alteraciones cardiovasculares, neurológicas, psiquiátricas, renales y gastrointestinales habiendo
llegado, en algunos casos, a encontrarse involucrada en la muerte de diversos consumidores.

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Cite este artículo de la siguiente forma (estilo de Vancouver):
Antúnez JM, Navarro JF. Drogas emergentes: Mefedrona. Psiquiatria.com [Internet]. 2012
[citado 09 Sep 2012];16:21. Disponible en: http://hdl.handle.net/10401/5513

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