PUBLICIDAD
Última actualización web: 23/01/2022

EL MALESTAR EN LA CULTURA: UN ENFOQUE DE LA VIOLENCIA.

Autor/autores: Dr. Juan Cristóbal Aldana Alfaro
Fecha Publicación: 01/03/2001
Área temática: Psiquiatría general , Psicología general .
Tipo de trabajo:  Artículo original

RESUMEN

1º ENCUENTRO DE ESTUDIANTES Y PROFESIONALES DE PSICOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD RAFAEL LANDIVAR EL MALESTAR EN LA CULTURA: UN ENFOQUE DE LA VIOLENCIA

Refugiados en el siglo XXI: Un análisis desde la Psicología Social del Racismo y Clínica. El siglo XX, es al que muchos sociólogos e historiadores han llamado “el siglo de las migraciones” y lo más representativo de éste fenómeno, son los refugiados. Con casi 75 millones de personas, forzadas al exilio bajo circunstancias tales cómo: a) conflictos armados en Asia, América, África y Europa b) acuerdos internacionales que condujeron a situaciones como los pueblos sin tierra, entre los que destacamos a los kurdos, palestinos, saharauis, kosovares; c) conflictos fronterizos que dividieron pueblos como Corea, Cachemira y Chipre; d) desastres ecológicos causados por la mano del hombre como Chernovil, Amazonas y aquellos desastres naturales como sequías y terremotos y e) conflictos de carácter étnico y religiosos: que sin duda serán los conflictos del siglo XXI por excelencia junto a las catástrofes del medio ambiente. 

La última década del siglo XX no ha cesado de desplazar a personas de sus lugares de origen, el derrumbamiento y posterior desmembramiento de los regímenes comunistas en la Europa: ex-Unión Soviética y la ex-Yugoslavia han causado alrededor de millón y medio de desplazados. 

Entre la intensificación de los conflictos armados en los años 80 y 90, los desequilibrios ecológicos, el empobrecimiento acelerado, afectaron a África y Centroamérica (producto de la descolonización, conflictos armados, intereses económicos y sus recursos naturales), a aproximadamente 7 millones refugiados (5 en África y 2 en Centroamérica) y más de 4 millones siguen atrapados en las fronteras de países vecinos, confinados en campamentos donde la supervivencia puede llegar a ser una verdadera proeza. Todos ellos conforman el mosaico de culturas y pueblos condenados al sufrimiento de “ser refugiado en el siglo XXI”.

Freud, en 1919 manifestó, que los desórdenes neuróticos suponían una amenaza a la salud pública, nosotros opinamos la Ideología Hegemónica que articula y permite vertebrar las estructuras de racismo donde un grupo dominante ejerce influencia para preservar su estatus de privilegio (cultural, social y económico) es responsable de las causas de los desplazamientos forzados de las poblaciones.

Sin extendernos más, este artículo ofrece una visión desde la perspectiva de la Psicología Social del Racismo de cómo se articula la intolerancia hacia la diversidad (ideológica y cultural) y desde la Pisicolgía de la Clínica como se aborda el problema, así como una aproximación a su perfil social y psicológico.

1. Psicología Social del Racismo: comprendiendo el fenómeno de los refugiados.

Identificar al refugiado como fenómeno psicológico, abogamos que es desde la perspectiva de la psicología social del prejuicio y el racismo, desde donde más nos podemos aproximar a la identificación de sus causas. El racismo puede definirse como tratamiento desigual de individuos debido a su pertenencia a un grupo particular” . El racismo representa “un efecto acumulativo de los individuos, instituciones y culturas que resulta en opresión de las minorías y mayorías en el caso de los países del sur” . 

En estas definiciones demuestran como desde esta perspectiva “funcional” se pueden entender más ampliamente sucesos dentro de la sociedad que normalmente estaban restringidos a otras ciencias sociales y que rompiendo la tradición de investigadores de las comunidades dominantes, que relacionaban el racismo desde la perspectiva de contenidos desigualdades, prejuicios, conflictos intragrupales, discriminación etc. 

El análisis funcional del racismo que incorpora la filosofía Marxista, permite interpretar como un discurso racista tiene el efecto de establecer, sostener y reforzar relaciones de poder opresivas y un efecto de categorizar, colocar y discriminar entre ciertos grupos, siendo un discurso que justifica, sostiene y legitima prácticas orientadas a mantener el poder y el dominio.

La vinculación funcional del carácter ideológico del racismo, también es abordado desde la teoría del “conflicto subjetivo” desarrollado por Sherif en 1961 y que Bobo en 1988, abordó ampliamente, en su teoría de Ideología Hegemónica, donde las actitudes raciales cumplen funciones ideológicas. 

Existe, una ideología hegemónica, cuando las ideas de un grupo dominante ejercen una influencia predominante en el medio cultural, de relaciones económicas y en las instituciones sociales, estas ideas explican la realidad social de forma que permitan defender y justificar las desigualdades existentes. 

El grupo dominante, busca articular un conjunto de ideas que sirvan de persuasión a ellos mismos y a los demás. Que responde al bien de los intereses comunes y para preservar el status privilegiado. Este proceso ideológico sería producto de la confluencia de las condiciones sociales estructurales, de segregación y desigualdad en interrelación con el etnocentrismo del grupo dominante.

Está interrelación de desigualdad y etnocentrismo genera intereses grupales conflictivos y que, a su vez, pasan a ser interpretados según diversas tendencias por parte del grupo “dominante y dominado”. El resultado de estas actitudes y creencias intergrupales está influido por valores relevantes, como por ejemplo: igualdad y justicia, y por otros aspectos de las relaciones intergrupales como la cantidad y calidad de los contactos entre los miembros de ambos grupos.

De acuerdo con los modelos expuestos, el racismo influiría en las causas políticas y económicas generadoras de refugiados, estaría determinada por una discriminación del grupo dominante a nivel político, económico y de derechos civiles con respecto al grupo excluido. Llevándolo a la realidad, podríamos situar estos modelos en la reciente historia de América Latina, donde un grupo dominante (minoritario en esté caso) excluye, reprime y extermina a grupos mayoritarios (étnicos y políticos.). 

En la investigación de Lira , sobre la “Guerra Psicológica: intervención política de la subjetividad colectiva”, podemos corroborar estos modelos de discriminación racista. El control político e ideológico en Chile fue usado por los militares y élites que sustentaban el poder económico y político (grupo dominante) en contra de grupos que mantenían posiciones ideológicas antagonistas.

Estas diferencias integrupales fueron instrumentalizadas a través de la subjetividad colectiva que se traducía en un enfrentamiento entre “Capitalismo-Libertad (grupo dominante: Militares) y Comunismo-Esclavitud” (grupo excluido: sindicalistas, intelectuales, estudiantes y políticos de izquierda.). Lira sostiene que para dominar este discurso se instauró la dictadura militar, lo que permitió al grupo dominante imponer un sistema de inseguridad caracterizado por medidas represivas, desapariciones, procesos degradantes e impunidad para excluir y neutralizar al grupo excluido.

Otro aspecto fundamental desde está perspectiva, es la aproximación que hace sobre conflictos intergrupales y prejuicios de grupos étnicos y religiosos, Echebarría, y González , que nos proponen la Teoría de la identidad social formulada por Taifel en 1978 y la teoría de la Auto-Categorización de Turner en 1987.

Las dos teorías, describen el fenómeno de la acentuación de las diferencias intercategoriales y las similitudes intracategoriales, se producen también en contextos de categorización social de los humanos. Este proceso de categorización (homogeneización intra-categorial y diferenciación inter-categorial) tiene como consecuencia la aparición del favoritismo intragrupal y de discriminación intergrupal.

Echebarría y González , proponen “el Paradigma del Grupo Mínimo”, que trataría de demostrar la condición mínima necesaria para desencadenar prejuicios intergrupales, es la mera clasificación de la gente en grupos, sin que se requiera ninguna condición adicional como puede ser la existencia de un conflicto de intereses o competencia entre grupos, tal como lo define la Teoría del “Conflicto Objetivo de Taifel” . Taifel, sostiene que la discriminación y prejuicios entre grupos sólo se produce en situaciones donde existe competición en la lucha por un objetivo, y Turner considera que es suficiente que se produzca una categorización (clasificación de los sujetos en grupos) para que se discrimine.

Desde una aproximación socio-psicológica, se plantea que en las situaciones intergrupales son cruciales la definición de la Identidad Social de los sujetos, puesto que, en ellas el sujeto se posesiona a sí mismo en relación a los otros, la pertenencia al grupo puede contribuir de forma positiva a la identidad de uno mismo si se diferencia positivamente en alguna dimensión de valor en relación con otros grupos

Por ello, el contexto intergrupal implica una relación íntima entre identidad social-comparación y social-distintividad-psicológica. La identidad Social desde la perspectiva autocategorización, sería contemplada como una colección heterogénea de categorías sociales (hombres y mujeres, ricos y pobres, empresarios y trabajadores etc.), que mantiene relaciones de poder y estatus entre ellas. La identidad del sujeto se deriva en gran parte a sus pertenencias categoríales, dándose tantas identidades sociales como pertenencias categoriales posea (una misma persona puede ser simultáneamente mujer, rica, empresaria española etc.). Este proceso de construcción de la identidad juega un papel central en los procesos de categorización social y de comparación social.

En términos más concretos, la identidad social se definiría como el reconocimiento de que uno pertenece a ciertos grupos sociales, junto con el significado emocional y de valores que posee dicha pertenencia, la auto-imagen y el auto-concepto individuales. Nociones que pueden depender de su pertenencia grupal y se forman a través de procesos de estereotipaje, por las cuales un sujeto se atribuye a sí mismo las características percibidas como típicas de su grupo y es por este proceso que el sujeto hace suyas las actitudes, representaciones, creencias, normas y conductas comunes de su grupo de pertenencia.

La categorización es uno de los procesos centrales en la construcción de la identidad y se definen como “el proceso de ordenamiento del ambiente en términos de categorías a través del agrupamiento de personas, objetos y sucesos como similares o equivalentes entre sí en sus acciones, intenciones o actitudes: Su principal función es el ordenamiento del ambiente social en términos de agrupamiento de personas que dan sentido al individuo” .

Por último y para comprender cómo este proceso puede actuar en las causas étnicas y religiosas como generadoras de refugiados, nos centramos en la Categorización y la Identidad Social que genera fenómenos de enfrentamiento intergrupal. La búsqueda de una comparación grupal positiva conduce frecuentemente a la devaluación de otros grupos. 

Los niveles de diferenciación de conductas, juicios de valor y representaciones conforman una discriminación de imagen-persona, evaluativo y conductual en forma de espiral viciosa donde ésta forma parte de un control social y es ampliamente usada por el grupo que se compara. 

Así por ejemplo en los enfrentamientos bélicos, la búsqueda de la modificación de la imagen del adversario es una estrategia por parte del otro para devaluarlo, esto lo podemos encontrar en la valoración de los musulmanes con respecto al mundo cristiano-occidental donde los primeros representan una imagen del integrismo irracional en comparación (positiva) con las libertades individuales del mundo de judeo-cristianos. Ellos los fundamentalistas-integresitas, nosotros los de las libertades. 

En 1987, Silva , realizó un estudio sobre las Fuerzas Armadas a través del discurso político en Chile, aquí se demuestra como los militares como grupo establecen su identidad social y categorización social con respecto a los otros (civiles, con excepción de las élites económicas.). Para Silva, el individuo que se incorpora al ejercito, lo hace en una institución total, es decir que lo separa del resto de la población y cubre prácticamente todas las esferas de su vida cotidiana.

Desde la adolescencia se desenvuelve prácticamente dentro de la escuela matriz, perdiendo contacto con su familia, amigos y antiguos grupos de interés, este aislamiento se mantendrá en grado diferente durante el resto de su vida (su vida social transcurre alrededor de su grupo: barrios exclusivos, cooperativas propias, clubes para militares etc). 

Las fuerzas Armadas en Latinoamérica marcaron elementos significativos de categorización social con respecto de la población civil y sus grupos de comparación social (positiva) fueron sindicatos, obreros, intelectuales, estudiantes y gente empobrecida. Determinando su diferenciación positiva como patriotas, salvadores de las libertades individuales, valores cristianos en contra de los comunistas, ateos, resentidos sociales etc., los otros (grupo de comparación.).

Refugiados: abordaje desde la Psicología Clínica

El estudio psicológico de los refugiados, empezó a ser abordado desde el modelo médico-psiquiátrico, en las dos primeras guerras mundiales del presente siglo. Las personas desplazadas, que habían sufrido la experiencia de guerra y habían sido prisioneras en campos de concentración, presentaban graves alteraciones psíquicas derivadas de estas experiencias, similares también a las que presentaban los soldados que combatían, en consecuencia, esté planteamiento surge desde la psiquiatría.

Al final de la segunda guerra mundial, se desarrollan los primeros métodos de asistencia desde la psicología a víctimas de las guerras, técnicas breves de asistencia que desarrollaron en el Instituto de Psicoanálisis de Chicago . Estos trabajos arrojaron una poderosa luz sobre el camino a seguir con aquellas personas que eran víctimas de catástrofes a través de métodos breves de intervención psicoterapeuta y desde la que hoy muchos psicólogos trabajan con refugiados.

Con el desarrollo de las terapias breves se abre el espacio donde la psicología aborda el problema de personas que son víctimas de catástrofes. Considerando a los refugiados dentro de este tipo de problema, se asiste a los que se refugiaron con el final de la segunda guerra mundial en EE.UU., Canadá y Australia, en su mayoría alemanes.

Los epidemiologiotas Farish y Dunhan en 1939, en la ciudad de Chicago, descubrieron tasas elevadas de desórdenes esquizofrénicos en los grupos inmigrantes. Freud en 1919, señaló la posibilidad de que las clases sociales más desfavorecidas tuvieran el acceso al tratamiento psicoanalítico y que es la comunidad la que tenía que prever este tipo de asistencia, así como la tuberculosis recibía tratamiento público, los desórdenes neuróticos eran también debían ser una prioridad para la salud pública.

Se observa pues, que es en la Segunda Guerra Mundial y por vez primera en la historia, cuando surge la necesidad de atender a población víctima de los conflictos armados. Los servicios médicos psicológicos coinciden con un nivel de desarrollo y conocimientos de la comunidad psicoterapeuta, suficiente para hacer posible cierta clase de reacción positiva. La psicoterapia breve (derivada del psicoanálisis) se constituye como el único tratamiento nuevo capaz de responder a las exigencias de la guerra.

Lidemann y Klein en 1944 observaron, que las reacciones ante las experiencias traumáticas adquirieron gran importancia en la práctica de la asistencia mental, tanto cuando derivaban en neurosis claras como cuando no existían. El desamparo, la interrupción súbita de la interacción social, es de especial atención, debido a que a menudo constituye un factor desencadenante de los desórdenes psicosomáticos. “La situación de la guerra prolongada provoca el incremento de las reacciones de angustias y con el tiempo éstas se pueden transformar en una pauta normal de aflicción que conduzca a la degradación del individuo” .

Con estas experiencias, se desarrollaron hipótesis preventivas, centradas en la convicción de que los servicios de clínica general que promovían la prevención y la asistencia podían extenderse progresivamente a toda la población. “El despliegue más efectivo de recursos será el que se desarrolle sobre subgrupos que en determinados momentos de la vida les produzcan cambios específicos que previsiblemente puedan provocar tensiones” . 

La intervención preventiva, va más allá de la estructura y dinámica psicológica y extiende su soporte a los roles y las relaciones sociales donde el centro de atención se desplaza hacia el individuo atrapado en una red social.

Finalmente en 1964 la American Psychiatric Associatión llama la atención sobre las consecuencias de las situaciones de desastre y su potencial para producir perturbaciones emocionales extremas, en las que se hacen necesarios los servicios terapéuticos rápidos, efectivos y de gran escala y es a partir de este punto, desde donde comenzarán a desarrollarse metodologías de intervención desde la psicología que consolidarán el desarrollo teórico de las llamadas “Técnicas de Intervención en crisis y emergencia” .

Hasta finales de los años 60 se asociaba al refugiado con las poblaciones que habían experimentado directamente una guerra y en consecuencia se le percibe como víctima de una catástrofe (asunción que sigue manteniéndose.). 

Las características que presenta como grupo de población o de forma individual, han sido ampliamente estudiadas en los últimos 20 años. El planteamiento del problema de los refugiados desde las ciencias sociales, en las dos últimas décadas y a partir del desarrollo de sus múltiples teorías, aportaron la madurez necesaria para abordar estos dos problemas. Buena parte de las investigaciones se han centrado en el análisis de las patologías psicológicas, sociales y económicas, como por ejemplo: desarraigo, desintegración sociocultural, disolución de la estructura familiar, marginación social etc.

Dr. Juan Cristóbal Aldana Alfaro

Doctorado en Psicología Social por la Universidad de Valencia (España) y responsable del primer programa de integración de refugiados desde el Apoyo Comunitario (1996/198). Actualmente encargado de diseñar las Maestrías en el Departamento de Psicología de la Facultad de Humanidades de la Universidad Rafael Landivar de Guatemala.

Palabras clave: racismo, refugiados

-----
Para más contenido siga a psiquiatria.com en: Twitter, Facebook y Linkedl.

Este archivo no está actualmente disponible para su descarga.

VOLVER AL INDICE

Url corta de esta página: http://psiqu.com/1-8462

Comentarios de los usuarios



No hay ningun comentario, se el primero en comentar