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Última actualización web: 01/12/2022

La Psicoterapia del Paciente Oncológico. Un Modelo de Psicoterapia Dinámica

Autor/autores: María del Carmen Vidal y Benito
Fecha Publicación: 31/07/2007
Área temática: Psicología oncológica .
Tipo de trabajo:  Artículo original

Médica. Dra. en Ciencias Médicas.
Especialista en Psiquiatría y Psicología Médica.
Coordinadora de Interconsulta y Psiquiatría de Enlace.
Jefe del equipo Psico-oncológico del Departamento de Psiquiatría del CEMIC. 
E-mail: mvidal@ciudad.com.ar

RESUMEN

La psicoterapia es un tratamiento psicológico, fundamentado en una muy particular relación entre el paciente y su terapeuta.

La confianza que se construye con actitudes y conductas a través del tiempo,es uno de sus componentes básicos, y también lo es, la concepción de la salud y de la enfermedad de la cultura en la cual están inmersos paciente y terapeuta.

La psicoterapia es un tratamiento psicológico, fundamentado en una muy particular relación entre el paciente y su terapeuta.

La confianza que se construye con actitudes y conductas a través del tiempo,es uno de sus componentes básicos, y también lo es, la concepción de la salud y de la enfermedad de la cultura en la cual están inmersos paciente y terapeuta.

Algunos autores han planteado que, en general, cualquier forma de psicoterapia puede ser beneficiosa para el paciente, ya que los buenos resultados de la misma, dependen más de su fortaleza yoica y de la personalidad del terapeuta que del modelo teórico que se aplique.(P.Sifneos)

Otros han hablado de un “impulso autónomo” hacia la salud que todas las personas poseen y que permitiría superar las crisis que forman parte de la evolución normal de la vida. Las psicoterapias reforzarían este impulso. (L.Small ) 

La revisión de Luborsky,Singer y Luborsky (1975), clásicos de este tema, y los trabajos más actuales de Smith, Glass y Miller(1980), demostraron la falta de diferencias significativas al comparar resultados de distintas psicoterapias, en patologías equivalentes. 

Es decir, que los buenos resultados de un tratamiento psicoterapéutico, son directamente proporcionales a la pericia y capacidad de comprensión del terapeuta, así como a las expectativas que el paciente haya depositado en la figura del mismo desde el inicio, ya sea por referencias de otros pacientes o, por los términos utilizados por el médico derivador .

El grado de fortaleza del Yo, influirá en el tratamiento.

Debemos recordar que la Psicoterapia no es un fin en si mismo, sino un medio para lograr un objetivo. 

En las personas que padecen cáncer la finalidad del tratamiento psicoterapéutico consiste en ayudarlos a implementar los recursos necesarios para afrontar, asimilar y convivir con una enfermedad mítica, cuya característica esencial es la incertidumbre, que prácticamente carece de alta y que enfrenta al que la padece con la posibilidad del deterioro, el dolor y la muerte.


I. Asimetría de la Relación Terapéutica, la Alianza Terapéutica

La relación médico-enfermo, cuando se trata de pacientes oncológicos en tratamiento psicoterapéutico, al igual que en el resto de la Medicina, es asimétrica desde el punto de vista de los roles que ambos juegan: el paciente necesita ser ayudado a recuperar su salud, o , en los casos en que esto no es posible, a desarrollar las capacidades que le permitirán sobrellevar su padecimiento sin desinsertarse de la vida.

El terapeuta es el que posee los conocimientos y habilidades necesarias para que el paciente pueda satisfacer la antedicha necesidad.

Ambos constituyen, lo que Pedro Laín Entralgo llama el binomio menester-amor, en una relación de características “cuasi diádicas”.

Pero hay que tener siempre presente que la asimetría propia de esta relación, no significa desigualdad de los miembros de la misma. 

Ambos son personas con derechos y deberes propios del rol que desempeñan.

Por otra parte, para que el paciente pueda ser ayudado, es necesario que se desarrolle en él, una actitud de cooperación y confianza, llamada alianza de trabajo o alianza terapéutica.

Para la mayoría de los autores, la alianza terapéutica es un aspecto especial de la transferencia, otros,como Greenson y Etchegoyen, separan ambos fenómenos.

Cualquiera sea el origen de la misma, las actitudes respetuosas del médico hacia su paciente, contribuirán a fortalecerla.

Es importante remarcar que no se realizará trabajo psicoterapéutico alguno, si no existe la posibilidad de desarrollar la alianza terapéutica.

En el marco de la psicoterapia, el paciente oncológico dedica largo tiempo a expresarle al psicoterapeuta, su disgusto o disconformidad con el médico tratante .

Esto ocurre porque habitualmente, el tiempo de la entrevista médica, no es suficiente como para que se pueda generar el clima necesario para que el enfermo pueda expresar sus disconformidades.

Influye el hecho de que los oncólogos no siempre cuentan con los recursos técnicos psicológicos como para favorecer dicha expresión.

Además el paciente no muestra su disgusto, por temor a ser agresivo, y a perder el afecto y atención de su médico, por lo tanto, estos temas no aparecen en la consulta médica oncológica y permanecen sin resolver.

Gran parte del trabajo de esta psicoterapia consiste en facilitar la expresión de las situaciones "disgustantes" para el paciente, que involucran a su médico,con la finalidad de que puedan ser tratadas con él, una vez que se han aclarado suficientemente en sesión. 

Este trabajo conduce al fortalecimiento de la alianza terapéutica entre el paciente y su médico oncólogo, y es imposible de realizar sin que dicha alianza se haya a su vez, establecido con el terapeuta psicooncológico.

Pero es importante, diferenciar entre la escucha comprensiva por parte del terapeuta, del enojo del paciente con su médico y la alianza cómplice, basada en procesos de identificación y contraidentificación, motivados por la intensa carga emocional que se moviliza frente al cáncer, sobre todo cuando los enfermos son muy jóvenes, sufren mucho o tienen mal pronóstico de vida.

Es bastante frecuente que el o los familiares que se ocupan de atender al enfermo, entren en conflicto con el oncólogo, generalmente a partir de malentendidos producto de mecanismos defensivos, sobre todo proyectivos, ya que cuando la angustia de la situación es muy intensa, se hace necesaria la existencia de un enemigo real y concreto, ajeno a la persona del paciente, con quien poder enojarse y descargar la rabia producto de la frustración que esta enfermedad produce.

También en estos casos es conveniente trabajar con el familiar en conflicto, ya que de otra forma podría, involuntariamente, sabotear la relación y la alianza de trabajo y como consecuencia de ello tratamiento oncológico.

 

Palabras clave: psicoterapia, paciente oncológico


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