Los estudios farmacogenéticos mejoran nuestros conocimientos sobre las consecuencias funcionales de las variantes genéticas, ayudándonos a identificar aquellos pacientes predispuestos a la aparición de determinados efectos secundarios o, por el contrario, quiénes podrían responder mejor a un fármaco determinado. Realizamos un estudio descriptivo con 21 pacientes, de los cuales 16 estaban ingresados en la Unidad de hospitalización del Servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, y 5 en el hospital de día psiquiátrico del mismo centro, a los que se realizó el test de ADN neurofarmagen (AB-Biotics) de biomarcadores genéticos con 39 psicofármacos analizados tratando de identificar, una vez obtenidos los resultados del mismo, qué porcentaje de pacientes estaban recibiendo el tratamiento óptimo, porcentajes de respuesta idiosincrásica, tanto favorable, como desfavorable o estándar, a cada una de las moléculas determinadas en el test de Neurofarmagen y agrupando por grupos terapéuticos, diferenciando 5 (antidepresivos, antipsicóticos, anticomiciales, estabilizadores del ánimo, y miscelánea). La intención de cambio de tratamiento, decidimos que era oportuna en 57,1% de la muestra. Identificamos también en nuestra muestra, cuántos pacientes a la vista de los resultados, tenían, dentro de su mismo grupo terapéutico, al menos una mejor opción que la que estaban recibiendo, el 81% estaba recibiendo un tratamiento subóptimo, o tenía alguna alternativa mejor de tratamiento. Identificar estos parámetros antes de iniciar un tratamiento con nuestros pacientes psiquiátricos, o saber a los pocos días de haberlo iniciado, que puede haber una alternativa mejor, convierte a éste test de marcadores genéticos en un arma demasiado buena para prescindir de ella.