Está bien establecido que los cuidados no profesionales, un componente fundamental de la atención de personas dependientes, pueden aumentar el riesgo del cuidador de enfermedades físicas y mentales. Concretamente, una prevalencia elevada de síntomas depresivos y de depresión clínica se ha observado consistentemente entre los cuidadores no profesionales. Para este grupo de población, en este artículo se analizan los datos descriptivos de la depresión y se revisan y analizan los estudios publicados de las intervenciones psicológicas. Se hace hincapié en la necesidad de la prevención más que en la intervención terapéutica.