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Actualizado 20/08/2018

Grupo de discusión terapéutica eje del proceso terapéutico.

Autor/autores: José Manuel Torres García
Fecha Publicación: 01/06/2018
Área temática: Adicciones .

Clínica Help Adicciones

RESUMEN

 


Grupo de discusión terapéutica eje del proceso terapéutico.


Todo ello debe estar centrado inevitablemente en el grupo de discusión terapéutica, puesto que implicarse en el mismo significa, dada la participación de técnicos, desarrollar un conocimiento razonable de la enfermedad alcohólica primaria, racionalizar el trastorno y no estar pendiente exclusivamente de los factores emocionales, que, si bien pueden ser positivos en un primer envite, son capaces de condicionar, por los rasgos de la   adquirida en el curso del proceso evolutivo del síndrome de dependencia alcohólica, estrategias puramente de los afectos y sentimientos para mantener la abstinencia y, en ausencia de factores cognitivos, facilitar, emocionalmente la recaída y sentimentalmente (Moss 1990).


En muchas ocasiones el desarrollo de una <neurotización alcohólica> durante la evolución de la enfermedad y la actividad de la ingesta hacen necesaria la intervención pisicologica individualizada (Le Poire 1992), en la pareja o en la familia.


En otros casos, la intervención ha de dirigirse a mejorar determinados aspectos sociolaborales o profesionales, consecuencias de la enfermedad alcohólica primaria. Estas intervenciones deben coordinarse con los médicos de empresa, los asistentes sociales de la misma o con médicos de asistencia primaria, de familia o comunitaria, en especial para establecer mecanismos de reciprocidad socioterapéutica. Intentar que otros profesionales de la sanidad o de los servicios sociales participen en el proceso de seguimiento durante el tratamiento en el grupo de discusión terapéutica es el mejor método para sensibilizar en el conocimiento de la enfermedad alcohólica primaria y las particularidades de las enfermedades alcohólicas secundarias.


No tenemos que olvidar que el viejo aforismo: , sigue vigente en el síndrome de dependencia alcohólica y en las formas de tratar las enfermedad4es alcohólicas secundarias.


La asistencia obligada y formal al grupo de discusión terapéutica, como mínimo durante 2 o 3 años, es imprescindible, pero en muchas ocasiones, posteriormente, deberemos además aconsejar la participación en asociaciones de alcohólicos rehabilitados.


La continuidad y persistencia de la asistencia a un grupo de terapia, sin control técnico, de manera indefinida, si bien puede evitar la recaída, puede constituir en muchas ocasiones una de grupo y activar la <neurotización alcohólica>, de forma que conduce muchas veces a la <psicopatización patoplástica> si no se consigue, a pesar de la abstinencia, la normalización familiar ni social.


Es paradigmático el caso de un sujeto alcohólico que perdió su actividad laboral y/o profesional como resultado de su proceso alcohólico y que, a pesar de la abstinencia y de haber mejorado evidentemente, continúa con una no disponibilidad o pseudoinvalidez <postalcohólica>, sin intentar una reducción de su trabajo o profesión. En ocasiones la constante dedicación a , por la adhesión a un grupo, sin haber resuelto la neurosis alcohólica, hace que, como cuando el sujeto bebía, éste siga perdiendo oportunidades de una actividad profesional y viva como parásito de la economía familiar.


Otras veces, si bien la reincorporación a una actividad productiva es real, los familiares expresan su desencanto y ausencia constante del abstinente del hogar, por su participación continua en terapias, actividades, servicios, etc. La frase de muchas esposas: , es paradigmático (Brotons 1980).


El gran riesgo es una abstinencia que no tenga un objetivo final de normalización social positiva, y convierta, en continua y crónica, la asistencia a un grupo, que tiene que llegar a ser innecesaria, al menos diariamente, y ello es posible después de 2 o 3 años de abstinencia. La continudad socioterapéutica puede significar participar en una asociación –en la que también los familiares están simultáneamente implicados-, y ello será en un factor de prevención del riesgo de cronificación de conductas negativas.


Plantearse el grupo sistemáticamente como (Emrick 1989) significa persistencia de la idea de la probabilidad de volver a beber en un futuro cuando se pueda curar (Maddux 1986). Aceptar que la enfermedad la padece el alcohólico al beber alcohol, y que si no bebe está curado o compensado, como en tantas enfermedades metabólicas, endocrinológicas o alérgicas, es objetivamente aceptar la imposibilidad de volver a beber, puesto que: beber es enfermar.


Si en la iniciación del proceso de desintoxicación, como ya hemos señalado, se entiende que el abordaje sólo biomédico no es suficiente, y que se debe asumir que el inicio de esta etapa terapéutica debe significar también el proceso psicoconductual que hemos calificado de deshabituación, la rehabilitación significará aprender a vivir sin beber, en un principio, y el proceso terapéutico, finalmente, contribuirá a vivir bien sin beber.


En realidad, cuando el paciente está desintoxicado, en proceso de deshabituación, está ya iniciando la etapa de rehabilitación. En último término, estamos intentando capacitar al sujeto para que pueda , posibilidades que las bebidas alcohólicas habían modificado lentamente, mermando o transformando negativamente (Healther 1985). Estamos intentando en todo el proceso terapéutico que el paciente y sus familiares comprendan progresivamente que no sólo reciben un tratamiento, sino que deben ser sujetos activos en el mismo. En último término, pasar de ser un sujeto pasivo que cumple una predisposición terapéutica a ser un participante activo en conseguir los objetivos del tratamiento.


Para ello, es importante que el propio afectado y su entorno no acepten el concepto de aplicado, a nuestro criterio, erróneamente a esta enfermedad, y naturalmente en este entorno está el propio terapeuta o el equipo de tratamiento.


Como hemos indicado, nuestros alcohólicos clínicos que acuden a tratamiento forman parte en la Europa del Sur del grupo de síndrome de dependencia alcohólica o enfermedad alcohólica primaria que se encuentran en un estadio avanzado de su proceso, y pueden encuadrarse en que Vaillant (1983) denomina <alcohólicos verdaderos>. En estos casos, como hemos señalado con anterioridad, la única alternativa posible es la abstinencia, que en un  primer momento el sujeto aceptará como un recurso temporal; sólo cuando alcanzar el objetivo de la abstinencia sea una meta común entre el terapeuta y el paciente, se habrá iniciado la rehabilitación. La pregunta clave es: ¿cómo podemos alcanzar esta meta común?


Ya hemos indicado que, para conseguir una parte importante de la desintoxicación y deshabituación, es muy conveniente el uso de interdictores (disulfiram y cianamida),


Pero es importante señalar que estos fármacos cumplen una función parecida a la del yeso en una fractura de una extremidad, es decir, la contención para lograr la consolidación del hueso roto, pero el traumatólogo aspira a que el paciente sea capaz de andar correctamente, y para ello, tendrá que quitarle el yeso. En nuestro caso el terapeuta y, progresivamente, el/la alcohólico/a llegarán a la conclusión, en un plazo razonable de uno a 2 o 3 años, de que es necesario abandonar los interdictores para poder andar correctamente, aún medio de una sociedad que emplea de forma desmesurada las bebidas alcohólicas en cualquier circunstancia y situación.


A nuestro criterio, sólo se logran los objetivos de abstinencia, reestructuración de las relaciones de pareja, familiares, laborales y sociales, cuando las entrevistas individuales son entendidas tanto desde una óptica psicoterapéutica como psicosocial, cuando a ello, si es preciso, se integraparte de la comunidad familiar, y, finalmente, cuando todo este conjunto de acciones terapéuticas se centran en los grupos de discusión terapéutica para alcohólicos con soporte técnico.


Estos grupos han sido denominados por algunos expertos para el tratamiento del alcoh9olismo (Bogani 1975). En realidad, aunque su eficacia ha sido extraordinariamente discutida, puesto que, como se ha indicado, se emplean simultáneamente con otras técnicas, sí queda claro que la no utilización de técnicas de grupo conducen con mayor frecuencia y rapidez al fracaso terapéutico y no hace posible un seguimiento adecuando de cada caso (Costelo 1975, 19775ª, 1980).


José Manuel Torres Garcia, Contacto, Help Adicciones clínica de desintoxicación.

Palabras clave: Adicciones, alcoholismo, terapias de adicciones

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