El delírium con frecuencia pasa desapercibido por los médicos y se trata inadecuadamente. El diagnóstico del delírium se basa en la historia clínica y en la exploración física y psicopatológica. La utilización de instrumentos diagnósticos estructurados y escalas para seguir la severidad de los síntomas ha supuesto un avance. El delírium es una causa frecuente y complicación grave de la hospitalización y tiene implicaciones importantes tanto desde el punto de vista funcional como económico. El delírium no siempre es transitorio y reversible, y puede originar cambios cognitivos a largo plazo. El delirium es un marcador de la calidad de la atención y la seguridad del paciente. La prevención es la estrategia más eficaz para reducir su frecuencia y complicaciones. Sin tratamiento, el delírium puede tener consecuencias devastadoras en los ancianos con altas tasas de morbilidad y mortalidad. Los antipsicóticos son el pilar del tratamiento farmacológico. El haloperidol se considera el tratamiento de primera línea. Muchos estudios respaldan que risperidona, olanzapina y quetiapina tienen los mejores resultados para el tratamiento del delírium entre los antipsicóticos atípicos. Esta revisión analiza el diagnóstico, diagnóstico diferencial, prevención, pronóstico y tratamiento del delírium.