Los trastornos de la conducta alimentaria han supuesto un desafío significativo tanto a nivel de conceptualización teórica como a nivel de la práctica clínica. Respecto a esta última, diríamos que la primera y gran dificultad es que nos encontramos ante sujetos que no acuden solicitando, en la mayoría de los casos, nuestra ayuda. Diríamos más bien que la demanda surge en terceros (principalmente los progenitores) quienes son l