Las personas con enfermedad mental tienen un riesgo más elevado que la población general de padecer enfermedades cardiovasculares, respiratorias, metabólicas o endocrinas, sin embargo, tienen un déficit de cuidados por parte de los servicios de salud. Algunos estudios señalan que esta situación puede deberse en gran medida a las actitudes estigmatizantes de los profesionales de la salud, entre los que se incluye la profesión enfermera. Con el objetivo de que los futuros profesionales de enfermería mejoren sus actitudes hacia las personas con enfermedad mental se ha diseñado una intervención de contacto directo con personas con experiencia vivida. Consta de una única sesión de 90 minutos en la que participan un técnico de ASIEM, una persona con enfermedad mental y un familiar. La intervención se basa en un guion estructurado en las que se exponen sus vivencias con la enfermedad y su historia de recuperación y posteriormente se abre un debate con los asistentes. Su eficacia se ha medido a través de estudio quasi-experimental con diseño pre test -post test sin grupo control y control intrasujeto. La diferencia de puntuación obtenida en el cuestionario AQ-27-E antes y después de la intervención indica que se ha producido una disminución del miedo, la sensación de peligro, las actitudes evitativas, segregadoras y coercitivas, al tiempo que han aumentado sentimientos positivos como la tendencia a la ayuda y la piedad. Los resultados son importantes para la práctica clínica ya que pueden mejorar la calidad de cuidados realizados a las personas con enfermedad mental