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Prevalencia de trastorno de desatención e hiperactividad en un servicio de salud mental

Autor/autores: Alexis Morales , Leandro Dionisio
Fecha Publicación: 12/08/2014
Área temática: .
Tipo de trabajo: 

RESUMEN

La presente investigación se realizó con la población concurrente al Servicio de Salud Mental del Hospital Pediátrico del Niño Jesús de la Ciudad de Córdoba, de julio a diciembre del año 2008. Tuvo como objetivo general mostrar cual es la relevancia social del Trastorno de Desatención e Hiperactividad (TDHA), y las características psicológicas de los niños afectados con esta patología. El tipo de estudio fue descriptivo retrospectivo simple. El material de registro fue el libro de admisiones del servicio y la muestra se conformó con todos los sujetos que realizaron entrevista de admisión en el periodo de julio a diciembre del año 2008. Entre los resultados obtenidos se destaca que la frecuencia de TDHA fue del 9% del total de la consulta, siendo el cuarto en orden de importancia luego de las problemáticas de tipo familiar, los trastornos de aprendizaje y la debilidad mental, y los trastornos disociales. Se observa, también altas frecuencias de comorbilidad, y una preponderante derivación del ámbito escolar por sobre otras instituciones o servicios.

Palabras clave: trastorno de déficit de atención con o sin hiperactividad; salud mental; salud mental infantil; prevalencia; comorbilidad


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Ariel Morales A. Psicologia.com. 2014; 18:2.
http://hdl.handle.net/10401/6594

Artículo original
Prevalencia de trastorno de desatención e hiperactividad
en un servicio de salud mental
Alexis Ariel Morales1*, Leandro Dionisio2
Resumen
La presente investigación se realizó con la población concurrente al Servicio de Salud Mental del
Hospital Pediátrico del Niño Jesús de la Ciudad de Córdoba, de julio a diciembre del año 2008.
Tuvo como objetivo general mostrar cual es la relevancia social del Trastorno de Desatención e
Hiperactividad (TDHA), y las características psicológicas de los niños afectados con esta
patología. El tipo de estudio fue descriptivo retrospectivo simple. El material de registro fue el
libro de admisiones del servicio y la muestra se conformó con todos los sujetos que realizaron
entrevista de admisión en el periodo de julio a diciembre del año 2008. Entre los resultados
obtenidos se destaca que la frecuencia de TDHA fue del 9% del total de la consulta, siendo el
cuarto en orden de importancia luego de las problemáticas de tipo familiar, los trastornos de
aprendizaje y la debilidad mental, y los trastornos disociales. Se observa, también altas
frecuencias de comorbilidad, y una preponderante derivación del ámbito escolar por sobre otras
instituciones o servicios.
Palabras claves: Trastorno de Déficit de atención con o sin hiperactividad, salud mental,
salud mental infantil, prevalencia, comorbilidad.
Abstract
This research was performed with concurrent population Mental Health Service at Children's
Hospital of the Infant Jesus of Córdoba City, from July to December 2008. Generally aimed to
show which is the social relevance of Inattention and Hyperactivity Disorder (ADHD), and
psychological characteristics of children affected with this disease. The kind of retrospective
study was simple. The recording material was the book of admissions of service and samples
consisted of all subjects who performed admissions interview in the period July to December
2008. Among the results highlighted that the frequency of ADHD was 9% of the visit, and the
fourth in importance after family-type issues, learning disabilities and mental deficiency, and
conduct disorder. It is also observed comorbidity high frequencies, and a derivation of school
predominant over other institutions or services.
Keywords: Attention Deficit Disorder with Hyperactivity, Mental Health, child mental health,
Prevalence, Comorbidity.

Recibido: 1702/2013 ­ Aceptado: 26/05/2013 ­ Publicado: 12/08/2014

* Correspondencia: alexis.morales@ymail.com
1 Licenciado en Psicología, Magister en Salud Pública, Profesor Ayudante de la Facultad de Psicología ­
Universidad Nacional de Córdoba.
2 Médico- Psiquiatra, Profesor asociado en salud mental de la Escuela de Salud Publica y profesor adjunto
de la Cátedra de Psiquiatría Facultad de Ciencias Medicas Universidad Nacional de Córdoba.
Psicologia.com ­ ISSN: 1137-8492
© 2014 Ariel Morales A, Dionisio L.

Ariel Morales A. 2014; 18:2. http://hdl.handle.net/10401/6594

Introducción
El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDHA) es un patrón persistente de
desatención y/o hiperactividad-impulsividad, que es más frecuente y grave que el observado
habitualmente en sujetos de un nivel de desarrollo similar (American Psychiatric Asociation,
1994, p78 ­ 85). Siendo considerada como la problemática infantil que más relevancia ha
ganado en los últimos años. Tanto para los profesionales involucrados en la temática
(psicólogos, neurólogos, pediatras, psicopedagogos y docentes), como para el público general,
los medios masivos de comunicación1 y las autoridades oficiales2: el TDHA es una de las
patologías infantiles que más preocupación genera.
Si se toma como parámetro el consumo mundial de los fármacos indicados para esta afección, su
incidencia se habría triplicado (Scheffler RM, et.al., 2007) durante el decenio 1993 ­ 2003.
Según la jefa de Psicotrópicos y Estupefacientes del Administración Nacional de Medicamentos
y Alimentos (ANMAT) dependiente del Ministerio de Salud de la Argentina, Dr. Raquel Méndez;
"los laboratorios habrían importado en el año 2003, 23,7 kg. de metilfenidato3; en el 2004, 40,4
kg y en el 2005, 49,5 kg" (M. C., 2006).
En la Argentina, aunque no existen cifras oficiales, se calcula, que más de 400.000 niños poseen
esta patología, lo cual implica un gasto de 140 millones de pesos en medicación (Gisela
Untoiglich, 2004).
Pero la preocupación que despierta esta patología no radica solo en su elevada y creciente
prevalencia; sino también en los costos de su tratamiento, como en el carácter crónico y en los
graves perjuicios que conlleva, en las áreas académica, familiar y social, como para aquellos que
comparten su entorno, ya que estos niños requieren de mayor atención y cuidados que los
habituales.
Sin embargo esta situación es cuestionada por diferentes autores, que ponen en duda la
existencia de cifras tan altas y refieren que se están incluyendo como TDHA sujetos dentro del
espectro de la normalidad (Cardo E, M. Servera, 2008, p.365). En este mismo sentido, National
Institute of Mental Health de los EE.UU a alertado al respecto: "muchas cosas pueden producir
este comportamiento. Cualquier cosa, desde miedo crónico hasta ataques leves puede hacer que
un niño parezca demasiado activo, peleador, impulsivo o desatento. Por ejemplo, un niño
anteriormente servicial, que se vuelve demasiado activo, y fácilmente distraído después de la
muerte de uno de sus padres, ésta enfrentándose a un problema emocional, no es TDHA. Una
infección crónica del oído medio también puede hacer que un niño parezca distraído y no
servicial. También lo puede hacer el vivir con miembros de la familia que son abusivos o adictos.
En otros niños, pueden ser la respuesta a situaciones vividas en el aula, que el trabajo sea
demasiado difícil o demasiado fácil, lo cual lleva a que el niño se sienta frustrado o aburrido"
(National Institute of Mental Health, 1996).

1 La consulta de MEDLINE o PSYCLIT, arroja una cifra de 4000 artículos dedicados a este tema. (Lussier F., Fessas, J.
Neuropsychologie de l´enfant. Paris. Dunod, 2000).
2 El Diputado Dante Omar Canevarolo, solicito en marzo del 2007, un pedido de informes sobre la provisión de
medicamentos a menores de edad, destinado el Síndrome de Déficit de Atención con o sin Hiperactividad. (Nº de
expediente 0475-D-2007, trámite parlamentario 008 (12/03/2007).
3 Principal droga utilizada para el tratamiento del TDHA, conocida comercialmente como Ritalina.

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En mayoría de las investigaciones que abordan la prevalencia del TDHA, existen una serie de
elementos metodológicos que posiblemente determine que se considere como patológicos
sujetos normales o que estarían mejor encuadrados dentro de otro diagnóstico.
1) Tomar a padre y maestros como fuentes confiables y objetivas para la realización del
diagnóstico. Cuando todo diagnóstico psicológico o psiquiátrico requiere la acción directa de
profesionales altamente calificados.
2) No considerar la posibilidad de que los síntomas respondan a otra patología, cuando
específicamente el DSM IV plantea como condición indispensable que se deben de haber
descartado todo una serie posibles de diagnósticos infantiles.
Dentro de este contexto, resultaba de interés conocer cuál es la relevancia de esta patología
dentro de un servicio de salud mental. Donde el diagnóstico es realizado por profesionales en
base a entrevistas clínicas y donde el TDHA era considerado con el mismo interés que todos los
otros diagnósticos infantiles posibles. Es, en ese sentido, que se tuvo como objetivos: 1) describir
la incidencia de niños con TDHA dentro de un Servicio de Salud Mental y comparar con la
incidencia de otros cuadros psicopatológicos; 2) describir la fuente de derivación de los casos
catalogados como TDHA; 3) describir la frecuencia de los subtipos diagnósticos de los niños
indicados como TDHA; 4) describir las patologías comorbiles presentes en los niños con TDHA.

Metodología
La población estudiada fue integrada por niños de cuatro a catorce años de edad, atendidos en
Hospital Público Provincial de Córdoba, Pediátrico del Niño Jesús, ubicado en la Cdad. de
Córdoba, República Argentina. El periodo para la recolección de los datos fue de julio a
diciembre de 2008.
Los datos fueron extraídos del "Libro de Admisiones", en el que figuraban todos los ingresos al
Servicio con el diagnóstico presuntivo de los mismos según los criterios psicopatológicos del
Código Internacional de Enfermedades, décima edición (CIE 10).
A los sujetos cuyo motivo de consulta estuvo relacionado con los síntomas del TDHA se les
aplicaron los criterios diagnósticos establecidos por DSM IV para esta patología y sus subtipos.
Si, además, existía la presencia de otras patologías comorbiles se aplicaron los criterios
diagnósticos del CIE 10.
La selección de uno u otro manual respecto a los diagnósticos responde a lo siguiente: el CIE 10
es el manual de uso oficial en los servicios públicos de salud mental. Pero el DSM IV es mucho
más específico en lo referente al TDHA, con indicadores clínicos establecidos, y es usado en
todas las investigaciones sobre esta temática.
De esta forma sobre un total de 444 admisiones realizadas en el periodo consignado, se
registraron 566 diagnósticos, considerando que en muchos casos correspondió más de un
diagnóstico por paciente incorporado. De este total, hubo 52 casos que cumplieron con los
requisitos para ser categorizados como TDHA.

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Universo y muestra
La población objeto de estudio estuvo conformada por la totalidad de los niños de 4 a 14
atendidos por el Servicio de Salud Mental del Hospital Pediátrico del Niño Jesús de la Cdad. de
Córdoba-Argentina.

Resultados
Los diagnósticos fueron agrupados según las categorías diagnósticas establecidas por el CI10 y el
DSM IV para el caso especial del TDHA (Figura 1).
Los seis diagnósticos más prevalentes fueron: 1) trastorno de aprendizaje, 12.77%; 2) problemas
relacionados a la crianza del niño, 11.52%; 3) trastornos disociales, 46%; 4) TDHA, 9.12%; 5)
Problemas relacionados a la situación familiar, 7.62%; 6) Debilidad mental 7.27%.
El 90,38% de los casos fueron varones, la edad promedio de 7.51 años, con una mínima de 3 y
un máximo de 14 años. La composición familiar fue predominantemente nuclear (padre, madre
e hijos), 59.62%; continuando por la modalidad extendida (padre, madre e hijos del vínculo
presente y anteriores) 26.92%; solo estaba presente uno de los dos progenitores (9.62%); o el
niño se encontraba al cuidado de una persona ajena al grupo de origen (3.85%) (Tabla Nº 1).

14%

12,77%
11,52%

12%

10,82% 10,46%
9,12%

10%

7,62%

8%

7,27%
5,67%
4,79%

6%

3,90%

4%

3,37%
2,48%
1,60% 1,42%

2%

1,24%

1,24% 1,24% 0,89% 0,89%
0,71% 0,71% 0,35% 0,18%

0%
T. del aprendizaje

Prob. Relacionados con la crianza del niño

Diag. Aplazados o no esp.

T. disociales

TDHA

Prob. Relacionados a la situación fliar.

Debilidad mental

T. de ansiedad tipo neurótico o crónico

Enf. del sistema nervioso

Prob. Biográficos

Prob. De abuso o maltrato

T. del lenguaje

Enuresis y encopresis

T. del desarrollo y autismo

Prob. Relacionados a la calidad de vida

T. de ansiedad aguda

T. somatomorfos

Autoagresión

T. de alimentación

Depresiones

Prob. Con la ley penal

Problema de identidad

Adicción al alcohol

Figura Nº 1.- Frecuencia de diagnósticos para la Muestra (444 casos)

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Tabla 1: Características Demográficas para sujetos con TDHA de la muestra (52 casos).
Categorías
Eda
d

o

N
7.5
14
3
47

Promedio
Edad máxima
Edad Mínima
Sex
Varones
Composición Fliar
Nuclear
Ext.
Monoparental
Tutor

%

90,
38%

31
14
5
2

62%
92%
2%
5%

59,
26,
9,6
3,8

Correspondientes con el diagnóstico de TDHA hubo 52 casos. En 28 casos la
hiperactividad y la desatención se dieron en forma combinada, en 2 había un predominio de la
hiperactividad exclusivamente y en 22 de la desatención (Tabla Nº 2). Solamente el 15,38% de
los casos se encontraba medicado al momento de la investigación o lo habían estado con
anterioridad.

Tabla 2: Características psicodiagnósticas para sujetos con TDHA de la
Muestra (52 casos).
Diagnóstico
Tipo combinado
Con predominio Hiperactivo
Con predominio desatención
Derivación
Colegio
Servicios de salud
espontánea
neurología
otros servicios de salud mental
Tribunales
Medicación
Si

N
28
2
22
23
14
7
6
1
1

%
5
3,85% 3
,85
4
2,31%
4,23%
6,92%
3,46%
1,54%
,92
,92

8

4
2
1
1
1
1
1

5,38%
No

44

8
4,62%

La fuente de derivación fue predominantemente escolar (44,23%); seguida por otros servicios de
salud, como pediatras u otros especialistas (26,92%). En menor medida fue espontánea
(13,46%). (Gráfico Nº 3).
La comorbilidad (Figura Nº 2) estuvo fuertemente extendida (67,31%), presentándose uno o
más trastornos conjuntamente con el TDHA, en forma más frecuente estos fueron: Problemas

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relacionados al grupo primario de apoyo (21,15%), Trastorno Disocial (21,15%), Debilidad
mental (15,38%) y Trastorno del aprendizaje (15,38%).

80%
70%

Total
67,31%
Prob. Relacion. al grupo
primario de apoyo
Trast. Disocial

60%
50%

Debilidad mental

40%

Trast. aprendizaje

30%
Trat. Del lenguaje

21,15% 21,15%
20%
10%

15,38% 15,38%

Enf . psicosomática

5,77%
1,92% 1,92%

Encopresis

0%

Figura Nº 2.- Comorbilidad para sujetos con TDHA de la Muestra (52 casos).

Discusión

Derivación
Coincidentes con Michanie (1993); la mayor fuente de derivación fue el "ámbito escolar" (45%),
seguidos por "otros servicios de salud" (26%) (Tabla Nº 4).
Cabe el interrogante si la institución educativa es solamente quién detecta y deriva esta
patología; o bien, si son las propias condiciones de la escolaridad actual las que provocan o
potencian estas alteraciones.
En este sentido, Gisela Untoiglich (2004b, p27) plantea que: "la escuela no suele ser un lugar
generador de patología psíquica, pero sí el espacio por excelencia donde, con frecuencia, ésta se
despliega".
Sin embargo esto no excluye que docentes poco capacitados, cursos hacinados, instrumentos
pedagógicos y currículas desactualizados influyan negativamente, potenciando conductas
desadaptativas, en especial cuando existe dicha predisposición.
Hay que considerar que las dificultades propias del sistema educativo moderno se potencian al
conjugarse con las carencias propias de la familia. Ya sea tanto para preparar el ingreso escolar
estimulando el aprendizaje como para sobrellevar el esfuerzo que implica la labor académica
(Gonzales PV, Trettel VI, 2001).

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Cabe considerar que la familia y la escuela representan universos diferentes y por momentos
incompatibles entre sí, lo cual dificulta la adaptación del sujeto a esta última. En la vida
cotidiana y familiar de los niños predominan formas audiovisuales, especialmente diseñadas
para recrear un vertiginoso mundo de estímulos con satisfacciones inmediatas y sin esfuerzo.
Por su parte, la escuela prioriza valores y dominios diferentes: la lecto ­ escritura, la capacidad
de establecer relaciones entre conceptos abstractos, el tiempo como pautado y la satisfacción
postergada y regulada por el esfuerzo.
La educación en general y la escolaridad primaria muy especialmente, exigen en alto grado que
el sujeto coarte la satisfacción de sus impulsos y tendencias más inmediatas. Si el sujeto acepta
tales renuncias es porque existe la expectativa de obtener beneficios aún mayores, como lo
pueden ser el rédito económico, el reconocimiento social, o en el caso del niño, el amor de sus
padres. Cabe interrogar si en la Argentina, es hoy la educación la que dispensa tales réditos, o
los individuos y sus familias atribuyen a otras instancias la capacidad de brindarles los bienes
que demandan.

Uso de medicación
En lo respectivo al presente trabajo, la cantidad de niños medicados fue relativamente poca,
(15,8%) (Tabla Nº 2). En la muestra tomada por Cornejo (2005) se encontró el mismo
porcentaje de niños medicados que en la presente investigación. Pero para dicho autor, mientras
que en el primer mundo se diagnosticaría y se medicaría en exceso, en los países en desarrollo se
generaría el problema opuesto; debido a la poca accesibilidad de los sistemas de salud y la
resistencia al uso de farmacología infantil.
En esta investigación, el relativamente bajo número de niños medicados, no respondía a
dificultades en el acceso a los fármacos, ya que estos eran provistos en forma gratuita por el
propio Servicio. Sí influyó la concepción de los profesionales que, atentos a los efectos adversos
a mediano y largo plazo, optaban por aplicarla solo en los casos más graves, priorizando otro
tipo de tratamientos.

Diagnóstico
La bibliografía consultada no suele discriminar entre los diferentes subtipos de TDHA. Lo cual
representa un dato de interés epidemiológico y sanitario, ya que la hiperactividad plantea
mayores dificultades que la mera desatención, tanto para el medio ambiente como para el
propio sujeto que ve socavada sus posibilidades académicas y sociales.
La hiperactividad se da mayormente en forma combinada con la desatención, pero se ignora si
esta última es un síntoma primario o secundario del exceso de motilidad.
Para Rosello (2000) los pacientes con TDAH tipo desatento tienden mayor comorbilidad con
padecimientos ansiosos o depresivos, mientras que los pacientes con TDAH tipo hiperactivo o
combinado manifiestan más vinculación con Trastorno Negativista Desafiante o Trastornos
Disociales. Para este autor los tratamientos deberían ser diferentes según el subtipo diagnóstico.
En los pocos estudios (Montiel-Nava C, et. al., 2002; Colmenares JC, Martínez O, Quiles 2007),
en que los subtipos se encuentran discriminados, casi la mitad corresponde a TDHA tipo
combinado, entre un 30 y 40% al TDHA tipo desatento, y lo restante al TDHA tipo hiperactivo.

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En esta Muestra se observó que 53,85% respondía al TDHA tipo combinado, el 42,31% al TDHA
tipo desatento, y solo el 3.85% (2 casos) al TDHA tipo hiperactivo.

Comorbilidad
El DSM IV (American Psychiatric Asociation, 1994, p85) plantea un alta comorbilidad del
TDHA con diferentes trastornos: negativista desafiante, disocial, del estado del ánimo, del
aprendizaje y de la comunicación; así mismo con un menor rendimiento académico y laboral.
Esto es corroborado por toda la literatura científica consultada; donde el 66% de los casos con
TDHA presentan comorbilidad (Colmenares JC, Martínez O, Quiles, 2007) (¡Error!
Marcador no definido.). Cifra muy similar a la alcanzada en la presente investigación,
67.31%. En esta investigación se observó que las patologías comorbiles más frecuentes fueron:
a) Los trastornos disociales (21%), superando levemente los postulados por el DSM IV, pero
inferiores a otras investigaciones donde alcanzaron más del 40% (American Psychiatric
Asociation, 1994)).
b) los trastornos de aprendizaje y la debilidad mental tuvieron también una fuerte relevancia,
17,50% y 15% respectivamente. Bara Jiménez (2003) obtuvo que los sujetos con TDHA poseían
coeficientes intelectuales más bajos y menor rendimiento en pruebas neurocognitivas que el
promedio, aunque dentro del límite de la normalidad. Datos que bien pueden ser entendidos
como efectos secundarios de la incapacidad para concentrarse y planificar.
c) En esta investigación, los profesionales consignaron los problemas relacionados al grupo
primario de apoyo, observándose un alto porcentaje (21%). A igual resultado llega Gaillard
(2004), donde fue el diagnóstico más frecuente.
d) No se obtuvieron registros de ansiedad o depresión; siendo que la comorbilidad establecida
es de 20 al 25% para lo primero y de 15% al 30% para el segundo. Bará-Jiménez (2003) observó
que estos trastornos eran escasamente observados por padres y maestros, y que esto aparecía
cuando a los niños se les pedía que realicen un autoinforme sobre sus sentimientos y
percepciones. Esto puede explicar los números menores de la presente investigación y plantea la
necesidad de indagar al niño sobre sus propias percepciones y vivencias, de lo contrario se
soslayará un dato importante para el diagnóstico.
e) Los trastornos del lenguaje, también de alta frecuencia, en este caso tuvieron una relevancia
menor (5%), contra otros estudios (Rosello 2000) que lo circunscriben alrededor del 25%.
f) Otros diagnósticos que aparecieron en la consulta fueron la encopresis y las enfermedades
psicosomáticas, con un caso cada uno, representando el 2% del total.
g) En este trabajo no se encontraron trastornos generalizados del desarrollo o Trastorno de
Tourrete, que sí estaban presentes en otras investigaciones

Prevalencia
El DSM IV sostiene que la prevalencia del TDHA en la población general ronda del 3 al 5%. Sin
embargo las cifras difieren considerablemente según los autores. Para Brenton (1999) y
Bienderman (1996) esta varía entre el 4 y 12%, para Elia (1999) se podría establecer entre 1,7% y
el 17,8%, y entre el 8% y el 20%, según otros estudios (Baumgaertel A, Wolraich Ml, et. Al., 1995;

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Barbaresi WJ, et. al. 2002). W. Cornejo (2008) realiza una revisión crítica comparando 18
trabajos epidemiológicos en donde las cifras pueden llegar a ser inferior al 1% o casi alcanzar el
20%.
Aunque no puede establecerse como regla general hay una tendencia a encontrar cifras cada vez
más altas. Baumgaertel (1995) en Alemania encontró una prevalencia del 9.60% siguiendo los
criterios del DSM III y del 17,80% siguiendo las del DSM IV. Wolraichl (2002), en los Estados
Unidos, postulo que era del 16,10%.
El "Primer Congreso Latinoamericano de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad"
(2007) realizado en el año 2007, en la Ciudad de México, determinó que la prevalencia estimada
para esta región sería de 5.29%. Esto coincide con una serie de estudios hechos en la región:
Rohde (2000) sobre una cohorte de 1.013 adolescentes brasileños encontró una prevalencia de
5,8%; Belkis Vidal Martinez (2007) estimó un 7,4% sobre una muestra representativa de 740
niños cubanos en edad escolar; y Montiel Navas (2007) que sobre 1.141 niños marabinos
(Venezuela) mostró que el 7.19% estaba afectado por el TDHA.
Sin embargo una investigación realizada sobre niños y adolescentes colombianos (Cornejo,
2008) arrojó una prevalencia del 20.4% y del 15.8% cuando se descartaron los sujetos con un
coeficiente intelectual menor a 80 puntos.
En la Argentina son pocos los trabajos de investigaciones al respecto. Se tiene registro solo de
dos, ambos realizados en la Cdad. Autónoma de Buenos Aires. El primero de ellos pertenece a
Rubén Scandar y Mariano Scandar (sin fecha). En este, sobre una muestra de 216 niños, entre 4
y 6 años, concurrentes a tres jardines de infantes de estratos sociodemográficos distintos, se
observó que solo el 3.24% de los niños encuestados presentaban TDAH. Los autores remarcan
en este caso, que la baja edad de los sujetos dificultaba la observación de síntomas de
desatención e hiperactividad, lo cual hizo que las cifras obtenidas fueran menores a las
esperadas.
El segundo estudio, corresponde a los Drs. Claudio Michanie, et. al. (2007) que sobre una base
de 300 niños de clase media y media-baja, atendidos en los hospitales públicos de Capital
Federal y siguiendo los criterios diagnósticos del DSM III R, establecieron que el 9% cumplían
con los parámetros para el TDHA.
Ambos estudios habían sido realizados en el contexto socio ­ demográfico del distrito más rico
del país, no pudiendo extrapolarse a regiones cultural y económicamente diferentes. Por su
parte las muestran no eran ni estadísticamente significativas ni aleatoriamente obtenidas, y en
la investigación de Michenie no se disponían de datos sobre la clase alta.
Independientemente de la prevalencia que se le otorgue al TDHA, siempre se ha planteado
explícitamente que es el diagnóstico infantil más frecuente (Michenie, et. al., 2007; Cardo E.,
Servera M., 2008; Eddy L., 1997). Lo cual determina, en igual medida, la relevancia que
adquirirá para la sociedad, la comunidad científica y los estamentos decisorios de la salud
pública.
En el caso particular de esta investigación, los datos obtenidos no pueden ser comparados con la
mayoría de los estudios citados anteriormente ya que estos últimos estudiaron una población
general, mientras que este trabajo se hizo sobre una muestra hospitalaria.
Sin embargo, y a diferencia de otras investigaciones, en este caso se puso a prueba la afirmación
de que el TDHA sea el diagnóstico infantil más frecuente. De esta manera se obtuvo que para la
Muestra Nº 1 los seis diagnósticos más frecuentes fueron: 1) trastorno de aprendizaje, 12.77%; 2)

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problemas relacionados a la crianza del niño, 11.52%; 3) trastornos disociales, 10,46%; 4)
TDHA, 9.12%; 5) Problemas relacionados a la situación familiar, 7.62%; 6) Debilidad mental
7.27% (Gráfico Nº 1).
Si se agrupan los porcentajes obtenidos según el tipo de diagnóstico, podrá afirmarse que:
primero, los motivos de consulta relacionados al vinculo del niño con su entorno (problemas
relacionados a la crianza del niño, problemas relacionados a la situación familiar, problemas
relacionados a la calidad de vida, problemas biográficos y problemas de abuso o maltrato)
constituyen el 27,65% de la consulta; segundo, los patologías que alteran la capacidad de
adquirir nuevos conocimientos, los trastornos de aprendizaje y la debilidad mental, alcanzan el
20%.
Entonces según los datos derivados de la cohorte estudiada y según el agrupamiento presentado,
los diagnósticos más frecuentes son: la problemática familiar en relación al niño, seguido de los
problemas de aprendizaje - debilidad mental, y los trastornos disociales. Lo cual contradice la
idea que el TDHA es el diagnóstico psiquiátrico infantil más frecuente.
En relación al principal grupo de diagnósticos "problemas vinculados a la crianza del niño", los
datos indicarían que existen dificultades especiales en las familias actuales para llevar adelante
la crianza de los hijos, por lo menos para el estrato social representado en la muestra.
Con respecto al segundo grupo de diagnósticos, el DSM IV plantea que la prevalencia para la
debilidad mental es del 1%, mientras que para los trastornos de aprendizaje es del 7% al 10%,
para la población general en ambos casos. Si los comparamos con los datos de los servicios de
Salud Mental de Kentucky (1998) estas no deberían ser las patologías sobresalientes.
En relación al TDHA sobre población hospitalaria, Barbaresi (2002), la sitúa entre el 7 y el
16%, mientras que otros lo hicieron en el 4%(University of Kentucky 1998) y el 15% (Gaillar,
2004). En el presente trabajo se lo ubicó en el 9,12%.

Conclusiones
El TDHA es una patología marcada por su alta prevalencia, llegando en algunas investigaciones
a cifras cercanas al 20%, como por la afirmación de ser el diagnóstico infantil más frecuente.
Sin embargo para la presente investigación, se observó que las patologías infantiles más
relevantes dentro de la población estudiada fueron: la problemática vinculada a la crianza del
niño; los trastornos de aprendizaje y la debilidad mental; los trastornos disociales, y recién en el
quinto lugar se encontraba el TDHA. Dicha patología obtuvo una incidencia del 9,12%, lo cual es
coincidente con otros estudios hechos sobre poblaciones.
La principal fuente de derivación fue la institución escolar (54,55%), seguido de los servicios de
neurología (22,73) y pediatría (18,14), siendo llamativa el escaso número de consulta
espontánea (4,55%). La detección de los síntomas se produjo mayoritariamente al ingreso
escolar.
Con respecto a los subtipos diagnósticos, la población de niños con TDHA prácticamente se
dividió en partes iguales entre aquellos que presentaban el subtipo combinado (53,85%) y el
subtipo desatento (42,31%), siendo sumamente escaso el número de niños que mostraban solo
síntomas de hiperactividad (3,85%), lo cual también es coincidente con la bibliografía
consultada (Montiel Nava C, et. al., 2002; Colmenares JC, 2007) (49)-(50).

Ariel Morales A. 2014; 18:2. http://hdl.handle.net/10401/6594

La comorbilidad alcanzó casi a la mayoría de los sujetos, en el caso de la muestra Nº 1, casi el
70%, y en la muestra Nº 2, el 100% de los sujetos. En ambos casos el espectro de síntomas
comorbilies fue muy amplio: desde trastornos de ansiedad hasta encopresis, conducta sexual
exacerbada o síntoma psicosomáticos. Entre estas sintomatología y para ambas muestras se
destacaban los trastornos disociales y los trastornos de aprendizaje.

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Cite este artículo de la siguiente forma (estilo de Vancouver):
Ariel Morales A, Dionisio L. Prevalencia de trastorno de desatención e hiperactividad en un
servicio de salud mental. Psicologia.com [Internet]. 2014 [citado 12 Ago 2014];18:2. Disponible
en: http://hdl.handle.net/10401/6594

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