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Última actualización web: 02/10/2022

¿Conocemos las repercusiones perjudiciales del alcohol en el cerebro?

Noticia | Adicciones | 18/08/2022

RESUMEN

La acumulación de hierro en el cerebro como resultado del consumo de alcohol puede explicar por qué incluso el consumo moderado de alcohol está relacionado con la alteración de la función cognitiva.

Los resultados de un amplio estudio observacional indican que la acumulación de hierro en el cerebro es una "vía plausible" a través de la cual el alcohol afecta negativamente a la cognición, indicó a Medscape Noticias Médicas la Dra. Anya Topiwala, Ph. D., investigadora clínica sénior del Departamento de Salud de la Población de Nuffield en la Universidad de Oxford, en Oxford, Reino Unido.

Los participantes en el estudio que bebían 56 g de alcohol a la semana tenían mayores niveles de hierro en el cerebro. La guía de Reino Unido para el consumo de alcohol de "bajo riesgo" es de menos de 14 unidades semanales, o 112 g.

"Estamos encontrando asociaciones perjudiciales con el hierro dentro de esas guías de consumo de alcohol de bajo riesgo", destacó la Dra. Topiwala.

El estudio fue publicado en versión electrónica el 14 de junio en PLOS Medicine.

¿Oportunidad de intervención temprana?

Investigaciones anteriores indicaron que un mayor nivel de hierro en el cerebro puede estar implicado en la fisiopatología de las enfermedades de Alzheimer y de Parkinson. Sin embargo, no está claro si el depósito de ese elemento desempeña un papel en el efecto del alcohol en el cerebro y si es el caso, si esto podría presentar una oportunidad para la intervención temprana, por ejemplo, con agentes quelantes.

El estudio incluyó a 20.729 participantes en el estudio de la base datos del Biobanco del Reino Unido, en el que se reclutó a voluntarios entre 2006 y 2010. Los participantes tenían un promedio de edad de 54,8 años y el 48,6 % era de sexo femenino.

Los participantes se autoidentificaron como consumidores de alcohol activos, nulos o previos. Para los bebedores activos los investigadores calcularon el número total de unidades de alcohol consumidas semanalmente en Reino Unido. Una unidad equivale a 8 g. En Estados Unidos una bebida estándar equivale a 14 g. Clasificaron el consumo semanal en quintiles y utilizaron el quintil más bajo como categoría de referencia.

Los participantes se sometieron a estudios de resonancia magnética para determinar los niveles de hierro en el cerebro. Las zonas de interés fueron las estructuras cerebrales profundas de los ganglios basales.

La media de consumo semanal de alcohol fue de 17,7 unidades, lo que supera las guías de Reino Unido para el consumo de bajo riesgo. "La mitad de la muestra bebía por encima de lo recomendado", dijo la Dra. Topiwala.

El consumo de alcohol se asoció con marcadores de mayor hierro en el putamen bilateral (beta [β]: 0,08 desviaciones estándar [DE]; intervalo de confianza de 95 % [IC 95 %]: 0,06 a 0,09; p < 0,001), el núcleo caudado (β: 0,05; IC 95 %: 0,04 a 0,07; p < 0,001) y la sustancia negra (β: 0,03; IC 95 %; 0,02 a 0,05; p < 0,001).

Rendimiento más pobre

El consumo de más de siete unidades (56 g) semanales se relacionó con una mayor susceptibilidad para todas las regiones del cerebro, excepto el tálamo.

El ajuste respecto al estado de la menopausia no alteró las asociaciones entre el alcohol y la susceptibilidad para ninguna región del cerebro. Lo mismo ocurrió al excluir la presión arterial y el colesterol como covariables.

Hubo interacciones significativas con la edad en el putamen bilateral y el núcleo caudado, pero no con el género, el tabaquismo o el índice de privación de Townsend, que incluye factores como el desempleo y las condiciones de vida.

Para recopilar datos sobre los niveles de hierro en el hígado, a los participantes se les realizaron estudios de imágenes abdominales al mismo tiempo que de imágenes cerebrales. La Dra. Topiwala explicó que el hígado es un centro primario de almacenamiento de hierro, por lo que se utilizó como "una especie de marcador indirecto" del hierro en el organismo.

Los investigadores demostraron un efecto indirecto del alcohol a través del hierro sistémico. Un aumento de una desviación estándar en el consumo semanal de alcohol se asoció con un aumento de 0,05 mg/g (IC 95 %: 0,02 a 0,07; p < 0,001) en el hierro hepático. Además un aumento de 1 mg/g en el hierro hepático se asoció con un aumento de 0,44 (IC 95 %: 0,35 a 0,52; p < 0,001) de la desviación estándar en la susceptibilidad del putamen izquierdo.

En esta muestra un 32 % (IC 95 %: 22 a 49; p < 0,001) del efecto total del alcohol sobre la susceptibilidad del putamen izquierdo estuvo mediado por niveles de hierro sistémicos más altos.

Para minimizar la repercusión de otros factores que influyen en la asociación entre el consumo de alcohol y el hierro cerebral, y la posibilidad de que las personas con más hierro cerebral beban más, los investigadores utilizaron la aleatorización mendeliana que considera la ingesta de alcohol prevista genéticamente. Este análisis respaldó los resultados de la asociación entre el consumo de alcohol y el hierro cerebral.

Los participantes completaron una batería de pruebas cognitivas, que incluía prueba del trazo que refleja la función ejecutiva, pruebas de rompecabezas que evalúa la inteligencia fluida o la lógica y el razonamiento y pruebas basadas en tareas utilizando el juego de cartas Snap para medir el tiempo de reacción.

Los investigadores descubrieron que cuanto más hierro había en determinadas regiones del cerebro, peor era el rendimiento cognitivo de los participantes.

Los pacientes deben conocer los riesgos de la ingesta moderada de alcohol, para poder tomar decisiones sobre su consumo, indicó la Dra. Topiwala. "Deben ser conscientes de que 14 unidades de alcohol a la semana no es un riesgo nulo".

Investigación novedosa

En su comentario para Medscape Noticias Médicas, Heather Snyder, Ph. D., vicepresidenta de Relaciones Médicas y Científicas de la Asocación para el Alzheimer, señaló el gran tamaño del estudio como una fortaleza de la investigación.

Comentó que investigaciones anteriores han mostrado una asociación entre los niveles de hierro más altos y la dependencia del alcohol y el deterioro de la función cognitiva, pero hasta la fecha no se ha estudiado la posible conexión de los niveles de hierro en el cerebro, el consumo moderado de alcohol y la cognición.

"Este trabajo pretende analizar si existe una posible relación biológica entre el consumo moderado de alcohol y la cognición a través de las vías relacionadas con el hierro", agregó.

Los autores plantearon que se necesita más investigación para entender si el consumo de alcohol influye en los procesos biológicos relacionados con el hierro para afectar a la cognición subsiguiente. "Aunque este estudio no responde a esa pregunta, pone de relieve algunas cuestiones importantes", finalizó Snyder.

Los autores del estudio recibieron financiación de Wellcome UK Medical Research Council, National Institute for Health Research (NIHR) Oxford Biomedical Research Centre, BHF Centre of Research Excellence, British Heart Foundation, NIHR Cambridge Biomedical Research Centre, US Department of Veterans Affairs, China Scholarship Council, y Li Ka Shing Centre for Health Information and Discovery. Topiwala ha manifestado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.


Fuente periodística: Univadis

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Etiquetas: alcohol, cerebro


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