El síndrome de burn-out es un trastorno adaptativo crónico que daña la calidad de vida del profesional y la calidad de su labor asistencial. La evidencia muestra que este síndrome causa errores de prescripción (Kang, 2013) y empeora la calidad asistencial (Dewa, 2017; Williams, 2001); además de suponer un factor precipitante de depresión (Wurm, 2016) y abuso de tóxicos (Rosenstein, 2006) entre profesionales sanitarios. Se ha asociado a una