Tradicionalmente, las alucinaciones auditivas han sido consideradas como uno de los criterios considerados como determinantes de la psicosis. En este sentido, Kurt Schneider las consideraba como integrados entre los síntomas de “primer rango” de los desordenes psicóticos, y por lo tanto, intimamente relacionados con algún tipo de psicosis. Sin embargo, en el campo de la psiquiatría infantil, encontramos numerosos casos que desafían este concepto.