La etiología de los trastornos psiquiátricos es sumamente compleja y resulta de interacciones intrincadas entre factores neurobiológicos, psicológicos, ambientales y genéticos. A esta complejidad se suma el papel emergente de la disbiosis del microbioma intestinal en la patogénesis de estas enfermedades, un campo que apenas comienza a ser explorado.
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La etiología de los trastornos psiquiátricos es sumamente compleja y resulta de interacciones intrincadas entre factores neurobiológicos, psicológicos, ambientales y genéticos. A esta complejidad se suma el papel emergente de la disbiosis del microbioma intestinal en la patogénesis de estas enfermedades, un campo que apenas comienza a ser explorado.
En los últimos años, se han intensificado los esfuerzos por identificar terapias multimodales y seguras que contrarresten los déficits psicológicos. En este contexto, el ácido rosmarínico (AR), un polifenol presente en diversas hierbas medicinales, ha captado considerable atención como posible agente terapéutico de acción múltiple, especialmente en el ámbito de los trastornos neuropsiquiátricos.
Para evaluar críticamente este aspecto, se recopilaron y consolidaron datos tras búsquedas exhaustivas en bases de datos científicas como PubMed, Google Scholar y Web of Science. Se incluyeron publicaciones revisadas por pares que abordaran el uso del AR como agente terapéutico en trastornos psiquiátricos, sin restricción por año de publicación o país de origen.
Con base en la evidencia preclínica y clínica disponible, esta revisión examina los distintos mecanismos implicados en los efectos antidepresivos, ansiolíticos y promotores del sueño del AR. Asimismo, se analizan los efectos beneficiosos del AR sobre el eje intestino-microbioma-cerebro (IMC) y su implicación en la regulación de vías neuroprotectoras, con especial énfasis en su potencial para mitigar afecciones neuropsiquiátricas.
Nuestra evaluación indica que el AR actúa como un neuroprotector multimodal frente a diversas condiciones psiquiátricas, modulando múltiples dianas biológicas asociadas al estrés oxidativo, inflamación, plasticidad sináptica, muerte celular, factores neurotróficos y rutas de señalización celular. Además, como agente dietético, el AR podría contribuir favorablemente a la modulación del eje IMC, lo que respalda su potencial como adyuvante terapéutico en la regulación de los mecanismos patogénicos implicados en trastornos neuropsiquiátricos.
Sin embargo, a pesar de estos prometedores hallazgos, se requieren estudios clínicos más extensos y rigurosos para confirmar las acciones neuromoduladoras del AR en la fisiopatología neuronal y, en particular, en las enfermedades psiquiátricas.
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