Este artículo nace de la creencia de que un mayor conocimiento y comprensión del complejo fenómeno de la depresión puede optimizar su prevención e intervención desde la sociedad en general y el sistema de salud en particular, ofreciendo, desde este último, servicios profesionales capaces de ofrecer tratamientos consistentes.Proponemos un modelo de la depresión que contempla distintos factores protectores (nutrición relacional, comunicación, autonomía, vínculos seguros), así como una guía para el proceso terapéutico desde la experiencia clínica y la integración. Dividimos la intervención clínica en tres fases: una fase inicial (basada en la exploración, estrategias de validación/aceptación y desresponsabilización contratada), una fase intermedia (centrada en las relaciones interpersonales y la intervención mediante activación conductual y trabajo cognitivo) y una fase final (encaminada a la búsqueda de significado y responsabilidad personal).